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«Soy un actor cómico que mezcla el costumbrismo y el surrealismo»

24 febrero, 2015

De primeras, Julián López (El Provencio, 1978) es tímido. Acude al Teatro Cofidis con su próxima película ‘Perdiendo el norte’ en la cabeza y con cautela por saber qué le preguntaremos. A medida que transcurre la entrevista, este conquense que se dio a conocer con La Hora Chanante se va soltando hasta el punto que no se da cuenta del terremoto que tuvo lugar esa tarde en Madrid

Julián López

ImpasseMag: Si Julián López se tuviera que definir, ¿cómo lo haría? ¿Cómo cómico, como actor, como músico, como artista de variedades?

JL: Es difícil. Tal vez, de lo que más ejerzo ahora mismo es como actor. Si quieres podrías llamarlo actor cómico, porque sobre todo hago comedia. Aunque en los últimos trabajos que estoy haciendo, que aún no han visto la luz, se alejan de este género, algo que también me apetece mucho. Sería lo más acertado en estos momentos. Igual actor cómico está bien. Es verdad que mi formación es de músico pero ahora mismo no ejerzo, soy más músico pasivo que activo muy a mi pesar. No se puede estar a todo.

ImpasseMag: Estudiaste Magisterio musical. ¿Dónde quedó en aquel momento ese `futuro´ profesor de música?

JL: En realidad me he formado esencialmente en el Conservatorio, lo que pasa que en la Universidad estudié Magisterio de Educación musical, más que nada porque no he tenido una vocación tampoco de ser profesor de música, lo confieso, sino que a la hora de estudiar carrera en la Universidad pues decía ‘bueno si yo estoy muy vinculado a la música en el Conservatorio, cómo puedo hacer que tenga ese vínculo con la música. Pues Educación Musical’. Conocí algunos compañeros, tengo muy buenos recuerdos, pero no llegué ni siquiera a opositar. Quería ser músico como intérprete de música clásica o como profesor de instrumento, pero reconozco que no tenía mucha vocación.

ImpasseMag: ¿De dónde viene esa pasión, esa afición a la música? Luego se ha desarrollado de forma paralela en ese quinteto llamado Mancha Grass.

JL: En mi casa siempre ha habido mucho gusto por la música. Yo soy de un pueblo manchego muy pequeño, y en La Mancha siempre ha habido mucha tradición musical, igual que en la Comunidad Valenciana por ejemplo, de bandas de música o instrumentos de viento. En mi casa siempre se han escuchados discos de música, mis abuelos tocaban, mis padres cantaban en la Coral, había un ambiente muy musical. Luego yo me busqué la vida para empaparme, para comprarme discos, grabarme casettes o verme conciertos. Era como mi pasión. Bueno, y sigue siendo.

ImpasseMag: ¿Qué instrumento tocas?

JL: La trompa. Empecé en el Conservatorio con la trompa. Uno de los miembros del grupo de Mancha Grass es amigo mío de toda la vida. Al resto les conocí en las distintas escuelas de música y en el Conservatorio. Formamos muy buena amistad y queríamos hacer un grupo instrumental. Comenzamos antes de que yo empezara a hacer cosas de televisión. Luego, a pesar de que yo estaba ya en tele y cine, seguíamos haciendo cosas paralelamente dando conciertos hasta que ya fue prácticamente imposible. Llegamos a ser seis, al incorporar a un batería que era amigo nuestro. Se acabó porque era ya muy difícil compaginar tantas cosas.

“La Mancha tiene algo especial”

Julián López en Impasse Mag

ImpasseMag: Te diste a conocer a partir de La Hora Chanante y Muchachada Nui con un grupo, como llamamos nosotros, de locos cómicos. ¿Cómo se origina esta amistad tan exótica, tú estudiando Música y la mayoría de ellos en Bellas Artes?

