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«Los condicionamientos por los intereses de tu empresa existen siempre, el que lo niegue miente»

23 abril, 2015

Acogedor encuentro en The Lobby Café de Las Rozas Village con Miguel Ángel Oliver (Madrid, 1963), editor y presentador de Noticias Cuatro. Quizá sea coherente entender que el periodismo viva hipotecado respecto a su impulso económico, pero cuando menos, resulta descorazonador un baño de realidad así. Como contraprestación, conocer qué piensa y cuáles son los secretos de uno de los profesionales más honestos e implicados del periodismo informativo en televisión

Miguel Ángel Oliver

Impasse Mag: Si esta entrevista fuese un informativo de televisión deberíamos empezar con unas colas de inicio y unos titulares ¿Cómo se define Miguel Ángel Oliver en una rápida instantánea que lo caracterizase?

Miguel Ángel Oliver: Dijo un compañero mío que yo era un obrero y la verdad es que sigo pensando que soy un obrero. Soy un trabajador. Me siento un proletariado de la información. No me siento tocado por las musas. Creo que soy persistente, resistente y superviviente.

IM: ¿Siempre quiso ser periodista?

MAO: A partir de la adolescencia sí. Quise primero dedicarme a la arqueología, egiptología o historia. Salté a la literatura y la poesía. En el instituto pusimos en marcha una revista poética y a través de la poesía y su interés social, sobre todo con algunos ejemplos de la Generación del 27, como Alberti y los que se comprometieron en la Guerra Civil, yo me sentí vinculado a la actualidad y la historia de mi país. Sí recuerdo que cuando pasaba por Gran Vía miraba el cartel de la Cadena Ser y pensaba: “yo quiero trabajar ahí”. Quise ser periodista y aquí estoy.

IM: Se licencia en CC de la Información en la Universidad Complutense de Madrid. ¿Académicamente cumplió sus expectativas? ¿No existe la sensación de que la carrera de Periodismo sirve sólo para que nos den el título?

MAO: Me lo tomé como un trámite pero creo que sería de pedantes renunciar a todo el conocimiento que te va quedando. El esfuerzo de profesores tiene que tener algún beneficio. De todos modos reconozco que lo vi siempre desde un punto de vista funcional y utilitario. Lo que quería era pasar esos años y aprovechar la fortuna que tuve de formarme y entrar en la Cadena Ser desde que tenía 19 años. Mi relación con el periodismo ha sido tan profesional que he podido dejar de lado el aspecto académico teórico. No renunciaría, mi hijo estudia periodismo y hay que pasar por ese trámite.

IM: Y después un día entró en la radio como becario y estuvo durante 22 años. ¿Ha habido algo que no haya hecho en la Cadena Ser?

MAO: Es la lógica escalada del trabajador. He sido plumilla y creo que sigo siendo plumilla. Pero ahora en la pantalla. Lo cierto es que ahora presento informativos pero creo que lo que me cultivó fue estar en la calle, ser periodista callejero. El plumi callejero que igual tiene que cubrir una rueda de prensa y llegar a la redacción a toda prisa para darle forma, o tiene que ir a un suceso, o acudir a una manifestación o altercado. He pasado por esa escala de redactor y me sigo considerando un redactor, un periodista. Ahora mi demarcación es presentar y tratar de sacarle lustre al trabajo de todos los compañeros. Darle forma a un trabajo colectivo.

IM: ¿Por qué tiene la radio ese halo tan romántico? ¿Qué es lo que hace tan especial a este medio?

MAO: Cuando estaba en la radio pensaba que era especial pero ahora que estoy en la televisión pienso que es muy especial. El periodismo es especial trabaje uno donde trabaje. Yo nunca he disfrutado del periodismo escrito pero creo que ese periodismo es especial. Creo que la televisión es especialísima. La radio ha sido mi cuna y desarrollo, mi nacimiento y nudo. El desenlace no sé si será la televisión. La radio es especial porque permite hacer volar la imaginación. Nos retrotrae a un tiempo que ya no existe. A un tiempo en el que la radio tenía un misterio. ¿Quiénes eran las voces que habitaban en la radio? ¿Qué había detrás? Había un trabajo y un cuidado por las voces que se fue depauperando cuando se introdujo la radio informativa a la cual yo pertenezco. No pertenezco a la radio de las grandes voces. Pertenezco a la radio de los informativos. La radio que con grandes voces ha transitado cabalgando sobre voces como la de Iñaki Gabilondo, Luis del Olmo o Carlos Herrera. El halo misterioso de la voz generaba una atmosfera seductora para el oyente y ponía a trabajar su cerebro en la compresión de lo que se le estaba contando. Se generaba una magia que ahora se va perdiendo porque ahora la radio se ve. Los contenidos se pueden ver las páginas webs. Se ha ganado pegada y soporte pero se ha perdido el misterio que durante años transmitía la radio.

