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“He sufrido el tratamiento despectivo de las promotoras respecto a la supremacía anglosajona”

23 enero, 2018

La cita con Xoel López (A Coruña, 1977) tiene lugar en una conocida cafetería de Moncloa, en Madrid, donde tiene fijada la residencia. Tan cercano que siempre se tiene algo en común con él. Al llegar, lo primero que hace es fijarse en el libro que llevo conmigo: “Anda, estás leyendo ‘Fariña’”. El libro de Nacho Carretero sirve para comenzar una conversación que trata acerca de su trayectoria en el mundo de la música, de la mano de Víctor Goded. Un camino que tiene una nueva parada, su nuevo álbum ‘Sueños y Pan’. Mientras hablamos, suena ‘Me hice cargo de tu voz’ de Lisandro Aristimuño, elegida para la lista de reproducción de Impasse Mag en Spotify

Xoel López

Víctor Goded: ¿Qué le pareció Fariña?

Xoel López: Me encantó. Lo leí vorazmente, porque engancha desde el principio. Además, al estar ambientado en Galicia, me venían muchos recuerdos a la cabeza, de gente, de locales a los que yo iba. Aunque no era muy consciente, todo esto estaba detrás en mi época y estaba más cerca de lo que yo pensaba.

VG: Como sabe, se va a hacer una serie sobre el libro. ¿Le hubiera gustado hacer la banda sonora?

XL: No me lo han propuesto. Creo que Nacho (Carretero) me lo comentó de pasada, pero tengo tanto trabajo. Si tuviera tiempo, ni lo hubiera dudado, sobre todo estando Nacho en el proyecto y ser una realidad que me toca por ser en Galicia.

VG: Desde hace varios discos ya no canta en inglés. ¿Es por qué ha dejado la academia?

XL: (Risas) Lo veo tan lejano. En 2004 empecé a cantar en castellano y fue algo irreversible. Era un camino de ida que incluso me llevó al gallego. Considero aquella etapa más adolescente, cuando tenía mis mitos musicales. Cantando en inglés me protegía y camuflaba, ayudaba incluso a ocultarme. Una vez que asumes que eres músico, compositor y que vas a hablar de temas importantes para ti, empiezas a cantar en castellano para comunicarte mejor con el público. De ser más yo, de verdad. Lo otro, en el fondo, era más infantil.

VG: Buenos Aires, Nueva York, ahora Madrid… ¿por qué le atrae tanto cantar sobre ciudades?

XL: Son ciudades en las que he vivido.

VG: También ha vivido en Santiago de Compostela y Salamanca…

XL: Tengo un poema para Santiago. De Salamanca no tengo ni canción ni poema, o sea que me van a matar (Risas).

VG: ¿Qué es lo que más le inspiran?

XL: Son un reflejo de la vida que yo vivo, un espejo de lo que a uno le pasa. La ciudad es una excusa para plantearse la vida propia respecto a los demás y el paso del tiempo. Sería como un álbum fotográfico o un titular, si hablamos en términos periodísticos. Además, las ciudades son lugares muy potentes donde siempre está sucediendo algo, donde nos toca convivir, comunicarnos, vivir en una armonía. Eso te obliga a ser más social y actuar en consecuencia del otro. Es un lugar donde el otro está muy presente. A nivel filosófico, nos da más consciencia de los demás y, por eso, se es más político en las ciudades. Las últimas revoluciones intelectuales han surgido en las ciudades, como Madrid, A Coruña o Barcelona. Son punta de lanza. Claramente hay una forma de ser distinta en la ciudad a la del campo. De hecho, se nota políticamente. Mira Cataluña, el campo votó una idea que, en parte, es antagónica a las ciudades más pobladas. O fíjate en Estados Unidos, los votos en San Francisco o Nueva York no tienen nada que ver con los del interior. No digo que sea mejor o peor, eh. Es diferente. En mi caso, soy carne de ciudad.

