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Recortes y burocracia, plagas de la ciencia española

25 enero, 2018

España puede y debe dar un «paso decisivo» en su política científica y tecnológica, promoviendo un gran pacto ciudadano por la ciencia, afirma la Fundación Alternativas, que pide «desburocratizar» la gestión de la ciencia, más fondos y crear en siete años 100.000 puestos de investigadores, tecnólogos y técnicos.

Esta es una de las recomendaciones del Informe sobre la ciencia y la tecnología en España, en el que han colaborado científicos como Vicente Larraga, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, o Mariano Barbacid, del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas.

Para esta fundación, el sistema español de ciencia y tecnología, «aunque tiene una dimensión que a primera vista puede parecer importante, no logra alcanzar ni el tamaño ni la eficiencia necesarios para servir de pilar al desarrollo de un país innovador que pueda enfrentarse a los retos de la actual sociedad internacional».

Según el documento, la política científica española arrastra «siete plagas»: ausencia de instituciones, indiferencia de los poderes económicos, aleatoriedad política, inestabilidad presupuestaria, carencia de estrategias, burocracia que habitualmente desconoce la ciencia que tiene que gestionar e individualismo como forma de supervivencia.

Además, su financiación se lleva a cabo fundamentalmente desde los presupuestos generales del estado, «manejados por funcionarios que entienden que la I+D+i es una competencia más que el Estado debe asumir, pero que en realidad no consideran importante».

El dinero, añade la fundación, «es esencial, pero no lo es todo en la política científica»: en España existe una carencia de objetivos científicos propios que puedan servir de apoyo a las necesidades sociales y una «gran descoordinación» entre organismos públicos de investigación, universidades, hospitales y empresas.

«En el fondo lo que ocurre es que el propio sistema pone obstáculos a la realización de la actividad que está financiando con recursos públicos», lamenta esta organización, que agrega que no cabe esperar que la iniciativa privada se implique al nivel de los países occidentales avanzados mientras no se solucionen «los cuellos de botella» del sistema.

La Fundación Alternativas denuncia también que ni siquiera en los años de bonanza económica se ha conseguido ejecutar lo presupuestado, «una clara muestra de que la estructura institucional de ejecución del gasto es claramente inadecuada».

Esto es especialmente grave, agrega, «en la partida relacionada con el desarrollo e innovación donde año tras año no se ejecuta aproximadamente el 50 % del presupuesto previsto», lo que permite al Gobierno «maquillar las cifras».

Se ha visto afectada -apunta- la publicación en las revistas de mayor incidencia y se ha producido un significativo retroceso, del 60 %, del número de solicitudes de patentes internacionales de origen español entre 2008 y 2014.

Con todos esto, esta fundación cree necesario, entre otros objetivos, crear un ministerio de ciencia, aumentar el nivel de gasto público en I+D para alcanzar «de una vez por todas» el 2 % del PIB y poner en marcha un plan de inversión más allá de una legislatura, para acabar con «los bandazos» financieros.

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