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Libertad de Prensa: Desinformación y trabas como amenazas

2 mayo, 2019

La desinformación, las trabas a los periodistas o la debilidad de los medios informativos son algunas de las amenazas detectadas por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) y la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) en el Día Mundial de Libertad de Prensa, que se celebra cada año el 3 de mayo.

libertad de prensaEn el caso de la FAPE, denuncia que la reciente campaña electoral ha demostrado que la libertad de prensa sigue amenazada en España, donde a la todavía vigente ley mordaza –que pide derogar al futuro Gobierno– se ha unido el discurso del odio hacia los periodistas y los medios.

Asimismo, recuerda que partidos como Vox han amenazado con el cierre de canales de televisión públicos y privados y han impedido el ejercicio libre del periodismo vetando el acceso de los periodistas de determinados medios a conferencias de prensa y mítines, además de verificar que «muchos partidos han recurrido a la desinformación para promover su estrategia electoral».

En este punto, FAPE asegura que la labor de verificación de los medios ha servido «en muchos casos» para atenuar su impacto por lo que argumenta que el reforzamiento de la disciplina de la verificación por parte de los medios es «una muy buena noticia» a destacar con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa.

Entre los hechos a destacar a lo largo del año, FAPE cita como «una de las amenazas más graves a la libertad de prensa» el hecho de que un juez de Baleares ordenara la confiscación de los móviles personales, documentación y ordenadores de periodistas del ‘Diario de Mallorca’ y de las agencias EFE y Europa Press que investigaban un caso de corrupción, en lo que supuso «una flagrante vulneración del derecho constitucional al secreto profesional».

Además, indica que «la extrema polarización de la política catalana ha impedido el libre ejercicio del periodismo» en esta comunidad, al convertir a los periodistas «en una de las principales víctimas, con insultos y agresiones en algunos casos».

Otros aspectos que destaca son la precariedad laboral, el deterioro de los salarios, el acoso en las redes a los periodistas, sobre todo a las mujeres, la desigualdad salarial entre hombres y mujeres, las presiones de los poderes y el sometimiento de los medios públicos a los intereses de los gobiernos de turno.

Mientras, desde la APM, argumentan que «la información libre, veraz e independiente» está amenazada en España, en referencia a la debilidad de los medios informativos provocada por la crisis económica y el cambio del modelo de negocio; la precariedad en el empleo y los bajos salarios y las presiones de los poderes económicos y políticos.

A su juicio, la injerencia de los Gobiernos en los medios públicos, lesionando su independencia, «se sigue produciendo con mayor o menor intensidad en todos ellos», además de constatar un aumento de las agresiones e insultos, o campañas de acoso en las redes, a periodistas que informan sobre el terreno de conflictos sociales o territoriales, «como ha ocurrido en varias ocasiones en Cataluña».

La APM afirma ver con preocupación los límites al libre ejercicio del periodismo que ha impuesto el partido político Vox por lo que recuerdan a sus dirigentes que los partidos políticos, como instituciones públicas, «deben someterse al escrutinio de la opinión de los ciudadanos, por lo que es necesario ser transparentes y no poner trabas al trabajo de los informadores».

La Asociación también ha hecho un llamamiento a la sociedad para que esté vigilante y haga valer su derecho a recibir «una información libre, independiente y veraz», al tiempo que alerta contra las noticias falsas «detectando bulos y datos manipulados con intenciones espurias».

Desde la Federación Internacional de Prensa, a la que pertenece la FAPE, advierte de que no puede haber libertad de prensa si los periodistas ejercen su profesión en un entorno de corrupción, pobreza o temor, y enumera como retos la desinformación, las presiones y la pérdida de la exclusividad de la intermediación entre los hechos y los ciudadanos, actualmente en manos de las redes.

Por ello, abogan por un periodismo basado en la veracidad, verificado y contrastado con fuentes fiables, respetuoso con los códigos éticos y deontológicos, anteponga los intereses de los ciudadanos a los intereses de los poderes, que fomente la convivencia y la tolerancia y rechace las descalificaciones.

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