JL: Carlos y Joaquín eran de una promoción mayor que la de Ernesto, Raúl y yo. Ellos sí estaban en contacto con Ernesto y Raúl porque hacían Bellas Artes, entonces tenían compañeros en común. Yo a ellos no les conozco hasta que coincidimos en Madrid. Sin embargo, a Ernesto y Raúl les conocí en la residencia universitaria, en la Universidad habría sido imposible porque yo estudiaba otra carrera. Las residencias universitarias son estos lugares donde se estudia pero también se hacen otras cosas (risas). Da pie de repente a conectar con gente, es una cosa natural, con unos conectas y con otros no. Con ellos hubo esa chispa, en la cual decimos ‘este habla mi mismo idioma’, le gusta hacer el idiota, le gusta las películas, le gusta reírse, la comedia… Nace esa amistad, esas ganas de hacer cosillas, pero no fue algo pretendido de juntarnos y decir: ¿Por qué no nos juntamos y hacemos algo? Eso fue producto del azar, porque una vez en Madrid, una vez que todos acabamos las carreras, ya sí que por una serie de contactos –Joaquín con Ernesto y con Santiago de Lucas, el primer realizador de La Hora Chanante que también venía de la carrera de Bellas Artes–, Paramount emergía en ese momento como canal y buscaba caras. Por una serie de cosas y contactos nos van llamando a nosotros porque éramos los amigos de la universidad con los que había esa chispa de la que te hablaba, ¿por qué no vienen y hacen cosillas? Sin darte cuenta te ves ahí dentro haciendo un programa de televisión, luego otro programa, luego otro, después te ofrecen una serie… y al final haces una profesión de esto.

ImpasseMag: ¿Con quién te llevas mejor o con quién mantienes más contacto de ese grupo?

JL: Ahora mismo al que más suelo ver es a Raúl, porque como estamos con la gira juntos, inevitablemente es al que más ves: en los viajes, cuando nos reunimos para pulir algo del show. Es con el que más contacto tengo. Pero Carlos, Joaquín y Ernesto nos vamos viendo de vez en cuando, si bien es verdad que ahora estamos más liados todos y es más difícil. No es igual que cuando estábamos haciendo juntos el programa.

ImpasseMag: Albacete, Cuenca… todo el grupo, menos Carlos Areces, sois manchegos. Hay otro gran humorista, como es José Mota, que es de Montiel (Ciudad Real) y también ha alcanzado un enorme éxito. ¿Hay una sensibilidad especial en esa tierra para el humor?

JL: Probablemente sí. No sé si llamarle generación, pero también hemos asistido a humoristas muy claros tanto en Andalucía como en Cataluña. Nos hemos pasado décadas viendo a catalanes y andaluces con un humor muy reconocido, y de repente ha emergido esto, por lo que sea, que tampoco es que seamos demasiados. Es verdad que La Mancha, tiene algo especial, tiene mucho sarcasmo, mucha retranca como decimos por ahí. Es cierto que como tampoco ha sido una comunidad con muchos recursos, precisamente no es de las más ricas o en la que ocurran mil cosas, sino más bien al contrario, supongo que naces con esa idea de que te tienes que buscar más las castañas que en otro lado, y la gente se toma la vida de otra manera respecto a otras comunidades. Cuando hacíamos cosas marcadas muy manchegas en La Hora Chanante y Muchachada Nui cuajaron, aunque no pienso que fuera todo así, porque muchas veces nos dicen ‘todo el rato el humor manchego’ y no creo que hiciéramos todo el rato humor manchego, sino que había aspectos muy diferenciadas e indagábamos en otras cosas. Cuando era humor manchego propiamente dicho sí que cuajo en otros sitios que no tenían que ver con La Mancha y era muy bonito. Hay veces que cuanto más local haces algo más universal es a la vez.

ImpasseMag: En Andalucía, por ejemplo, también tienen esa perspectiva de tomar la vida con humor porque muchas veces no hay otra salida.

