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Juan Miguel Gómez

Juan Miguel Gómez Berbís es colaborador de ImpasseMag, profesor en la Universidad Carlos III de Madrid y socio fundador de Nimbeo y Universo iDEA. Apasionado del Kaizen y del Macallan con hielo. También es el autor de "Las Mentiras del Kaiser" y "La Quinta y el Espejo".

The Startup Nation

El pasado mes de marzo viajé a Israel en una misión comercial de empresas digitales españolas. En la avenida Rotschild, en el centro de Tel Aviv, un joven con barba de tres días que tomaba café en una terraza se interesó por la presencia del nutrido de españoles. Le explicamos que habíamos venido a conocer el ecosistema emprededor en Israel.

«Por supuesto, por eso somos la Startup Nation» – asintió orgullosamente, señalando los altos edificios que rodeaban la zona, sede de las oficinas de tecnológicas como Google y Facebook en el país mediterráneo.

En 2009, Dan Senor y Saul Singer publicaron ‘The Startup Nation: the Story of Israel´s Economic Miracle’. ¿Podía un pequeño país con una situación histórica, social y política tan convulsa, cuyo principal producto de exportación en los años 60 eran naranjas, transformarse en el segundo país del mundo con más empresas en el Nasdaq? Evidentemente, el libro tomaba abiertamente partido por Israel, su enlace con Estados Unidos a nivel tecnológico y comercial, y explicaba los principales factores de esta evolución.

Para mí, el viaje era importante a nivel personal. Había estado anteriormente en Israel para visitar el país y en 2002 había estado también en Palestina en un momento en que la situación entre ambos territorios era muy complicada. No me había gustado lo que había visto y era complejo centrarse objetivamente en responder la pregunta, ¿estaba en la Startup Nation?

Las cifras eran incuestionables. Con más de 1.500 startups creadas cada año, el milagro económico israelí es un caso de estudio recurrente. Un país de 22.070 kilómetros cuadrados (más pequeño que la Comunidad Valenciana) y ocho millones de habitantes, sin apenas recursos naturales y rodeados de enemigos históricos, creado sobre una tierra semidesértica donde hasta hace pocas décadas apenas había algo más que agricultura de subsistencia, es hoy el territorio que más invierte en I+D (un 4,3 % de su PIB en 2015) y uno de los veinte países con mayor renta per cápita, según el Banco Mundial. Pero había que desbrozar aún más la realidad.

Tras una semana de reuniones constantes, el apoyo impresionante de la embajada de España y la oficina comercial, y un poco de perspectiva, mis conclusiones son las siguientes. En primer lugar, hay una espectacular (pero no por ello negativa, más bien al contrario) operación de marketing por parte del gobierno y de la sociedad israelí para cultivar la idea de ‘Startup Nation’. Eso se traduce en apoyo logístico, voluntad de triunfo y actitud. Tres ingredientes fundamentales de los que podemos y debemos aprender en España.

En segundo lugar, una capacidad de aprovechar activos de capital intelectual. Por ejemplo, nos recordaban constantemente que los mejores programadores se forjaban en el ejército, en particular en la famosa Unidad de Inteligencia. En el ejército se creaban también lazos fuertes que luego se traducían en inversiones conjuntas y en networking.

Finalmente, todas las empresas con las que nos entrevistamos coincidían en que la oportunidad de España, con un mercado cinco veces más grande y una puerta de entrada a Latinoamérica era una baza con la que podíamos jugar con gran ventaja. ¿A qué esperar entonces para forjar la Startup Nation en España? Volvimos muy pensativos en el avión. Con ganas de hacer cosas y más preguntas que respuestas.

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