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Los 17 ministros del Gobierno de Pedro Sánchez

7 junio, 2018

Ya se conocen los 17 ministros y ministras del Gobierno de Pedro Sánchez.

El jefe del Ejecutivo les ha agradecido su disposición para aceptar el ofrecimiento de servir a los españoles durante los próximos meses: “Todos ellos son personas que atesoran una acreditada preparación, la garantía de la experiencia contrastada y una inquebrantable vocación de servicio público”, ha dicho.

Pedro Sánchez ha afirmado que el Gobierno quiere “ser fiel reflejo de lo mejor de la sociedad a la que aspiramos a servir”, que es paritaria, intergeneracional, abierta al mundo y anclada en la Unión Europa, comprometida socialmente y altamente cualificada.

Los nuevos ministros, ha agregado, “son plenamente conscientes de las exigencias democráticas de ejemplaridad pública y dedicación, de que la política no es una carrera profesional, sino una etapa más en la vida personal, y de que la política exige hoy más que nunca escuchar, dialogar y consensuar con aquel que piensa distinto”.

ministros del Gobierno de Pedro Sánchez

El Gobierno anunciado hoy por Pedro Sánchez, compuesto por 17 ministros, es el número 55 desde las primeras elecciones democráticas de 1977, un periodo en el que se han sucedido siete jefes del Ejecutivo al frente de los mismos:

Ministro de Asuntos Exteriores, de Unión Europea y de Cooperación: Josep Borrell Fontelles.

ministros del Gobierno de Pedro Sánchez

Veintidós años después de haber sido ministro de Obras Públicas y Transportes en el último Gobierno de Felipe González, Josep Borrell vuelve a la primera línea política, tras haber aspirado en su día a la Moncloa y haber pasado una etapa en Bruselas, donde presidió el Parlamento Europeo.

Josep Borrell Fontelles (La Pobla de Segur, Lleida, 1947) será el nuevo ministro de Exteriores en el Gobierno socialista de Pedro Sánchez, después de haber recuperado presencia mediática en los meses de más tensión de finales de 2017, a raíz de las manifestaciones en Barcelona en contra de la declaración unilateral de independencia.

La trayectoria política de Borrell, un ingeniero aeronáutico licenciado por la Universidad Politécnica de Madrid y doctor en Ciencias Económicas por la Complutense, arranca en 1975 cuando ingresa en las filas del PSOE.

Tras la victoria socialista en las elecciones generales de 1982, Borrell fue nombrado secretario general del Presupuesto y Gasto Público y, en febrero de 1984, pasó a ser secretario de Estado de Hacienda, cargo desde el que incidió en la lucha contra el fraude fiscal, con expedientes levantados a figuras de renombre como Lola Flores, Pedro Ruiz o Marujita Díaz.

En las elecciones generales de 1986 fue elegido diputado en el Congreso y, desde entonces, consiguió sucesivas reelecciones en los comicios de 1989, 1993, 1996 y 2000.

El 11 de marzo de 1991, Felipe González lo nombró ministro de Obras Públicas y Transportes, cartera desde la que promovió la reestructuración y modernización los ferrocarriles y potenció la red de cercanías.

Bajo su mandato también se estimuló la construcción de viviendas en base a nuevos planes de edificación, se agilizó el funcionamiento de Correos mediante su cambio jurídico a organismo autónomo, se construyeron numerosas autovías, se inició el Plan Hidrológico Nacional y el Plan Director de Infraestructuras y se impulsó la reordenación de las telecomunicaciones.

Con la victoria del PP de José María Aznar en las elecciones generales del 5 de marzo de 1996, Borrell cesó como ministro.

Pero el paso atrás de Felipe González al frente del PSOE abrió el debate sucesorio, en el que Borrell compitió con Joaquín Almunia.

Ambos concurrieron en abril de 1998 a las primarias del PSOE para la designación del candidato a la Moncloa, una elección en la que Borrell se impuso a Almunia.

Sin embargo, un año más tarde renunció como candidato a la presidencia del Gobierno tras estallar el caso Huguet-Aguiar, que salpicó a dos personas de su confianza, investigadas por fraude fiscal y cohecho.

El 13 de junio de 2004, fue elegido eurodiputado como cabeza de lista del PSOE a estos comicios y el 20 de julio fue nombrado presidente del Parlamento Europeo, cargo que ostentó hasta enero de 2007, tras un acuerdo del Grupo Socialista con el Popular, que pasó a controlar la presidencia la segunda parte de la legislatura.

El 14 de enero de 2010, Borrell fue nombrado presidente del Instituto Universitario Europeo con sede en Florencia, cargo del que dimitió en abril de 2012 debido a un conflicto de intereses en tanto que también formaba parte del Consejo Asesor Internacional de la empresa Abengoa, dedicada al desarrollo tecnológico sostenible en los sectores de energía y medioambiente.

En este último año, Borrell ha recuperado protagonismo y presencia en la escena política catalana, erigiéndose en una de las voces del PSC más críticas con el proceso independentista.

De hecho, el 8 de octubre de 2017, Borrell fue uno de los que tomó la palabra al final de una multitudinaria manifestación en Barcelona en defensa de la unidad de España, una semana después del referéndum del 1-O.

Ministra de Justicia: Dolores Delgado García.

ministros del Gobierno de Pedro Sánchez

La fiscal Dolores Delgado (Madrid, 1962) es la segunda mujer que encabezará el Ministerio de Justicia, al que llega con un amplio bagaje en la lucha contra el yihadismo, materia en la que es especialista en la Fiscalía de la Audiencia Nacional, en la que ha ejercido como coordinadora de terrorismo internacional y de breve portavoz.

Defensora a ultranza de la justicia universal, en la que cree “firmemente” -como confiesa en su perfil de Twitter-, se ha mostrado siempre combativa con la reforma del PP que limitó este tipo de jurisdicción.

Su marcha de la Audiencia Nacional, tribunal en el que lleva 25 años desarrollando su carrera -primero en la Fiscalía Antidroga y después en la de la Audiencia- será muy sentida entre muchos de sus compañeros fiscales y también entre los jueces con los que mantiene en general buenas relaciones profesionales y personales.

Recientemente consiguió una plaza en el renovado Consejo Fiscal, órgano asesor de la Fiscalía General del Estado, como representante de la Unión Progresista de Fiscales, asociación a la que pertenece desde casi los inicios de su carrera como fiscal.

En su campaña para las elecciones al Consejo Fiscal se manifestó en contra de “una justicia digital inoperante” y de la limitación de los plazos de instrucción judicial y a favor de la “la objetividad y mérito en los nombramientos”.

Apasionada de su trabajo, su principal preocupación se ha centrado en articular correctamente contrarreloj las siempre dificultosas investigaciones sobre yihadismo para conseguir sentencias condenatorias.

“La mejor herramienta frente a un terrorismo que se ha demostrado es una justicia exprés. Es la mejor forma de combatir desde Europa” el yihadismo, aseguraba en una entrevista.

Uno de sus últimos logros ha sido la condena a penas de 12 y 8 años de cárcel a diez yihadistas detenidos en 2015 en la Operación Caronte y que planeaban atentar en lugares emblemáticos de Barcelona como el Parlament y secuestrar y decapitar a un “infiel”.

También ha sido pionera en muchas iniciativas en la lucha antiyihadista como la de oficializar la figura del agente encubierto para interactuar en internet con posibles terroristas.

De su labor en la Fiscalía Especial Antidroga destaca su aportación como acusación en la Operación Temple, dirigida por el exjuez Baltasar Garzón, que supuso el apresamiento del segundo mayor alijo de droga del mundo.

Con Garzón entabló una amistad que aún permanece y en la que comparten su creencia en la justicia universal y en la que el exjuez marcó grandes hitos como el procesamiento del exdictador chileno Augusto Pinochet o el de Scilingo por los llamados vuelos de la muerte durante la dictadura argentina.

Con él participó además en operaciones contra ETA como la que les llevó a la detención del exjefe del comando Vizcaya Arkaitz Goicoechea, quien después les condujo a un zulo en el que escondían 125 kilos de explosivos, así como jeringuillas y ampollas de tranquilizantes, que, según confesó el etarra, iban destinadas al secuestro de un concejal del PSE.