JL: Yo lo recuerdo muchas veces porque es un ejemplo muy claro. He conocido mucha gente de mi pueblo, ya sean familiares o no, que tienen esa visión de la vida. Al final te empapas de eso a la hora de hacer personajes a través de esas vivencias. Un tío de mi padre siempre ha tenido muy buen humor, y eso le ha salvado en muchos momentos en la vida cuando ha pasado por episodios muy jodidos, tanto de trabajo, desgracias familiares, etc. Le veías a lo mejor con muletas porque le habían operado mil veces, y cuando le preguntabas qué tal vas te soltaba: ’Aquí, preparándome para correr los 1.000 metros’. Te lo dice de una manera que piensas que no se puede decir mejor. Le conozco desde niño y me ha contagiado eso.

ImpasseMag: ¿Cómo trabajas los textos que tú creas?

JL: Supongo que en los comienzos a todos nos ha unido algo que es el background. Yo, por ejemplo, cuando llegué a Paramount Comedy y todavía estaba con el Conservatorio, con hacer La Hora Chanante ya me valía. Pero en el canal estaban promocionando mucho el stand up (monólogo en vivo), que estaba en auge y me decían que escribiera algo. Y yo la verdad es que tampoco tenía espíritu de guionista, de escribir, así como sí que sentía que lo tenía de músico. En el primer monólogo todos coincidíamos en que tirábamos de vivencias: de dónde vengo, quién soy… Eso es un elemento recurrente para la mayoría de los cómicos. Una vez que vas agotando temas ya vas tirando de otras historias. En el camino de ese primer monólogo a lo que estoy haciendo ahora con Raúl han pasado mil cosas, entre otras apartarme de lo que es monólogo como persona única. De hecho, por eso quería hacer algo con él, porque me había cansado de estar sólo en el escenario. Con Raúl hablamos mucho de la cotidianidad, de lo que tienes alrededor, pasándolo por un tapiz particular nuestro, muy absurdo y surrealista, lo que hemos hecho con La Hora Chanante y Muchachada. Al igual que no hacíamos en esos programas, no nos metemos en asuntos de política o religión, porque no nos sale de dentro y consideramos que ya hay otros que lo hacen muy bien, como El Intermedio o Caiga Quien Caiga en su época. Cada uno busca con lo que se siente cómodo, nosotros hemos querido mezclar costumbrismo con surrealismo.

“Preparando un guion nadie puede pensar de ante mano esto no lo voy a decir por si acaso”

Hablando con Julián López

ImpasseMag: ¿Consideras que hay censura en algunos temas? Y si la hay, ¿por parte de quién?

Julián López: Esa es la cuestión, si la hay por parte de quién. Creo que la autocensura es lo peor que puede haber. Nadie puede, desde su habitación, pensar ‘esto no lo voy a decir por si acaso’. Es más sano soltar todo. Otra cosa es que no puedes contentar a todo el mundo, que comprendan qué estás haciendo y el porqué. Se necesita también en muchos casos haber vivido muchas experiencias, empaparte de muchos conocimientos para comprender las bromas y no tomárselo a la tremenda. A mí me gustaría que no hubiera prácticamente censura, que se pudiera tomar todo con esa perspectiva que no deja de ser comedia y humor. Hoy, por ejemplo, he visto en las noticias mientas comía en casa que se ha armado cierto revuelo porque en unos carnavales de un pueblo de Lleida salían parodiando la lucha entre Cataluña y España, pero ya con cosas como si los españoles fueran yihadistas con las armas. Yo he visto eso, me puede gustar o no, pero no le voy a dar más importancia porque no deja de ser una parodia. Tú puedes pensar que qué mal gusto. Pero ya empezaban a hablar de declaraciones de los ministros. Creo que se nos va de madre. Igual que con la polémica de los guiñoles de Francia, cuando hablaban de Casillas, Nadal. Raúl Cimas llegó a decir ‘vale, que cojan a los guiñoles y les hagan un juicio… pero a los muñecos’. Para que nos diéramos cuenta que son muñecos.

