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“Después de veinte años aún nos queda la pasión por la música y la emoción por crear nuevas canciones”

15 mayo, 2017

Mientras Niños Mutantes [Banda formada en Granada en 1995/96, e integrada actualmente por Juan Alberto Martínez (voz y guitarra), Nani Castañeda (batería), Miguel Haro (bajo) y Andrés López (guitarra)] realizan la prueba de sonido sobre el escenario del festival En Órbita, Andrés me invita a subir. Juan Alberto entona los primeros acordes de ‘Lucky’ de Radiohead para afinar. Tras el ensayo general, nos reunimos en torno a una mesa plegable, unas latas y comenzamos a charlar sobre el último álbum. Además, y como si de un diván se tratara, los niños expían sus inquietudes sobre el agujero negro en el que la banda tropezaba en 2016 y que casi provoca su disolución. Antes de despedirnos y de plasmar el rato de conversión aquí, eligen ‘Informe para Costa Rica’ de Niño de Elche, como canción para la lista Impasse Mag de Spotify

Niños Mutantes

ImpasseMag: La primera vez que pude escuchar el nuevo álbum de Niños Mutantes, ‘Diez’ (Ernie Records, 2017) no le encontré el punto a un sonido que no identificaba y no relacionaba con los últimos trabajos, como ‘El Futuro’ (2014) o ‘Náufragos’ (2012). He leído que querían alejarse de la melodía fácil, de radio fórmula, ¿es así? Si tuvieran que explicar en un titular este nuevo trabajo, ¿cómo sería? Si les parece empiezo yo: Un disco de rock con guitarras potentes y presencia folk norteamericano.

Miguel Haro: Yo diría que es un disco de estrofas, más que de estribillos.

Juan Alberto Martínez: Yo pensaba en la definición de Mara Torres. “Rotundo, salvaje, polémico” (Risas). Es que está muy guay. No, a ver. Yo lo del folk no lo veo en este disco. En otros trabajos sí, pero este disco no, quitando ‘Pura vida’

IM: Quizá pensaba demasiado en ese tema al marcar la definición.

JAM: Es un disco más oscuro que lo que estamos haciendo habitualmente. Con más tensión, más garra y más músculo. Con más electricidad.

Nani Castañeda: Es un disco de ruptura y un disco de rock.

JAM: Y está bien lo que has dicho al principio sobre que no te sonaba a lo que estábamos haciendo porque es justo lo que queríamos. Así que en ese sentido, muy bien (Risas).

IM: Etiquetas, en cualquier caso. Anni B Sweet me decía en una entrevista que le daba pena pensar en lo que limita simplificar con una etiqueta. ¿A ustedes les limita el estilo?

NC: Sí, las etiquetas son un coñazo. El otro día hablábamos con Enric Montefusco sobre esto y decía que daba igual cuántas veces te salgas de una etiqueta porque a la milésima de segundo ya habrá alguien poniéndote otra. Y es verdad. Vivimos con etiquetas constantes. Sobre todo en la cultura y en el arte, que son como muy necesarias para catalogar las creaciones. Es muy cansino. Está claro que no somos un grupo de heavy metal y que los heavy metal no hacen pop, pero no sé si hace falta tanta clasificación. Parece que vivimos en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos (Risas). Todo al milímetro con las etiquetas. Migue dice que están las canciones buenas y las canciones malas, y es así. O por lo menos, las canciones que me gustan y las que no me gustan. Yo no me iría mucho más allá. Me encontrado muchas veces en mi vida flipando con música que no esperaba que me gustara, y al revés. Con grandes decepciones de bandas o artistas que me encantaban.

Andrés López: Si hay algo de lo que podemos presumir después de veinte años, en mi caso diez, es de que tenemos una etiqueta que no tienen otros. La etiqueta ‘Niños Mutantes’. Es cierta. Existe un sonido Niños Mutantes. Hay gente que lo tiene muy grabado en el ADN. Gente que lo ha escuchado y ha crecido con nosotros y que ha reivindicado el sonido. Es cierto lo que dices que ha habido discos en los que hemos estado coqueteando con los estribillos, más que con las estrofas. Este disco es Niños Mutantes, y esa etiqueta me mola más.

“’Diez’ es un disco de estrofas más que de estribillos”

Niños Mutantes

IM: ‘Diez’ fue grabado el pasado diciembre en la casa-estudio de Martin Glover en Albuñuelas (Granada). Y cuenta con Abraham Boba y César Verdú (León Benavente) a cargo de la producción. Desde el principio tenían la intención de no repetir la autoproducción, ni volver con Ricky Falkner. ¿Qué aportan Boba y Verdú a ese resultado final?