IM: La radio y la televisión tienen emoción, pero además, la televisión puede tener un toque más de adrenalina.

MAO: Desmerecería mi trabajo en la radio durante tantos años si dijera que la radio no tiene emoción. La radio es una carrera al sprint, pero también lo es el periodismo escrito. Igual que en el cierre de un periódico, o cuando en la radio comienza un programa, hay un subidón de hormonas, un golpe de nervio, boom, “hay que ponerse en marcha”. Y ahora lo vivo con excitación porque en la televisión me dan la cuenta atrás. Cuando comienza un programa te dan la cuenta atrás. (Grita) ¡Cinco, cuatro, tres, dos, uno…dentro! Y esto es como si fueras un astronauta y estuvieras en una nave espacial y te lanzan. Para mí es el momento culminante. Una vez que estás ahí y has despegado y no te has dado el trompazo, piensas que el resto debe ser bueno, y normalmente lo es.

IM: Hemos mencionado a Gabilondo, Del Olmo, ¿esos son sus referentes en la radio?

MAO: Sin duda Iñaki Gabilondo. Él aunó en esa fase transitoria la adoración a las grandes voces y la depauperación de la voz en beneficio de la información. Fue el eslabón que unió una cosa con la otra. Gabilondo tiene una voz maravillosa, profunda, que yo envidio, llena de matices, emocionante,… Y tiene una carga informativa que otros no tienen. Iñaki es el referente por su cerebro. Por cómo piensa y cómo convierte en frases comprensibles su pensamiento. Es la circunstancia que me lleva a una adoración profesional. Piensa y habla como a mí me gustaría escribir. Cuando uno se toma su tiempo, su reposo y dice “voy a cerrar una frase redonda”, y la escribe, pues Iñaki Gabilondo está en el paritorio constante de frases maravillosas solamente con que le salgan de la cabeza y yo le envidio. Es el nivel superior. El lugar inalcanzable, la estrella polar…

IM: Pero era usted su sustituto en la radio.

MAO: Bueno sí, pero no es el escenario ni el soporte lo que dan el título a las personas, sino las personas las que hacen grandes donde están. `Hoy por hoy´ e Iñaki Gabilondo eran grandes porque existía Gabilondo y existía la voluntad de una empresa de construir un armazón en torno a ese hombre. Es realmente una guía para mí pero no quisiera decir las cosas baboseando, o parecerlo, pero es que realmente me ilumina, incluso desde la discrepancia. Iñaki tiene cosas con las que no estoy de acuerdo pero me parece que todo lo que hace está santificado por un toque excelente.

«La televisión es sexista porque la sociedad en general lo es»

MAO chester

IM: De repente un día le llaman para la televisión. ¿Cómo surge esa posibilidad y cómo se plantea ese cambio?

MAO: A ver si lo puedo resumir. En el año 2005, Iñaki Gabilondo atraviesa un verano muy complicado por diferentes motivos, también personales y familiares. En el equipo de `Hoy por hoy´ pensamos que está cerca su retirada. Pero lo que sucedía no era su retirada sino su tránsito de la radio a la televisión. Eso provocó un tiempo de conmoción en la radio. Se plantea una hipótesis, que para mí era lejana, pero que otros, incluso tiempo después se preguntaron “¿por qué no eres tú el sustituto de Iñaki Gabilondo?». Posiblemente la empresa ni se lo planteó, pero estuvo ahí. No fui yo y la Cadena Ser decidió que fuera Carles Francino. De alguna manera, los servicios que yo había rendido durante esa época y tiempo atrás eran suficientemente buenos como para que considerase que merecía una buena oportunidad en el nuevo proyecto de Prisa, la televisión en abierto, que era Cuatro. Estoy desvelando las claves. No estoy diciendo cómo ocurrió, sino cómo creo yo que pudo ocurrir. El nuevo director de informativos José María Izquierdo me llamó. Daniel Gavela, director entonces de la Cadena Ser, Izquierdo y Francino, amigo íntimo de Izquierdo triangulan y piensan que no habiéndome quedado al frente de `Hoy por hoy´ sí merecía una buena oportunidad. Entonces se me llama para formar parte del equipo fundacional de Cuatro. Me dijeron: “Iñaki Gabilondo en el diario y tú en el fin de semana”, y yo dije: “encantado”. Esta es mi interpretación de los acontecimientos.

