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«El periodismo deportivo se basa en resultados, lesiones y traspasos, el resto es entretenimiento»

9 mayo, 2016

Cuando el periodista Nico Abad (Madrid, 1970) se pone los cascos para comenzar una retransmisión de motociclismo experimenta la misma sensación que cuando traducía programas para Canal+ de madrugada. Con dieciocho años, y contemplando aquella redacción vacía era feliz porque estaba trabajando en la tele. Desde 2013 es la voz de las motos y, a pesar de las críticas, nos traslada la pasión y el riesgo de un espectáculo mundial. Para hablar de motociclismo, de televisión y de la situación actual del periodismo nos dedica una emocionante charla a ritmo de ‘Purple rain’, la canción de Prince para nuestra lista Spotify Impasse Mag

Nico Abad

Impasse Mag: ¿Siempre quiso ser periodista?

Nico Abad: Sí. Con fecha que yo recuerde desde que tenía 13 años. Con esa edad hice un periódico en el cole por mi cuenta. Le pedí permiso a mi tutor para que me dejase una hora libre y aproveché para hacer el periódico. Lo que hice fue vender la publicidad a las tiendas del barrio diciéndoles que ese número se iba a distribuir en el colegio y lo iban a ver unas 500 familias, no sé cuántos podríamos ser. Conseguí alguna publicidad, pero solamente hicimos un número (Risas). Era tremendo, ten en cuenta que en esa época no había impresoras ni ordenadores. Todo fue con máquina de escribir y una antigua linotipia que tenía el padre de una compañera de clase. Y nada, salía fatal, con la tinta corrida, pero lo hicimos.

IM: ¿Recuerda el nombre de la publicación?

NA: Ay, ahora no me acuerdo. El cole era Bristol, pero la publicación no tenía el nombre del colegio. Sé que tenía un título… (Piensa) ¡ADN! Se llamaba ADN.

IM: ¿Y periodista de motos con recelo hacia las motos? Le he escuchado a veces decir que era miedo…

NA: Miedo a montarme porque si te caes puedes hacerte mucho daño. Es fácil caerse en una moto. Circular por las calles en moto es complicado. Para compararme con Ángel Nieto, la mayor leyenda del motor en España, te diré que él tampoco va en moto. Periodista de motos soy por decisión de mi empresa. Me dijeron que habían pensado que yo podía narrar el mundial en Telecinco. Ese año estaban cambiando el equipo que había hecho el primer año y acaban de adquirir Cuatro. Al formar parte de la plantilla de Mediaset, me dijeron que querían que hiciera las motos. Me pareció un reto muy importante y me lancé.

IM: Desde el año 2013 y dice que fue intención de Mediaset, pero ¿cómo vivió usted esa posibilidad?

NA: Como cada jueves, el equipo de deportes de fin de semana nos reuníamos para decidir los programas. Ese jueves yo llegaba a la redacción y en un corrillo estaban Julio Pulido, Manu Carreño, Juanma Castaño y Luis García, entre otros. Cuando llegue pregunté qué pasaba y alguien dijo que iban a pedir que alguno del equipo hiciera las motos seguro. Manu Carreño casi tenía la confirmación y tenía la intuición de que sería a Juanma Castaño. Cuando Cuatro intentó comprar las motos en 2007 ya iban a estar Juanma y Manu Carreño en ese equipo. Pero finalmente se las quedó TVE. Yo le dije que si me lo pedían a mí les diría un no rotundo. Cuando llegué a casa comenté lo que había pasado en la redacción, y me preguntó mi chica: “¿Y si te lo piden a ti?”. “No, a mí no me lo van a pedir. Van con Juanma seguro”, respondí yo. Al día siguiente, mientras iba hacia la redacción me sonó el teléfono y vi que era un número largo, de empresa. Pensé en ese instante: “Esto son las motos”. Manuel Villanueva, directivo de Mediaset quería que acudiese a su despacho para decirme que sería yo. Pasaba por allí, pensaba que no iba conmigo y me tocó, y mira, muy feliz ahora.