“Me encanta que mis discos generen distintas versiones porque su complejidad se enfoca desde diferentes puntos de vista”

Xoel López

VG: El disco ‘Sueños y Pan’ llega a los cuarenta años. ¿Se ha notado la madurez en la grabación?

XL: En realidad siempre estás madurando. Físicamente, no hay duda (Risas). Y a nivel personal también, cada uno con su ritmo. Yo soy de empaparme de la vida, de lo bueno y de lo malo. Me ha hecho crecer y quiero pensar que se ha notado en mi música. A algunos le gustará más y a otros les alejará porque desean una versión más idealista o sencilla de las cosas. A mis 40 años me he dado cuenta que tenemos que convivir con todas las aristas de la realidad y con la idea constante, en el caso de los músicos, de que tienes que hacer malabarismos para poder dedicarte profesionalmente a esto en España. Pasa ahora y ha ocurrido siempre. Hablo de lo mío porque es lo que me toca, pero cada gremio tendrá su propia reivindicación.

VG: Da la sensación que los temas de ‘Sueños y Pan’ están pensados para ser disfrutados, esencialmente, en los festivales.

XL: Estoy de acuerdo contigo, pero hay gente que me argumenta todo lo contrario. Me encanta que mis discos generen distintas versiones, porque supone que su complejidad se enfoca desde diferentes puntos de vista. Vengo de tocar muchos directos, por lo que a la hora de componer, de una manera inevitable, está presente esa idea de escenario. Existe un plus de energía preconceptual al enfrentarme a una canción. Si me fuera a vivir al campo y no diera un directo en tres años, lo normal es que publicara un disco íntimo y acústico. Uno es moldeable a su entorno y permeable a su contexto. ‘Atlántico’, por ejemplo, era más de orilla del mar (Risas). ‘Sueños y pan’ es más urbano y actual.

VG: En este disco hay también un mayor tratamiento de las voces. ¿Es una pista de hacia dónde quiere desarrollar su carrera?

XL: Creo que lo que podría llamarse esta trilogía, porque así se está enfocando, es muy vocal.  Desde ‘Atlántico’ hay mucho coro, algo que tiene que ver con los folclores. Desde 2009, cuando dejo Deluxe y me voy a Sudamérica, incorporo este estilo musical de raíces ibéricas y latinoamericanas porque me influyen mucho. Creo que se mantiene hasta la fecha. Si rascas en el folclore, tiene un estribillo cantable donde la gente puede participar, creando esa comunión con el artista. En este disco está más incorporado al pop.

VG: Es, además, el primer trabajo musical compuesto como padre. ¿Cómo ha afectado la paternidad en esa fase creativa?

XL: A que me tenga que quedar despierto por la noche para tener un lugar donde inspirarme y concentrarme (Risas). Si quieres ejercer la paternidad, uno se da cuenta de que hay menos espacio para hacer tus cosas. Es impresionante la capacidad que uno desarrolla para aprovechar mejor el tiempo y ser más productivo. Antes me diluía y ahora soy más concreto, pruebo pero no me distraigo.

VG: Y sigue presente, cómo no, Latinoamérica como fuente de inspiración. Por ejemplo en ‘Cometa’.

XL: Creo que en todo el disco (Risas). Latinoamérica es una inspiración que siempre va a permanecer en mí. Me acompaña desde pequeño, en mi casa se escuchaba asiduamente. Es una música que regresa al corazón de Galicia, porque la traen los inmigrantes que se habían ido a Sudamérica y volvieron a la tierra gallega. Esa riqueza cultural la hemos incorporado a Galicia de una manera natural y, sobre todo, desde la esencia, desde los pueblos. Eso no llega desde las ciudades o desde los medios de comunicación, aparece desde abajo. Se puede comprobar en las fiestas de pueblo, donde las orquestas tocan música latinoamericana. Está muy presente en la cultura gallega y la reinterpreto a mi manera. Es mi paleta de colores y de ahí tiro yo.

