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“El cine japonés está muy arraigado a su cultura, a su historia y a sus tradiciones”

5 diciembre, 2018

Miguel Herrero (Sax, Alicante, 1985) es docente y autor de varios libros de cine. Además, es fundador y director del Festival de Cine de Sax. Ahora, presenta su última obra dedicada al cine japonés. Una aproximación a sus géneros que incluye una selección de las mejores películas. Suena la música de Shin’ichiro Ikebe con ‘Kagemusha’, tema principal de la película de Akira Kurosawa, elegida para la lista Impasse Mag en Spotify. Mientras, Herrero nos adentra en los secretos del arte cinematográfico japonés y hablamos del consumo audiovisual en nuestro país

Miguel Herrero

ImpasseMagPresenta ‘Cine japonés’ una aproximación desde Occidente del cine de Japón. Desde  sus  temáticas  y  géneros  más  representativos  como  los  samuráis,  los  yakuzas,  los  kaijus,  el  anime,  el  erotismo  y  el  J  Horror; y una  selección  de  100  de  sus  mejores  películas. Antes de desarrollar las diferentes partes del libro, díganos qué podrá descubrir el lector en las páginas de su libro.

Miguel Herrero: Desde la increíble figura de los benshi (presentadores de películas); a grandes joyas desconocidas del cine; desde las películas clásicas, hasta la más rabiosa actualidad; hallazgos insólitos; curiosidades; y todo lo que tienes que saber sobre cine japonés en un solo libro.

IM: ¿Cuáles son las características principales del cine japonés y cuáles cree Miguel Herrero que son las diferencias fundamentales con respecto al cine que se construye en otras partes del mundo, como Europa o Estados Unidos?

MH: Un cine que suele tener una tendencia al tempo lento y pausado. A la mayor duración, mayor profundidad, el gusto sobre lo tradicional, más contemplativo, un tono poético y lírico, estilo trascendental, contraste entre lo bello y el horror, tendencia hacia los temas morales y a los códigos de conducta, a los conflictos internos, búsqueda de una teatralidad o de una naturalidad, una fotografía y arte más estilizado, cuidado, exótico y llamativo, gusto por el detalle, uso de planos fijos, generales y tomas largas. Un cine, en general, más atmosférico que va desde mantener su estilo y temáticas más tradicionales a la transgresión de los géneros y a un cine más extremo.

IM: Uno de los géneros principales del cine japonés, y del que trata en primer lugar en su libro, es el cine de samuráis. Los famosos guerreros con katanas que, sin embargo, no protagonizan películas de acción propiamente dichas, sino que las tramas dramáticas se centran en el camino del guerrero, la recreación histórica o el linaje familiar. Cuéntenos la importancia de este género y su relación con la idiosincrasia y cultura del país nipón.

MH: Lo que entendemos como cine de samuráis en occidente es mucho más que un género. Realmente se enmarca dentro del Jidaigeki (dramas de época), la mayoría centrados durante el periodo Edo (de 1603 a 1868), a su vez también pueden ser chambara, cine de lucha de espadas, o tener mucho más que ver con la aventura como ‘La fortaleza escondida’ (1958) de Akira Kurosawa. Hasta tener hibridaciones como con la saga de películas de Zatoichi. El cine de samuráis ha sido capital en el western, siendo una de las principales fuentes de su renovación tanto en el western americano, clave es el remake de ‘Los siete samuráis’ (1954) de Akira Kurosawa, ‘Los siete magníficos’ (1960) de John Sturges, y el remake encubierto de ‘Yojimbo’ (1961) de Akira Kurosawa, ‘Por un puñado de dólares’ (1963) de Sergio Leone. La figura del samurái y todo lo que le envuelve, desde su aura romántica, como puede ser la que nosotros damos a ciertos caballeros medievales, pasando por el bushido, el harakiri, a la relación con la moral y los códigos de conducta, son esenciales para comprender la cultura y la sociedad japonesa.

“Los códigos de honor son una representación de la cultura y la sociedad japonesa”

Miguel Herrero

IM: El cine negro japonés, yakuza, es también muy relevante. Qué relación tiene parte del ideal gánster con el mito de Robin Hood?