IM: Cuatro y Telecinco hacían unos informativos muy diferentes. Telecinco tenía un tinte mucho más sensacionalista. Son famosos esos epítetos tremendistas de Pedro Piqueras. Con la fusión de redacción, cómo podían sobrevivir esos estilos tan contrapuestos.

MAO: Durante los años que siguieron a la fusión, a la toma del control por parte de Mediaset, lo que se produjo fue un proceso de asimilación. Se ha hablado mucho de que Telecinco “telecinqueó” Cuatro. Algunas evidencias hay pero considero que no podía ser de otra manera. En la empresa madre Mediaset, Telecinco es el hijo fundamental, el primero en la lista. Se lleva los esfuerzos y las inversiones. La cadena bandera. Mediaset adquiere Cuatro, toma el control empresarial y eso legitima cualquier decisión de su futuro. Los primeros años el estilo se asimila mucho al de Mediaset e incluso podemos pensar que se consideraba una cadena laboratorio, objetivo comercial de público más joven, pero dentro de la línea empresarial de entretenimiento. En mi opinión, últimamente, en relación a los informativos y al empeño de mi director de informativos, Juan Pedro Valentín, y de mi persona, estamos tratando de que el informativo, al menos el de la tarde, pueda abrir vías diferentes. Enseñar la actualidad de otra manera, con otro estilo. Si alguien ve el informativo de Pedro Piqueras y ve el que yo edito y presento no piensa la misma cosa, sinceramente. Pero es el mismo producto. ¿Son cadenas gemelas? No, pero ¿son hermanas? Sí, y eso se tiene que notar.

IM: ¿Qué tanto por ciento de valor tiene el físico en televisión?

MAO: No lo sé pero como estén pendientes de mi físico… El otro día me envió un tuit uno muy cachondo que me decía: “Oliver me gustas mucho pero después de ver a Cristina Saavedra, me da un bajón” (risas). Lleva razón, cómo se puede comparar a Cristina Saavedra con Miguel Ángel Oliver. Yo creo que el físico sí aporta, pero no el físico que solamente tiende a la belleza, sino el físico como atractivo. Algo debe de tener un presentador o presentadora, algo que imante, que provoque cierto magnetismo con la audiencia. Los elementos físicos ayudan a construir una personalidad y definir una posición. El físico ayuda, pero como digo, no sólo tener unas piernas largas o una bonita cabellera, o en el caso de los hombres, ser tan guapos como Christian Gálvez, o tan altos como Ximo Prats. Yo soy un tipo normal, 1,75 más bien con sobrepeso pero que me coloco mi chaquetita y bueno, ahí me disimulo y trato de no ser desagradable. Cualquier programa de televisión tiene que intentar eso, no generar sensación desagradable.

IM: ¿La televisión es sexista?

MAO: (Pausa para meditar) Yo creo que sí. Pero porque generalmente la sociedad es sexista…

IM: Mi siguiente pregunta era si el periodismo es sexista pero claro, si lo es la sociedad en su conjunto…

MAO: Creo que hay una sobreabundancia del sexo como elemento motor. Llevamos miles de años echando polvos y practicando sexo, y todavía nos sigue produciendo… (Con otra voz divertida) “jo jo jo, mira están echando un polvo” o “me están enseñando una teta. Es una realidad de hoy en día. Los medios sobreabundan con la idea del sexo, el atractivo sexual, el físico, del modelo, el presentador, de la mujer, la presentadora. Quizá en exceso. En todo caso, creo que genera una imagen distorsionada de la realidad. Al final terminamos viendo a las mujeres con una sensación libidinosa en cualquier soporte, menos en la radio, porque la radio ¡ah! es la palabra.