“Tendría que haber más programas de televisión que planteasen la música de una manera más cruda, no que te elijan con un botón”

Xoel López

VG: Lo ha mencionado antes y me ha llamado la atención. ¿Se podría decir que ‘Sueños y pan’ es una forma de cerrar una trilogía tras ‘Atlántico’ y ‘Paramales’?  

XL: No lo tenía como un concepto previo, surge hacia el final del disco. No he tenido ninguna intención de que fuera así. De hecho, el propio diseñador (Pablo Font) de los tres discos me comentó que, de haberlo sabido antes, hubiera creado la portada de ‘Paramales’ –el segundo– de un color distinto a ‘Atlántico’. De alguna manera no pudo conceptualizar explícitamente la trilogía, lo que demuestra que es algo que me encuentro por un comentario de mi entorno que considero que está bien enfocado y decido hablar en esos términos. ‘Sueños y pan’ es el disco de la vuelta, simboliza el descanso, el formar una familia, una idea de asentarme. Es como si esta etapa de aventuras, donde pasé casi cinco años fuera, termina aquí con un final feliz.

VG: ¿Qué queda en este disco de ese Xoel López que empezó en el mundo de la música?

XL: En mi caso la música es una forma de vida, y eso lo mantengo. Ahora es mi profesión pero estoy convencido que, si yo no viviera de esto, seguiría haciendo música y grabando discos. Es lo que soy, es una realidad contra la que no quiero ni podría luchar. En ese sentido, queda esa necesidad de plasmar artísticamente lo que me sucede y también las ganas de seguir comunicándome. Eso no ha muerto y estará presente hasta el final de los días. Es una forma de embellecer la vida, porque en mi opinión la música hace que la existencia sea mejor. El hecho de componer canciones necesita dedicación y esfuerzo, pero no dinero. Sacar un disco u organizar un concierto sí, pero no coger una guitarra en tu casa. Es una riqueza que tenemos al alcance de nuestra mano. Me temo que no se ha fomentado socialmente la cultura como ese bálsamo, algo que es beneficioso y que no depende del FMI ni la prima de riesgo de los cojones. ¿Por qué no se fomenta? ¿Tal vez no interesa que la población tenga esa autonomía para ser feliz? ¿Es porque la sociedad de consumo no permite que la gente tenga cosas gratis? Parece que no interesa. Es una pena.

VG: Cuando empezaba con Deluxe, allá por 2001, el indie era bastante minoritario en nuestro país. De hecho, logró que `I’ll see you in London` se colara entre los sencillos más vendidos. Ahora, este estilo musical está de moda. ¿Se siente partícipe de este éxito?

XL: Sí, me siento un granito de arena del crecimiento de una música que estaba en la sombra. Ha sido un trabajo conjunto, codo con codo y no solamente de músicos, también algunos medios. Los grandes han llegado tarde o, en algunos casos, no han llegado ni llegarán, por desgracia. Existe una escena independiente que ha sobrevivido. Sorprende que me dedique a la música cuando con 20 años lo veía imposible. Es un logro que músicos, discográficas, promotores, los mánager, las webs o, como te digo, algunos medios de comunicación hayamos conseguido crear una infraestructura al margen de los grandes status de poder. Quiero pensar que todavía queda mucho por hacer, pero hay que valorar lo conseguido hasta ahora. Por ejemplo, el éxito de Vetusta Morla era impensable cuando yo empecé. Lo vi crecer de cerca y me alegro. También era inimaginable él éxito que tuvo Deluxe. Fue un hito llenar la Riviera en 2007, luego en 2008 le pasó a Lory Meyers, en 2009 Vetusta era capaz de llenar la sala cinco veces. No me considero punta de lanza pero sí parte de ese proceso. Lo digo con orgullo, de mis compañeros y de mí.

