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Watergate, el Pulitzer que tumbó al presidente Nixon

7 mayo, 2015

El día 7 de mayo de 1973, el jurado de los Premios Pulitzer otorgaba al periódico ‘The Washington Post’ el galardón en la categoría de Servicio Público (la más relevante y la única sin dotación económica) «por sus informaciones sobre el caso Watergate». En ese momento, cuando el proceso judicial todavía estaba abierto, el Watergate se convertiría en un ejemplo para el periodismo de investigación. Esta es la historia del Pulitzer que consiguió la única dimisión de un presidente en Estados Unidos, Richard Nixon

Woodward y Bernstein Watergate

«El objetivo del periodista es buscar y publicar la mejor versión posible de la verdad». Tan claro como siempre se mostraba Carl Bernstein el pasado año en una reunión de ‘The Washington Post’ (TWP) para conmemorar el 40 aniversario de la renuncia del hasta entonces presidente Richard Nixon. Bernstein llegó en 1966 a TWP con el apelativo de ‘el carroñero’.

Sus antiguos compañeros del Elizabeth Journal le habían adjudicado ese calificativo por su incisivo y mordaz estilo. Tenía 22 años y comenzaba su andadura en el prestigioso diario como redactor de la sección local.

En 1970 llegó a la redacción del periódico una solicitud de empleo que fue rechazada. El aspirante se llamaba Robert Woodward y presentaba unas credenciales admirables. Licenciado en Letras por la Universidad de Yale y cinco años como oficial de comunicaciones de la Marina norteamericana, donde fue condecorado con la medalla de honor por sus méritos.

Bob Woodward trabajó como reportero en el Sentinel Montgomery County antes de insistir un año después en TWP. Esta vez, una vacante en la sección local le haría coincidir con Bernstein.

El caso Watergate

A las 2 de la madrugada del 17 de junio de 1972, un vigilante de seguridad realizó una llamada a la comisaria del distrito para advertir que un grupo de intrusos había accedido a las oficinas del Comité Nacional del Partido Demócrata, entonces en la oposición, en el edificio Watergate.

Garganta profundaLa policía apresó y puso a disposición judicial a cinco hombres. En plena noche de sábado, Woodward asistió a la vista preliminar de lo que parecía un simple robo de unos ladrones poco hábiles. Su interés cambió cuando averiguó que los implicados eran de la CIA y uno de ellos, James W. McCord, miembro responsable de su consejo de seguridad.

Al día siguiente, los datos dieron para que Bernstein y Woodward publicaran una reseña. Entonces, el editor del periódico, Benjamin Bradlee, les indicó que siguieran sus investigaciones. Ben Bradlee era un prestigioso periodista que había ganado reputación con una serie de entrevistas en los años cincuenta a un político amigo suyo que, casualidades de la vida, llegaría a presidente, un tal John F. Kennedy.

Las pesquisas del duo Woodstein relacionaron a McCord con el Comité Electoral de Richard Nixon, de tal manera que el propio presidente tuvo que negar su relación con el caso el día 22 de junio.

A partir de ahí, los periodistas empiezan a contar con la ayuda de un confidente anónimo escondido bajo el apelativo de `Garganta profunda´, inspirado en una famosa película pornográfica de la época. En 2008, conocimos su identidad. Se trataba de W. Mark Felt, agente del FBI y subdirector de la agencia en la época en que se destapó el caso Watergate.

Según algunas versiones, Felt y Woodward podría haber coincidido en inteligencia militar. Otra versión asegura que el primero había sido agente del FBI antes de ser periodista. En cualquier caso, la relación anónima durante la investigación sirvió para guiar a duo Woodward-Bernstein por el camino lúcido.

En septiembre de 1972, los detenidos fueron imputados por conspiración, robo y otros delitos federales. A pesar de su probada relación con el Comité de Reelección, el presidente Richard Nixon no se vio afectado por el escándalo de manera directa y obtuvo un triunfo holgado en las elecciones de noviembre. Pero cuando los acusados fueron culpados en enero de 1973, McCord confesó al juez la implicación de altos cargos del gobierno.

Gracias a las informaciones de Felt, los periodistas Woodward y Bernstein siempre se adelantaban al proceso judicial. En varias exclusivas durante ese año publicaron la existencia de una red de espionaje con fondos reservados contra el Partido Demócrata; que el gobierno había dispuesto medidas contra las investigaciones, como por ejemplo sobornos; y que el presidente disponía de un sistema de grabación y espionaje de conversaciones mediante cintas magnetofónicas dentro de la Casa Blanca.

La caída de Nixon

Durante la segunda mitad del año 1973, diferentes ceses y dimisiones arrinconaban al presidente mientras el juez le exigía la cintas, que demostrarían una doble implicación: por un lado, la existencia del sistema de espionaje magnetofónico; por otro, su relación en la conspiración contra el partido de la oposición.

Richard-Nixon-730x555En marzo de 1974 siete funcionarios, dos altos cargos del gobierno y el propio presidente fueron acusados de espionaje telefónico en el Watergate. El Senado consideró delitos de fraude, espionaje político y otros abusos dentro del contexto de la reelección.

El Congreso iniciaría un proceso de impugnación presidencial que podía haber acabado en una petición expresa de destitución.

En un mensaje televisado a la nación, el presidente Richard Nixon anunciaba su dimisión la tarde del 8 de agosto del año 1974.

El premio Pulitzer

En mayo de 1973, cuando todavía el Watergate estaba en pleno proceso de investigación, ‘The Washington Post’ obtiene el Pulitzer en la categoría de Servicio Público por el trabajo de los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein.

PH/BradleeNo había sido una tarea fácil. Incluso el gobierno había intentado ahogar económicamente al grupo económico propietario de TWP. Pero la labor de los periodistas y del diario había movilizado al resto de las publicaciones que se habían mantenido en silencio sobre el caso durante los meses anteriores.

El trabajo en el caso Watergate, había proporciado a Bernstein un gran éxito y se lo llegaron a disputar miles de escuelas de periodismo de todo el país. En el año 1977 decidía abandonar la redacción para afrontar otros retos personales y profesionales. Por su parte, Woodward seguiría en el periodico y en 1982 alzanzó la dirección adjunta.

En el imaginario de la prensa escrita a nivel mundial se concibe el Watergate como un ejemplo de su independencia, realza su protagonismo como cuarto poder y su papel principal a la hora de ejercer el control de las instituciones para el mantenimiento de la democracia.

¿Podría suceder eso ahora? Y más concretamente, ¿pasaría en nuestro país? Cerraba Bernstein el encuentro del pasado año con una frase tan reveladora como descorazonadora: «La gente no está interesada en la verdad igual que antes. Están encerrados en una ideología».

Fotografías: Destacada: Bettmann/CORBIS; Cabecera: Gtresonline; Foto equipo de redacción: Mark Godfrey; Resto de imágenes: Getty Images.

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