«Mediaset es soberana para elegir la línea editorial de Cuatro. Si Jesús Cintora se ha alejado de esa línea, es legítimo que la cadena prescinda de sus servicios»

MA Oliver chester

IM: Me interesa mucho su labor de edición de informativos. Considero un trabajo con un poder enorme. Usted decide lo que le cuenta a la gente, qué pasa a su alrededor y en el mundo. ¿Cómo se filtran las noticias? Esta sí o esta no. ¿Ha recibido alguna vez alguna presión? Algún caso en el que dijeran “Miguel Ángel, esto no” o “Esto de otra manera”.

MAO: Sí sí, claro. Pues claro que me lo han dicho. Pero además, yo lo asumo con naturalidad. Cómo no te lo van a decir. Nosotros formamos parte de empresas que tienen una determinada línea editorial y es el empresario o la empresaria quien asume su sacrificio y esfuerzo para poner en marcha una idea. Entonces llegas tú como un currito y dices: “no, yo es que tengo otra idea completamente contraria”. Y claro, “oiga, pues váyase usted a la empresa que sostiene la idea contraria”. Evidentemente tiene que haber un condicionamiento editorial o ideológico en función de a qué empresa sirvas. Esto es evidente. El que no lo asuma así yo creo que vive en otro mundo.

IM: Así el periodismo siempre estará hipotecado…

MAO: Pues claro que sí. Pero es que el periodismo está sostenido por un impulso empresarial, y si este no existiera, quién hace periodismo. Hoy, a lo mejor, a través de las redes puede haber ideas que sobrevivan durante cierto tiempo pero habrá un momento en el que, como consecuencia de su propio crecimiento, necesiten un sostén económico. ¿Quién se lo da? Y el que lo haga, cuando llegue un plumi y diga “no, pero mira, voy a hacer una información que le va a pegar un zambombazo a tu línea de flotación publicitaria”. Pero hombre, ¿tú estás loco? ¿Pero tú qué quieres? Vamos a ver, esto es así. En el tema de la labor de la escaleta tú hablas de presiones, más que presiones, los condicionamientos por los intereses de tu propia empresa existen siempre, el que lo niegue miente. En cuanto al contenido de la escaleta, ¿tiene el equipo de edición un poder amplio? Sí, probablemente, pero yo juro que lo que intento hacer cada día es interpretar las cosas que intuyo pueden ser del interés de la audiencia. Y tratar de hacerlo de una manera lo más depuradamente posible para no ofrecerle solamente basura informativa.

IM: Tenemos el ejemplo de televisiones públicas, todos sabemos cuáles. En ellas los profesionales se han quejado en muchas ocasiones de la línea editorial. ¿Cómo puede uno sobreponerse a eso?

MAO: Son cosas diferentes. Aquí te refieres a la naturaleza de la empresa pública que sirve al pueblo, a una comunidad con distintas líneas ideológicas. Sinceramente creo que los años en los que gobernó el PSOE, siendo Zapatero presidente del Gobierno, hubo una deliberada autonomía de Televisión Española y los informativos respondieron a ese criterio generalista, pluralista, desde mi punto de vista. Eso fue captado por la audiencia aunque luego se ha ido descomponiendo el panorama televisivo. Hubo autonomía e independencia en los informativos y en cualquier ámbito de la programación y cualquier profesional de aquel tiempo lo reconoce. Antes y después de esa época las cosas no fueron así. Ni antes con el PP o el PSOE, después con el PP. Todos los partidos han metido mano ahí. Creo que hubo un momento mágico durante las dos legislaturas de Zapatero donde se vivió esa realidad y la audiencia respondió. Eso cambió y la situación es complicada de revertir.

IM: Estamos viviendo ahora unos tiempos convulsos. Sería extenso abordar todos los asuntos de actualidad pero sí quería tratar brevemente dos. ¿Cómo analiza usted la aparición de nuevas formaciones con tanta fuerza y tanta presencia como son Podemos o Ciudadanos?

MAO: Un inyección de adrenalina política y de oxígeno. Es como cuando en `Pulp Fiction´, John Travolta clava esa aguja en el pecho de Uma Thurman, y de repente se revitaliza. Nos han clavado la aguja en el esternón y ha sido un golpe químico, político, que nos va a hacer reaccionar, sin que eso me lleve a mí a estar más cerca o más lejos. La irrupción me parece necesaria, una ola, un golpe de viento fantástico. Todo provechoso.