«El espectador puede hacer sus trampillas para que un diferido de motos sea casi un directo»

Nico Abad motociclismo

IM: La explotación conjunta del mundial entre Mediaset y Movistar supone que Telecinco emita en directo este año únicamente cuatro pruebas y el resto en diferido. Entiendo que en el trabajo de los profesionales no repercuta este hecho, ¿o sí? ¿Considera que los datos de audiencia se ven afectados?

NA: Sobre el trabajo no repercute nada porque la narración va en directo, aunque la cadena emita en diferido. Tres horas más tarde como máximo por contrato, creo recordar. Nuestro trabajo periodístico es el mismo. Contamos la carrera de la mejor manera posible. Lo único que sí tenemos en cuenta es hablar de la carrera que está en pantalla. Igual estamos contando Moto GP y sabemos que se ha liado muy gorda en Moto 3, pero no podemos adelantar nada porque igual la carrera de Moto GP se emite primero y no podemos hacer referencia a eso. Al menos en los horarios americanos. Pero ahora empezamos calendario europeo y las hacemos en el orden que luego se emite en diferido: Moto 3, Moto 2 y Moto GP. Así que no nos cambia nada. Lo hacemos con los mismos datos y la misma tensión. No podemos parar y decir: “Espera me he equivocado”.  Y sobre los datos de audiencia. Evidentemente caen. El valor de un evento deportivo es verlo en directo. Puedes ver cualquier evento deportivo y por muy malo que sea te quedas si es en directo por si sucede algo. Ese plus que tiene el directo se pierde. Después ocurren algo curioso. Por ejemplo, en las retrasmisiones de Moto 2 y Moto 3 hay más gente viendo la tele en el diferido el domingo a las seis de la tarde, que en el directo a las once de la mañana. Entonces a veces te encuentras un dato de audiencia sorprendente…

IM: Pero puede resultar un tanto letárgico ver una carrera en la que ya sepamos el ganador, ¿no cree?

NA: Claro, pero la gente que lo ve en diferido es porque sabe que la carrera ha sido muy buena y quiere verlo. Obviamente te tienen que gustar las motos para quedarte a verlo. Pasa en otros deportes. La final de la NBA la ves en diferido si nos ha pillado tarde, y la vemos, aunque sepamos ya que han ganado los Warriors, te da lo mismo, la quieres ver. O una final de Champions League, que no he podido ver y la grabo. Es muy difícil no saber ya el resultado. También sucede, sobre todo en el horario europeo, que hay gente que no se entera del resultado en directo. No hay mucha información de motos y quizá llegues a la tarde sin saber cómo quedó la carrera. O también sucede que salgas el domingo, que es un día de ocio, y después te enganchas a la tarde de carreras. El espectador puede hacer sus trampillas para que un diferido de motos sea casi un directo.

IM: Llevamos ya varias pruebas del calendario 2016 y la vida sigue igual en el mundial 2015, al menos en Moto GP, que es la categoría reina: Márquez, Rossi y Lorenzo ¿Qué expectativas tiene sobre el campeonato?

NA: Las motos tienen una diferencia con respecto a otro deporte. Los pilotos trabajan con una máquina, un prototipo que no ha sido probado antes de ese momento. El viernes cuando salen a la pista en el primer entrenamiento ya pueden suceder muchas cosas. Desde que se rompa la moto hasta que te caigas. Una caída es muy peligrosa. Hay un componente de riesgo muy alto cada vez que se montan en la moto. Para mí, visto desde un punto de vista global, conseguir el campeonato del mundo es una cosa secundaria. Es la consecuencia de la cantidad de cosas que has tenido que hacer bien para llegar a estar arriba. Y esas cosas se ven el viernes, el sábado y el domingo. ¿Por qué tienes que hacer bien las cosas? Primero, para no caerte, y segundo para ser competitivo. Con unas máquinas, que, además, las entienden cuatro tíos, como quien dice. Pocos ingenieros controlan esa máquina. Un tema de elites que es un producto brutal para la televisión. En las motos el cómo es muy importante porque en ese cómo te estás jugando la vida. Las expectativas de lo que pase en el campeonato dan igual, hay que ver las motos per se, por el espectáculo.