ImpasseMag: Tú tuviste una situación polémica con China por el monólogo ‘Nos comen los chinos’. ¿Cómo viviste esa situación?

JL: Para mí fue una situación bastante absurda. Es curioso porque fue el primer texto que interpreté que no era mío. Globomedia te da la opción de que hagas monólogos propios o de otros. Sólo he hecho dos Club de la Comedia, el primero fue con material propio y el segundo, por trabajo, accedí a que me pasaran algo. Lo vi, me pareció una cosa normal, además es algo que se vive en la calle, un tema muy blanquito. Una cosa tiene que quedar clara, cuando yo hago un monólogo no soy el que está aquí mismo, estás con el personaje. Si alguien no comprende eso, ya no es culpa mía. Era muy absurdo. Llegaron mensajes muy desagradables en Twitter, tachándome de racista, de gente que no conozco de nada. Yo pensaba, pero ¿por qué? No estás en mi cabeza, no sabes la naturaleza de por qué se hizo eso, que lo grabé y me olvidé. Estaba grabado, como mil cosas que he hecho. Era de risa. Por supuesto, en ningún momento me vi en la necesidad de escribir en Twitter nada ‘oficial’ porque veía que no era necesario, porque le estaría dando más importancia de la que tiene. Trato de pasar olímpicamente porque creo que no tiene sentido.

ImpasseMag: ¿Se resolvió dejándolo pasar?

JL: Sí, sí. Y si La Sexta lo vuelve a emitir, porque lo echan mil veces, volverá la gente a verlo y a decir ‘¿pero el racista este?’. Y será un juicio hacia mí totalmente desacertado, porque no tienen ni idea de por qué fue ni cómo fue.

ImpasseMag: Pero no has tenido problemas yendo a una tienda de chinos, por ejemplo.

JL: No. Eso es algo que pasa mucho en Twitter, que la gente dice muchas cosas, pero luego no me he encontrado a nadie que me lo eche en cara. No sólo con este tema. Te puedo hablar de otros ejemplos. Es curioso, porque lo comento con compañeros o con deportistas. Nos fríen por Twitter pero luego cuando la gente te dice cosas por la calle son bonitas, se hacen fotos… Esos no aparecen para decirte ‘¡qué malo eres!’ ¿Por qué? Porque les da pudor o porque se refugian en el anonimato. En el caso concreto de los chinos, si alguien me lo dijera en una cafetería, estaría bien porque así se lo podría explicar como lo estoy haciendo contigo. Le diría ‘¿te das cuenta que esto no tiene nada que ver, que no tiene sentido?’.

ImpasseMag: Hemos hablado de que eres polifacético: comedia, música, televisión… ¿un artista nace o se construye poco a poco?

JL: Yo soy de los que opina que es una mezcla de ambas cosas. Habrá quien piense que es innato, otros de que reside en la formación. Lo digo por mi experiencia propia, porque ahora tiro mucho de intuición. La carrera que estoy haciendo como actor o como cómico no se basa en la escuela, como la que he tenido como músico, donde mezclaba lo que aprendía en la escuela, en el Conservatorio o en la Universidad aplicado otros conocimientos míos. En la faceta de actuación todo es autodidacta, de aprender de compañeros, de leer, ver, etc. Considero que algo tiene que haber dentro de ti y después tienes que saber hacia dónde tienes que ir, tienes que explotar tus cualidades. En mi caso, trabajo mucho con la intuición. Por eso cuando me han dicho de ir a charlas para teorizar sobre esto, me da apuro porque no sé cómo trasladarlo, ya que tiro de saber la forma en que me va a funcionar a mí.

