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“Para la política que queremos llevar a cabo en Podemos posiblemente sea mejor no tener experiencia”

23 abril, 2015

Lola Sánchez (nacida en Valencia pero criada en Cartagena, 1978) se dio a conocer al resto de españoles el pasado 25 de mayo, cuando fue elegida eurodiputada de Podemos. Hasta entonces, había estado buscándose la vida con empleos precarios entre España, Islandia, Escocia y Estados Unidos como millones de jóvenes de nuestro país. Actualmente reside en Bruselas, con la mente puesta en Europa como idea global pero físicamente viajando por todo el mundo. Tanto, que la entrevista que concedió a este medio tuvo que realizarse vía skype, si bien la protagonista se mostró directa y sincera

Lola Sánchez en Estrasburgo

Impasse Magazine: ¿Es Lola Sánchez el ejemplo de la joven española media? (que no pudo dedicarse a su carrera y tenía que ser camarera, irse al extranjero a buscar trabajo y que no le saliera…)

Lola Sánchez: Sí, la verdad es que sí. Aunque no me considero tan exageradamente joven, porque tengo 37 años. Pero veo que mi generación, que fue la primera en sufrir los efectos de esta crisis, la de mi hermana, que va a cumplir 29, y los que vienen detrás les está pasando lo mismo. Terminan los estudios aquellos que ahora mismo se los pueden pagar y para trabajar se tienen que ir fuera e hipotecar un futuro completo. Yo no he sido capaz de tener una estabilidad que me permita por ejemplo tener una casa, una familia o pagarme mi propio coche. He estado dependiendo de mi familia y de trabajos precarios para poder sobrevivir. Puedo ser un ejemplo, pero como yo hay tantos. La desgracia es que seamos más los que estamos en esta situación que los que llevan una vida normal y digna.

IM: ¿Qué lleva un Bloody Mary? ¿O un Mojito?

LS: (Risas) Bloody Mary es vodka con zumo de tomate. El Mojito lleva ron, azúcar de caña, Sprite y hojas de menta, que es básico.

IM: ¿Cómo es el cambio de atender bodas o mesas en un bar a representar a más de un millón de españoles en Europa?

LS: Lo que sientes es una grandísima responsabilidad. Es una losa muy grande la que te cae a las espaldas, pasar de tener un trabajo con una responsabilidad limitada, ya que como camarera no te llevas trabajo a casa, a que toda tu vida se convierta en este trabajo, porque es muy difícil desconectar. Incluso cuando estamos de vacaciones o de fin de semana siempre tenemos que estar pendientes en la actualidad y las cosas que están pasando, o de lo que dicen o hacen otros partidos. Recibimos solicitudes constantemente. Por otro lado, es un orgullo, me siento tremendamente orgullosa de poder estar aquí y llevar adelante este trabajo que me parece que es mucho más valioso cuando lo lleva una persona normal y corriente, que sabe lo que es la precariedad laboral, no llegar a fin de mes, etc. Se tiene más sensibilidad, lo noto con mis compañeros de delegación, que somos diferentes. Desde luego que somos diferentes a los otros eurodiputados que se han dedicado a la política toda su vida.

IM: Ha comentado en alguna ocasión que entró en política a raíz del 15M ¿El motivo fue la necesidad de ayudar o era por vocación?

LS: Siempre he tenido algo de vocación, eso fue lo que me llevó a estudiar Ciencias Políticas. Fue una especie de ansia por cambiar las cosas, por entender cómo funciona el mundo y por qué las consecuencias de las políticas son tan desastrosas para la gente, y más ahora en los países desarrollados, en Europa especialmente, por la crisis. En mi casa toda la vida ha habido mucha sensibilidad con las cosas que pasan en el mundo. Tengo una madre que es tremendamente sensible a este tipo de cosas y desde pequeña me lo ha inculcado. Ella ve los telediarios y a veces cae enferma. Una parte es vocacional y la otra es de hartazgo. Quiero decir, cuando di el paso definitivo de hacer política, que fue en enero del año pasado tras escuchar a Pablo y a Teresa en el Teatro durante la presentación de Podemos, era por indignación pura y dura. Pensé ‘hay que hacer algo ya, no nos podemos quedar quietos. Quedarnos quietos es convertirnos en cómplices y entonces no puedes quejarte’.