IM: Ya está olvidada la polémica de los aficionados a las motos que criticaron el cambio de las retrasmisiones a una plataforma de pago, antes de que Mediaset las recuperara a medias para el gran público. ¿Le parecería oportuno que una cadena pública apostara por la retrasmisión de grandes eventos deportivos basándose en el interés general? Hablamos de las motos en particular, pero me refiero al deporte en general.

NA: Depende de lo que valgan los derechos de ese deporte. El debate de la televisión pública con los derechos deportivos es que se gastan el dinero público en ocio, entretenimiento y que ellos, como medio público, cuenten cosas importantes para la sociedad. ¿Cómo son de importantes los derechos de la Liga de Campeones al precio que tienen? Igual puedes invertir en informativos y contar bien las cosas. Es un debate que siempre va a estar ahí. Depende del precio de los eventos deportivos al final. Si no fuesen precios exagerados, porque ahora son exagerados, y es culpa de una cadena de intermediarios tremenda, no vería mal que una televisión pública diera fútbol, motos, eventos deportivos. Ya lo ha hecho en su momento. Pero creo que debería haber un límite en el dinero que tuvieras que pagar por los derechos porque hay gente a la que no le gustan ni las motos, ni el fútbol y no quiere saber nada de deporte, pero tiene el mismo derecho de tener una televisión de calidad. Y la calidad en la televisión depende del dinero.

IM: Durante la temporada visita quince países en cuatro continentes. ¿Cómo se lleva la agotadora rutina de viajes, ida y venidas, hoteles? ¿Cómo afecta este sentido a su vida personal?

NA: Este año no viajamos a las que damos en diferido. Yo he hecho durante tres años todo el campeonato yendo a los circuitos. Pero este año hemos cambiado. Algunos viajaremos, sobre todo en Europa. Para la vida personal siempre es enriquecedor. Y en plan familiar, pues hay que asumir que es el trabajo que tengo, y que no cuentan conmigo para las celebraciones de la familia (Risas).

«Cada vez que hay alguien narrando en televisión a mí me atizan, pero no me lo tomo como algo personal»

Nico Abad críticas

IM: Su antiguo compañero, Javier Ruiz, comentaba en Impasse Mag que le dolían las críticas y, en concreto describía Twitter como un “territorio cruel”. En su caso, es blanco de duros comentarios casi casi cada fin de semana de carrera. ¿Cómo vive este aspecto de una profesión tan expuesta?

NA: No me lo tomo como algo personal porque lo hacen con todo el mundo. Tengo críticas en Twitter los domingos que narro yo, los que narra Lobato, los que narra Esteva. Cada vez que hay alguien narrando en televisión a mí me atizan. Así es la gente. Si yo estuviera en casa y no fuera periodista también estaría como ellos. El ser humano es muy crítico y no solo en España, es internacional. En el mundial coincidimos muchos reporteros y a todos nos pasa lo mismo. Por ejemplo, en Inglaterra, cuando BT Sport adquirió los derechos les pusieron a parir, y ellos mismos recordaban que cuando estaban las anteriores las ponían a parir porque al público inglés no les gustaban. El consumo de televisión tiene mucho que ver con el hábito. Cuando estás habituado a una cosa y te la cambian, te disgusta. No es a lo que estás habituado y no te lo hace fácil. La televisión es un medio de consumo fácil y cuando te cambian algo, te incomodas. La manera que tiene la gente de protestar es entrar en Twitter y poner a parir al que está en pantalla. Es una corriente que existe y que se canaliza a través de la red. Sin embargo, las reacciones de la gente de la calle son totalmente contrarias a las de Twitter, por ejemplo.  En la calle hay gente que para el coche, baja la ventanilla y pierde veinte segundos de su tiempo en decirte “Nico, ¡qué bueno ayer en la carrera!”. O alguien que te ve en el taller cuando llevas el coche y te dice: “¡Me gustan las motos!” (Risas). Y te piden fotos, y te dicen lo bien que ven las motos contigo. No puedes hacer caso a eso tampoco. Hay que hacer una media. Eres periodista y haces tu trabajo. Tengo esa doble visión sobre las críticas en Twitter, que le pasa a todo el mundo, y que en la calle es todo lo contrario.