JAM: Con Falkner trabajamos en ‘El Futuro’ porque era lo que nos pedía el cuerpo en ese momento. Hicimos lo que queríamos y estamos muy contentos. Ahora queríamos un giro. No queríamos volver a trabajar con los productores habituales. Igual que nosotros tenemos nuestros vicios y nuestras tendencias, que sí, que pueden configurar un sonido Niños Mutantes, pero si queríamos alejarnos y hacer algo distinto a nosotros mismos, también queríamos que la producción corriera a cargo de alguien que no tuviera sus propios tics y sus propias rutinas. Queríamos algo más rompedor. En León Benavente lo encontramos. Además, no es habitual plantear a una pareja el trabajo. Buscábamos dos cosas. César ha sido técnico de sonido de directo de muchas bandas, y también ha trabajado grabando discos. Y Boba tiene formación como músico. Tenían dos cosas complementarias. Una parte técnica y otra más musical. Obviamente también nos gustaba lo que venían haciendo. Podían aportar un punto de energía, y también aproximarse a otras facetas que estábamos buscando.

IM: Hace poco, en una entrevista con Lori Meyers, Alejandro (Méndez) me decía que su último trabajo había resultado muy deprimente porque era un reflejo del tiempo en el que ha sido compuesto. No era una época para cantar canciones happy, decía. Sucede en su caso, y de forma directa con la canción que abre el disco. ‘Menú del día’ es una instantánea de un mundo oscuro. ¿Cómo definirían ustedes el momento actual?

NC: Una pregunta difícil. Es una época de mucha confusión. Se parece a lo que los historiadores llamaron el helenismo clásico. Fueron tres siglos, espero que este dure menos (Risas). También son muy productivos. Son tres siglos en los que cae la civilización griega. Es un período de transición entre la caída de esa cultura y la llegada de la romana. Una revolución. Hay una gran crisis de creencias, de filosofía. Hay una gran confusión en el Mediterráneo y no se sabe muy bien por dónde se va a salir, ni hacia dónde se va. Caen los valores y es un momento muy arriesgado de la historia de la humanidad, porque siempre hay muchos aprovechados. Así estamos ahora. Que el 33 % de los franceses vote a un partido fascista menos de setenta años de la Segunda Guerra Mundial es increíble. Que Donald Trump esté en el gobierno de Estados Unidos es otra cosa increíble. Ve sumando y todo es una locura. Pero aparte, hay gente haciendo cosas buenas. Hay científicos llegando a cotas de conocimiento tremendas. La humanidad siempre ha sido dual. Siempre hay una lucha entre el bien, el progreso, y el mal, o el retroceso. Las grandes crisis producen grandes etapas creativas.

JAM: ¡Vaya pregunta! Estamos en la crisis de los sistemas democráticos, del estado del bienestar. En esta sociedad sólo existe una religión, que es el consumo, y un valor, que es el dinero. Estamos en un punto límite y vivimos una transición hacia cambios muy fuertes. Creo que estamos llegando a límites absurdos que no son sostenibles mucho tiempo.

IM: Hablemos de canciones.

JAM: Eso es más fácil.

“Podemos presumir que tenemos una etiqueta que no tienen otros, un sonido Niños Mutantes”

Niños Mutantes

IM: Una de mis canciones preferidas del disco es ‘NM’. Nos conocemos y tengo que reconocer que se me puso el vello de punta al percibir las emociones que transmite esa letra. Si todavía hay alguien que no lo sepa, el año pasado la banda vive una crisis interna que casi disuelve Niños Mutantes. La canción dice: “Toda mi energía está en la música, que nos salvará de un destino trágico”. Me gustaría que compartiesen ese agujero negro que vivió el grupo y “contaran su verdad”.

NC: Con lo de destino trágico Juan se refiere, creo, no sólo al momento de la crisis, sino a una frase que él dice también y que me gusta mucho. Y es que la música nos ha salvado de cosas peores. Es una frase muy acertada.

JAM: Me gusta que me cites (Risas).

NC: (Risas). Es verdad. Es una frase chula y es verídica. No me imagino mi vida sin música. No sé cómo sería yo, o cualquiera de ellos si no hubiéramos sido músicos y tuviéramos este grupo. No tengo ni idea. Pero tengo la sospecha de que sería mucho peor, aunque yo no lo supiera. La música me ha aportado tanto. Crear canciones es lo que más me gusta. Tocar. Hay momentos mágicos y eso no se puede sustituir.