Esta estrecha relación con Garzón le costó su amistad con el fue su jefe hasta el año pasado, Javier Zaragoza, que fue quien decidió su incorporación a la Fiscalía de la Audiencia Nacional tras estar juntos en Antidroga, donde llegó a ostentar de forma provisional la Jefatura cuando Zaragoza recaló en la de la Audiencia Nacional en mayo de 2006.

Al inicio la sintonía entre ambos era evidente, pero las desavenencias entre ellos llegaron cuando Zaragoza se opuso a la apertura de fosas para exhumar los restos de desaparecidos en el franquismo ordenada por Garzón, al considerar que no era competente para llevar a cabo esa investigación.

Entre su jefe y Garzón, optó finalmente por este último y le llegó a acompañar al Tribunal Supremo, junto a otros jueces como Santiago Pedraz, cuando el magistrado fue juzgado por presunta prevaricación en el caso de la Memoria Histórica.

Recientemente se mostró muy crítica con la decisión de la Fiscalía de pedir prisión para al exempleado de HSBC Hervé Falciani, reclamado por Suiza para cumplir 5 años de cárcel por filtrar datos bancarios, al ser detenido de nuevo en Madrid, al considerar que había contribuido a luchar contra la crisis económica y el expolio de fondos públicos.

A su juicio se trataba de los mismo motivos por los que ya se denegó su entrega en 2013, pero ella no intervino en esta nueva reclamación y fue sustituida por el teniente fiscal de la Audiencia Nacional, Miguel Ángel Carballo, por orden del fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Jesús Alonso, con el objeto de que este pidiera la prisión para él, petición que rechazó el juez de instrucción.

Con Alonso también mantenía buenas relaciones, de hecho llegó a hacerle portavoz de la Fiscalía, pero las discrepancias con su teniente fiscal, que alcanzaron su cénit a raíz de los atentados del 17-A en Cataluña, culminaron con su cese en la Portavocía a favor de Carballo, que es quien ahora la ostenta.

Delgado está casada con Jordi Valls, un gran aficionado a la fotografía con cuyas coloristas obras tiene decorado su despacho, y tiene dos hijos.

Ministra de Defensa: Margarita Robles Fernández.

Margarita Robles

Margarita Robles, la nueva ministra de Defensa, ha sido pionera en la incorporación de la mujer a la alta magistratura como juez del Supremo y tiene experiencia de Gobierno, ya que fue secretaria de Estado de Interior en los noventa, además de portavoz del PSOE en el Congreso desde 2017.

Robles, que no es militante del PSOE, ha sido uno de los principales apoyos del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso, especialmente tras su abrupta marcha de la Secretaría General del PSOE por su negativa a permitir la investidura de Mariano Rajoy.

Con su vuelta a la dirección del partido, el secretario general la premió con la portavocía del PSOE en el Congreso, un puesto muy complejo en un momento convulso para el grupo parlamentario.

Más de dos décadas después de su primera experiencia de Gobierno, cuando fue secretaria de Estado entre 1994 y 1996 bajo la égida del entonces “superministro” Juan Alberto Belloch, Robles vuelve al Ejecutivo para ponerse al frente de los Ejércitos.

Robles entró en el Ejecutivo como subsecretaria de Justicia un año antes, pero al asumir Belloch las competencias de Interior se convirtió en una secretaria de Estado prácticamente con atribuciones de ministra.

Era la última etapa de Felipe González y en aquel ejecutivo se vio obligada a lidiar con problemas espinosos, como por ejemplo el caso Roldán y o el de Lasa y Zabala.

Aquella experiencia en una etapa políticamente convulsa se completa con la más reciente, la que ha vivido como portavoz de un grupo socialista al que llegó como sanchista pero sin el pedigrí de militante del PSOE.

En esta otra responsabilidad, en la que comenzó al final de la primavera pasada, ha vivido otra breve pero muy notable segunda etapa de ejercicio político no exento de luchas, en este caso internas. Además, el hecho de que Sánchez no disponga de escaño le ha brindado un protagonismo notable en los debates del Congreso.

De este modo, nadie puede dudar de la combatividad de Margarita Robles, cuyo carácter enérgico es también conocido en el mundo de la Justicia. En ese contexto su experiencia es mucho mayor que en la política.

Robles, que nació en León en 1957, fue pionera en el acceso de la mujer a las altas instancias de la judicatura, siendo la primera en presidir una sala de lo penal, una Audiencia Provincial, la de Barcelona, y una de las primeras mujeres en entrar en el Supremo, en la Audiencia Nacional y en el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

Con tan sólo 24 años ingresó en la carrera judicial como número uno de su promoción. En 1984 era ya magistrada de la Audiencia de Barcelona y, veinte años más tarde, en 2004, fue elegida magistrada del Supremo, convirtiéndose así en una de las primeras mujeres en entrar en el alto tribunal.

En mayo de 2016 volvió a la política como número dos del PSOE en la lista por Madrid y, tras la dimisión de Pedro Sánchez a raíz del polémico Comité Federal de octubre, abanderó la resistencia a la abstención del PSOE a la investidura de Mariano Rajoy.

Robles fue uno de los ocho diputados socialistas que rompieron la disciplina de voto y mantuvo el “no es no” a Rajoy, por lo que fue sancionada por la dirección del grupo.

Desde entonces ha sido una de las caras más destacadas de los diputados “sanchistas”, criticando el papel de la gestora y determinadas decisiones de la dirección provisional.

Su vuelta a la política llevó aparejada su pérdida de la condición de magistrada por decisión del Consejo General del Poder Judicial, un episodio que evidenció su enfrentamiento con su presidente, Carlos Lesmes.

Ella misma vinculó esa exclusión a su juicio “ilegal”, con una decisión “en clave personal” de Lesmes.

También es conocido su enfrentamiento con Baltasar Garzón, otrora compañero de Gobierno, quien incluso la acusó de actuar guiada por su “enemistad manifiesta” cuando ella era vocal del CGPJ y el órgano de gobierno de los jueces lo suspendió.

Ministra de Hacienda: María Jesús Montero Cuadrado.

María Jesús Montero Cuadrado, la más veterana del Gobierno andaluz, al que se incorporó en el 2004 de la mano de Manuel Chaves, ha sido el ariete de su Ejecutivo en su reivindicación en los últimos años al Gobierno de Mariano Rajoy de un nuevo modelo de financiación autonómica.

Montero, que gestiona actualmente la Consejería de Hacienda del Ejecutivo de Susana Díaz, ha sido elegida por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como la responsable de las finanzas del Estado, cargo en el que sustituirá a otro andaluz, Cristóbal Montoro, con quien ha tenido numerosos desencuentros políticos.

Responsable de las cuentas andaluzas, ha sido una de las consejeras más combativas con las políticas del Gobierno de Mariano Rajoy y han sido numerosos sus enfrentamientos con su predecesor en el cargo, especialmente por lo que el Ejecutivo regional ha considerado como un “injusto” modelo de financiación autonómica.

En su última comparecencia en el Parlamento andaluz, el pasado 30 de mayo, Montero informó de que su departamento ya había remitido las alegaciones al informe del Comité Técnico Permanente de Evaluación del sistema de financiación, en las que se insiste en las propuestas del documento aprobado por el Parlamento andaluz sobre la reforma.

A partir de ahora, como responsable de Hacienda de España, tendrá que saber aunar los criterios de todas las comunidades autónomas en materia de financiación autonómica para lograr un nuevo modelo en el que todas piden estar mejor financiadas.

Una de las principales fricciones al frente de su departamento en la actual legislatura se ha producido con el socio del PSOE en el Gobierno andaluz -Ciudadanos-, partido con el que mantuvo una dura negociación debido a la exigencia de la formación naranja de la eliminación del impuesto de sucesiones y donaciones en Andalucía.

La disputa se saldó con un acuerdo en el que se mantenía dicho impuesto aunque se limitó el límite exento a un millón de euros por heredero, lo que en opinión de estos dos partidos eliminaba en la práctica esta tasa.

La nueva ministra de Hacienda del Gobierno de Sánchez sonó en su momento como posible sustituta de Susana Díaz al frente del Ejecutivo andaluz cuando esta aspiró a liderar el PSOE en las primarias que disputó a Sánchez el 21 de marzo de 2017 y que finalmente perdió, por lo que Díaz tuvo que permanecer al frente de la Junta.