IM: Lo que yo nunca entenderé es que le critiquen por ponerle pasión al deporte. Por hacer bien su trabajo.

NA: Lo que hago en la televisión es hacer una retransmisión para un público generalista. No estamos es un canal temático de motor. Estamos en Telecinco y queremos que lo vea la madre, el padre, el abuelo, el perro y el gato… Todo el mundo. La retrasmisión no es solo para la gente a la que le gusta las motos. Es para ellos y para los que están pasando por la tele y tienen que elegir. Tengo que contar que esto es la bomba, porque esto en el circuito es la bomba. La gente que está en la tribuna de final de recta y ve las frenadas de Moto GP alucina solo de verlo porque no entiende que un piloto pueda frenar la moto desde 300 km/h en un final de recta con un cambio de rasante, como ocurre en Mugello, por ejemplo. Mi trabajo es contárselo a todo el mundo, y dentro de eso está la pasión, el riesgo, la competición, o la tecnología de vanguardia.

IM: Le he leído algo así como que “ha tenido suerte porque el final de una etapa le seguía siempre algo mejor”. Entiendo que, a pesar de todo, estará contento en el mundo del motociclismo.

NA: Sí. El trabajo que tengo siempre es mejor que el anterior. Es verdad. Me han dado un trabajo en el que viajo por todo el mundo y narro un espectáculo por el que la gente paga por ver. Es espectacular. Estoy contando el mundial de motos, es que no puedo aspirar a más como periodista deportivo. No hay más.

«Cuando empecé a hacer ‘Los Manolos’ lo más difícil para mí era decir el resultado del partido»

Nico Abad deportes

Impasse Mag: En algunas ocasiones, cosas del azar, quizá del destino, coinciden en una misma redacción algunos nombres que luego resultan ser figuras mediáticas y profesionales relevantes de un determinado ámbito informativo. Es el caso de la primera etapa de ‘El día después’ (1990). Entonces Alfredo Relaño supo construir un equipo con nombres como Antoni Daimiel, Julio Maldonado, Carlos Martínez, José Antonio Ponseti, Juan Carlos Crespo, Jorge Hevia o usted mismo. Si cerrara los ojos y pensara en aquellos años, ¿qué sería lo primero que le vendría a la cabeza?

NA: En aquella época lo que nos pasaba es que no teníamos ni idea de cómo se hacía la televisión. Ni idea. Tuvimos que aprender desde cómo se grababa hasta montar las pistas de audio. Tuvimos que aprender todo. Era la época en la que llegaron las televisiones privadas al ámbito nacional y, además, Canal+ tenía el reto de ofrecer algo más porque era un canal en el que había que pagar. Nosotros teníamos la particularidad que estábamos en el tramo abierto. Hay muchas cosas de la televisión actual que vienen de Canal+. Por ejemplo, la cadena montó las previas de los partidos de fútbol para ponerle los dientes largos a la gente y que se abonaran al partido. Y eso se ha construido ya como un segmento de programación en el que todos hacen previas de cualquier evento.

IM: Claro, la previa era en abierto y el partido era codificado.

NA: Era peor que eso. El primer toque lo veías. Te ponían el caramelito y una vez que lo tocas con la lengua, ¡zas! Te lo quitan. En aquella redacción de ‘El día después’ teníamos interés por hacerlo bien, para que no se viese que estábamos aprendiendo, y también por hacerlo diferente. Empezamos a hacer cosas que no se habían hecho. Nacho Lewin propuso mandar cámaras a los estadios para grabar cosas donde no estuviera el balón. En un partido todos miraban el balón, así que miramos a otros lados para ver qué hacía la gente. Eso se llamó ‘Lo que el ojo no ve’. Cuando empiezas un proyecto, cuanto más abajo lo empiezas, más mágico es todo y aquella redacción era mágica. A los reporteros nos llamaban los panaderos porque llegábamos con las grabaciones de dos horas resumidas en veinte minutos a la redacción por la mañana. Así se configuraba el programa. Teníamos la línea editorial de Alfredo Relaño que siempre ha marcado mucho. Hacíamos un vídeo al principio con su crónica y el programa salía con las ideas de los redactores.

