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“No se puede aplicar el neoliberalismo a la cultura porque eso tiende al pensamiento único”

7 marzo, 2016

Con la actriz y directora de cine Leticia Dolera (Barcelona, 1981) nos ocurre algo que ya hemos vivido, y precisamente con otra figura del cine. Se trata de compartir charla con otros medios, así que seguro que ustedes podrán ver una entrevista parecida en otro lugar. El caso es que asistimos a la presentación del proyecto que ha dirigido en el contexto del Jameson Notodofilmfest. La actriz catalana es madrina del Premio LG al mejor corto grabado con el móvil y dirige ‘3×2’. Muy crítica con el sistema educativo, nos explica qué quería ser cuando era pequeña y detalla las medidas más urgentes para la cultura en nuestro país

LDCab

Impasse Mag: Tras el éxito de ‘Requisitos para ser una persona normal’, su primera película como directora por la que fue nominada a la Mejor Dirección Novel en los últimos Premios Goya, vuelve a situarse tras la cámara, esta vez la de un teléfono móvil para dirigir y protagonizar el cortometraje ‘3×2’. Háblenos de esta experiencia que no es nueva para usted, de hecho, el año pasado ya protagonizó, junto a Miki Esparbé, ‘El Palo’, que acabaría resultando el cortometraje ganador de la XIII edición…

Leticia Dolera: Una mañana de febrero nos juntamos cuatro amigos con un móvil, un reflector hecho con papel de aluminio y una grabadora de sonido e hicimos un corto. La experiencia, aunque breve, me ha servido para seguir aprendiendo y enfrentarme a las mismas preguntas y decisiones que cuando se trata de un rodaje profesional, es decir, trabajo de guion, dirección de actores, realización o montaje. ¡Ah! Y he descubierto algo, que la próxima vez que actúe en algo que yo misma dirija, ¡no haré de claquetista y ayudante de dirección! Eso seguro que no (Risas).

IM: Se trata de un corto romántico surgido de una situación tan cotidiana como puede ser elegir una oferta de DVD en la FNAC. ¿Cree usted que hay que recordar la primera película que alguien ve con su pareja?

LD: No, creo que no es obligatorio. Es una parodia.

IM: Debe ser complicado ser actriz y directora a la vez…

LD: Es una experiencia que ya he vivido porque llevo quince años como actriz y luego he dirigido un largo…

IM: Ya, pero me refiero a realizar dos roles tan determinantes como los de dirección e interpretación, y además, en un cortometraje…

LD: Lo que he notado es que es muy estresante. No quise liar a mucha gente e hice todos los papeles que te he comentado antes, y es un poco agobiante. Eso ha sido un poco caótico. No lo repetiré. No volveré a hacer un corto con tres personas. Éramos cuatro: dos operadores y las dos protagonistas.

IM: Con qué criterio eliges a ese equipo de personas.

LD: Una de las actrices soy yo.

IM: Sí, lo hemos visto.

LD: Entonces dije: “Me voy a coger a mí” (Risas). No quería liar a mucha gente dije de ponerme yo como cuestión práctica. Después quería a alguien con la que tuviera buen rollo. Entonces elegí a Nuria Gago, que ya participó en ‘Requisitos para ser una persona normal’, aunque fuera en un papel muy corto, y es una actriz que me gusta mucho. Y luego están Mario Tardón y Jimena la Mota, que son muy guais también. No hice castings para esto. Era algo muy sencillo y ya sabía quién lo iba a hacer.

“Sé lo que se siente delante de la cámara y conozco lo que un actor necesita para sacar su potencial”

Leticia Dolera Rodaje 3

IM: ¿Cuáles son las ventajas e inconvenientes que pueden existir en el hecho de pasar del papel de actriz al de dirección? Es decir, pasar de estar delante de la cámara a estar detrás.

LD: Las ventajas son muchas en cuanto a la dirección de actores porque para mí es algo natural. Creo que el fuerte de cualquier película es el guion y sus actores, y eso es una baza que yo tengo. Tengo un diálogo común. Sé lo que se siente estando delante de la cámara y conozco lo que un actor una actriz necesita para sacar todo su potencial en una película. Y luego inconvenientes, el hecho de no haber practicado, no haber estudiado cine, de no tener profesores, de no haber estado cinco años de mi vida analizando el mundo del cine, las películas, los planos. Eso no lo tengo. Pero tengo esa ventaja: la dirección de actores y haber vivido muchos rodajes. He vivido el proceso de una película desde el guion, el rodaje, hasta el estreno. Y de ver eso, de ver cómo cambia una película, también aprendes.