Montero (Sevilla, 1966) es licenciada en Medicina y Cirugía, máster en Gestión Hospitalaria por la Escuela de Negocios EADA y parlamentaria andaluza desde el 2008.

Madre de dos hijas, cuenta con una amplia especialización en gestión sanitaria y gerencia hospitalaria, ámbitos en los que ha desarrollado la mayor parte de su trayectoria profesional.

Antes de ser nombrada consejera en el 2004, Montero ocupó la viceconsejería de esta misma cartera, y anteriormente fue subdirectora médica del Hospital Universitario Virgen de Valme de Sevilla.

En 1998 se incorporó al complejo sanitario Virgen del Rocío de la misma ciudad, primero como subdirectora médica y posteriormente como subdirectora gerente.

Fue también técnica de Función Administrativa en los Hospitales de Valme y Virgen del Rocío, así como responsable de la Gestoría de Usuarios en el Hospital El Tomillar.

Al margen de su trayectoria en el ámbito sanitario, María Jesús Montero fue presidenta de la Comisión de Marginación del Consejo de la Juventud de Andalucía entre 1986 y 1988, y posteriormente su secretaria general hasta 1990. Desde 2008 es parlamentaria por Sevilla en la Cámara autonómica.

Ministro del Interior: Fernando Grande-Marlaska Gómez.

Fernando Grande-Marlaska, el nuevo ministro del Interior, luchó contra ETA en sus años como juez de la Audiencia Nacional, donde procesó a Arnaldo Otegi y fue blanco de la banda, pero también contra la homofobia como uno de los pocos magistrados que ha reconocido sin miedo su homosexualidad.

Este bilbaíno de 55 años de trato amable, amante de los animales, defensor de los derechos humanos y crítico con el nacionalismo que ahora estará al cargo de las fuerzas de seguridad del Estado, convivió muchos años con ellas dirigiendo investigaciones desde sus diferentes destinos como juez instructor.

Fue en 2003 cuando dio el salto a Madrid, primero a plaza de Castilla y, tan solo un año después, a la Audiencia Nacional, donde pasó por hasta tres juzgados de instrucción sustituyendo a Guillermo Ruiz Polanco, Baltasar Garzón y Teresa Palacios, hasta que en 2012 fue nombrado presidente de la Sala de lo Penal.

En esos ocho años investigó numerosas causas contra ETA y su entorno, hasta el punto de que la banda lo tuvo en la diana e incluso planeó atentar contra él mientras veraneaba en la localidad riojana de Ezcaray.

En 2005 metió en prisión al etarra José Ignacio de Juana Chaos a raíz de dos cartas publicadas en Gara, decisión que impidió excarcelarle, y también procesó a Arnaldo Otegi por integración en ETA.

Marlaska investigó además el chivatazo dado a ETA en el bar Faisán en 2006 y fue el magistrado que, en 2009, envió a prisión a 31 supuestos miembros de Segi, organización que tildó de una “auténtica academia terrorista”.

Entre sus decisiones polémicas figuran la investigación del accidente del Yak-42, que finalmente se tuvo que archivar, y el haber mandado a juicio a los autores de una caricatura de los Príncipes de Asturias en la portada de la revista ‘El Jueves’.

En la Audiencia Nacional también compartió sumarios con la fiscal Dolores Delgado, nueva ministra de Justicia y con la que tiene una buena relación, lo que les convierte en un tándem bien engranado y de perfil marcadamente técnico.

El magistrado llevó de forma paralela su lucha contra el terrorismo, en la que se mantuvo implacable, con la defensa de los derechos de los homosexuales.

Su salida del armario pública fue en 2006, en la cima de su popularidad, cuando concedió una entrevista a la escritora y amiga Rosa Montero bajo el título ‘El juez rompe su silencio’, que lo convirtió en uno de los primeros (y pocos) jueces que han reconocido esta condición.

Marlaska es un magistrado difícil de etiquetar políticamente. Contrario a los nacionalismos y con una ideología marcadamente social, fue designado a propuesta del PP vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) en 2013 y ha presidido desde 2016 la comisión contra el racismo, la xenofobia y otras formas de intolerancia, integrada por personalidades de la justicia y la política.

Una de sus últimas decisiones como magistrado de la Audiencia Nacional, puesto que compaginó con el del CGPJ hasta junio de 2017 (cuando entró en la comisión permanente), fue el voto particular que emitió unos meses antes negándose a absolver a un tuitero de enaltecer a ETA con mensajes sobre Carrero Blanco, en contra así de la línea que ha ido perfilando el tribunal respecto de este tipo de tuits.

En 2016 publicó su primer libro, ‘Ni pena ni miedo’, en el que habla a calzón quitado de su vida, de amor (especialmente de su marido, Gorka, con quien vive junto a sus tres perros) y de heridas familiares, pero también de feminismo, corrupción, nacionalismo, religión y prostitución.

En una entrevista, Marlaska dejó clara su visión de los nacionalismos: “Viviríamos en un mundo mejor sin que las naciones fueran excluyentes”, dijo. También habló de los “peajes” que ha tenido que pagar en su vida personal por su condición de gay.

En ella se calificaba como una persona “muy sobria” y “muy del norte” y confesaba que nunca se había planteado saltar a la política: “A mi lo que me gusta es ser juez aunque tampoco digo que me jubilaré siendo juez, pero tendría que ser algo de la Administración, nunca me iría a la empresa privada”, afirmó lejos seguramente de imaginar lo que ha ocurrido.

Ministro de Fomento: José Luis Ábalos Meco.

Gobierno de Pedro Sánchez

El nuevo ministro de Fomento, José Luis Ábalos Meco, ha visto nuevamente recompensada su lealtad a Pedro Sánchez y el peso que ha tenido dentro del PSOE en el último año, un período que ha sorteado como “fontanero” del partido y refrendado con la defensa parlamentaria de la moción de censura contra Mariano Rajoy, como hizo Alfonso Guerra en 1980 contra Adolfo Suárez.

Ábalos, que seguirá siendo secretario de Organización del PSOE, es diplomado en Magisterio y consultor en cooperación internacional. Nacido en Torrent (Valencia) hace 58 años se ha convertido con Sánchez en uno de sus hombres clave, primero como portavoz y coordinador de su campaña, luego como portavoz provisional en el Congreso, después como secretario de Organización y ahora como ministro de Fomento.

Ábalos ya representó a los socialistas en la moción de censura de hace un año de Pablo Iglesias contra Rajoy, en su calidad de portavoz provisional del grupo, cuando ya se perfilaba como hombre fuerte de Pedro Sánchez en su nueva etapa al frente del PSOE.

Su discurso de entonces, que recibió la ovación de todos sus compañeros puestos en pie, buscó la cohesión interna reivindicando el orgullo socialista tras la fractura del 39 Congreso, y logró tender también puentes con Podemos, rotos en aquel momento por la gestora.

Desde el punto de vista político, Ábalos comenzó a granjearse su actual peso orgánico cuando apostó a contracorriente por el ahora nuevo presidente del Gobierno, especialmente cuando en la federación socialista valenciana Ximo Puig y el aparato lo hacía por la líder andaluza, Susana Díaz, en plenas primarias para liderar el PSOE.

Ábalos, quien ha defendido en el Congreso la moción de censura que ha permitido el cambio de Gobierno en vez de la portavoz parlamentaria, Margarita Robles, fue quien organizó en 2016 el acto con el que Sánchez reapareció en público veintinueve días después de renunciar el escaño y con el que inició la precampaña que finalmente le dio en las primarias una victoria que en un principio pocos auguraban.

Ese acto fue en la plaza de la Concordia de la localidad valenciana de Xirivella, nombre que ya dijo entonces Ábalos que a alguno se le estaba “atragantando” y que llevó a acuñar la expresión del “espíritu de Xirivella”, como símbolo de una nueva forma de entender el partido.

A partir de ese momento, organizó y acompañó a Sánchez en su campaña por toda España y por la Comunitat Valenciana, donde Sánchez recabó finalmente 9.552 votos (el 63 % del total de la federación valenciana y más del doble que Díaz), de ellos 5.628 en la provincia de Valencia, donde Ábalos ha sido presidente provincial del PSPV de 2012 a 2017.