IM: Y el caso Rato…

MAO: Estamos hablando de alguien que disfrutó del poder, que lo ejerció, de cuyas decisiones dependieron muchas personas, muchas empresas. Cabe la sospecha de que su comportamiento ha sido ilícito o fue irregular en aspectos tan fundamentales en un vicepresidente y ministro de Economía como la fiscalidad, el movimiento de capitales, la evasión de capitales. Se convierte en el ejemplo en negativo de lo que un político no debe llegar a ser o cómo no debe acabar. Los políticos que se han valido de su cargo y se han beneficiado de la política me parecen el peor ejemplo posible.

IM: En estos últimos años, en diferentes medios, también en su cadena, han tenido que abandonar sus puestos profesionales de la información porque han sido incómodos para algunos políticos del PP, y no digo Gobierno, por no comprometerle, pero está pasando muy a menudo y el último caso con un compañero, Jesús Cintora, que además estuvo con usted en la Cadena Ser y entiendo que se conocerán bien.

MAO: En un ejercicio de sinceridad que pocas veces se da, Mediaset emitió un comunicado en el que hablaba de ciertas discrepancias en la línea editorial, aparte de otras circunstancias, en su relación con Jesús Cintora. Creo que una empresa libre, soberana sobre su propio futuro, puede decidir qué línea editorial e ideológica quiere, y si alguno de sus empleados o colaboradores se aparta de esa línea, me parece legítimo que una empresa pueda prescindir de los servicios de esa persona. Lo podrían hacer conmigo y lo han hecho con Jesús Cintora. Creo que él tiene un contrato de presentación de programas y así se resuelven las relaciones entre periodistas y trabajadores y la empresa. Este argumento no podría utilizarse en la televisión o radio pública.

IM: A Cintora lo que se le achaca es que ha apretado las tuercas en directo a gente del PP…

MAO: Y si mi empresa quiere mantener una línea más equilibrada en el panorama político actual, teniendo en cuenta que es un año complicado electoralmente y que de muchas de las decisiones empresariales, periodísticas y editoriales que se tomen en los programas de mi empresa y en informativos pueden depender movimientos que condicionen a Mediaset… Trato de hablar con todo el sentido común que estos años de profesión me han dado. Jesús Cintora ha conseguido para Mediaset algo que Mediaset no sé si estará nunca en disposición de pagarle suficientemente: levantar un programa como `Las mañanas de Cuatro´ y llevarlo del 6 % de share al 13-14 %. Esta es una conquista increíble. Pero al mismo tiempo, Cintora se ha separado lo suficiente de la línea editorial que quería marcar Mediaset como para que haya estado dispuesta a sacrificar esa gran conquista de audiencia. Por un lado pienso: «Jesús, nunca te lo agradeceremos lo suficiente, como compañeros, no sólo por tu programa sino por los informativos que vienen después, que nos dejes la ola en el 14 % porque es un impulso fantástico»; pero al mismo tiempo, pensaría: «Jesús, te lo digo para ti pero también para mí, la empresa es soberana para elegir la línea editorial que quiere llevar y si en su relación contigo considera que no te encuentras en su línea, ha prescindido de ti».

«Un buen informativo tiene que reunir actualidad, sorpresa, verosimilitud y entretenimiento. Sé que comienza con una lágrima, pero a mí me gusta terminar con una sonrisa»

MAO pérgola

IM: Cambiamos de asunto y entramos en la recta final. He tenido la oportunidad de compartir de cerca los secretos de profesión de algunos presentadores de informativos y hablando de protocolos de preparación ante las cámaras le preguntaría si tiene usted algún tipo de ritual antes de ponerse delante de la cámara.

MAO: Siempre llego tarde (risas). Siempre llego tarde, va conmigo. Siempre me excuso, pero vamos, aunque siempre llegue a tiempo, siempre llego tarde. Yo estoy a mi hora, estoy en el informativo, y antes en la radio con los pitos, «pi pi pi»… Siempre estoy a mi hora. Sin embargo, hubo un día que llegué tarde y en la radio hubo otro día que llegué tarde al directo. En 32 años no son tantos días. Cuando digo tarde me refiero que llegué tarde al directo de televisión 40 segundos tarde…

IM: Eso cómo se soluciona.