JAM: Somos muy afortunados. Hemos descubierto algo que nos hace felices. Al principio éramos unos amigos que tenían un grupo. Quizá la amistad estaba por encima de la música. Ahora no es que la música esté por encima de la amistad. Hemos tenido nuestras crisis pero seguimos siendo amigos, y ya a niveles íntimos. Son niveles que superan la amistad. Pero ya tenemos relaciones familiares y ese tipo de relaciones pueden ser dañinas a veces. Es la gente a la que más quieres pero a la que más puedes odiar. Pero somos afortunados. Aunque nos odiáramos de forma permanente a raíz de aquellos conflictos, aunque nos hubiéramos quedado en aquella situación, seguiría mereciendo la pena seguir juntos porque la música nos da mucho. Yo me siento muy afortunado. Es ponerse místico pero la música te ofrece momentos de transcendencia, de estados especiales, que no encuentras en otros ámbitos.

IM: La canción termina: “Hay una razón para seguir, una orden que ejecutar, una misión que completar”.

NC: La música y seguir creando canciones.

IM: En cierta ocasión escuché a Enrique Bunbury hablar sobre la separación de Héroes del Silencio. Contaba que la banda se formó cuando eran muy jóvenes y llevaban mucho tiempo juntos. Al final, narraba, lo que les unía se reducía a un espacio muy reducido en el que ya no cabían. Entiendo que Niños Mutantes sigue compartiendo ese espacio.

NC: Nuestra evolución ha sido lenta, pero constante. Un grupo como Héroes del Silencio viviría una situación muy complicada. Fue muy explosiva la forma de evolucionar. En esos procesos los lazos de amistad se tienen que diluir mucho.

JAM: En nuestro caso, precisamente, por tener algo que nos une, aparte de la amistad, hemos profundizado en unos niveles que la gente quizá no suela hacerlo. Casi todos tenemos amigos que tenemos desde hace veinte años. Pero son amigos que ves los fines de semana, o incluso más, que ves una vez al día. Nosotros vamos más allá. Somos amigos, nos vemos a diario, en el trabajo, vivimos en el mismo barrio, tenemos hijos que van al mismo colegio. Muchos viajes juntos, muchas noches en muchos hoteles. Es mucho tiempo.

NC: El proceso creativo es común y eso es muy intenso también.

JAM: Nos conocemos a unos niveles muy profundos. Si ahora quitáramos a uno de aquí, el resto podría predecir su respuesta a una pregunta. Es excesivo y lleva a cosas como lo que pasó el pasado año. Pero últimamente le damos una explicación. Aparte de que todo lo que rodeó a ‘Mutaciones’ supuso una montaña rusa de emociones. Con tanta gente que admiras haciendo versiones de tus canciones. Concentrarlo en un concierto con 2.000 personas en La Riviera. Las emociones a flor de piel. Todo eso, y la creación del nuevo disco, nos llevó a plantearnos que 2016 sería un año de tocar poco. Y nos faltó eso. Conciertos, tocar, carretera. Ahora mismo, estamos como si no nos hubiera pasado nada porque hemos vuelto a lo que nos alimenta, que es tocar.

NC: El toqueteo (Risas).

“Aunque nos odiáramos de forma permanente merece la pena seguir juntos porque la música nos da mucho”

Niños Mutantes

IM: Sobre este asunto, aunque yendo un paso más allá, qué queda de aquellos adolescentes que en el año 1994 escuchaban Nirvana o Surfin Bichos, se proponen crear una banda, y que llevan veinte años de carrera profesional en el siempre tan complejo mundo de la música.

JAM: De hace veinte años nos queda lo más importante que es la pasión por la música. Creo que la misma emoción que cuando nos juntábamos para crear una canción nueva. O como cuando oías algo nuevo y lo compartías. Esa emoción es el denominador común en todo lo que hacemos que perdura en nosotros. Todo lo demás ha cambiado. Incluso a la hora de subir al escenario. Es diferente absolutamente. Mentiría como un bellaco si dijera que me siento igual cuando subo a un escenario ahora que cuando tenía veinte años. Ahora subo al escenario mucho más feliz. Cuando tenía veinte años subía cagado de miedo. Me daba pánico.

JAM: En la esencia seguimos todos igual. Tenemos más canas, pero seguimos más o menos igual.

IM: Hay además una atmósfera lorquiana en este disco. Canciones como ‘Glaciares y volcanes’ se escriben con versos de Federico García Lorca. O la propia ‘FGL’, otra de mis imprescindibles, que toma las iniciales del gran poeta granadino. ¿Por qué esta presencia tan significativa de Lorca?

NC: Ha sido casualidad. No lo teníamos premeditado.

JAM: No había aniversario ni nada por el estilo. Pura casualidad.