El secretario de Organización del PSOE, a quien tras las primarias Sánchez le encargó la portavocía del grupo parlamentario con carácter provisional, cuenta con un amplio bagaje político, pues con ya 17 años pegaba carteles para las primeras elecciones democráticas.

Entonces lo hacía como militante del Partido Comunista, aunque con 22 años ingresó en el PSPV-PSOE y durante las tres décadas y media que han transcurrido ha sido concejal en el Ayuntamiento de Valencia, diputado provincial y diputado nacional.

En el ámbito orgánico ha ocupado la vicesecretaría general del PSPV-PSOE y por dos veces intentó ser secretario general del PSPV-PSOE: en el año 2001, cuando Joan Ignasi Pla le ganó por diez votos, y siete años después frente a Jorge Alarte, aunque acabó retirando su candidatura ante la imposibilidad de conseguir los avales suficientes.

Ábalos ha sido profesor en un colegio público de Quart de Poblet (Valencia), es un gran aficionado a la lectura, y en su discurso en la moción de censura de Podemos al presidente del Gobierno no pudo evitar introducir versos de Antonio Machado y de Jaime Gil de Biedma.

Padre de cinco hijos, que ya le han dado un nieto, es poco aficionado al deporte, pero mucho a las bachatas -cantarlas y bailarlas- y a los boleros, y le gusta viajar a Perú y a Colombia, países que conoce de su etapa como consultor de cooperación internacional

Ministra portavoz y ministra de Educación y Formación Profesional: María Isabel Celaá Diéguez.

La nueva ministra de Educación, Isabel Celaá, catedrática de Lengua y Literatura Inglesa, es una veterana política vasca que vivió de cerca la violencia del terrorismo y cuya trayectoria ha marcado el modelo educativo de Euskadi, para el que siempre ha defendido la escuela pública, sin escatimar tiempo en didácticas ruedas de prensa.

En primera línea política desde los años noventa, su papel ha sido el de una especialista en educación, con peso entre socialistas vascos por su alto dominio de la materia y su nivel intelectual, pero centrada en su sector, sin tanta relevancia en la línea política general del partido.

Con tantos años de trayectoria, ha estado en el gobierno y en la oposición numerosas veces, y en los dos lados se ha comportado con seriedad y cierta dureza en defensa de sus argumentos, y, a la vez, siendo capaz de negociar con los sindicatos y tejer complicidades con otros partidos.

Así, su mayor triunfo político fue el pacto que en los años noventa sentó las bases de la actual educación vasca, cuando era ella la viceconsejera.

Nacida en Bilbao el 23 de mayo de 1949, seria pero cercana, está casada, tiene dos hijos y es católica. Estudió en el Sagrado Corazón de Bilbao, para licenciarse en Filosofía, Filología Inglesa y Derecho por la Universidades de Deusto y de Valladolid, y posteriormente convertirse en catedrática de instituto de Lengua y Literatura Inglesa. Está vinculada a la cultura irlandesa, ya que vivió en Belfast y Dublín, y también sabe euskera, con el título oficial EGA.

Ya en 1987 comenzó a trabajar para los Departamentos de Educación del Gobierno vasco que entonces dirigía el PSE, como jefa de gabinete del consejero socialista José Ramón Recalde, hasta 1991.

En ese año ascendió a viceconsejera de Educación, con Fernando Buesa como consejero, en el Gobierno de coalición entre el PNV y el PSE-EE, entre 1991 y 1995. Bajo esta dirección se negoció el pacto político entre nacionalistas y no nacionalistas para el acuerdo escolar, que supuso la regularización de las ikastolas, y la Ley de la Escuela Pública Vasca.

Precisamente los atentados contra su dos jefes fueron sus peores momentos en la política: a Recalde, ETA le pegó un tiro en la cara pero sobrevivió; Buesa murió asesinado por un coche bomba en el año 2000.

De 1995 a 1998, dirigió el gabinete de Ramón Jáuregui (PSE-EE) en Justicia, Economía, Trabajo y Seguridad Social.

Al dejar los socialistas el Gobierno vasco en 1998, se centró en el Parlamento Vasco, donde ha sido portavoz del grupo de los socialistas en Educación, Cultura y Medios de Comunicación, secretaria Primera de la Mesa (2004-2005) y vicepresidenta primera (2008-2009).

El 8 de mayo del 2009, con el gabinete socialista de Patxi López, volvió al ejecutivo vasco, como consejera de Educación, Universidades e Investigación, y allí formó un equipo con varios independientes. En esta época fue la primera en insistir en el trilingüismo en las aulas -castellano, euskera e inglés-, algo que entonces sonó extraño y hoy tiene una aceptación más amplia.

Abandonó el cargo y siguió como parlamentaria tras las elecciones autonómicas celebradas en octubre de 2012. Finalmente, dejó el Parlamento Vasco y la primera línea pública en 2016, pero no la política.

Considerada cercana a Pedro Sánchez, Celaá fue elegida presidenta de la Comisión de Ética y Garantías del PSOE en el Congreso Federal que en julio de 2014 ratificó a Pedro Sánchez como secretario general en sustitución de Alfredo Pérez Rubalcaba, y repitió en ese cargo en el Congreso celebrado en junio del año pasado.

Ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social: Magdalena Valerio Cordero.

Magdalena Valerio Cordero, nueva ministra de Trabajo del gobierno encabezado por Pedro Sánchez, llega al Ejecutivo central con un perfil de experta en Seguridad Social, que le valdrá para hacer frente al reto de solucionar la situación de las pensiones.

Valerio, ‘sanchista’ reconocida y una de las personas que han formado parte del “gobierno del cambio” que compuso Pedro Sánchez de cara a las elecciones generales de junio de 2016, es la encargada de la rama de Seguridad Social y Pacto de Toledo dentro de la Ejecutiva del PSOE.

Y ello porque en este área cuenta con una dilatada experiencia, puesto que gran parte de su vida laboral la ha ejercido en este campo, ya que es funcionaria del Cuerpo de Gestión de la seguridad Social y de la Escala de Gestión de Empleo del INEM.

Actualmente es secretaria de la Delegación de Fomento de la Junta de Comunidades en Guadalajara.

En septiembre de 2005 fue nombrada consejera de Trabajo y Empleo de Castilla-La Mancha y en 2007 consejera de Turismo y Artesanía, para asumir en septiembre de 2008 la Consejería de Administraciones Públicas y Justicia, cargo que ocupó hasta 2010.

Valerio siempre ha mostrado su apoyo a Pedro Sánchez y el día en que prosperó la moción de censura contra Mariano Rajoy, manifestó su felicidad y dijo que si en algo podía ser útil, podía contar con ella.

Un ofrecimiento que ha recogido Sánchez, al que conoció cuando ambos coincidieron como diputados en el Congreso en 2011 y que, según dijo la propia Valerio hace unos días, reúne los requisitos para “ser un magnífico presidente” porque es una persona “comprometida y preparada”.

Nacida en Torremocha (Cáceres), estudió Derecho en la Universidad Complutense de Madrid, tras licenciarse en 1985, trabajó como jefa de Negociado en la Dirección Provincial del INSERSO de Guadalajara entre 1991-1994 y posteriormente como subdirectora de Gestión Económico-Administrativa y secretaria provincial del INSALUD de Guadalajara entre 1994 y 1999.

La socialista, extremeña de nacimiento pero quien ha ejercido toda su vida política en Guadalajara, siempre ha sido una persona cercana a Sánchez y ha ejercido numerosos cargos a nivel local, provincial así como en el Gobierno regional y fue diputada nacional en su última etapa en la política activa.

En septiembre de 2014, un cáncer de mama le obligó a dejar su escaño en el Congreso y, desde entonces, no ha tenido cargo electo, aunque sí ha seguido con responsabilidades dentro del partido.

Si bien, en octubre de 2016, unos días después de la marcha de Pedro Sánchez de la Secretaría General del PSOE, Valerio renunció a la Secretaría General del PSOE Local de Guadalajara, un cargo que había ocupado desde 2008.

Aunque en ese momento alegó que dejaba la primera línea política para centrarse en su recuperación, lo cierto es que se relacionó con la marcha de Sánchez, ya que la propia Valerio había manifestado su preocupación por la situación del PSOE, que no quiso valorar para no entrar en “el espectáculo” que, a su parecer, estaba dando su partido esos días.