“Ya no hay humoristas de galas de pueblo, ahora hay cómicos en redes sociales”

Julián López posa para Impasse Mag

ImpasseMag: Esa generación de la que hablábamos antes de cómicos del stand up habéis evolucionado, presentáis programas de televisión, tenéis columnas de opinión en revistas o en prensa, hacéis cine incluso en la dirección, presentáis galas en los premios Goya… habéis aprovechado una ola. Sin embargo, ¿teníais tan buenas expectativas en vuestros comienzos?

JL: Creo que es porque hemos asistido a un momento en que han pasado muchas cosas en la sociedad, en muchos casos tecnológicas. Hablamos de redes sociales, de internet… Generaciones anteriores de cómicos no tenían eso. Eran más humoristas de galas de pueblo, no sé confiaba en ellos para otras historias, aunque sí es verdad que desde hace décadas existen cómicos que han hecho papeles dramáticos, pero no se ha prodigado mucho. En esta nueva generación sí que sucede esto, porque se ha visto que la televisión y el cine tienen que aceptar internet y ya lo recogen como algo suyo para poder hacer este tipo de cosas. Ha sido como una rendija para que salga una gente que dice ‘Estamos aquí. Hacemos comedia aunque valemos para hacer más cosas’. Se ha ido confiando en eso y como los resultados han sido buenos, al final todo es un efecto dominó, Ojalá siga así mucho tiempo.

ImpasseMag: Y que no se puede encorsetar la creatividad, sea la disciplina que sea.

JL: Por supuesto. También me dicen, como es lógico, que me ven mucho en la comedia y si me apetecería representar un papel más dramático. Vale, eso está muy bien, porque por supuesto que me apetecería, pero también dentro de la comedia hay muchos tipos. Por ejemplo, yo he hecho registros distintos. Al final hay que dejar hacer.

ImpasseMag: En tu caso, ¿crees que tu paso por el cine ha sido cuestión de suerte o se ha ido desencadenando todo?

JL: Más bien lo segundo, porque si hablamos del fenómeno La Hora Chanante o Muchachada Nui, ahí sí que era cuestión de suerte pura y dura. Yo estaba en el Conservatorio y de repente has conocido a una serie de personas con la que surge esto. Una vez que va hacia delante, conoces a otras personas y se producen cosas como que Borja Cobeaga te llame para decirte ‘oye, que voy a hacer una película que se llama Pagafantas y estoy pensando en ti para uno de los papeles’. Aún así yo también le digo ‘¿pero estás seguro?’. Y él ‘sí, sí’. Y yo ‘estoy haciendo esto pero el cine ya me parece…’. Y Borja ‘¿por qué no, si ya haces sketches’. Eso no creo que sea suerte, porque ya has hecho una serie de cosas que has demostrado y alguien tiene que confiar. Aquí lo importante es que alguien confíe en ti. Puedes tener mucho talento, mucho mostrar y muchas ganas, pero siempre tiene que haber una persona que decida ponerte ahí para ver cómo lo haces. Así es como se mueve esto.

ImpasseMag: Interpretaste un personaje que tuvo mucho éxito, como Juan Carlitros. Más tarde tuviste un papel en Torrente 5, y ahí llegaste a afirmar que qué pensaría Alec Baldwin de ti. ¿Te confesó algo? ¿Cómo fue el paso entre No Controles y Torrente?

JL: Eran dos películas muy distintas, porque todos sabemos las características que tiene Torrente como película, que va más allá de lo que es un filme tradicional. Se nutre de muchos cameos, de un lenguaje algo distinto, aunque es verdad que la última entrega (y no es porque esté yo dentro) cinematográficamente es una buena película, de aventuras y de comedia. Cuando yo dije esto sobre Alec Baldwin es porque me hacía mucha gracia que viniera alguien de lo que es otro mundo paralelo a este como es Hollywood, una gran industria, a ver una serie de cómicos de su madre y de su padre. Porque estas al lado de Cañita Brava, Barragán, Areces, Flo… Claro, cuando se juntaba toda la panda me preguntaba ‘¿qué pasará por la cabeza de este hombre?’. Me hacía gracia ver esa mezcla.