NC: La canción ‘FGL’ está hecha pensando en él, sí. La hice porque tenía ganas de contar mi visión sobre Federico García Lorca. Ya era aficionado a su obra de joven, y también en las revisiones de los últimos tiempos. Llevaba toda la vida queriendo hacer algo sobre Lorca, pero no sabía qué, ni cómo, ni cuándo. En la creación de este disco, Juan Alberto trajo una melodía con un bajo maravilloso de Migue, y pensé que podría encajar la letra que tenía. No sé por qué, pero me puse y se adaptó bien. Me siento súper orgulloso.

JAM: Lo mejor es que es un acercamiento a Lorca sin quejíos flamencos. Parece que cualquier cosa lorquiana tiene que hacerse desde el flamenco, y no es así.

IM: Otra de mis canciones preferidas es ‘Pura Vida’. Una canción que nace en Costa Rica. Me gustaría conocer la génesis de este tema, que para mí es uno de los pilares de este trabajo.

JAM: Es una de las últimas canciones que se incorpora al disco. Nos habíamos planteado un año… No sabático porque hemos trabajado mucho.

MH: Un año selvático (Risas).

JAM: Un año sin conciertos. Eso me permitió hacer un viaje en verano. Fui a Costa Rica con mi familia y me llevé un guitalele. Al principio lo tuve olvidado pero un día de una tormenta brutal en el que no había nada que hacer frente a una selva impenetrable, lo recuperé. En un balcón con un tejado de madera, empezó a surgir la melodía. La gente del hotel pudo acabar fuera de sí porque me tiré dos horas tocando la guitarra y a sacar la melodía. Habla de lo que te inspira un sitio como ese en el que la naturaleza tiene tanta potencia que te hace sentir pequeño y grande a la vez. Pequeño por ti, pero grande porque formas parte de una cadena de vida espectacular.

“Creíamos que hacía falta una persona más y Alonso es nuestra novia perfecta”

Niños Mutantes

IM: Considero necesario hacer un apunte al hecho de que cada canción tiene una portada propia. Con una ilustración que representa el hilo conductor de ese título. ¿Cómo se plantea esta propuesta tan artística?

JAM: Es cosa de Ángel Lozano. Es un acierto haber contado con él para llevar a cabo todo el arte del disco. En el diseño del disco le dijimos alguna cosa, pero en esas ilustraciones ha tenido libertad absoluta. Ha conseguido imágenes que conectan con cada canción.

IM: Niños Mutantes llevan ya varias semanas presentando ‘Diez’ en festivales. SanSan, WAM Festival, o En Órbita. Pero también en citas más íntimas como la del pasado 6 de mayo en el Ochoymedio Club. Con esta gira, cómo se va a presentar el repertorio en directo. Cómo afrontar la diferencia de actuar delante de un público heterogéneo de un festival al espectador de un concierto en solitario, más íntimo, y que conoce más las entrañas mutantes.

MH: En relación al repertorio, si vamos a un festival no tocamos el disco nuevo entero, pero sí bastante, en función del tiempo que tengamos. Si vamos a una sala sí estamos tocando el disco nuevo entero porque estamos flipado.

NC: Estamos muy contentos con el nuevo disco.

IM: Para presentar el disco en directo cuentan con un nuevo fichaje. Se trata de Alonso Díaz, del grupo Napoleón Solo. Supongo que la sección rítmica necesitaba más presencia, ¿no es así? ¿Qué aporta Alonso al directo de Niños Mutantes?

MH: Alonso de Napoleón Solo es una de las novedades. Le da una nueva dimensión.

JAM: Andrés ha recuperado la tranquilidad.

AL: Sí, era una reivindicación de cierto sector del grupo.

JAM: Que tú representas (Risas).

AL: Creemos que hacía falta una persona más que abriera campo. Niños Mutantes ha tenido cuatro o, a veces, tres componentes. Un banda de rock con un formato de cuatro personas. Hacía falta para incorporar nuevos sonidos. Además, hacía falta una persona en la parte musical. Cuando iniciamos la búsqueda sabíamos que era él. Alonso es nuestra novia perfecta. Musicalmente le admiramos y personalmente nos ha sorprendido para bien. Es el tipo más loco de cualquier reunión. Es un hombre que vive la vida desde la música. La música pone orden en su vida. Además, tenemos la parte humana. Y esto enlaza con lo que hablábamos al principio sobre conocernos. Ahora tenemos la oportunidad de que alguien nuevo nos conozca y dar lo mejor de nosotros.

JAM: Para mí se queda el momento en el que se lo propusimos. Muy grande.

Fotografías: Niños Mutantes, Diez, Pepe Marín, Fundación Rodríguez-Acosta, Granada 2017; Resto: Web Oficial y Facebook Niños Mutantes.

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