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«Cuando te empieza a importar más tu nombre que tu titular, no estás haciendo bien tu carrera»

24 julio, 2015

“La vida te va llevando” es uno de los principios del periodista Javier Ruiz (Valencia, 1973). Tal vez esa fuese la razón por la que unas semanas después de conocerle por casualidad, volviésemos a la misma mesa de la cafetería del Hotel de las Letras para hablar de periodismo, política y economía. Nadie mejor que él para explicarnos ¿quién se ha llevado nuestra pasta?

Javier Ruiz

Impasse Magazine: En su libro `¿Quién se ha llevado mi pasta?´, el profesor y economista José María Gay de Liébana habla maravillas de Javier Ruiz en el prólogo. Así cualquiera, ¿no?

Javier Ruiz: José María Gay de Liébana, que es un tío estupendo, sólo tiene un defecto y es que conmigo es demasiado generoso (Risas). Dicho esto, yo se lo acepto. Que hablen bien de ti es una cosa que hay que perdonar. Le quiero mucho y creo que el sentimiento de cariño es mutuo. Es un gran tipo, un gran economista y un experto en cosas insospechadas. Es el tío que más sabe de economía del fútbol en España. Le exploto mucho, para el programa y para otras cosas.

IM: ¿Javier Ruiz es un periodista de radio o de televisión?

JR: Creo que depende del momento. Ahora mismo la vida me ha llevado a la televisión y digo, como todos los que estamos en la tele, que echo mucho de menos la radio. Pero también es verdad que luego estas en la radio y echas mucho de menos la tele, con lo que cual creo que eso no es que seas de papá o de mamá. Tú quieres a papá y a mamá, luego cuando te llama uno u otro estas con uno u otro, pero eso no lo decides tú, lo decide la vida.

IM: Estudió Periodismo pero también hizo Economía. ¿Siempre ha tenido claro que esta era la faceta que más le atraía?

JR: No, no. De hecho yo quería hacer periodismo político. Hice Periodismo, hice tres años de Derecho y luego me dieron una beca para estudiar en Estados Unidos. Allí fui con la idea de seguir profundizando en la cuestión de derecho político. Lo que pasó es que allí tuve tres profesores que eran primeras espadas de la economía. Uno de ellos fue Joseph Stiglitz, premio Nobel, otro era Robert Mundell, premio Nobel también, y fui a unos seminarios de Paul Krugman, que está muy de moda ahora y aquí. De repente descubrí que estas personas que saben mucho, saben contarlo muy bien. Lo explicaban de forma fácil y accesible. Al final acabé haciendo el postgrado y la vida en economía. Creo que igual que soy periodista de vocación, de economista soy de revelación. Esto es una verdad revelada cuando eres más mayor, no tenía una vocación de economía.

IM: En sus inicios, después de pasar por la COPE y El Mundo, trabajó en la Cadena Ser y, como tantos otras caras del periodismo actual, en la escuela `Hoy por Hoy´ de Iñaki Gabilondo ¿Qué destacaría de esa etapa?

JR: Las clases de periodismo todos los días. Estar en un turno que técnicamente se llama turno de mierda, que era la madrugada, tenía como gran ventaja disponer de un profesor de primera, que era Iñaki Gabilondo. Con lo cual el hecho de trasnochar, estar con ojeras y de mal humor te lo compensaba que a las 7 de la mañana estabas sentado en una clase donde se educaba en periodismo y en rigor. Eso lo recuerdo con muchísimo cariño. A Iñaki le tengo como maestro, con lo cual fue como un aprendizaje.

IM: En la entrevista que le hicimos a Miguel Ángel Oliver también nos hablaba maravillas de Iñaki Gabilondo.

JR: Iñaki ha pasado muchos años en un púlpito periodístico en el que muchos hemos ido a rezar. Viéndole trabajar, aprendías mucho. Sin que esto fuera una clase donde te explicara cómo tenías que hacerlo, ver lo que tú querías ser te servía para intentar serlo. Yo de pequeño no quería ser periodista, yo quería ser Iñaki Gabilondo. Cuando llegas allí, le ves y te gusta, aprendes. Le tengo como profesor de muchas cosas.