IM: Sin duda fue un programa innovador. Recuerdo que al día siguiente en el colegio todos hablábamos de los análisis de los partidos tan exhaustivos y de la combinación tan equilibrada que se hacía con otras secciones más divertidas. Usted firma algunos de las piezas informativas más recordadas, como aquella bronca de Benito Floro al Real Madrid en el Camp d’Esport de Lleida, propone la pieza del viaje del Numancia de Soria al campo del Fútbol Club Barcelona, que presenta un nombre que luego sería habitual en los programas deportivos, Raúl Ruiz; y también edita y pone su voz a algunos vídeos. ¿Cree que ha cambiado la forma de contar todo lo que rodea al fútbol? ¿Ha quedado algo de todo aquello?

NA: Ha cambiado, pero no solamente por ‘El día después’. Ha cambiado por Canal+. Antes los partidos se hacían con tres cámaras. Una general y dos de planos cortos. En los grandes partidos metían cinco cámaras, con alguna detrás de la portería. Canal+ metió doce cámaras cuando llegó. Dos para los fuera de juego, dos para cortos, dos generales, detrás de las porterías, ponía travelín. Revolucionó todo llenando aquello de cámaras. Se empezó a ver el fútbol de otra manera, hasta el punto de que se ha llegado a ver mejor en la televisión que en el campo. La información es mucho mayor en la retransmisión de televisión que lo que tu ojo puede ver en el campo.

IM: Recientemente, en una charla con el periodista Guillem Balagué, yo ponía el énfasis en la mutación del periodismo deportivo en un periodismo basura de tasca donde no hay cabida para otra cosa que no sea el fútbol. Él me detuvo insistiendo en que exageraba y que en nuestro país se hacía buen periodismo deportivo. ¿Qué opina usted al respecto?

NA: El periodismo de deportes no da para tanto. El periodismo deportivo se basa en resultados, lesiones y traspasos. No hay más. Fuera de eso, el resto ya no es información. Si uno está cansado no es información porque no tienes los datos completos. La información es resultado, lesión y traspaso, pero eso no da para llenar todos los espacios que hay. Lo que ocurre, desde mi punto de vista, es que a causa de ‘El día después’, el fútbol pasó a ocupar un espacio de entretenimiento. Antes el fútbol era una cuestión de información deportiva, y pasó a ser información y entretenimiento. La principal dificultad que tuve cuando empecé a hacer ‘Los Manolos’ era dar la información en pantalla. Yo siempre había hecho entretenimiento en el fútbol en Canal+. Lo más difícil para mí era decir el resultado del partido. Al principio no me salía. Betis 3 Espanyol 2. ¿A quién le importa? Lo que mola es ver que el portero del Espanyol se ha dejado los guantes en el hotel. Como ocupas el espacio de entretenimiento te metes en código de entretenimiento. Tienes que diferenciar lo que es periodismo de lo que es entretenimiento. El problema que tenemos en la profesión es que no se diferencia lo que es periodismo en sí, y lo que es entretenimiento. El tiempo para el periodismo es muy poco tiempo y el receptor tiene que estar muy interesado en eso, si no, no llegas a nadie. Pero cuando te metes en el espacio del entretenimiento tienes que ir con otras historias que contar. De ese entretenimiento también se nutre la propia industria deportiva. Las grandes marcas se nutren y mueven tanta pasta porque hay una parte de entretenimiento dentro del mundo del deporte. A partir de ahí entras en un mundo más complicado, que es el del negocio. El periodista maneja como información el resultado, la lesión y el traspaso. El resto es entretenimiento, y ahí cabe muchísimo. El que te marca lo que vale o no es el consumidor, la gente. Quien marca lo que se consume es la gente.

«El periodismo no está en crisis porque nunca ha habido tanta posibilidad de informar como ahora. Los ‘Papeles de Panamá’ son un ejemplo»

Nico Abad Periodismo

IM: Dos preguntas muy directas sobre periodismo. ¿El periodismo deportivo es machista?

NA: No.

IM: Se lo pregunto por el tratamiento de la información cuando la protagonista es una deportista.

