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Martin Scorsese, figura del cine, Princesa de las Artes 2018

27 abril, 2018

El director, guionista, actor y productor de cine estadounidense Martin Scorsese, uno de los cineastas más reconocidos de Hollywood, ha sido galardonado con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2018. Se suma así a la nómina de cineastas reconocidos con este galardón, el último de ellos su amigo Francis Ford Coppola, que lo obtuvo en 2015

El cineasta estadounidense Martin Scorsese ha sido galardonado con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2018 en reconocimiento a una “figura indiscutible del cine contemporáneo”, a más de una veintena de películas que ya forman parte de la historia del séptimo arte y a una intensa labor para recuperar el patrimonio cinematográfico en todo el mundo.

El jurado encargado de fallar el galardón también ha reconocido que este director, guionista, actor y productor “se mantiene actualmente en plena actividad, aunando en su obra, con maestría, innovación y clasicismo”.

Su candidatura, propuesta por el director del Festival de Cine Europeo de Sevilla, José Luis Cienfuegos, se impuso por amplia mayoría a otras destacadas del campo de la música, como la del compositor italiano Ennio Morricone.

El director, ganador de un Óscar entre otros muchos premios, se suma así a la nómina de cineastas reconocidos con el Princesa de las Artes, el último de ellos, su amigo Francis Ford Coppola, que lo obtuvo en 2015, además del austríaco Michael Haneke (2013), Woody Allen (2002) o Luis García Berlanga (1986).

Hijo de inmigrantes italianos, este neoyorquino debutó en el cine en 1968 con ‘¿Quién llama a mi puerta?’, largometraje al que siguieron otros que ya forman parte de la historia del cine, como ‘Taxi driver’, con la que obtuvo la Palma de Oro de Cannes en 1976, un año antes de que filmase el reconocido musical ‘New York, New York’ con Liza Minelli.

Scorsese se situó entonces como uno de los creadores cinematográficos más destacados del movimiento surgido en la década de los setenta denominado Nuevo Hollywood, junto a otros grandes cineastas como Coppola, George Lucas o Steven Spielberg.

En la siguiente década rodó algunos de sus títulos más conocidos, como ‘Toro salvaje’ o la polémica ‘La última tentación de Cristo’ y, ya en 1990, ‘Uno de los nuestros’, con la que consiguió el León de Plata de Venecia a mejor director, cinco años antes de estrenar ‘Casino’, protagonizado por Robert de Niro, uno de sus actores fetiche, al igual que Leonardo DiCaprio.

Este último protagonizó ‘Gangs of New York’ a comienzos del siglo XXI, al igual que ‘Infiltrados’, un drama de policías y mafiosos que rodó en 2006 y con el que consiguió por fin un Óscar al mejor director, y ‘Shutter Island’ (2010), que arrasó en la taquilla norteamericana.

Tras rodar ‘Silencio’ (2016), tiene actualmente en cartera proyectos como una historia sobre el sindicalista estadounidense Jimmy Hoffa y en un par de semanas recibirá un homenaje en el Festival de Cannes por haber marcado la historia del cine y por su labor en la recuperación de películas, ya que Scorsese destina buena parte de su tiempo y dinero a restaurar viejas cintas, a distribuir cine clásico y a divulgar el patrimonio cinematográfico mundial.

De hecho, a través de sus fundaciones ha restaurado más de 800 películas clásicas y colabora en la restauración y conservación de medio centenar de películas africanas.

Casado cinco veces y con un pasado no exento de problemas con las drogas, Scorsese también trabajó como actor para otros directores, pero también en algunas de sus películas, como ‘El rey de la comedia’.

Apasionado lector, catorce de sus películas son adaptaciones de obras literarias, como ‘El lobo de Wall Street’ o ‘El cabo del miedo’, filme con el que se adentró en el género del terror.

Martin Scorsese, el realizador obsesionado con el lugar de la cámara

Martin Scorsese sigue con la misma obsesión que en sus comienzos en el cine, el lugar dónde situar la cámara. Es la clave para hacer una buena película, en opinión de este maestro del cine, que ha navegado con brillantez por todo tipo de géneros, desde el drama a la comedia, el thriller o hasta el musical. Y en todos los casos, lo más importante es el encuadre, lo que luego el espectador verá en la pantalla.

Martin ScorseseUna obsesión que demuestra el cuidado por los detalles de un director nacido en Queens en una familia de origen italiano -sus abuelos eran de Palermo- y que aunque deslumbró con sus primeras películas, no logró su primer y único Óscar hasta 2007 por ‘The Departed’.

Fue un reconocimiento tardío para un cineasta que ha marcado como pocos la historia del cine y que ha logrado que a sus órdenes algunos actores hicieran las mejores interpretaciones de sus carreras.

Es el caso de Robert de Niro, Liza Minelli, Ray Liotta, Leonardo DiCaprio, Michelle Pfeiffer, Sharon Stone o Tom Cruise.

En esta última película hasta logró que Paul Newman, otro de los eternos olvidados de la Academia de Hollywood, lograra su primer Óscar con 61 años.