IM: Ha vivido y trabajado en Estados Unidos.

JR: Viví en Estados Unidos cuatro años y medio. Estuve dos años y medio estudiando un postgrado y después trabajé en un banco de inversión. Cuando estaba allí desempeñando labores de analista, sucedió el 11-S. El banco echó a todos lo que eran analistas. De repente me encontré en el paro sin ninguna demanda de trabajo en Estados Unidos, pero con estrés laboral en España, porque había una demanda de corresponsales en un momento en el que estoy justo allí. La vida me vuelve a llevar de la economía al periodismo, del que, yo digo, igual nunca debí salir. Así, vuelvo a engancharme al periodismo en general y a la Ser en particular.

IM: ¿Cree que la tarea periodística se entiende diferente en un país como el estadounidense?

JR: Totalmente. La primera gran diferencia es que en Estados Unidos hay una competencia por la exclusiva, hablo sobre todo de las televisiones, que no existe en España. Hay una batalla por la información propia que aquí no existe tanto. Existen muchas cadenas, también las hay que no, que prefieren copiar y pegar lo que publican los periódicos, por ejemplo. Creo que en Estados Unidos hay una batalla por la información televisiva que no hay en España. La segunda gran diferencia es que allí hay una industria informativa que no existe en nuestro país. Las maquinarias son tremendas, las redacciones son inmensas, los recursos para un informativo son inagotables. En España, por la crisis y por otras razones, nunca se ha puesto tanto dinero en la información. Al final, el espíritu y el dinero hacen que el resultado informativo sea otro.

IM: ¿Cuando habla de esa batalla por la exclusividad, lo ve como algo positivo o negativo?

JR: Positivo. Soy militante del periodismo, creo que el periodismo es información propia. Además, hay que saber reconocer, citar y agradecer a los compañeros que sacan informaciones que tienen exclusivas, porque nadie puede acapararlas todas. Creo que los periodistas deben tener sus propias fuentes, su propia información y su propio punto de vista. Con estas tres herramientas, sacas adelante un medio. Este es un asunto que considero que en Estados Unidos está muy asumido y aquí, en ocasiones, no tanto.

“No es una buena receta ceder al entretenimiento al perjuicio de la información. La información tiene que ir lo primero”

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IM: En un momento determinado su carrera da un giro y pasa a formar parte de la dirección de Informativos de Cuatro. Es decir, cambia la radio por la televisión. ¿Cómo analizaría ese cambio?

JR: No fue tan drástico como parece. Cuando paso a la tele voy a hacer informativos, luego llevo un espíritu muy informativo. En la radio valoraba mucho el directo y hago lo mismo en la tele. En la radio apostaba mucho por la divulgación, especialmente económica, y lo repito en la tele, con gráficos, presentar de pie, que veo que luego hay gente que ha seguido haciéndolo pero que en aquel momento no era común. En fin, empezamos a hacer cosas que no son tan rompedoras con la radio, buscar la última hora, conexiones en directo, información y temas propios, todo aquello es lo que yo he aprendido en la Ser llevado a la pantalla. Siempre lo he dicho, no sé leer un teleprompter. En la radio improvisas mucho, en la tele en aquel momento también. Por lo tanto, para mí no fue un trauma tan grande. Luego es verdad que te das cuenta que los procesos en televisión son más lentos, más costosos en lo físico y más caros en lo económico. Pero para mí no lo recuerdo como un gran trauma, al contrario, es una continuidad. Hay una línea casi recta desde la radio hasta la televisión a día de hoy. Actualmente, la televisión que sigo haciendo sigue apostando por eso, por el directo, por la última hora, por la información propia, por la exclusiva. No lo sentí como una sacudida violenta, sino más bien como una continuidad.

IM: ¿Qué motivaciones le llevan a un periodista bien considerado en un entorno estable a, no sé si es muy atrevido decirlo, a arriesgarse, a una revolución profesional como aquella?