«Los partidos políticos tradicionales no van a ser la forma de cambiar las cosas»

Lola Sánchez

IM: Usted militó en el PSOE durante sus años de carrera en Granada, ¿qué pasó para no continuar?

LS: Me metí en parte porque, al estar estudiando Políticas, veía que era muy interesante entrar a ver cómo funcionaba un partido por dentro. Elegía el PSOE porque en ese momento me sentía socialista, aunque no comulgaba con todas las políticas que llevaban a cabo o que proponían. Siempre me he sentido cercana a ese partido familiarmente. Entré por eso. Y salí porque vi que era una cosa totalmente inútil, es decir, yo iba a la casa del pueblo en Granada, teníamos debates, me encantó conocer a gente con la que coincidí allí, personas que se acercaban… Después del debate, comprobaba que eso no iba a ninguna parte. Llegaban circulares a través del fax donde se explicaba cuál era el posicionamiento del partido y lo que había que defender hacia fuera. Veía una ausencia absoluta de democracia, de debate interno, a las bases no se les hacía ni puñetero caso. Así que me dije ‘Bueno, no sé qué hago aquí, ya he visto lo que hay’. Me parece que los partidos políticos tradicionales no van a ser la forma de cambiar las cosas. No volví a hacer política hasta que en el 15M me sacaron a la calle, como sacaron a tanta gente, con la indignación. Recuerdo también que en el ‘No a la guerra’ y el ‘Nunca mais’ fui bastante activa en mi ciudad. Aunque en ocasiones se nos olvidan estas dos convocatorias de movilización ciudadana, me parece que ambas son el germen del 15M.

IM: ¿Por qué elige Podemos como opción política?

LS: Por varias razones. Tras mi experiencia en el partido socialista comprobé que Podemos planteaba hacer las cosas de otra manera, de abajo a arriba, contando también con las bases, con una democracia directa y participativa muy profunda. Por otro lado, contenían todas las reivindicaciones que se estaban escuchando en la calle desde hacía unos años. Aunaba esos dos aspectos, la participación directa de la gente y las bases, y las reivindicaciones de sentido común, lo que escuchas en los bares, de lo que se queja la gente. Me pareció una idea maravillosa, tomar en control de nuestras propias vidas y nuestra propia política, cumpliendo las reglas democráticas que otros han puesto, entrar en ese juego y cambiarlo desde dentro.

“El PSOE ahora mismo se busca y no se encuentra”

IM: Y desde su posición, ¿qué piensa del proceso interno que vive el PSOE en la actualidad?

LS: Me parece un reflejo de las políticas que han llevado a cabo durante estos últimos años, en los que se les ha olvidado la palabra socialista y obrero de sus iniciales. Son de todo menos socialistas y obreros. Eso lo vemos todos los días en el Parlamento Europeo, no sólo con intervenciones sino con los votos. Muchas veces veo sus votaciones y me echo las manos a la cabeza. Sé que hay socialistas que no estarían de acuerdo con las posturas que adoptan aquí en varios asuntos. Me parece una traición a su tradición ya sus votantes, creo que tienen una deriva hacia su derecha que no sé a qué viene. Han entrado en el juego del PP en lugar de establecer una posición de izquierdas que haga frente a estos ataques. Por no perder votos se han olvidado para que están. El PSOE ahora mismo se busca y no se encuentra.

IM: De los cinco eurodiputados que salieron elegidos el pasado 25 de mayo, sólo queda usted como europarlamentaria, pese a que la formación prometió regenerar la vida política e implicación absoluta. ¿Es posible que la ciudadanía se sienta engañada?

LS: No creo. De hecho, quitando a Carlos Villarejo que se fue por su edad y problemas de salud –avisó antes que no iba a cumplir la legislatura–, Echenique y Teresa se han ido no sólo porque lo han elegido ellos, sino también la gente de su territorio. El primero se presentó como secretario general de Aragón y le votaron, después se ha presentado como cabeza de lista y ha arrasado. Ha sido la propia gente quien ha decidido que su sitio es ese. Por su parte, Teresa nunca ha engañado a nadie. Cuando llegó al Parlamento Europeo aseguró que su prioridad era Andalucía, los andaluces y las andaluzas, y que iba a trabajar por ellos y para ellos. La he visto trabajar aquí, ha hecho un trabajo excepcional, pero ella en su cabeza tiene a su tierra. Hay que entenderlo porque Andalucía es una de las regiones de España con más problemas, de desempleo, de exclusión social, de pobreza, de malnutrición infantil, etc. Eso lo lleva en el corazón y no lo ha podido evitar. Y a mí me parece estupendo.