Ministra de Industria, Comercio y Turismo: Reyes Maroto Illera.

La diputada socialista en la Asamblea de Madrid, profesora universitaria y experta en presupuestos Reyes Maroto (Medina del Campo, 1973) será la ministra de Industria, Comercio y Turismo en el Gobierno de Pedro Sánchez.

Maroto es portavoz del PSOE en la Comisión de Economía, Presupuestos, Empleo y Hacienda de la Asamblea, donde dejará su acta para tomar posesión de su nuevo cargo, una cartera que cumple el compromiso de Sánchez de crear un Ministerio de Industria.

Casada y madre de dos hijos, Maroto ha sido una de las últimas en recibir la llamada del presidente del Gobierno y es unas de las diez mujeres de su equipo, en el que las carteras con más peso económico las ocupan las féminas.

Al hemiciclo de Vallecas llegó en 2015 sin ser afiliada al PSOE, un paso que no dio hasta el pasado mes de octubre, unos días antes de ser nombrada secretaria de Desarrollo Sostenible en la Ejecutiva Regional del PSOE que encabeza José Manuel Franco, una personas muy cercana a Pedro Sánchez.

Sus compañeros del grupo parlamentario socialista en la Asamblea, a la que llega cada día en transporte público, aseguran que es una diputada muy trabajadora, disciplinada, seria y comprometida.

Los periodistas que cubren la actividad informativa del Parlamento madrileño solían recurrir a ella para que les explicara las enmiendas a los presupuestos de la Comunidad de Madrid, tanto las del PSOE como las de los otros grupos parlamentarios, por lo que no era extraño ver un corrillo de informadores en torno a ella tomando notas durante los debates de las cuentas públicas de la región.

Sin experiencia en el ámbito de la Industria, Maroto es profesora asociada en la Universidad Carlos III desde 1999, donde desarrolla su actividad en el Departamento de Economía.

Antes de llegar a la Asamblea, fue asesora de la agrupación de eurodiputados socialistas y previamente trabajó en la Fundación Ideas (2011-2013), en Analistas Financieros Internacionales (2005-2010), en Asistencia Técnica Quasar (2003-2005) y en la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (1998-2003).

Cercana, sencilla y muy agradable son los adjetivos con lo que la describen los que la conocen.

Maroto liderará una cartera que suprimió como tal Mariano Rajoy en 2015 tras la dimisión de José Manuel Soria por los Papeles de Panamá, e incluyó dentro de las competencias del ministro de Economía Luis de Guindos.

Ministro de Agricultura y Pesca y Alimentación: Luis Planas Puchades.

El valenciano, aunque vinculado a Andalucía, Luis Planas, llevará Agricultura en el equipo de ministros del Gobierno de Pedro Sánchez, cuenta con gran experiencia como gestor en esta materia desde la Junta, está muy ligado a las instituciones europeas y llegó a querer disputar a Susana Díaz el liderazgo del PSOE andaluz.

Planas, una vez agotado su periplo andaluz, con el amago de primarias incluido, volvió a Bruselas y logró los apoyos para ser secretario del Consejo Económico y Social de la UE, en un mandato que expiraba dentro de un año y que ahora tendrá su colofón con la cartera de Agricultura, una materia que conoce muy bien de su etapa andaluza.

Con Carmen Calvo, la nueva vicepresidenta del Gobierno, como principal valedora, Luis Planas tiene un perfil europeísta, ya que es un político que conoce muy bien las instituciones de la UE, donde fue jefe de gabinete de Manuel Marín y de Pedro Solbes.

En el verano de 2013, Planas sorprendió a muchos al querer disputar la Secretaría General del PSOE andaluz a Susana Díaz -por aquel entonces, consejera de la Presidencia de la Junta- en el proceso de primarias abierto en este partido, para lo cual debía presentar los 6.860 avales necesarios para participar, el 15 % del censo.

No obstante, Planas, que entonces era consejero de Agricultura y Pesca de la Junta, finalmente ni siquiera llegó a presentar los avales, de forma que el 18 de julio de 2013 Susana Díaz fue la única en lograr los apoyos frente al propio Planas, el alcalde de Jun (Granada), José Antonio Rodríguez, y el militante de Torrox (Málaga) Marcos Antonio Encinas.

Luis Planas Puchades (Valencia, 1952) es licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia y pertenece al Cuerpo de Inspectores de Trabajo y Seguridad Social desde 1980.

Además, el nuevo ministro de Agricultura ya fue en el Gobierno andaluz consejero de la Presidencia (1994-1996) y, previamente, consejero de Agricultura y Pesca (1993-1994).

En su trayectoria política, Planas ha sido diputado por Córdoba (1982-1987), diputado del Parlamento Europeo (1986-1993), parlamentario andaluz (1994-1996) y senador (1996).

En el Congreso fue ponente de la ratificación del Tratado de Adhesión de España a las Comunidades Europeas.

Posteriormente, desarrolló su trabajo en Bruselas como director de los gabinetes del vicepresidente de la Comisión Europea, Manuel Marín (1996-1999), y del comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Pedro Solbes, entre 1999 y 2004.

En este último año fue nombrado embajador de España en Marruecos, cargo diplomático que ejerció hasta su designación como embajador representante permanente ante el Consejo de la Unión Europea Occidental (2010-2011).

Entre otras distinciones, posee la Gran Cruz del Mérito Civil de la República de Austria (1995) y el Gran Cordón de la Orden Wissam al Alaoui de Marruecos (2011).

Desde el 1 de octubre 2010 y hasta el 31 de diciembre de 2011 fue embajador representante permanente ante la Unión Europea; y el 7 de mayo 2012 se le nombró nuevo consejero de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, bajo el mandato de José Antonio Griñán.

Luis Planas se incorporó el 1 de marzo de 2014 como secretario general al Comité Económico y Social Europeo.

Ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad y vicepresidenta del Gobierno: María del Carmen Calvo Poyato.

Carmen Calvo, política experta que tantas veces ha repetido que la igualdad de género debe ser “constitucionalizada”, ha sido elegida para ser la vicepresidenta y recuperar el Ministerio de Igualdad en el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez.

Esta cordobesa, profesora de Derecho Constitucional, fue consejera de Cultura de la Junta de Andalucía con el presidente Manuel Chaves entre 1996 y 2004, año en el que se convirtió en ministra de Cultura en el primer Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Fue relevada en 2007 para convertirse en vicepresidenta segunda del Congreso de los Diputados.

Actualmente es secretaria de Igualdad del PSOE, responsabilidad desde la que ha insistido en que la perspectiva de género debe quedar contemplada en un articulado específico de la Constitución, con especial énfasis a “la protección de las mujeres contra la violencia machista”.

Persona de la máxima confianza de Pedro Sánchez, a quien apoyó en las primarias a la Secretaría General, fue una de las dirigentes socialistas que estuvo con él en Ferraz cuando tomó la decisión de presentar la moción de censura contra Mariano Rajoy.

Confianza que ya se reflejó al ser elegida el pasado octubre para negociar en nombre de su partido la aplicación del artículo 155 en Cataluña.

Destacada feminista, ha sido artífice en los últimos meses de las iniciativas socialistas encaminadas a promover una Ley de Igualdad Salarial y Ley de Igualdad de Trato entre Hombres y Mujeres en el ámbito Laboral, dos de las propuestas más ambiciosas y emblemáticas del PSOE en esta legislatura.

Calvo también tendrá que dar cumplimiento a las doscientas medidas que componen el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, alcanzado con el consenso de todas las fuerzas políticas, y para cuya aplicación será necesario acometer varias reformas legislativas.

Nacida en Cabra (Córdoba) en junio de 1957, concurrió por primera vez a unas elecciones en las andaluzas de 1996, en las que consiguió un escaño en el Parlamento como independiente en la lista socialista por Córdoba, y se afilió al PSOE en 2003.

Tras la victoria socialista en los comicios generales de 2004, fue nombrada ministra de Cultura del primer Gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero, cargo al que abordó espinosos asuntos como los Papeles de Salamanca y una intensa actividad legislativas: la Ley del Libro, la reforma de la ley de Protección Intelectual, el Plan Antipiratería, y la ley del cine, que fue muy contestada y cuya negociación final encaró la entonces vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega.