JR: Creo que esto a todo el mundo le gusta. Al periodista que no le guste pelear una situación o una información es que no es un periodista. Cuando te ponen un reto por delante, confían en ti, porque yo agradezco que en aquel momento Daniel Gavela (director general de Cuatro por aquel entonces) apostara para que yo llevara informativos, no tienes demasiadas dudas. Además, hay una segunda cuestión que me ayudó. Tenía el comodín de que yo iba por las mañanas a la televisión, dejábamos cerrado hasta el informativo de Iñaki, y me venía a la radio a hacer un programa que se llamaba ‘Hora 25 de los negocios’ en el que yo seguí más de un año. No era tampoco una ruptura con la radio. Era una infidelidad solamente (Risas). Fui y vine durante un tiempo en radio y televisión. Cuando me pasaron a la tarde ya se me hacía imposible compatibilizarlo. No lo he sentido como un salto, era un reto. Y a los periodistas, a todos, nos gusta.

IM: Editor y presentador. Recuerdo un día de nieve en Madrid que usted se subió a la azotea y empezó el informativo allí. ¿Se considera un renovador?

JR: No, lo que pasa es que creo en el periodismo en la calle. Hay que estar donde está la noticia. Esto lo pienso yo y todos los periodistas. Aquello fue una noticia que nos vino a visitar a nosotros. Aquél día sacamos el estudio a la calle porque había una ola de nieve, no sé si te acuerdas que hubo un escándalo con Magdalena Álvarez, se cortaron todas las calles de Madrid y era imposible llegar a los puestos de trabajo. Nosotros teníamos toda la televisión, incluidas las antenas, cubiertas de nieve, sin saber si podíamos emitir. De repente, si tienes la noticia en tu casa y no sales a recibirla, es que no estás haciendo bien tu trabajo. Aquello fue muy fácil de cubrir. Había hecho eso otras veces. Por ejemplo, en mi época de la Ser, el Katrina lo hicimos desde Nueva Orleans. También, cuando la crisis anterior del euro, hacíamos los programas de economía desde Bruselas. Cada vez que puedo mover un informativo o un espacio de debate al terreno, lo hago. Porque creo en eso. Al final, insisto, no es innovar, es hacer reporterismo en la silla en la que estés. Quien se siente reportero siempre lo sentirá así aunque le hagan director general de Iberdrola.

IM: Pero por ejemplo, como comentaba anteriormente, no era muy habitual presentar los informativos de pie. ¿Había una intención de romper?

JR: Nunca he tenido esa filosofía. Siempre lo digo lo mismo. Hay gente que quiere ser la noticia. Yo pienso que el reportero es quien cuenta la noticia. La gente a veces no recuerda ni el nombre de quien la ha dado, pero se acuerda de la noticia. Busco eso. No pretendo que se queden en la memoria con el nombre de Javier Ruiz, pero sí con las historias que cuenta Javier Ruiz. No tengo ningún interés en ser el renovador. Mi idea es que la gente entienda que las historias que cuento son ciertas, que se fíen de mí, que tenga ese crédito. Y si eso pasa por decir «Miren, ha caído este palmo de nieve», se hace. Recuerdo que utilizamos un boli Bic para demostrar hasta qué profunda era la capa de nieve (Risas). Si es así como hay que enseñarlo, se enseña. Pero no es por un afán renovador.

IM: Veo que habla constantemente como si la vida le hubiera llevado o que le hayan llegado las cosas. ¿Algo de mérito tendrá usted?

JR: Yo creo en una cosa: en currar. Quien trabaja y busca una meta, puede que la encuentre. Considero que la suerte no te encuentra así como así. Tienes que ir a buscarla. Llevo toda la vida trabajando, me defino a mí mismo como obrero de la información. En mi equipo nos pasamos el día llamando a fuentes, buscando testimonios, etc. Hay un factor personal y luego hay un factor de suerte también. Hay una parte de yo soy, pero también de fortuna. En esto me siento muy afortunado, también te digo. Hay periodistas que les encanta su nombre y yo insisto que con lo que disfruto es con el titular. El nombre que va debajo que sea más pequeño que el titular que va arriba. Cuando te empieza a importar más tu nombre que tu titular, es que no estás haciendo bien tu carrera. O cuando estás más pendiente de ti que de tu entrevistado.

IM: ¿No estaremos convirtiendo el informativo de noticias en un show de entretenimiento más?