IM: Pablo Iglesias como candidato a la presidencia, Teresa Rodríguez a Andalucía, Pablo Echenique en Aragón, ¿piensa dedicarse a medio plazo a su tierra, Murcia?

LS: Me lo planteé durante algún tiempo, antes de que empezaran todo los procesos autonómicos. Hubo gente en Murcia que me lo pidió, sobre todo en Cartagena, donde el Círculo somos una piña. Me decían ‘Lola, vente aquí’. Pero me parece muy importante que yo me quede en Bruselas, no sólo por lo que yo pueda hacer por la Región de Murcia o por España en general, sino porque creo que esto es una plaza fuerte, mucho más importante de lo que nos quieren hacer creer algunos partidos y los medios de comunicación. Aquí en Bruselas se están tomando decisiones que nos afectan a todos en nuestra vida diaria aunque no nos lo cuenten, más aún en la situación actual como es la europea, con una inestabilidad política bastante grande, económica ni te cuento y situaciones como la Grecia, y a ver qué pasa en España, en Irlanda, en Portugal… A ver si conseguimos que haya cambios de gobierno. Aquí nos tenemos que quedar como punta lanza para defender unas políticas que se realicen en los estados miembros. Estar en Bruselas me parece necesario para enterarte de todo lo que está pasando y para cambiar ligeramente las políticas europeas. En ciertos aspectos lo estamos consiguiendo.

«Poner a Monedero y no el TTIP en portada me parece tener muy poca vergüenza»

Lola Sánchez y Pablo Iglesias

IM: Desde Bruselas seguirá la actualidad de su partido. ¿En qué medida el conflicto con Monedero ha dañado a Podemos?

LS: Los medios de comunicación le han dado mucho bombo cuando no ha habido delito de ningún tipo, porque si no esto estaría en un juzgado. Al final vemos el poder que tienen los medios de comunicación, de manipular o de poner a portada asuntos que no merecen estar en primera plana, sobre todo cuando vivimos situaciones extremadamente difíciles y complejas que merecen un análisis y un debate público, como por ejemplo el TTIP (Tratado Transatlántico entre Estados Unidos y Europa). Entonces poner en portada el asunto de Monedero, cuando no hay ninguna ilegalidad y no ocupa ningún cargo público, pero en cambio sea imposible que algún gran medio de comunicación en España hable del TTIP, me parece tener muy poca vergüenza.

IM: Pero en este contexto, ¿Monedero debe abandonar Podemos?

LS: Creo que no. Reconozco que puede que tardara demasiado en salir a dar explicaciones, pero como él mismo dijo tuvo que buscar papeles de hace casi 20 años, con lo que supongo que no sería una cosa fácil. Tal vez tendría que haber dado la cara antes, porque ha dado pie a que los medios de comunicación estuvieran dando vueltas con el tema más tiempo del necesario. En mi opinión, no tiene que retirarse porque es uno de nuestros potenciales e ideólogos, está donde tiene que estar. Vuelvo a recordar que no ocupa ningún cargo público, con lo que no se está produciendo ningún engaño a la gente.

IM: Pablo Iglesias por un lado, Echenique por el otro, Iñigo Errejón por su parte opinaba recientemente que ve normal que existan diferentes formas de pensar dentro del partido, ¿no da la sensación que Podemos está dividido de puertas hacia afuera?