VG: Ahora este estilo está de moda y se organizan festivales multitudinarios indies

XL: (Interrumpe) Es una moda relativa. De moda estaban Alaska, Radio Futura o El último de la fila, lo digo en el buen sentido. Se escuchaba en la radio, tocaban en los pueblos y todos conocían sus canciones. El día que salgan en radiofórmulas León Benavente o Tulsa podremos hablar de una verdadera moda. Es un estilo que ha llegado a estar más de moda de lo que podríamos esperar, pero viene de abajo. Lleva muchos años allí y ha tardado tiempo en trascender a algo mayor. No ha sido prefabricado. (Medita) Ahora hay grupos de los que llaman música indie que nada más formarse están pensando en tocar en festivales y ganar dinero. En mi generación era impensable, ninguna banda se lo planteaba.

VG: Volviendo a los festivales, le voy a formular una pregunta complicada. ¿Cuál es el que más le gusta para tocar en España?

XL: (Piensa) Es muy difícil. Te voy a decir dos que tengo especial cariño. Uno es el Portamérica, que se celebra en Galicia y participa mi mánager. Apuesta por músicas de Latinoamérica sin ser grupos conocidos. El otro es Sonorama, que siempre se la ha jugado con nosotros, los de aquí. Existen por supuesto otros festivales que lo han hecho, pero el Sonorama ha sido la punta de lanza de las bandas españolas. Por eso estaré eternamente agradecido, porque he sufrido el tratamiento despectivo de las propias promotoras hacia los grupos nacionales respecto a la supremacía anglosajona. Quiero hacer una reivindicación por quienes han apostado por nuestro producto.

“He sido bastante congruente en mi carrera, por eso no soy rico. No me veo bajándome los pantalones”

Xoel López

VG: Con su experiencia, edad y estatus, ¿a qué le dice ‘Que no’ en el mundo de la música? 

XL: (Piensa) No me veo bajándome los pantalones. Al mismo tiempo soy muy abierto, defiendo que todo se puede plantear y barajar. ¿Quieres ir a tal sitio? Depende de las condiciones. ¿Quieres hacer esta colaboración con este músico? Depende de qué manera. No soy prejuicioso, aunque tampoco estoy dispuesto a algo solamente por mera cuestión económica.  Obviamente, quiero seguir manteniendo el chiringuito en pie. Pero me gustaría recalcar que no es una motivación extra una propuesta económicamente muy atractiva si no la siento. En ese sentido, en mi carrera he sido bastante congruente. Como dicen en Argentina (pone el tono) ‘Si te gusta el durazno bancate la pelusa’. Vendría a ser, si te gusta el melocotón tienes que soportar su piel. No se puede tener todo, por eso no soy rico (Risas). He apostado siempre por ser fiel a mis principios y a mi estilo, con alguna concesión, como conciertos que me daban pereza.

VG: Acaba de publicar también su primer poemario, ‘Bailarás cometas bajo el mar’.

XL: Me arrepiento de haberlo hecho tan seguido. Ahí no se puede decir que no, porque tampoco era capaz de prever el esfuerzo y la energía que me iba a quitar. No puedo hacer cosas a medias, así que cuando me plantearon lo de libro se me hizo un trabajo más profundo de lo que pensaba. Al ser paralelo al disco terminé muy agotado. Antes de entrar al estudio me centré más en el libro, pero cuando ya estaba grabando seguía con el poemario en mis ratos libres. Lo positivo es que uno va aprendiendo por ensayo y error constantemente. Ya sé que es algo que no volvería a hacer.

VG: ¿Le ha costado más escribir este o su primer libro de prosa, ‘El asaltante de estaciones’?

XL: El libro anterior era una recopilación de pequeños relatos que ya tenía escritos, incluso algunos publicados en revistas. El editor me propuso juntarlos en un libro, crear como una especie de biografía transversal. Por lo tanto, nunca me he enfrentado a ese reto de escribir una novela o un ensayo, como ‘Fariña’. Tal y como tengo el cerebro de fundido, no me lo quiero ni plantear (Risas).

VG: Cada vez hay más programas de televisión relacionados con la música. ¿Considera que esto es positivo porque se promociona el talento o, por el contrario, parece que cualquiera puede cantar?