JR: Creo que hay propuestas que lo hacen. Lo bautizo como ‘infotainment’. No es ni pura information (información en inglés) ni 100 % entertainment (entretenimiento en inglés). Se trata de un híbrido raro que está surgiendo en algunos sitios. A mí me gusta eso relativamente. Considero que la gente es bastante inteligente como parar soportar información dura, debates complejos. Es verdad que tiene que haber una parte visual y más o menos entretenida, pero no es una buena receta ceder al entretenimiento al perjuicio de la información. La información tiene que ir lo primero.

IM: ¿Le parece que el periodismo está en crisis?

JR: Sí, sin ninguna duda. No en una, sino en dos. Primera y fundamentalmente en una crisis económica. Ha hecho que poderes que antes no eran tan fuertes, no sólo de los políticos sino sobre todo de los económicos, empresas que tenían capacidad de influir pero nunca de dirigir una línea editorial, hoy la dicten. Bancos, eléctricas, farmacéuticas, marcas de coches, supermercados… grandes anunciantes que ahora se permiten dictarle a un medio de comunicación lo que tiene que escribir. Esto pasa a día de hoy, en especial en la prensa escrita. La segunda es fruta de esta. Es tan precaria la situación, que muchos periodistas se protegen de más, teniendo un exceso de celo, entonces se pretende no ofender ni tener que pedir perdón. En definitiva, se ejerce con más cautela. Creo que estamos en esas dos crisis, una que nos viene de fuera y otra que nos viene de dentro. Luego está la de siempre, que es la de dónde vamos, qué hacemos o de dónde venimos, pero esa estaba descontada. Las otras son nuevas y me preocupan.

IM: ¿Dónde ha quedado la independencia profesional?

JR: Creo que la ejerce mucha gente. Hay algunos medios y cabeceras que tienen esa independencia. Yo en Cuatro de Mediaset tengo un margen bastante holgado para decir lo que creo que hay que decir. Si considero que el reciente dato del paro es bueno en cantidad y pésimo en calidad, puedo decirlo y soportarlo con cifras. Lo que no puedo es insultar. Pero mientras tus argumentos vayan argumentados con números, eso se puede hacer. ¿Dónde está la independencia? En cada uno de los periodistas que quieren ejercerla y en algunos medios que lo permiten, no todos.

«Internet ha dañado a la prensa escrita, pero al periodismo le ha hecho un gran favor»

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IM: ¿Cree que hay sitio para todos en este sector?

JR: No. Mira, en Estados Unidos hay un medio económico que es el Wall Street Journal. En general en Europa hay uno que es Financial Times. En España tenemos cuatro. Cinco Días, El Economista, Expansión y La Gaceta. Parece que hay demasiada oferta para tan relativa demanda. Hay una crisis de demasiados medios en algunos casos.

IM: ¿Puede que internet haya hecho daño al periodismo?

JR: Creo que ha hecho daño al papel, al periodismo creo que no. Internet ha ayudado mucho al periodismo, porque cada vez hay medios pequeños con líneas editoriales más valientes, más libres y más independientes. Internet ha dañado a la prensa escrita, pero al periodismo le ha hecho un gran favor.

IM: Algo que le he leído y que nosotros como periodistas también hemos defendido: “El periodismo no debe ser objetivo, pero sí honesto”. Explíqueles a los lectores de Impasse Mag esa diferencia.