LS: Es lo que tiene que ser, lo raro es que no estuviéramos divididos, porque somos muchos los que estamos en Podemos, trabajando por el partido cada uno de nuestro padre y de nuestra madre, con una procedencia variada, unos de movimientos sociales, hay gente que viene de otros partidos de la izquierda, hay quienes no han hecho política y que nunca han estado en movimientos sociales… Me parece que es lo bonito, lo que tendría que hacerse es normalizar una situación en la que el debate político interno de un partido no sea visto como un enfrentamiento ni una pelea interna, sino como una cosa normal y de salud democrática. Ojalá todos los partidos tuvieran estos debates al aire libre y a puerta abierta, donde decimos lo que pensamos y no por eso dejamos de ser compañeros. Estamos todos en el mismo barco, aunque uno piense que el remo tiene que ser más largo y otro más corto. Pero remamos en la misma dirección.

IM: Tras lo de Andalucía y con las últimas encuestas realizadas parece que Podemos ha perdido un poco de tirón. ¿Tiene esa sensación?

LS: Puede ser, pero de las encuestas yo no me fío. El año pasado, en las elecciones europeas, los sondeos nos daban uno o dos diputados, como mucho, y luego resulta que salimos cinco, siendo yo una de ellas. Si llego a hacer caso a las encuestas en su momento, no habría hecho campaña directamente o me habría parado a la mitad pensando que no íbamos a ningún sitio. Lo que vale es el día de los votos y que la gente vaya a ejercer su derecho. Hay que reconocer que por parte de los medios de comunicación y de los grandes partidos, que a veces son lo mismo, hay una lucha brutal contra nosotros y a favor de otro partido que ellos piensan que nos pueden quitar votos. Creo que se están equivocando, porque Ciudadanos a quien le va a restar votos es a ellos. Que sigan en esa línea y al final lo que importa es cuando la ciudadanía coja el sobre y lo meta en la urna. Entonces eso está por ver. En ese sentido, soy muy optimista.

IM: Los grandes partidos hacen hincapié en que Podemos no tiene experiencia política. Usted que casi lleva un año con ellos en el Parlamente europeo, ¿nota esa diferencia de la que hablan?

LS: Sí, claro que hay diferencia. Pero es que tener experiencia no tiene por qué ser bueno. Un cardiólogo o un piloto comercial será mejor cuanta más experiencia tenga, pero para hacer la política que nosotros queremos llevar a cabo posiblemente sea mejor no tener experiencia, porque en estos foros eso significa estar resabiado, tener vicios, conocer donde están las puertas de atrás, donde están los atajos, cómo es la manera de convencer o engañar al electorado pero luego por detrás hacer otra cosa, que es lo que digo que hace el PSOE a la hora de votar. Es muy bueno que haya rotación de cargos, que nos cambiemos muchos, que sean bastantes las personas que pasen por cargos públicos en nombre de Podemos porque al fin y al cabo son ciudadanos que entran en las instituciones y, como digo, cuanto más limpios y con menos vicios mejor, porque van a ir a hacer el trabajo que deben, no a agarrarse al sillón para jubilarse en el Parlamento Europeo o en cualquier sitio. Por lo tanto, me parece positivo lo de no tener experiencia, lo que tenemos son buenas ideas y conocemos la realidad que hay en la calle. Eso es lo que no saben ellos, que pueden tener mucha veteranía política en los pasilleos, pero no tienen experiencia en la vida.

«La UE está trabajando como embajadora de las multinacionales europeas por el mundo»

Lola Sánchez despacho

IM: ¿Qué ha conseguido Podemos en Bruselas?