En aquella etapa, Calvo reivindicaba con rotundidad el papel de las mujeres y así lo expresaba en una entrevista en 2006: “Las ministras tenemos que soportar que cuando nos miran, en lugar de ver la gestión que estás haciendo, tu saber estar, tu habilidad o tus defectos políticos, se fijan en si llevas tacones o no, o en cómo vas peinada, y eso es muy duro porque sucede todos los días”.

Se declaraba seguidora del rock, y en su despacho del Ministerio no era difícil encontrar alguna grabación de grupos como Lujuria o Mago de Oz, de los que se declaraba admiradora. Para Carmen Calvo los detalles son importantes, y la gusta responder a las llamadas y a las cartas, así como acudir a aquellos compromisos en los que cree que puede aprender, motivo por el que siempre ha tenido una agenda de vértigo.

En julio de 2007 fue relevada por César Antonio Molina y elegida vicepresidenta primera del Congreso de los Diputados. Tras revalidar su escaño en 2008, presidió la Comisión de Igualdad del Congreso.

En 2011, descartó ir en la lista de los socialistas cordobeses si era encabezada por Rosa Aguilar, entonces ministra de Medio Ambiente, con la que discrepaba desde su etapa como alcaldesa por IU de Córdoba, y regresó a su plaza de profesora de Derecho Constitucional en la Universidad de Córdoba.

Ministra de Política Territorial y Función Pública: Meritxell Batet Lamaña.

Con un discurso sereno y un carácter dialogante, la catalana Meritxell Batet será la ministra para las administraciones territoriales del Gobierno de Pedro Sánchez, con el principal reto de ayudar a rebajar el conflicto independentista y normalizar la relación institucional con la Generalitat de Cataluña.

Nacida en Barcelona en 1973, Batet ha sido una de las personas más cercanas en los últimos años al líder socialista, de quien fue su número dos por Madrid en las elecciones generales de 2015. Tras aquellos comicios, Sánchez le encomendó formar parte del equipo negociador para intentar formar Gobierno, sin éxito finalmente.

Ambos cuajaron una estrecha amistad cuando eran jóvenes diputados en la bancada socialista. Fruto de esa confianza, Batet formó parte del llamado consejo de ‘sabios’ de Sánchez y fue secretaria de Estudios y Programas de su anterior ejecutiva, en su primera etapa como secretario general del PSOE. Su nombre sonó multitud de veces como vicepresidenta si Sánchez acababa gobernando por entonces.

Pero fue una carambola final la que la llevó a ser candidata del PSC en la repetición electoral de 2016, cuando la exministra Carme Chacón renunció a última hora a repetir al frente de la lista de los socialistas catalanes. Todas las miradas se clavaron entonces en Batet, que acabó aceptando un reto nada fácil.

No fue capaz de remontar los malos resultados de Chacón, que ya habían sido los peores de la historia del PSC en unas generales. Tanto fue así que Batet logró siete escaños, uno menos que Chacón.

Tras la abrupta dimisión de Pedro Sánchez como secretario general en octubre de 2016, fue una de las diputadas del PSC que se mantuvo fiel al “no es no” en la investidura de Mariano Rajoy, lo que derivó en una crisis de relaciones entre socialistas catalanes y el PSOE.

Y aunque en las primarias socialistas apoyó a Patxi López y después no entró a formar parte de la nueva cúpula del PSOE en el segundo mandato de Sánchez como secretario general, lo que sugirió un cierto distanciamiento, Sánchez siguió confiando en ella como una de las piezas clave en el Congreso.

En ese sentido, es secretaria general adjunta del grupo socialista en la Cámara Baja y enlace entre PSC y PSOE, en su rol de coordinadora de los diputados del PSC. Además, es miembro de la comisión parlamentaria para la revisión del modelo territorial.

Meritxell Batet en pocas ocasiones aparta la mirada de su interlocutor en una conversación. Una mirada intensa de ojos verdes claros que acompasa con un discurso sereno y dialogante, alérgico al grito y al aspaviento. Rara vez eleva la voz más de la cuenta.

Amante de los quesos y el vino, lectora de poesía catalana y de novela, cursó estudios de piano y danza rítmica, contemporánea y clásica en su juventud, y llegó a plantearse dedicarse a ello. En el arranque de campaña en 2016 se le pudo ver bailar junto a Miquel Iceta, ya un momento clásico en el PSC. Del líder catalán es una persona de máxima confianza personal.

Una rotura de tobillo le obligó a cambiar la danza clásica por la contemporánea, pero finalmente abandonó la disciplina para concentrarse en llegar a la universidad y cursar Derecho, estudios que ella, hija de padres divorciados, pagó sirviendo copas por las noches en las conocidas salas barcelonesas de Nick Havanna y Bikini.

No eran tiempos fáciles, en los que el sueldo de Batet fue durante algún tiempo el único que entraba en la cuenta corriente de su casa. Incluso, cuando aún vivía con su madre, ambas fueron desahuciadas. De un día para otro se encontraron con un candado en la puerta de casa, como relata la propia Batet.

En 1995 se licenció en Derecho por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, en la que fue profesora tras realizar los cursos de doctorado en Derecho Público.

Su salto a la política lo dio como independiente en el undécimo lugar de la lista del PSC de Barcelona en las generales de 2004. Consiguió un escaño que ha mantenido en otras cuatro legislaturas, las de 2008 -año en el que se afilió al PSC-, 2011, 2015 y 2016.

Afincada en Madrid, es madre de dos hijas gemelas -Adriana y Valeria-, que alumbró en 2013 en esa ciudad. Curiosamente, nacieron el 24 de septiembre, Festividad de la Mercè, patrona de Barcelona.

Dos hijas fruto del matrimonio que contrajo en 2005 con el entonces diputado popular José María Lassalle -quien fue secretario de Estado de Cultura y, hasta ahora, ha sido secretario de Estado para la Sociedad de la Información y la Agenda Digital de España, en el Gobierno de Mariano Rajoy-, y del que se separó en mayo de 2016.

Ahora, como ministra, Batet tendrá un papel protagonista en la búsqueda de una solución para la crisis catalana. Y, con su estilo diplomático y sosegado, y sin olvidar al resto de comunidades, dar los primeros pasos de baile hacia una necesaria distensión.

Ministra para la Transición Ecológica: Teresa Ribera Rodríguez.

Teresa Ribera (Madrid, 1969), será la nueva ministra encargada de las áreas de Energía, Agua, Medio Ambiente y Cambio Climático, tras una dilatada experiencia medioambiental a sus espaldas, especialmente en el campo de la lucha contra el cambio climático.

Licenciada en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y diplomada en Derecho Constitucional y Ciencia Política por el Centro de Estudios Constitucionales, pertenece al Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado.

Su ingreso en política, según ha afirmado en varias entrevistas, vino motivado por su convencimiento de que la administración de lo público “es la mejor forma de ayudar a crear una sociedad mejor” y en ese sentido se responsabilizó de diferentes cargos en los Ministerios de Obras Públicas, Transporte y Medio Ambiente entre 1996 y 2004.

Se incorporó a la labor de gobierno propiamente dicha en calidad de secretaria de Estado de Cambio Climático entre 2008 y 2011 durante el segundo mandato de José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Ejecutivo.

De hecho, su principal campo de interés medioambiental ha sido la lucha contra el cambio climático, a la que se sumó desde la creación de la Oficina Española del mismo nombre en abril de 2001 y cuya dirección general ostentó entre 2004 y 2008.

Desde esta instancia trabajó para trasladar el Protocolo de Kioto a la legislación nacional y, posteriormente, impulsar una activa presencia de España como elemento activo en foros internacionales en pro de la descarbonización de la economía.

Su labor, muy reconocida a nivel internacional, le colocó entre las candidaturas mejor valoradas para suceder a la costarricense Christiana Figueres como secretaria de Cambio Climático de la ONU, aunque el puesto recayó finalmente en la mexicana Patricia Espinosa.

En junio de 2014 asumió la dirección del Instituto para el Desarrollo Sostenible y las Relaciones Internacionales (IDDRI), con sede en París, considerado el laboratorio de ideas o ‘think tank’ europeo más potente en materia de cambio climático y con un papel significativo en la cumbre COP 21 que finalizó con el Acuerdo de París en diciembre de 2015.