XL: Efectivamente, ahora mismo hay una serie de programas que meten la música en la sociedad a través de la televisión. Tendría que haber programas que planteasen la música desde otro lugar, la realidad de los artistas que venimos ensayando en locales de ensayo. Quitarnos esa idea de que viene alguien con una varita mágica, en este caso un botón, y te conviertes en princesa. Hay que enfocar esta profesión desde un lugar más crudo, quizás más cruel, sin olvidar la parte bella que también existe. Tendría que haber programas que no representasen una competición, sino una realidad cultural. Plantearse qué está pasando en la calle y en los festivales que se genera por sí mismo, dar valor a la gente que nos lo hemos currado toda la vida por nuestra cuenta. Al margen de los actuales programas, una cosa no quita la otra. Es necesario más espacio para esa música.

“No me siento representado por ese Gobierno central actual ni por esa Cataluña, los que a mí me representarían ni pinchan ni cortan”

Xoel López

VG: Alaska nos explicaba que “es imposible vivir de la música” y abogaba por “plantearlo como una afición”. ¿Está de acuerdo?

XL: No. (Piensa) Eso… ¿qué significaría, que solamente los músicos ricos pueden ejercer? ¿O que te toque una varita mágica en un programa de televisión o que heredas una fortuna multimillonaria? Por mi experiencia propia, no solamente no estoy de acuerdo, sino que no es verdad. Habría que ver el contexto, eh. A lo mejor está aquí Alaska, lo hablamos y estamos totalmente de acuerdo. Es muy injusto por un titular juzgar una opinión. Hay que ver cómo lo expresó. Pero a lo que me preguntas explícitamente, te contesto explícitamente que no estoy de acuerdo. La música quedaría como un hobby o algo elitista y no me gusta pensar en esos términos también por una cuestión ideológica.

VG: Por otro lado, la banda murciana Second aseguraba en una entrevista “lo poco rentable que es para un grupo publicar un disco”. ¿Qué piensa Xoel López?

XL: Tendría que ver en qué sentido lo decían. Hoy en día, como no se venden discos, se recupera muy poco de la inversión. Antes era una inversión y ahora es un gasto. Eso si hablamos exclusivamente de ventas, porque obviamente es una inversión al ser el pasaporte para conseguir conciertos, el principal medio de cobro para vivir de la música. Es cierto que en otras épocas se conseguía mucho dinero. En los 80, por ejemplo, se llegaba a comprar una casa con las ventas del álbum y su posterior gira. Eso no lo viví, ni lo olí (Risas). Sería curioso llevar a cabo un estudio comparativo sobre lo que se ingresaba por un disco en aquella época y ahora.

VG: Por último, no queríamos pasar de lado la actualidad política y el momento de tensión entre la sociedad catalana y el resto del país. ¿Cómo vive Xoel López esta situación?

XL: Complicado, porque nunca he vivido en Cataluña y voy allí muy de vez en cuando. Cada vez que leo sobre el tema me saltan las dudas. En ese sentido, soy un equidistante puro. Soy la persona menos indicada para opinar.

VG: Le pasará que tiene amigos en ambos lados…

XL: Claro. Cuando me argumentan una postura entiendo lo que dicen y cuando defienden la contraria también lo comprendo. La solución está en algún lugar común al que no consiguen llegar. Hay un enroque asfixiante y angustioso. No me siento representado por ese Gobierno central actual ni por esa Cataluña, siento que no formo parte de esa forma de plantear las cosas. Los que a mí me representarían ni pinchan ni cortan. No tengo miedo a un cambio, si algo tiene que suceder, debe suceder. Personalmente, me gustaría que Cataluña siguiera formando parte de España. Eso sí, habría que analizar en qué momento la mitad de los catalanes han querido desvincularse de esta nave nodriza.

Fotografías: Xoel López, Lola García Garrido/ Promociones Sin Fronteras; Víctor Goded.

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