LS: En líneas generales abrir más aún esa brecha política que hay creada y que estamos ocupando nosotros e intentamos hacerla más grande a través de varias acciones, como son la constante denuncia de la deriva política de la Unión Europea en general y la Comisión en particular, ultraliberal y que destroza el estado del bienestar y los servicios sociales. Ahora mismo la UE está trabajando como embajadora de las multinacionales europeas por el mundo, en especial con el tema del TTIP, que nos está vendiendo a los ciudadanos europeos, que no están siendo informados y no dejan abrir un debate. También te puedo contar cosas concretas que hemos hecho desde mi oficina, como por ejemplo evitar el cierre de aeropuerto de San Javier (Murcia), que es rentable. La Comisión Europea escuchó nuestras peticiones y dio un tirón de orejas al Gobierno murciano, advirtiéndoles de que el aeropuerto público se iba a quedar y que dejara de dar dinero público para construir uno privado, que por cierto ya está terminado y muerto de la risa. Ya veremos qué hacemos con eso. En cuanto al TTIP estamos dando pasos de gigante en la difusión del tema, para que se conozca y los medios de difusión empiecen a hablar de eso tímidamente porque la gente en la calle lo demanda. El pasado sábado hubo varias acciones en España y en Europa. Estoy muy contenta porque me siento parte de ese éxito en el que hemos cooperado muchos movimientos sociales y algunos partidos, no los grandes. Se ve que si te pones con una cosa sí se puede. Hay algunos asuntos que los ciudadanos pueden notar menos, pero que también traemos su voz al Parlamento. Trabajo en la Comisión de Desarrollo y hemos conseguido frenar esta deriva de políticas neoliberales que incluso se quieren aplicar al campo del desarrollo, es decir, están intentando privatizar la ayuda al desarrollo, están buscando negocio hasta ahí. Intentamos poner palos en las ruedas para frenar este tipo de políticas y enfocarlo de otra forma. Además, como a mí me interesa mucho el tema de los animales y formo parte del grupo animalista del Parlamento Europeo, vamos a empezar a realizar un informe sobre el etiquetado de los pollos. Puede parecer una tontería, pero pretendemos que la Comisión cree una ley para que los pollos sean etiquetados y tengan una numeración según la forma en la que han sido criados, dando así la opción al consumidor de elegir poder adquirir un ave que ha sido criado en granja y no en una jaula toda su vida. Para mí estas pequeñas aportaciones son muy importantes porque son iniciativas nuestras que a pesar de ser pasitos, sirven para mucho.

IM: En estos días se está hablando mucho del TTIP y de hecho usted es una de las que más está luchando en ese sentido. ¿En qué afecta directamente a la ciudadanía?

LS: El TTIP es un tratado que se está negociando en secreto. Es la primera afrenta a la ciudadanía que está llevando a cabo la Comisión Europea, que no nos informa. Lo más grave son las consecuencias que va a tener este Tratado, que van a llevar a la desregularización absoluta de muchas de las medidas que nos protegen en cuanto a alimentación, productos químicos, a protección de medio ambiente, derechos del consumidor, derechos de los trabajadores, servicios públicos, que serían privatizados masivamente, y la entrada de productos altamente peligrosos, químicos, alimentarios, de prácticas energéticas terribles, como el fracking, etc. Al final es vendernos a las multinacionales, las que realmente están redactando el TTIP y su ‘constitución’. Están escribiendo una serie de deseos y la Comisión Europea y Estados Unidos nos están vendiendo a los ciudadanos de ambos lados del Atlántico.

IM: Usted tiene mucha actividad porque está con sesiones, viajes, etc. ¿Es más complicado para una política conciliar el trabajo y la familia que para un político?

LS: Para mí ahora mismo sería absolutamente imposible tener una familia. Tendría que dejar este trabajo por un año. Por ejemplo, en el Parlamente Europeo se tiene prevista una baja maternal de seis meses nada más, cosa que me parece ridícula. El otro día hablando con una compañera sueca me explicó que en su país es año y medio de baja, de manera que la mujer se coge seis meses, el padre está obligado a pedir otro medio año y los otros seis meses se los pueden repartir como quieran. Me decía que en Suecia podría acceder a eso, pero siendo eurodiputada no se puede permitir tener un hijo o hija porque seis meses de baja no son suficientes, aparte que con el ritmo de trabajo en Bruselas es más complicado, porque sabes cuando empiezas pero nunca cuando terminas. Para mí la solución sueca es la mejor, que es la de obligar al hombre a cogerse una baja. Esto provoca que haya más igualdad en el hogar. Si él va a tener que estar en casa durante medio año cuidando de su bebé, aprenderá a hacer todas las tareas domésticas. Ni siquiera en una institución pública como es esta podríamos tener acceso a algo así. Por eso la mayoría de aquí son hombres y las mujeres que hay, si somos jóvenes no tenemos familia y si la han formado es porque los hijos son ya mayores. No hay un punto intermedio. En cambio, tengo muchos compañeros que los lunes te enseñan las fotos de sus hijos pequeños con los que han estado el fin de semana. Me extrañó mucho cuando llegué comprobar que el Parlamento Europeo no tenía este asunto solucionado.

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