Es además una de las doce representantes de la Comisión Mundial de Geopolítica de Transformación Energética (IRENA, por sus siglas en inglés).

Políticamente, Ribera se ha mostrado tan cercana a Pedro Sánchez como para ser incluida por éste, en mayo de 2016 y con vistas a las elecciones generales del 26 de junio de aquel año, en su propuesta de ‘Gobierno del cambio’ al frente del área de Clima, Energía y Sostenibilidad.

En julio de 2017, asumía el puesto de coordinadora del Consejo Asesor para la Transición Ecológica de la Economía del PSOE, con el objetivo de impulsar una globalización “justa” basada en la “sostenibilidad y el progreso en común” a partir de las “indudables oportunidades” del proceso de descarbonización de la economía.

Entre los retos que deja inconclusos su predecesora Isabel García Tejerina, Ribera ha heredado el de la aprobación de una futura ley de Cambio Climático y Transición Energética, que puede convertirse en su principal logro en su nueva etapa como Ministra.

En declaraciones hace unos meses, definía las características que a su juicio debía tener esta normativa, fijando objetivos “claros y ambiciosos” de reducción de emisiones para la economía en su conjunto y “para cada uno de los sectores de emisión”.

La elaboración de un presupuesto quinquenal de carbono, la integración de análisis de compatibilidad climática en los procedimientos de evaluación de impacto ambiental y la inclusión de “criterios verdes” obligatorios en la contratación pública forman también parte de su visión.

En el Día Mundial del Medio Ambiente, publicaba un tuit en su cuenta personal en el que asegura que “es un buen día para activar la agenda ambiental y la sostenibilidad como se merecen”.

Ministra de Economía y Empresa: Nadia Calviño Santamaría.

La economista y abogada gallega, Nadia Calviño, pasará a ser ministra de Economía en el Ejecutivo de Pedro Sánchez tras doce años al servicio de la Comisión Europea, donde desde 2014 es directora general de Presupuestos.

Calviño (La Coruña, 1968) ha sido desde 2014 directora general del departamento que se dedica a la programación financiera y la elaboración de los presupuestos anuales y las normas contables y financieras.

En este puesto ha trabajado al flanco del actual comisario, Günther Oettinger, y de su predecesora y actual consejera delegada del Banco Mundial, Kristalina Georgieva, supervisando la actividad de cinco direcciones y 450 empleados.

Deja el cargo en un momento crucial para el departamento, justo cuando empieza la negociación entre los países del marco financiero plurianual para 2021-2027 elaborado por sus servicios y que será el primero post-brexit.

Antes de asumir este puesto, Calviño había sido directora general adjunta en materia de servicios financieros en la Dirección General de Mercado Interior y Servicios de la CE (2010-2014) y ocupado este mismo cargo en Fusiones y Defensa de la Competencia, en la Dirección General de Competencia del Ejecutivo comunitario (2006-2010).

Economista y abogada, y llegó a las instituciones europeas procedente del ministerio de Economía, dónde empezó a trabajar en 1994 y hasta 2006 desempeñó diferentes funciones.

Entre 2004 y 2006 ocupó el cargo de directora general de Competencia tras haber sido, en el mismo departamento, directora adjunta de Fusiones (2001-2004) y del Servicio de Asuntos Legales (2000-2001).

Previamente había sido jefa de gabinete en la secretaria de Estado de Comercio y Turismo, y trabajado en los servicios de análisis macroeconómico y laboral, entre otros.

Licenciada en Economía por la Universidad de Madrid y en Derecho por la UNED, forma parte del Cuerpo Superior de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado desde 1994.

Antes de empezar a trabajar para el Estado fue consultora para firmas de abogados y profesora asociada en la Universidad Complutense de Madrid.

Es hija de José María Calviño, director general de RTVE entre 1982 y 1986, con el Gobierno de Felipe González.

Calviño cuenta con la baza de su experiencia en la Unión Europea y en particular en materia de Presupuestos, que le será muy útil a la hora de negociar en los próximos meses el presupuesto plurianual de la UE dónde están en juego los fondos que recibirá España para agricultura, cohesión o empleo.

Juega con la ventaja de que la propuesta ha sido diseñada por el servicio que dirigía hasta hoy y su bagaje en las negociaciones de las cuentas comunitarias.

Llega además en un momento crucial para la eurozona, con los Diecinueve decididos a pactar medidas de reforma en su cumbre de junio tras meses de debate en los que España, con el Gobierno del PP, ha defendido una mayor integración.

La elección de Calviño lanza una señal europeísta a los socios del euro en un momento de incertidumbre por el rumbo que pueda tomar Italia, al tiempo que garantiza que la sustituta de Román Escolano conoce tanto los temas sobre la mesa como las normas de disciplina fiscal que España deberá seguir cumpliendo.

Ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social: Carmen Montón Giménez.

Carmen Montón Giménez, designada por Pedro Sánchez como nueva ministra de Sanidad, llegará al Gobierno desde la Conselleria de Sanidad del Gobierno valenciano, donde ha abanderado la reversión al sistema público de la gestión privada de los hospitales del llamado modelo Alzira auspiciado desde el PP.

Nacida en Burjassot (Valencia) el 9 de marzo de 1976, esta activa feminista es licenciada en Medicina por Universitat de València y ha sido diputada en el Congreso en la VIII, IX y X legislaturas, así como secretaria de Igualdad del PSOE hasta este año -cuando fue sustituida por Carmen Calvo- y entre 2000 y 2004 fue secretaria de Movimientos Sociales y ONG del PSPV-PSOE.

Con un máster en estudios interdisciplinares de género, se afilió en 1992 a las Juventudes Socialistas, fue elegida concejala de Burjassot en 1999 y dirigió el área municipal de Cultura hasta 2004.

Se siente especialmente orgullosa de haber trabajado en la iniciativa parlamentaria que alumbró la ley que permitió el matrimonio entre personas del mismo sexo y la de identidad de género, de las que fue ponente en el Congreso durante la etapa de gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

También fue ponente de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo y dentro del PSOE ha formado parte del Comité Federal y ha sido coordinadora federal de la Sectorial de Participación Ciudadana.

Sin embargo, su nombre ha sido uno de los principales protagonistas de la actual legislatura en la Comunitat Valenciana, incluso desde el día de su toma de posesión como consellera de Sanidad Universal y Sanidad Pública del Gobierno presidido por el también socialista Ximo Puig con el apoyo ejecutivo de Compromís y el parlamentario de Podem gracias al bautizado como Pacto del Botánico.

Aquel 30 de junio de 2015, Montón anunció su compromiso de rescindir todos los conciertos sanitarios “posibles” en la Comunitat para “retornar la sanidad a lo público” -incluyendo la gestión de las resonancias magnéticas-, y eliminar los “copagos y repagos”.

La nueva consellera avanzaba que se llevaría a cabo un “control exhaustivo” de esos conciertos “para que se cumplan los requisitos de calidad y de buena gestión que la ciudadanía merece”, una máxima que ha ido cumpliendo a lo largo de estos tres últimos años con la oposición frontal del Partido Popular.

Ordenó emprender entonces una labor auditora e incluso “arqueológica” de esas privatizaciones sanitarias para demostrar oficialmente que el anterior Consell no hizo controles sobre las cinco concesiones administrativas de este ramo en la Comunitat y renunció a contar con una capacidad sancionadora clara ante posibles incumplimientos o actuaciones punibles.

“Que nadie espere que se vayan a renovar los contratos” durante esta legislatura, advirtió rotundamente para fijar en el Hospital de la Ribera, en Alzira (Valencia), la primera concesión que vencía de las cinco vigentes, el 1 de abril de 2018, un proceso que ha centrado la actualidad política, no solo sanitaria, de la Comunitat Valenciana y en el que el ya expresidente del Gobierno Mariano Rajoy se involucró también junto al PPCV para criticarlo públicamente.

Esas cinco concesiones sanitarias adeudaban en 2016 más de 260 millones de euros por liquidaciones a la Generalitat y Montón anunció la “intención de cobrarlos en nombre de los valencianos”.