MH: En la tradición japonesa hubo una tendencia de comparar a los yakuza como si fueran unos Robin Hood. Se dio en la literatura y también en el cine un subgénero de películas conocidas como ninkyo (chivalry) yakuza. En ellas la figura del gánster japonés se trataba con una visión romántica, viendo al yakuza como un caballero que ayudaba a los necesitados. Parece ser que pese a que pudieron haber casos, dista bastante a nivel histórico de la realidad. Aunque el tema del honor es relevante en la yakuza y muchos, evidentemente, se quieren ver a sí mismos desde ese punto de vista.

IM: En ambos géneros, los códigos de honor, como menciona, son vitales. ¿Es una representación general de la sociedad japonesa? Cómo describiría usted ese hecho.

MH: Sí. Es una clara representación de la cultura y la sociedad japonesa. Pienso que es a su vez una de las claves de su cine. Sobre todo, en sus películas más clásicas donde la moral es muy relevante. En el libro ‘Emoción, empatía y cine’ (2018), que finalicé a principios de año, realicé un estudio empírico, a nivel científico, en el que en un apartado me centraba en las investigaciones realizadas sobre la moral vinculadas al cine. Las grandes películas tienen mucha moral y códigos de conducta, por esto en parte son tan buenas y eficaces.

IM: Me llama mucho la atención el surgimiento del cine de monstruos gigantes. Háblenos de ese fenómeno y cómo influye su evolución en el mundo del cine contemporáneo. 

MH: Este popular y singular género emergió a mediados del siglo XX a raíz de las lamentables consecuencias de las explosiones de Hiroshima y Nagasaki en la Segunda Guerra Mundial. También de una sociedad acostumbrada a la devastación, a los terremotos y a los tifones. Son películas espectaculares de efectos especiales y de catástrofe, de destrucción, que creaban un efecto catártico en el público y siguen generando esa fascinación e instinto de violencia, cuando nos podemos llegar a identificar con el monstruo. El género todavía está muy vivo, las películas de ‘Godzilla’ son unas de las más longevas de la historia y las sagas de ‘Transformers’, ‘Pacific Rim’ o ‘Ataque a los titanes’ beben directamente de él. Han llegado a elevar el nivel de los efectos especiales que en los 70 y 80 no estaban del todo a la altura de lo requerido. Como curiosidad, en unos meses un compañero Jonathan Bellés, que realizó una tesis doctoral sobre este tema, distribuirá ‘Los albores del Kaiju Eiga’, un mediometraje que se centra en el surgimiento de este género a través de algunos de sus protagonistas.

“Kurosawa, Mizoguchi, Ozu son tres directores universales que han conseguido la inmortalidad”

Miguel Herrero

IM: El cine de más éxito fuera de sus fronteras quizá sea el anime. Dicen que para que se pueda triunfar en cualquier ámbito de la vida, o del arte, uno tiene que ser el primero, o ser el mejor. En este caso, Japón podría ser el paradigma del cumplimiento de ambos requisitos. ¿No cree?

MH: No, no fueron los primeros. Realmente en los inicios y en el desarrollo de la animación japonesa fue muy influyente la obra de Disney. El anime japonés no llegó a posicionarse ni a llegar a la calidad de Disney hasta más tarde. Todo lo mejor que ha dado el anime es una de las cumbres del cine animación, aunque también hay grandes películas de animación de otros países por supuesto. Quizás no con tal tamaño de producción, estilo propio y calidad. Aún así eso ya va según gustos.

IM: Kurosawa, Mizoguchi, Ozu y otros grandes nombres del cine japonés se han hecho un hueco oportuno en la historia del séptimo arte. ¿Díganos qué creen que han aportado?

MH: Son tres autores clave y de referencia. Principalmente han conseguido ser únicos y conseguir ser personalidades muy influyentes en el cine. Kurosawa desde occidentalizar más el cine japonés, sentar las claves de géneros (samuráis, western, cine negro, aventuras, etc.), evolucionarlos e hibridarlos, innovar, etc. Mizoguchi con su visión sobre la mujer, sus dramas y temas morales y profundos, su puesta en escena, etc. Ozu por su trabajo en el drama familiar, su composición, sus temas costumbristas, etc. En general, son tres directores humanistas y universales que alcanzaron en su día las más altas cotas de calidad artística y técnica cinematográfica. Por ello, siguen siendo esenciales y ya legendarios. Han logrado perpetuar su obra después de su muerte. Han conseguido la inmortalidad.