MAO: Metiendo alguna promo, alguna careta, alguna publicidad, adelantándola, yo qué sé, de alguna manera. Eso es un estropicio porque las programaciones van muy marcadas. Me estaba maquillando, había leído una hora, bajé un poco apresurado, como siempre, es un secreto a voces. Mis compañeros saben que bajo a la carrera, bajo los escalones de cuatro en cuatro. Ese es mi secreto. Me maquillan a toda leche, me peinan rápidamente. Si me dais la oportunidad pido perdón a mis compañeros que con mi tardanza provoco tantos estragos porque la verdad es que no se lo merecen y les agradezco muchísimo que siempre estén pendientes de mí. Ese es mi secreto pero es que necesito saber hasta el último momento que todo está controlado, que todo está en orden. Esos minutos son en los que pasan todas las cosas, y todo se acelera. Es que cuando alguien se mete conmigo y me dice: “Oli, es que bajas muy tarde”, yo digo “no bajo tarde, bajo una hora antes que Pedro Piqueras”. Son nuestras condiciones pero empezamos una hora antes. A veces, los partidos políticos, las asociaciones, etc. colocan las ruedas de prensa tarde y no se dan cuenta que el informativo de Cuatro va una hora antes.

IM: Su labor al frente de Noticias Cuatro se ve recompensada en la Antena de Oro el año pasado. ¿Cuáles son las características que tiene que tener un buen informativo?

MAO: Tiene que reunir actualidad, sorpresa, verosimilitud y entretenimiento…

IM: Que no show…

MAO: Pero el entretenimiento a veces está cerquita de lo que algunos pensarán que es un show. El otro día me acusaban de show porque estuve con naranjas y limones para contar una noticia de cítricos. U otra ocasión que llevé a Pablo Alborán por una noticia sobre música. A muchos les sobra Pablo Alborán en un informativo y otros hubieran preferido a Mariano Rajoy. Yo sé que el informativo comienza con una lágrima, pero a mí me gusta terminar con una sonrisa. Mi hijo me pregunta “papá porqué contáis cosas tan malas”. A veces nos achacan que contamos cosas que no son aptas para los niños y yo pienso que la realidad no es apta, sin filtros o depuración de los padres, para los niños más pequeños.

IM: Todos estos años habrán dado para un sinfín de anécdotas ¿Ha tenido alguna vez algún incidente en directo? Una bronca o un hecho divertido.

MAO: El otro día estábamos haciendo un directo y mientras estaban probando a Antón Losada que iba a entrar desde Santiago de Compostela. En un momento dado, la regleta se quedaría abierta y yo pregunté qué harían Ciudadanos y Podemos en la investidura de Susana Díaz y Losada contestó: “Pues votar en contra, no te jode” (risas). Eso se convirtió en la coletilla incluso en las redes sociales. Lo que revela es que al final es muy complicado que en la televisión todo salga bien. A veces pienso que la radio es hacer la o con un canuto frente a las complicaciones técnicas, tecnológicas y profesionales que tiene la televisión. La probabilidad de fallo se multiplica. Lo anormal en televisión es que no haya algún fallo, o varios fallos, y yo que soy un poco vitriólico y volcánico como la gaseosa, emerjo y luego me quedo en nada, pero suelo pasarlo muy mal. Tengo algún arrebato…

IM: Algún momento Matías Prats…

MAO: Un arrebato (grita) ¡Pero esto qué es! ¡Pero esto qué es! Al final del informativo le agradezco al de sonido por no abrirme y se me escuche como un Prats cualquiera ¡pero esto qué es!, pero yo también lo digo.

«La muerte existe y es el habitante más común de un informativo. Un periodista tiene que aproximarse al dolor, aproximarse a la noticia»

MA Oliver espejo

IM: Hay ocasiones en que la realidad es tan cruda que aparece el debate de lo que debemos o no debemos enseñar. ¿Usted cómo se posiciona? ¿Considera que vale todo?