Montón se ha enfrentado también con el grupo sanitario que gestionaba el Hospital de Alzira, Ribera Salud, a cuenta del proceso de reversión de un modelo en el que la Comunitat Valenciana se convirtió a finales de los años 90 en el laboratorio para implantar este tipo de privatización extendido posteriormente a otros hospitales como Manises, Dénia, Elx-Crevillent, Vinalopó y Torrevieja, e incluso se implantó en otros puntos de España.

Desde entonces se han sucedido los recursos de Ribera Salud contra Montón para denunciar la “improvisación y falta de planificación” con la que a su juicio la Conselleria ha llevado a cabo el proceso de reversión, una judicialización que no ha hecho variar un ápice el objetivo del Consell para devolver al Departamento de La Ribera la titularidad pública

Ministro de Ciencia, Innovación y Universidades: Pedro Francisco Duque Duque.

Pedro Duque, el primer español que ha viajado al espacio, es desde hoy el encargado de colocar la ciencia en primera línea política y recuperar uno de los sectores más afectados por los recortes durante la crisis, como uno de los nuevos ministros del Gobierno de Pedro Sánchez.

El astronauta, que siempre ha querido regresar a la Estación Espacial Internacional (ISS), ha apostado muchas veces por que España tenga más inversión en I+D+i, con más peso en el crecimiento económico.

Fue premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional en 1999 junto a un equipo de astronautas de la ISS, entre ellos el legendario John Glenn, que había sido el primer astronauta en orbitar la Tierra.

Gran defensor de la divulgación científica dirigida sobre todo a los más pequeños y de que la sociedad en su conjunto haga un esfuerzo por que las chicas estudien carreras científicas y técnicas, este madrileño de 55 años llega al Gobierno después de que las políticas científicas hayan estado siete años sin ministerio.

Ahora se llamará Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y se trata de una vieja reivindicación tanto de los investigadores como de la mayoría de los partidos, también del PSOE cuando estaba en la oposición; la última ministra de Ciencia fue Cristina Garmendia, en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Duque llega al puesto con una larga lista de cosas por hacer para acabar con “la sequía y abandono” a la que, según los socialistas, el PP ha sometido a la ciencia: recuperar a 10.000 jóvenes científicos, alcanzar una inversión en ciencia del 2 % del PIB antes de 2020 y disminuir la burocracia son algunas de las prioridades.

Mucho trabajo y es que, como el propio Duque ha ironizado en su primer tuit tras el nombramiento, en el que recuerda a su madre, y ayudándose de un chiste del humorista Antonio Fraguas, Forges, “los cargos los carga el diablo”.

Duque se licenció en 1986 en Ingeniería Aeronáutica por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Aeronáuticos de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y durante su carrera ha estado empeñado en llevar la ciencia y en particular el espacio a las aulas, a los medios y a las universidades, porque lo conseguido a miles de kilómetros de la Tierra siempre revierte en la ciudadanía.

Quienes le conocen destacan de él que cree en la ciencia y la ve como pieza fundamental para el futuro del país.

Es una persona muy íntegra y dice siempre lo que piensa, afirman estas fuentes, que recuerdan que ha trabajado tanto en el sector público como en el privado y ha visto la investigación desde los dos lados, teórico y aplicado, teniendo así una visión global de la misma.

El nuevo ministerio “encaja” con su trayectoria, que también ha estado vinculada a la docencia; fue profesor en la UPM.

Precisamente, en la universidad se hace el 60 por ciento de la investigación española, centros en los que además Duque tendrá que revisar asuntos relacionados con la gobernanza o la transparencia y terminar con la brecha de género en los altos cargos universitarios.

Duque, después de licenciarse en 1986, empezó a trabajar en el Grupo de Mecánica de Vuelo (GMV) y a finales de ese año se incorporó al grupo de Determinación Orbital del Centro Europeo de Operaciones Espaciales de la Agencia Espacial Europea (ESA), en Alemania.

Después de contestar a un anuncio de prensa y tras superar duras pruebas, fue seleccionado en 1992 para formar parte del primer equipo de astronautas de la ESA.

Inició el aprendizaje en Darmstadt (Alemania), en el Centro Europeo de Astronautas, y más tarde recibió entrenamiento en Moscú (Rusia), en la Ciudad de las Estrellas, y en EE. UU., en la NASA.

Entretanto, fue suplente en tierra en el vuelo Euromir de la ESA (1994) y de la misión Spacelab STS-78 de la NASA en 1996.

El 21 de noviembre de 1997 fue confirmado como representante de la misión de la NASA Space Shuttle STS-95 del transbordador espacial Discovery.

Tras recibir entrenamiento en el centro de astronautas Johnson Space en Houston (Texas), viajó por primera vez al espacio en 1998, en una misión de nueve días de duración en la que participaron siete tripulantes: Duque fue el astronauta más joven, y John Glenn (77 años), el más veterano.

En 2003 realizó su segunda misión espacial como ingeniero de vuelo de la nave rusa Soyuz TMA y permaneció diez días en el espacio para cumplir en la ESA la misión Cervantes.

Al año siguiente fue nombrado director de Operaciones del Centro de Operaciones y Asistencia a los Usuarios para España de la ESA, ubicado en la Politécnica de Madrid, en la que fue profesor del curso de libre elección Ciencia y Operaciones en el espacio.

En 2007 presentó a la sociedad Deimos Imaging, primera firma privada de la UE con sede en Valladolid (España), especializada en satélites de observación terrestre.

Miembro de la Academia Española de Ingeniería, ha recibido multitud de condecoraciones y honoris causa.

Aficionado al buceo, la natación y el ciclismo, está casado y es padre de tres hijos, y nunca descartó volver al espacio: depende de la ESA, pero “yo, por mí, voy”, dijo el pasado año cuando entrenaba en la base Aquarius de la NASA a 20 metros bajo el mar.

Ministro de Cultura y Deporte: Màxim Huerta Hernández.

ministros del Gobierno de Pedro Sánchez

El periodista y escritor Màxim Huerta (Utiel, Valencia, 1971) llevará la cartera de Cultura y Deporte como uno de los ministros del Gobierno de Pedro Sánchez.

Huerta, autor de siete novelas y dos obras de teatro y durante once años copresentador del programa de Ana Rosa Quintana en Telecinco, se ocupará de un departamento que hasta ahora unía a sus competencias Educación.

El Gobierno, ha señalado Sánchez en la comparecencia en la que ha dado a conocer el nuevo Gobierno, ha decidido “recuperar el ministerio de Cultura que nunca se debió suprimir” y que representa “una fuente de riqueza y de empleo”.

Màxim Huerta, Premio Primavera de Novela 2014, ha sido el último ministro en ser confirmado en un Gobierno.

Entre sus retos en lo que se refiere a Cultura, destacan la lucha contra la piratería, la compatibilización de pensiones y cobro de derechos de autor y el hacer efectivo el IVA reducido en el cine.

El nuevo ministro se inició periodísticamente en RNE y en 1997 se incorporó a Canal 9. En 1999 pasó a formar parte de Telecinco y en 2005 entró en el magazine matinal ‘El programa de AR’ como copresentador.

Ha escrito siete novelas -‘Que sea la última vez’, ‘El susurro de la caracola’, ‘Una tienda en París’, ‘La noche soñada’ (Premio Primavera de Novela 2014), ‘No me dejes (Ne me quitte pas)’, ‘La parte escondida del iceberg’ y ‘Firmamento’- y las obras teatrales ‘Más Sofocos’ y ‘Me quedo muerta’.

Fotografías: Pedro Sánchez, presidente del Gobierno en Moncloa, Pool Moncloa / JM Cuadrado; Josep Borrell, Wikipedia; Dolores Delgado, Europa Press; Margarita Robles, EFE; María José Montero, Junta de Andalucía; Fernando Grande-Marlaska, Europa Press; José Luis Ábalos, Web PSOE; Isabel Celaá, Wikipedia; Magdalena Valerio Cordero, Web PSOE; Reyes Maroto Illera, web PSOE Madrid; Luis Planas, Junta de Andalucía; Carmen Calvo, PSOE;Meritxell Batet Lamaña, PSOE-PSC; Teresa Ribera, MAPAMA; Nadia Calviño Santamaría, Comisión EuropeaCarmen Montón, Web PSOE Valencia; Pedro Duque, Impasse Magazine; Màxim Huerta, web oficial.

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