IM: Usted ha explicado en alguna ocasión que la riqueza cinematográfica de este país asiático apenas es conocida en España. Apunta como motivos la censura franquista o el reparo y el miedo de Occidente a que este cine no se entendiese. Me gustaría ahondar en esos motivos del porqué sentimos tan lejos el cine de Japón.

MH: El cine japonés está muy arraigado a su cultura, a su historia y a sus tradiciones. Es una cultura diferente a la nuestra, aunque como hemos comentado es solamente la apariencia. Realmente su cine, sobre todo los clásicos, son universales. Kurosawa comentó en su autobiografía que los propios japoneses llegaron a no valorar su cine. Además, consideraban que los extranjeros quizás no lo fueran a entender. Actualmente, es más un tema de distribución, de riesgo económico y de cultura (baja). Aún así, a su vez nos encontramos en el momento de mayor acceso de cine de la historia. Donde gran parte del cine, también del japonés, está al acceso en plataformas online como Filmin y gracias a internet y a varias distribuidoras nacionales y extranjeras se puede tener acceso a casi todas las películas realizadas de la historia.

“Nos encanta ver cine pero se está perdiendo ir a ver una película a una sala de cine porque es más cómodo y económico verla en casa”

Miguel Herrero

IM: Aparte del libro, y de otros proyectos audiovisuales, es fundador y director del Festival Internacional de Cine de Sax (Alicante). Este año ha cumplido doce ediciones, y precisamente dedicada al cine nipón. Díganos de qué manera ayuda un festival como este a la difusión de la cultura cinematográfica.

MH: El festival de cine divulga, exhibe, apoya y forma. El festival va desde ayudar a los nuevos realizadores a dar a conocer sus primeros trabajos a rescatar cine de calidad hasta iniciar o perfeccionar al público desde cursos, conferencias, master class, etc. Aunque lo que más me gusta y creo que es el mayor mérito del festival es servir como lugar de encuentro de todos gracias al cine.

IM: Hablemos del sector en nuestro país. El año pasado, el cine reflejaba pérdidas en relación con el año anterior en todos sus indicadores (pierde un 1,5 % de las sesiones, el 2,2 % de los espectadores y el 2,3 % de la recaudación), unos resultados que implican un freno a la recuperación iniciada en 2014. Si se comparan los resultados de cine de los años 2017 con 2008, se ha registrado un descenso del 21,9 % en el número de sesiones, así como del 7,2 % de los espectadores y del 4,9 % de la recaudación. ¿A qué se debe, según usted, esta caída en todos los parámetros? ¿Ya no nos gusta ir al cine?

MH: Nos encanta ver cine y consumir cada vez más productos audiovisuales. Lo que se está perdiendo es el hecho de ir a ver una película a una sala de cine porque es más cómodo y económico verla en casa. Probablemente, sean los años donde más cine y obras audiovisuales se consumen de toda la historia, aunque de manera no regulada (descargas, piratería, etc.)

IM: En este sentido, ¿cree que es suficiente la bajada del IVA cultural en relación a las entradas de cada sesión? A colación, el ministro de Cultura y Deporte, José Guirao, desvelaba hace unas semanas que la directora del Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales (ICAA), Beatriz Navas, ya se reunió con las empresas privadas de exhibición con la esperanza de que la bajada del IVA del 21 al 10 por ciento se refleje en todas las salsas de cine. ¿Será una realidad? Y si lo es, ¿cree Miguel Herrero que mejorará las cifras de espectadores?

MH: Puede ser aunque creo más en otras vías. La tarifa plana en las salas, la proliferación de eventos cinematográficos, mayores apoyos a los festivales de cine, aumento de las ayudas a la producción a realizadores noveles, cine interactivo, otros sistemas de distribución, aumentar la cultura y la educación cinematográfica y audiovisual, etc.

Fotografías: Miguel Herrero, Arte GB/ Cinestesia.

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