NA: No me hago esta reflexión. Plantearte que pueda existir un tratamiento machista implica que estés mirando diferente a la mujer. Como que hubiera que cuidar esa figura. Lo que hay que hacer es no maltratar esa figura. El deporte es un reflejo de la sociedad, del negocio y de la anatomía y biología de la raza humana. No creo que haya machismo en el tratamiento de la información deportiva.

IM: Y la siguiente: ¿Cree usted que el periodismo actual está en crisis?

NA: No. El periodismo no está en crisis porque cuantitativamente hay más que nunca. Nunca ha habido tanta posibilidad de informar como ahora. Nunca ha habido tantos medios independientes del poder económico. No hay una crisis del periodismo. Sí que puede haber crisis en la gestión del periodismo. Cada vez hay más medios y más posibilidad de trabajo independiente, pero se hace más manifiesto el intento de control. Pero el periodismo siempre ha luchado contra esto. El periodismo nunca ha sido una profesión libre. Siempre ha tenido que haber algún periodista con agallas para decir: “Esto se publica”. El periodismo es publicar lo que molesta al que te controla. Es la punta de lanza del periodismo. Esa es la batalla y hoy en día se siguen publicando cosas contra el poder. Por ejemplo, los ‘Papeles de Panamá’ es un ejemplo de que no hay crisis en el periodismo.

IM: Fue usted la segunda cara que vimos el día que Cuatro inauguraba emisiones. Después de Gabilondo, Nico Abad…

NA: (Risas) Fue una casualidad, pero así fue. Nos colocaron en una grada y yo estaba en la fila de atrás de Gabilondo, pero un poquito a la izquierda. El primer plano de Cuatro fue la cara de Iñaki Gabilondo, y al abrir el plano, la siguiente fue la mía. Fue casualidad, pero mola.

IM: Algo más de siete años presentando el espacio ‘Deportes Cuatro’, haciendo, además, cobertura de dos mundiales de fútbol, pero usted llegaba a la cadena presentando variedades o entretenimiento. ¿Cuál es el Nico Abad que a usted le gusta más? ¿El más feliz?

NA: Presentando. También es lo más rentable (Risas). He currado mucho de periodista y sé lo duro que es. He empezado a presentar cuando llevaba casi veinte años en la profesión. Te diría que trabajando en la televisión casi de cualquier cosa, sería feliz. Es un medio apasionante, es el más completo. El más difícil y el que más trabajo en equipo requiere. Tienes que tener muchas habilidades. Me parece un medio espectacular. Trabajando en la tele he sido feliz hasta cuando me quedaba a traducir los programas a las cuatro de la mañana y miraba la redacción vacía y decía: “Esto es la polla”. Tenía dieciocho años. Ahora cuando entro a un circuito y me dan el paso digo lo mismo. Tengo la misma sensación ahora cuando me pongo los cascos para narrar una carrera que cuando traducía programas de madrugada para Canal+. La sensación es bestial. Es una profesión de la que estoy enamorado.

IM: El año pasado escribió ‘La ballena azul’, un cuento ilustrado por la artista plástica Rebeca Khamlichi. Una lectura familiar sobre la vida marina. Un cambio de rol sorprendente. ¿Cómo surge este proyecto?

NA: Ha sido casualidad. En mi vida profesional nunca he buscado nada y esto también fue casualidad. Este es el cuento que le contaba a los niños. Ahora que empiezan a ser mayores y no quieren cuentos decidí dejarlo por escrito después de haberlo contado tantas noches. Así lo tienen de recuerdo. Por casualidad coincidí con Rebeca que había sido maquilladora en la tele. Ahora es una artista tremenda y le pedí un dibujo. Me hizo un dibujo tan bestia que le dije que debería hacerme más y hacemos un libro. Me moví, pero nadie quiso el libro. Apareció un editor en Valencia (Legua Editorial) que no me conocía de nada, pero le gustó la historia. Yo quería tener unos folios atados con una cuerda y de repente tenía un libro de verdad. Se ha agotado la primera edición.

IM: ¿Se ha planteado seguir escribiendo?

NA: Ojalá pudiera seguir. Ya tengo la segunda parte escrita, pero todo ha sido una casualidad de la vida.

Fotografías: David Vegal/ Mediaset España.

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