Pero mientras que sus actores destacaban en papeles complejos -algunos de ellos escritos por el cineasta-, su trabajo como director tardó mucho más de lo necesario en ser reconocido por Hollywood.

Y eso pese a que desde hace décadas es el director con el que todo actor quiere trabajar y a que cuando empezó en el mundo del cine, todos auguraban una carrera llena de más premios de los que finalmente atesora.

Para cualquier otro cineasta, tener en su haber un Óscar, dos Globos de Oro, dos Emmy o tres BAFTA, sería un éxito brutal, pero para un director que ha realizado algunas de las más grandes películas de la historia del cine, estos premios saben a poco.

Más teniendo en cuenta que con ‘Toro salvaje’ ya logró una Palma de Oro del Festival de Cannes en 1976.

Era su quinto largometraje, tras otros títulos que ya le habían hecho destacar como ‘Malas calles’ (1973) o ‘Alicia ya no vive aquí’ (1974).

Era junto a Francis Ford Coppola, uno de sus grandes amigos, el cineasta más destacados de aquellos años setenta que dieron grandes nombres al cine.

Encadenó películas que con el paso de los años han ido aumentando su peso en la historia del cine, especialmente por sus personajes atormentados, difíciles y llenos de matices.

Como el Travis Bickle que Robert de Niro bordó en ‘Taxi Driver’ (1976), ese inestable veterano de la guerra que se hunde en los infiernos de la violencia, un retrato que posteriormente repetirían muchos cineastas como mejor alegato contra la violencia.

Otro hombre con espíritu autodestructor y otro delirio de De Niro, el Jack La Motta de ‘Toro salvaje’, un boxeador que lucha contra sí mismo, o la frágil y fuerte a la vez Francine Evans /Liza Minelli) en el musical ‘New York, New York’ (1978).

Un fracaso en su momento que ha recuperado valor con el tiempo y que sumió a Martin Scorsese en una depresión de la que le costó salir. En aquella época se casó con Isabella Rossellini, la tercera de sus cinco esposas, una serie de uniones y divorcios que le han atormentado por su declarada fe católica.

En el cine continuó con títulos como “El rey de la comedia” (1982), “Jo, que noche” (1985) -con uno de los planos secuencias más alabados del cine junto al de Orson Welles en “Sed de mal”- o “El cabo del miedo” (1991).

Entre medias, hacía brillantes documentales, muchos de ellos centrados en la música, una de sus pasiones, como los dedicados a Bob Dylan, los Rolling Stones o George Harrison. Y hasta es el responsable de uno de los videoclips más famosos en el mundo de la música, el célebre ‘Bad’, de Michael Jackson. Sin olvidar su brillante paso por la televisión con obras como ‘Boardwalk Empire’.

Influenciado tanto por el neorrealismo italiano, que le devolvía a sus orígenes, como por la Nouvelle Vague francesa, o por cineastas como Alfred HitchcockScorsese volvió a brillar con intensidad cuando muchos creían que su carrera estaba acabada.

En el siglo XXI regaló joyas como ‘El aviador’ (2004), ‘Infiltrados’ (2006), ‘Shutter Island’ (2010) o ‘El lobo de Wall Street’ (2013).

Scorsese agradecido

El director de cine estadounidense Martin Scorsese se ha mostrado “profundamente honrado y agradecido” por la concesión del Premio Princesa de Asturias de las Artes 2018.

“Siempre he considerado como una bendición haber podido hacer las películas que he hecho, y contar las historias que he necesitado contar, con tan extraordinarios colaboradores. Haber sido reconocido y entendido es una bendición todavía mayor”, señala el cineasta en unas declaraciones difundidas por la Fundación Princesa de Asturias.

El jurado del premio, que ha incidido en su intensa labor para recuperar el patrimonio cinematográfico en todo el mundo, ha reconocido además que Scorsese “se mantiene en plena actividad”, aunando en su obra “maestría, innovación y clasicismo”.

Scorsese se desplazará hasta Oviedo el próximo mes de octubre para recibir el galardón que le ha concedido un jurado integrado por quince miembros y presidido por el empresario José Llado.

Ha sido el primero en fallarse de los ocho galardones que anualmente concede la Fundación Princesa de Asturias y que anualmente se entregan en una ceremonia presidida por el rey Felipe y su esposa, la reina Letizia.

En la pasada edición fue galardonado en esta categoría el polifacético creador sudafricano William Kentridge (Johannesburgo, 1955), conocido por sus dibujos, pinturas, grabados, ‘collages’, esculturas y fotografías, pero también por su sus incursiones en el teatro, la ópera y la música.

El Premio Princesa de Asturias de las Artes está destinado a reconocer “la labor de cultivo y perfeccionamiento de la cinematografía, el teatro, la danza, la música, la fotografía, la pintura, la escultura, la arquitectura y otras manifestaciones artísticas”.

Cada premio Princesa de Asturias está dotado con la reproducción de una escultura diseñada por Joan Miró, la cantidad en metálico de 50.000 euros, un diploma y una insignia.

Fotografías: Martin Scorsese/Fundación Princesa de Asturias; Wikipedia.

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