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World Pride: “El Orgullo no es un desfile, es una manifestación política”

22 junio, 2017

Jesús Generelo, que preside desde hace más de dos años la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (Felgtb), se marcó como reto la normalización y la integración de estos colectivos, y, por tanto, destaca que la fiesta del Orgullo no es un desfile, sino una manifestación política.

“Ha sido siempre la herramienta más poderosa del movimiento LGTBI, primero para mostrar nuestra visibilidad, porque en la medida que te conocen se rompen los prejuicios, y también por la fuerza que tiene juntar a miles de personas bajo consignas de igualdad y de demanda de leyes que cuentan con el respaldo de la ciudadanía”, explica Generelo en una entrevista.

Convertido este año en el “anfitrión mundial” del Orgullo 2017, que ha elegido a Madrid la capital del World Pride, la celebración lanza reivindicaciones globales, como la defensa de los derechos humanos en países como Chechenia o Rusia donde se persigue a los homosexuales o que deje de considerarse enfermas a las personas transexuales.

El Orgullo es conocido por su manifestación -el 1 de julio-, que este año tendrá 60 pancartas y 52 carrozas, pero es mucho más: Madrid albergará una conferencia mundial sobre los derechos LGTBI y un foro sobre la enfermedad del Sida, que pretende actualizar la declaración de Denver, de la que se cumplen 34 años.

“Nos gusta que esta celebración sea lúdica, pero sigue siendo una manifestación política, a la que convocamos a la ciudadanía para que se manifieste por la diversidad y los derechos humanos”, apunta.

Generelo reconoce que no se avergüenza de esa visión frívola que se transmite. “Hay gente que puede quedarse con esa idea, pero no es cierta; las tres primeras horas de la marcha son exclusivamente políticas, de pancartas, pero es verano y nosotros nos visibilizamos con el orgullo, cada uno expone su pluma, su amaneramiento, entra dentro de la diversidad y no hay que avergonzarse de ello”.

Confiesa que entre los colectivos se ve con preocupación y miedo el avance de los movimientos y partidos extremistas a través de las urnas en Europa y en EEUU. “Hay que estar muy atentos, los retrocesos en derechos son siempre graves en la sociedad y el colectivo LGTB es vulnerable y se coge en muchas ocasiones como chivo expiatorio de cualquier problema”.

“En España, con la excusa de la crisis, se han recortado derechos, como hizo la ministra Ana Mato respecto a la financiación de la reproducción asistida a las parejas en las que no hay varón”.

En el ámbito legislativo, opina que se ha paralizado “a nivel del Estado”, aunque algunas comunidades sí han avanzado.

Detalla que han hecho leyes de igualdad LGTBI: Galicia, Cataluña, Extremadura, Murcia, Baleares y Madrid, y leyes de transexualidad: Navarra, País Vasco, Canarias, Andalucía y Madrid.

OrgulloEse impulso debe darse a nivel estatal -insiste- y por ello han propuesto al Parlamento una ley de igualdad LGTB, respaldada por todos los grupos excepto el PP.

“Es la ley del colectivo LGTBI que demanda la sociedad, sin colores políticos y es necesaria para acabar con una discriminación que sigue presente en todos los ámbitos de la sociedad”, señala Generelo, quien explica que la LGTBfobia es una de las principales causas de delitos de odio y la primera de acoso escolar en nuestro país.

Los últimos datos del Ministerio del Interior sobre delitos de odio refleja un aumento de los incidentes motivados por la orientación o identidad sexual en un 36,1 por ciento.

“La ley establece una intervención en positivo de los poderes públicos para remover los obstáculos y las discriminaciones en el sistema educativo, sanitario o deportivo; con ella las fuerzas de seguridad se habrán formado en diversidad sexual y de género y las víctimas no tendrán miedo a denunciar, lo que ahora sólo hace el 20 por ciento”.

Generelo plantea la necesidad de realizar una reflexión profunda sobre el impacto de las opiniones.

“Por delante de todo delito de odio -advierte- hay un discurso de odio, los delitos de odio no surgen porque sí, sino porque ha habido unas semillas que se han plantado”.

“La gente odia al diferente porque ha habido un proceso de ideologización y deshumanización del diferente; llevamos muchos siglos de deshumanización de las personas LGTBI y muchas personas siguen diciendo barbaridades, como que somos el fin de la civilización o que no podemos alcanzar la felicidad y al final el discurso cala en la gente”, reflexiona.

Fotografías: Jesús Generelo; Felgtb.

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