ImpasseMag: ¿Cómo apareces en el proyecto de Perdiendo el norte, que se estrena en breve?
JL: Desde el principio confiaron en mí para el personaje. Tengo que decir que Nacho Velilla, su director, con el que ya había hecho Que se mueran los feos, No lo llames amor llámale X, o las series Fenómenos o Los Quién. Siempre ha confiado en mí, con lo que le estaré agradecido por proyectos y que diga ‘Esto sé que Julián lo puede hacer guay’. Siempre se me va adelantando y me dice ‘oye, dentro de un año queremos escribir esta serie o esta película y creo que me encajas en este papel’. Tengo que reconocer que tengo la suerte de que Nacho y su equipo confíen plena y ciegamente en mí.

ImpasseMag: O sea que el futuro aseguro en la gran pantalla, ¿no?

JL: (Risas) Si Nacho sigue haciendo pelis sí.

ImpasseMag: ¿Te gusta el fútbol los domingos por la tarde o eres un seguidor fiel? Es decir, ¿te interesa sólo el partido o eres de los que lee la prensa, escuchas las tertulias, te pegas a la radio?

JL: Soy muy futbolero. Mi equipo es el Athletic de Bilbao y procuro verle siempre. De hecho, mi agenda casi va en función de eso. Tengo claro cuándo son los partidos de Liga, Copa o en Europa y no me los puedo perder por nada en el mundo. También me gusta ver partidos atractivos de otros equipos. Reconozco que en el tema de las tertulias, resúmenes y tal he perdido un poco el interés porque creo que estamos asistiendo a algo desmesurado con estos totes Madrid-Barcelona, Cristiano, Messi… Aburre bastante y, en mi caso, produce incluso cierto rechazo para algunos tipos de programa, luego hay otros que están muy bien hechos y me gusta verlos.

«Soy del Athletic por mi familia. Cuando te inculcan algo desde pequeño lo mantienes para siempre»

Subiendo la escalera

ImpasseMag: Siendo manchego,¿por qué eres del Athletic?

JL: Es muy sencillo de explicar, o eso creo yo. Por la familia. Sin ser de allí. Es un club histórico, que ha gozado de días de gloria. A mi abuelo le tocó vivir, poniéndonos redundantes, sus días de gloria, a mi padre también, viéndoles ganar Ligas, Copas o jugando en Europa a menudo. Era un equipo que generaba simpatía por toda España por eso, porque era de los grandes. Mi generación ha sido la que menos cosas de estas ha visto tristemente. Es la que más resulta difícil mantener. Pero sí la mantienes si tu padre te la ha inculcado desde niño, como fue mi caso. Hay cosas que cuando eres pequeño te marcan para siempre, como que te regalen una equipación del Athletic. Yo no me planteo si soy de allí o no, este sentimiento me va a acompañar a mí para siempre. Representa no sólo el fútbol y el equipo de allí, que por otro lado considero muy interesante y romántico el proyecto que tienen, algo con lo que también comulgo, sino que también me va a recordar a mi padre, a mi abuelo, a mi familia, etc. Esto es algo innegociable.

ImpasseMag: ¿Cómo es tu relación con la entidad?

JL: Como aficionado siempre intentaba ver algún partido, visitar el campo… A raíz de entrevistas y no esconder mi simpatía por los colores, a la directiva le fue llegando y el presidente me invitó al palco en el año 2012, en un encuentro precioso contra el Barcelona, por cierto. Luego he entablado amistad con jugadores de la plantilla. Tengo buena relación con ellos.

ImpasseMag: Siempre que puedes bajas a tu pueblo, El Provencio. ¿Cómo pasas el tiempo allí? ¿Te preguntas qué hago yo aquí o realmente buscas eso?