IM: ¿Cree usted que se juzga de manera diferente al actor que se reconvierte a director, o que hace incursiones en la dirección, y que existe un juicio peyorativo hacia su trabajo?

LD: Yo no lo he notado. Tal vez sea también porque me he rodeado de un equipo sensible que no tienen este prejuicio. Además, yo creo en lo que decía Ingmar Bergman de que el guion es una carta de amor al equipo. Da igual que seas actor, si pones cariño y esfuerzo en el guion, cuando lo muestres al productor, y al resto del equipo, ellos valoran ese resultado y no de quién venga.

IM: ¿Nunca se planteó como otras actrices marcharse a Hollywood a probar suerte?

LD: Estuve en Los Ángeles después de grabar con Antonio Banderas una película que se llamaba ‘Imagining Argentina’. Estudié interpretación, di clases de baile, y tuve un agente, pero me di cuenta que no encajaba. No era mi lugar. De una chica española se esperaban una serie de cosas que no tenía en cuanto al estereotipo creado. La experiencia me sirvió mucho porque estudié con gente de todo el mundo y viví en una ciudad, que es muy dura, pero también muy interesante. Todo son experiencias vitales que están ahí.

“El cine low cost no es sostenible ni puede generar una industria”

Leticia Dolera Rodaje 2

IM: Cuando la fotografía llegó a las cámaras compactas se universalizó la fotografía. Un hecho que se ha magnificado con las cámaras de fotos incluidas en los dispositivos móviles. El vídeo ha vivido ese mismo proceso. ¿Cree que el teléfono móvil puede terminar de democratizar el mundo del cine?

LD: Creo que hace tiempo que se ha democratizado bastante el cine desde que las cámaras de fotos graben, como las Canon. Casi cualquier persona puede grabar algo, siempre y cuando tengas una cámara con condiciones técnicas mínimas para hacer una película. También es verdad que las ópticas encarecen mucho. Yo creo que el cine low cost no es sostenible y a partir de él no puedes generar una industria. Creo además que eso conlleva una desprofesionalización del cine. La gente trabajaría de otra cosa y en su tiempo libre haría una peli. Y hacer una película no es algo tan sencillo, implica muchas cosas. Es una profesión bonita y hay que pagarla. Si quieres que la gente esté doce horas currando tienes que pagarles. O sea que levantar una peli es como levantar una empresa realmente. Lo que es cierto es que ciertos dispositivos permiten democratizar esto y, sobre todo, permite que la gente que está aprendiendo, que está en alguna escuela de cine, o acaba de salir, pueda empezar a hacer cortometrajes, o bien también películas. Pero no con la misión de que eso sea una industria en sí. Es una herramienta para practicar. Cuando tienes la necesidad de contar historias, igual no puedes esperar a conseguir un millón de euros para un largometraje.

IM: Vemos en su biografía que estudió interpretación, también canto, jazz, danza clásica… En fin, muchas disciplinas. ¿Cuándo decidió que el cine sería el objetivo, su meta? O dicho de otra manera, cuando era pequeña, ¿qué quería ser cuando fuese mayor?

LD: Quería ser pianista, médico, profesora y bioquímica. (Risas)

IM: Una decisión difícil.

LD: Luego ya en BUP, una vez que tienes que elegir entre Letras y Ciencias, elegí Ciencias. Yo iba para bioquímica. De hecho me ocurrió una cosa que me da mucha rabia y que me hace pensar que el sistema educativo español no funciona. Hice COU, Selectividad, saqué muy buena nota, pero ese verano me di cuenta de que quería ser actriz. Me había equivocado, no quería hacer Químicas. Quería hacer algo que tuviera que ver con el arte de contar historias, me interesaba. Ya no podía acceder a teatro y recuerdo que fui a Audiovisuales. Me interesaba pero me dijeron que no podía porque mi COU era de Ciencias. Tenía de medio matrícula de honor y, sin embargo, no podía hacer lo que yo quería, que era  estudiar audiovisuales. Me dijeron que tenía que volver a hacer COU y la Selectividad…

IM: ¿Seguro? No puedo creer que eso esté construido de una manera tan ilógica. Pero, eso en qué año fue, ¿en 1999? Creo que ahora podría haberse cambiado sin más…

LD: ¡Vamos! Te lo digo porque fue tal cual. Con la Selectividad hecha me dijeron que tenía que volver a hacer todo eso. Calcula. Tenía 18, si tengo ahora 34 podemos saber el año. Me indigné muchísimo. No me dejaron. Luego empecé a estudiar interpretación en escuelas privadas. Tuve suerte de que en mi casa me apoyaron y pude estudiar. Además, después comencé a trabajar y podía pagar la escuela.