JR: Esta es mi frase y lo digo mucho. A ver, para que la gente nos entienda. Yo puedo opinar que el cielo es azul, más claro o más oscuro, porque hay una verdad desde mi punto de vista. Lo que no puedo decir es que es verde porque alguien me pague para decir que es verde. Vuelvo a los recientes datos del paro. Hay un problema de calidad de trabajo evidente, el 87 % de los contratos que se firman son temporales. No hay forma humana de sostener que el empleo que se está creando es de calidad, salvo que lo diga el PP. Considero que lo que estoy diciendo es una apreciación, es un punto de vista subjetivo, pero es honesto, soportado con una cifra. Si te fijas en el 13 % de contratos fijos, que supone un 0,2 % más que hace un tiempo, igual no es tan honesto. Es igualmente subjetivo, porque no deja de ser un punto de vista, pero si lo estás diciendo porque te pagan no es periodismo, se llama mercenario. Hay periodistas y hay gente disfrazada de periodista. Esto lo veo mucho en las tertulias, donde hay gente que es profesional con la que me llevo muy bien y no comparto ni un punto de vista. No es gente objetiva, pero sí honesta. Dicen las cosas porque las piensa. Yo le digo a la gente cuál es mi conflicto editorial. Lo decía siempre en la Ser. Cuando hablaba de la cotización del Grupo Prisa me refería como el Grupo editor de la Cadena Ser, para que los oyentes entendieran que tenía un conflicto de intereses ahí. Voto por dejarles claro que vienes desde el punto de vista del que provienes, pero que no estoy pagado por nadie. Creo que en la subjetividad, pero más en la honestidad. Hay quienes vienen con instrucciones políticas o con dictados de empresas. Esa gente no es subjetiva, simplemente está comprada. Esa es para mí la gran diferencia.

IM: En 2010 usted abandona los informativos tras la fusión de Cuatro y Telecinco, a pesar de tener unos datos de audiencia muy buenos. ¿Estamos los periodistas sometidos a las decisiones empresariales de forma tan dramática?

JR: Sí, y es normal. Hay una frase que la he oído a algunos jefes y la comparto. Ellos no pueden poner un editorial ni un titular, pero sí a un editor. Entiendo que cada propietario de un medio tiene capacidad y está en su absoluto criterio poner a una persona o a otra. Nuestro trabajo habla de nosotros, pero las decisiones sobre quien dirige o quien presenta no las tomamos nosotros, es competencia de otra gente. Lo respeté en su día cuando se prescindió de mí y lo sigo haciendo ahora que sí se ha contado conmigo, no es porque ahora esté en una situación mejor. ¿Estamos sometidos a las decisiones de los propietarios? Por supuesto.

«Me mosquea mucho Twitter. Es un territorio cruel donde solo te dicen cosas malas. Acepto que no estén de acuerdo conmigo ni con mi línea editorial, pero el insulto lo llevo peor»

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IM: Curiosamente, vuelve a Mediaset a sustituir a Jesús Cintora, al que cesan por algo parecido a lo que usted le dijeron…

JR: Sí (Se queda pensando). En esto tengo una situación un poco extraña. He oído y leído muchas cosas que no son ciertas y algunas sobre mí que son absolutamente falsas. Por ejemplo, que yo venía a amordazar la cadena o a domesticar el programa. Pido a la gente que lo vea, y el que crea que somos complacientes con el poder -económico, político o el que sea-, con el Gobierno o con la oposición, que venga y me lo cuente. Considero que todo el que se sienta enfrente tiene preguntas incómodas. Todos, sean del PP, del PSOE, de Podemos, de Ciudadanos, de Izquierda Unida o de UPyD. Hace poco vino la vicepresidente del Gobierno y se le preguntó por corrupción, por Ley Mordaza y por todo lo que había que preguntarle. Una semana después vino Iñigo Errejón (de Podemos) y se le preguntó por si hay amaño o no en sus listas, si hay o no una participación alta con un 10 %. Mi trabajo es preguntarles las cosas incómodas. Nunca he entendido todo lo que se ha dicho de mí. En las mismas semanas me han llamado rojo y facha. Igual es que algo estás haciendo bien. También te digo que me duele lo uno como lo otro. En Twitter tengo gente que me llama Podemita, otros que me llaman amigo de Esperanza Aguirre, hay quien me dice que soy facha del PP, que si estoy entregado a Podemos… Y piensas: “Poneos de acuerdo. Insultadme con una línea”. Algo de campaña ha habido ahí.

IM: En lo profesional esto se podría tomar como un halago.

JR: Es molesto. Me mosquea mucho Twitter. Es un territorio cruel donde solo te dicen cosas malas. De vez en cuando hay alguien que se solidariza o que te dice que está bien, pero son los menos. Recibes al día 50.000 insultos y un aplauso. Y piensas si este es el sitio donde la gente viene a verter sus frustraciones. Lo veo muy cruel porque muchos usuarios ni siquiera son una persona, como dice Mariano Rajoy, con cara y ojos (Risas). Son el huevo, que tienen trece seguidores pero que te crucifican.