JL: Realmente lo busco. Me he vuelto un poco huraño. Cuando voy a El Provencio, un pueblo muy pequeñito, muchas veces mis amigos tienen que tirar de mí para ir al bar de siempre a tomarnos algo. Con toda la vorágine que vivimos aquí pretendo estar con la familia en tranquilidad. Soy muy pudoroso también, no sé si lo parece. Me dicen que no, pero luego se dan cuenta que sí. Cuando son las fiestas del pueblo, donde se monta la de Dios, me da apuro el hecho de estar hablando de todo esto, que te pregunten… Lo agradezco mucho, porque me dicen cosas muy bonitas, yo soy de allí, me he criado en El Provencio, por supuesto, eso me va a acompañar para siempre, pero huyo de ese foco de atención. Quiero tranquilidad, pero no siempre es fácil.

ImpasseMag: ¿Sigues teniendo allí amigos y conocidos?

JL: Sí, sí. Todos los amigos de la pandilla de siempre hemos emigrado, aunque tenemos El Provencio como lugar de reunión. Intentamos coincidir para estar algún fin de semana, alguna fiesta, Semana Santa… También mis padres y dos de mis hermanas viven allí, primos… tengo bastante vínculo.

ImpasseMag: ¿Cómo se vive el fenómeno fan en primera persona? ¿Es más ‘radical’ cuando eres una cara conocida del cine y más ‘sutil’ si es de televisión o de teatro?

JL: Tiene diferentes tipos. Vas bien encaminado, porque se nota cuando haces un producto de éxito que llega a bastante público, como puede ser Torrente o en televisión Con el culo al aire. Es distinto a la época de La Hora Chanante o Muchachada Nui, que a pesar de que lo veía mucha gente pero era un target muy determinado, como eran jóvenes universitarios, aunque luego se fue abriendo a otras edades. Eso te hacía ver que si te metías en un lado o en otro te iban a reconocer, depende por ejemplo si entrabas a un supermercado o una discoteca. Como esto no te lo enseñan, es muy difícil de explicar lo que te pasa realmente y lo que sientes, sobre todo cuando eres tímido. Cada uno se hace su librillo y tratas de llevarlo lo mejor posible. No siempre se puede acertar en todo pero es lo que hay y tienes que asumirlo.

4 comentarios

Fernando febrero 25th, 2015

Primera vez que leo algo en esta web y en principio bastante bien. El guión y la atmósfera recuerdan un ligeramente a Jot Down pero sin caer en ese tono elitista que a veces desconcierta un poco. Aparte de que en Jot Down muchas veces no sabes de qué cojones están hablando el entrevistador y el entrevistado. Aquí por lo menos no se han dedicado a filosofar sino a profundizar en el personaje, de dónde viene, cómo es, a dónde va, sus aficiones…etc.

Sobre el personaje, la verdad es que desconocía su formación musical, algo que sorprende bastante. Y no se por qué pensaba que todos los de Muchachada Nui habían sido amigos de la infancia, me ha sacado del error.

Como aportación quizás podrían incluir algún pequeño test de pregunta-respuesta rápida. Cuando lo veo por ahí me resulta bastante útil y simpático para conocer los gustos del entrevistado

Ánimo y a seguir así

Chanaaaaaaante febrero 26th, 2015

Me llama la atención que Julián López, el que menos salía de todos y el más pequeño a la vez, sea el que más seguidores en Twitter. Eso habla muy muy bien de él.

Leyendo la entrevista, coincido con él en que lo que ocurrió con la problemática de China fue una chorrada que no debería haber trascendido a mayores, pero tal y como es esta sociedad, sí ocurrió.

Mucho ánimo

Paloma Nadal febrero 27th, 2015

Lo mejor que puedo decir es que no conocía a este humorista y por esta entrevista me apunto a su próxima película.

Buena entrevista.
Animo.

Kuncito marzo 17th, 2015

Me parece increíble que este hombre sea tímido. No le pega nada. Pero también es cierto que hay muchos humoristas que cambien su rol y papel cuando suben al escenario. Julián debe ser uno de esos…