“Me parece raro que no nos hayamos planteado aplicar algunas de las políticas para el cine en Francia”

Leticia Dolera LG

IM: En el ámbito político, estamos inmersos en una investidura eterna y con un gobierno en funciones. De cara al próximo Ejecutivo, ¿qué peticiones considera que son las más urgentes para el mundo de la cultura en general y el cine en particular en este país?

LD: De primeras bajaría el IVA cultural al 3 %.

IM: Tal cual…

LD: Sí. Hace 60 años Berlanga dijo que lo que necesitaba el cine español era alguien que supiera francés para coger la ley francesa de cine, la tradujera y la pusiera en práctica en nuestro país. Realmente teniendo un país tan similar al lado, me parece raro que no nos hayamos planteado aplicar algunas de sus políticas. Que no son tan proteccionistas como la gente cree. Son medidas de sentido común y de hacer que las películas jueguen en igualdad de condiciones. Por ejemplo, en Francia no puedes emitir tráiler en televisión. Eso hace que las desigualdades entre una súper producción y otra más modesta se acentúen. Otro ejemplo es el de las multisalas. Cuando yo estrené mi película había una gran producción que se entrenaba a la vez. Un multicine de quince salas tenía ese título en once de sus salas. Cuando permites eso estás privado al espectador de la diversidad cultural, y eso es un derecho que no nos pueden quitar. No debería valer que el que más tiene más salas proyecta. No se puede aplicar el neoliberalismo a la cultura porque eso tiende al pensamiento único y en la cultura hay muchas voces.

IM: Entonces considera que habría que intervenir en el mercado, siguiendo ese ejemplo de las salas de cine. Porque entiendo que eso es cuestión de las distribuidoras y de los cine. Ya estaríamos hablado de cuotas…

LD: Bueno, eso que decía es una cuota. No se puede tener un cine multisalas donde once estén proyectando la misma película. Eso en Francia es ilegal porque están quitando derechos a la diversidad cultural. Los grandes inversores económicos eligen por ti. Quieres ir al cine y tienes menos opciones donde elegir. Esto es un ejemplo de medidas porque no todo se resume a tener más subvenciones. Eso es una medida que no implica que haya más inversión pero sí protege la cultura local. De eso se trata, porque el cine es nuestra identidad cultural. A través de la cultura reflejamos quiénes somos. La historia de nuestro país se entiende a través de nuestro cine. Si solo tenemos películas extranjeras de grandes estudios, desaparece nuestro cine y finalmente desaparecerá nuestra identidad, quiénes somos. Eso no ocurre únicamente en el cine sino en la literatura, la fotografía…

IM: El cine es el mayor archivo gráfico de una sociedad.

LD: De hecho también pediría… (Pausa) ¡Claro, es que has tocado un tema muy sensible!… (Risas). Otra medida para desarrollar el conocimiento de lo propio es implementar el cine en los institutos como elemento educacional porque yo creo, además, que las historias fomentan la empatía, fomentan el interés por el conocimiento y la cultura tiene un factor transformador del que a veces no nos damos cuenta. Así podría incluirse en el sistema educativo, quizá en historia, un anexo con películas que sirvan para saber cómo ha evolucionado un país. Pero no solo de España, también cine iraní, japonés, etc.

“La historia de nuestro país se entiende a través de nuestro cine. Si desaparece nuestro cine desaparecerá nuestra identidad”

Leticia Dolera LG 2

IM: ¿Cuáles son sus próximos proyectos? ¿En qué está trabajando ahora mismo?

LD: Ahora acabo de hacer unos capítulos en la serie ‘Bajo sospecha’. Tengo muchas ganas de hacer teatro. Algo hay previsto para la temporada próxima y espero que se confirme porque me hace mucha ilusión. Durante este tiempo seguiré escribiendo. Eso es lo bueno de haber descubierto esta faceta. Aunque no trabajes oficialmente siempre puedes estar trabajando. Leyendo un libro con un lápiz y un papel para estar construyendo tus propias historias. El pulso creativo no desaparece por no estar rodando.

Fotografías: Leticia Dolera, Jameson Notodofilmfest; Impasse Mag.

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