IM: Supongo que cambiará el chip y no se ofenderá por las críticas.

JR: Puff. Para estas cosas soy sensible. Me crucé un día con un matrimonio en el centro de Madrid que me vieron y, parece ser, al marido no le debería de caer muy bien porque dijo algo: «Mira, este es el tonto de la tele». Me quedé mirándolo y el tipo se dio cuenta de que le había oído. Estuve a punto de acercarme para preguntarle por qué. Luego pensé “Javier, vete a tu casa porque aparte de insultarte a lo peor te sacude” (Risas). Estas cosas me duelen, sé que es una tontería porque ni le conozco ni le voy a ver en la vida, pero me duele porque creo en la honestidad. Acepto que no estén de acuerdo conmigo ni con mi línea editorial, pero el insulto lo llevo peor.

IM: Ahora tiene como rival a Antonio García Ferreras, que fue jefe también en Cadena Ser. ¿Cuál es la responsabilidad de competir con él?

JR: Apuesto por otras cosas, por la información propia. Esto lo hacemos nosotros y nos está yendo bien. Hay exclusivas nuestras como la demanda de Bárcenas al PP o las declaraciones de Rato sobre medidas cautelares extremas y conversaciones con él. Apuesto por esto. En otros sitios se apuesta más por análisis ideológico o editorial, cosa que me parece muy bien. Pero insisto que nuestra estrategia es la información propia, además de por nuestro punto de vista o línea editorial particular. La diferencia es que tenemos nuestra información, nuestros vídeos, nuestras investigaciones, etc. Dicho esto, también te digo que es complicado competir con Antonio independientemente de que gane él unos días o yo otros. Le tengo mucho respeto, le valoro como periodista, creo que es muy bueno. Ya me gustaría decir que el de enfrente es un manta (Risas).

IM: ¿Cuál puede ser el factor que usted tiene en contra?

JR: No tomo tanta posición editorial como él. No me corresponde a mí. No le digo al Gobierno usted y yo cuándo quiera y dónde quiera. Eso es Antonio, que no es como yo, un presentador. Él es el director de la cadena, quien decide la línea editorial. A lo mejor él quiere y puede permitirse eso. Yo ni quiero ni puedo. Me gusta que entren a mi programa opiniones distintas a la mía. Eso es algo que juega en nuestra contra a veces. Los productos más escorados ideológicamente puede que funcionen mejor. Creo más en el valor de la información para que luego la gente tenga su opinión. Dicho esto, insisto, no estoy yo para darle lecciones a Antonio. Sabe lo que hace y lo hace muy bien.

IM: ¿Por qué no funcionó `La otra red´?

JR: Yo creo que por una cuestión de horario. Hicimos una apuesta por el periodismo propio, sacamos informaciones y teníamos temas en los que había revelaciones y testimonios muy potentes. Cuando eso lo emites a la una de la madrugada de un miércoles… Creo que no era la franja correcta. Creo que fue un problema de acople, no un problema de filosofía. Sigo diciendo que yo milito en ejercer mi profesión y ahí la ejercía.

«Lo más optimista que se puede decir es que ha pasado lo peor pero la crisis económica no ha terminado. La cifra del 22,3 % de desempleo es obscena»

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IM: Me interesa mucho su visión de la realidad actual. Empecemos con la situación política y ese nuevo panorama con un escenario en el que entran en liza nuevos actores. ¿Qué le parece?

JR: Los nuevos son muy buenos y han puesto muy nerviosos a los muy viejos. Creo que Podemos y Ciudadanos son aire fresco, también lo era UPyD, aunque ahora hay un aspecto más renovador. Han conseguido ya poner sobre la mesa una agenda social que PP y PSOE han tenido que “comprar” forzosamente: desahucios, bancos de alimentos o comedores escolares. Hay muchas veces que se menosprecia a los partidos feministas. Estos introdujeron a la mujer en la política. Pues ahora, los nuevos partidos, como mínimo, ya han conseguido que temas que se habían olvidado tengan que colocarse en el centro del debate político. Enhorabuena porque es una gran trabajo ya conseguido. A lo mejor consiguen renovar la política desde dentro, en algunos ayuntamientos ya lo han conseguido. Yo no creo que la política sea monopolio del bipartidismo, entendiendo que PP y PSOE son los partidos mayoritarios, pero en este juego pueden jugar otras fuerzas. A mí eso no me genera miedo.