MAO: Toda la realidad que vemos por televisión está editada, está filtrada. Primero por la cámara, luego por la edición, y después por la emisión. Y a pesar de eso, cuando se ve y nos impacta, la gente dice: “qué necesidad tenéis de ver eso”. Y yo pienso que existe la necesidad de saber que eso ha ocurrido, si no, cómo te enteras. En los asesinatos de Charlie Hebdo, ¿deberíamos no haber emitido el momento del asesinato del policía a sangre fría en la calle?; cuando vemos al policía de Estados Unidos disparando al ciudadano negro que sale corriendo y cae abatido por varios disparos, ¿no debemos ver eso? Porque alguien interpreta que el momento de la muerte es un momento tan íntimo que es mejor velar la imagen. Terminamos haciendo una especie de autocensura y por exceso corremos el riesgo de que todo nos sobra con tal de que no nos perturbe nuestra tranquilidad burguesa…

IM: Pero, por ejemplo, qué valor informativo nos aportaba ver el dolor de los familiares de los fallecidos en el desastre aéreo de Germanwings

MAO: Cuando entre todo ese dolor apareció el rostro de un abuelo que era el exmarido, el padre y el abuelo de tres de las víctimas, y respondió las preguntas con una carga de dignidad y de profundidad que a todos nos sorprendió, pensé que su posición era digna y también era digno tener allí un micrófono para recoger ese testimonio. En esas circunstancias, siempre he recomendado a mis compañeros, y lo he asumido para mí mismo, que hay que aproximarse al dolor con muchísima amabilidad, con mucha empatía y con mucho respeto. Pero un periodista tiene que aproximarse al dolor, aproximarse a la noticia. No tiene que alejarse, tiene que acercarse a los hechos. Cada vez que velamos las imágenes o ponemos trabas, estamos colocando un filtro que separa la realidad de la percepción de la realidad. Cuantos más filtros ponemos, más lejana e inaccesible ponemos la realidad. Yo soy de los que piensa que hay que ver más antes que no ver, aunque yo reconozco que también tengo mis límites. Por ejemplo, yo no metería un cuerpo eviscerado, pero muertos he metido muchos. La muerte existe y es el habitante más común de un informativo. El equilibrio es lo que más me come el coco cada día que trabajo.

IM: ¿Qué papel juegan las redes sociales en la nueva concepción del periodismo?

MAO: Es divertido y a veces histérico también. Las redes sociales son de bote pronto. Incumplen el mandamiento del sentido común y de la sensatez en muchas ocasiones pero son divertidas al mismo tiempo y permiten tener una imagen de lo que perciben de tu trabajo que de otra manera no te llegaría. Antes te llegaban cartas pero ahora te llegan tuits. Ahora se ha perdido la capacidad de reflexión. Eso es un demérito social. También hay aportaciones muy meritorias. Para los profesionales es una herramienta más.

IM: ¿Miguel Ángel Olivar confía todavía en el periodismo?

MAO: Claro. Me divierte y voy a consagrar a ello mi vida. Confío porque no entiendo una sociedad democrática sin periodismo. Es un pilar de nuestro sistema. No concibo mi realidad personal y colectiva sin información, sin estar al corriente de lo que ocurre. Alguien tiene que hacer ese esfuerzo y convertirlo en un esfuerzo empresarial y permitir la profesionalización de los que están encargados del relato. Yo apuesto por la profesionalidad de los trabajadores del periodismo. Todo el mundo puede hacer de periodista, bueno sí, pero si consigue además organizarse. Somos humanos porque somos organizativos y gremiales, no porque vayamos por nuestro lado generando abundancia de datos sin contrastar. Creo que, a pesar de que se nos denuesta mucho, también porque formamos parte de alguna manera de la casta, los medios de comunicación convencionales, en cambio, me parece que la profesionalización del esfuerzo informativo es perentoria, es necesaria para que el fenómeno de la información pueda llegar a buen puerto siempre, si no es un desmadre. Creo totalmente en el periodismo

IM: Menudo titular, que los medios convencionales son casta.

MAO: Sacado así yo haría como la casta y diría que me lo has descontextualizado. Yo creo que los medios convencionales, a según qué tipo de personas, les parecen casta. Y como están haciendo los partidos habituales, los medios de comunicación tienen que desprenderse en ocasiones de la casta y de la caspa.

Fotografías: Impasse Magazine.

2 comentarios

Morata abril 24th, 2015

Una ducha fría. Un bofetón bien dado a todos aquellos perio-idealistas que aún creen en el periodismo independiente y autónomo de intereses empresariales.

Un relato real y actual de nuestra profesión. Sin hipocresías ni palabras edulcoradas.

Me ha encantado.