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Una luz en el karate español

23 febrero, 2015

Faltan menos de veinticuatro horas para coger el avión que debe llevar al equipo nacional a Bremen. En la ciudad alemana y durante la primera semana del pasado mes de noviembre, se disputaría el Campeonato del Mundo de Karate 2014

Kata Karate

Fran Salazar (madrileño, 28 años, entrenando desde los cuatro años) ya había anunciado durante el Campeonato Europeo que sería papá y que su esposa saldría de cuentas y daría a luz en fechas de Mundial. “Para mí era un dilema espectacular. Analizándolo con mi familia decidimos que iría a Alemania por el trabajo personal invertido y porque no podía dejar al equipo en la estacada en un evento tan importante”.

Damián Quintero (malagueño, 30 años, entrenando desde los seis años) y Pepe Carbonell (valenciano, 23 años, entrenando desde los cuatro años) son el resto del equipo. Quizá el equipo de kata que menos tiempo pudo entrenar juntos. Fran y Damián viven en Madrid y Pepe vive en Valencia. Cuando el trabajo y el dinero lo permiten, Pepe va a la capital para entrenar con el equipo, sobre todo cuando se acerca la competición. Para ellos, las concentraciones sirven para preparar de manera más concreta un evento de alto nivel. Y más en una disciplina como es la kata.

Kata es una modalidad de karate que consiste en una secuencia de técnicas establecidas que simula un combate contra adversarios imaginarios”, cuenta Fran. Además de la simulación, “desde hace unos años la competición suma una demostración práctica de la kata llamada bunkai”, añade Pepe. Y apostilla Damián: “En combate sumas puntos, aquí se resta si no hay precisión. Tenemos más presión porque se atiende a los desequilibrios. Buscamos la sincronización”. Por eso, como coinciden los tres, son importantes la confianza y un feeling capaces de forjar una amistad muy especial de tres karates que se apoyan en todo.

Un apoyo que no han encontrado en forma de ayudas externas. Según nos cuenta Fran, “el karate puede ser el tercer deporte por licencia y por práctica deportiva escolar, por detrás del fútbol y el baloncesto”. Sin embargo, esa práctica no tiene el apoyo ni de instituciones, ni de marcas, ni incluso de medios.

KarateA eso se suma que el karate no es un deporte olímpico. Como explica Damián: “a nivel nacional se hace una distinción muy exagerada entre los deportes olímpicos y los que no lo son. El olímpico tiene unas becas y nosotros solamente cobramos por la medalla que ganemos”. “Aparte de entrenar tenemos que trabajar”, explica el malagueño, que aparte del karate, es ingeniero. En países como Italia y Turquía hay más apoyo institucional.

En el país transalpino, los deportistas que se dedican al karate tienen recompensas laborales. Por ejemplo, les hacen carabinieri. Y en Turquía hay muchas ayudas económicas por parte de las administraciones y los competidores están mejor tratados. La situación más complicada en este caso la vive Pepe. El valenciano invierte de su bolsillo para viajar a Madrid y continuar la preparación durante todo el año junto a sus compañeros.

En Maternidad, y con el karategui en el macuto, Fran tiene en brazos a Miriam, su pequeña luz que llegaría con una medalla de oro al cuello. La que conseguirían cinco días después en Bremen. Un hecho histórico para el deporte español, que no se había vivido nunca antes “no por falta de calidad, sino por la pizca de suerte que falla en estas ocasiones” explica Damián.

Hace pocas semanas Damián, Pepe y Fran ocuparon el pódium en kata individual del Campeonato de España de Karate celebrado en Guadalajara. Un éxito que marca la otra luz del camino a Estambul donde se celebrará el próximo Europeo de la disciplina.

1 comentario

Saray83 marzo 17th, 2015

Yo practiqué karate de pequeña y es muy muy sacrificado. Me alegro que el equipo español siga compitiendo en eventos internacionales