IM: Cataluña. ¿Cómo se resuelve esa situación tan compleja?

JR: Así no. Con el “No pasarán” no. Solamente con diálogo, con negociación y talante político. Y aquí, echo de menos las tres cosas. No puedo entender la política de no recibir a nadie, no hablar con nadie,… Lo digo desde ambos lados, Generalitat y Moncloa. No se puede tender el enroque. Les beneficia porque les dan votos pero es perjudicial para el resto. No están ahí para defender sus intereses, están para defender los nuestros. Dialogando, reuniéndose y con talante y talento político.

IM: ¿Cómo cree que afectará el resultado electoral en Cataluña a las Generales de final de año?

JR: Mi opinión es que el presidente del Gobierno se equivoca al retrasar las elecciones. Las elecciones catalanas van a dejar a PSOE y PP como quinta y sexta en la lista de fuerzas políticas. Van a tener o a Podemos o a la coalición independentista como primera o segunda; van a tener a Ciudadanos y Convergencia como tercera y cuarta, con lo que el discurso de la irrelevancia de PP y PSOE va a seguir retroalimentándose. Si fuera del PP no querría que la gente pensara que el PP ha pasado a la historia, con lo cual no entiendo la apuesta de Rajoy. Puedo equivocarme pero influirá para mal a PP y PSOE.

IM: Nadie mejor que Javier Ruiz para que nos responda ¿quién se ha llevado nuestra pasta?

JR: Se han llevado la pasta lo que ya la tenían. Los que tenían dinero tiene más dinero a día de hoy. Los que tenían necesidad tienen más necesidad a día de hoy. Ese es el saldo de la crisis. La crisis se ha resuelto al final con una enorme transferencia de dinero de las clases bajas, y sobre todo, de las clases medias, a las clases altas. Ha sido una crisis que no has afectado a todo pero que no ha tenido el mismo impacto para todos. La desigualdad ha aumentado en España más que en cualquier otro sitio. Estamos por detrás de Rumanía en aumento de la desigualdad en toda Europa. Ha habido un elemento de crisis y otro de gestión política. Esta gestión se ha hecho a favor de quien ya tenía pasta. Lo mismo ha pasado con las empresas. Las que eran grandes, son más grandes todavía. Las pequeñas están fastidiadas. Pongo el ejemplo de los bancos, donde hay un retroceso de 50 años. Los grandes son más grandes y los grandes ganadores son los que ya eran ganadores. Los perdedores son todos los demás.

IM: Rato o Bárcenas se han llevado parte ¿Quién más?

JR: Viendo lo que estamos viendo, la corrupción afecta a todos pero no a todos por igual. El PSOE tuvo escándalos hasta Filesa, ahí se aprendió una lección. Ha habido corrupción puntual, como el caso de los ERE en Andalucía, pero no tan generalizada. En el PP no ocurrió eso. En el Caso Naseiro las cintas se anularon y el PP nunca fue señalado y ahora tenemos cheques desde Fraga hasta Rajoy. Una red que parece corrupta desde Alianza Popular hasta los SMS del presidente. No creo que todos tienen la misma responsabilidad. El PP está en el Gobierno y hay que prestar más atención a su corrupción que a la de otros partidos. Creo que cambiará y si el PSOE entra a gobernar habrá que estar más atentos a ellos.

IM: Acabemos con algo optimista. Díganos que el final de la crisis está cerca.

JR: Si quieres que te diga eso con optimismo lo tengo complicado. Creo que ha pasado lo peor y esto es lo más optimista que se puede decir: “Ha pasado lo peor”. Pero lo malo no ha terminado. Javier Marías tiene un maravilloso libro que se llama `Ahora empieza lo malo´. Pues yo creo que ha pasado lo peor y ahora empieza lo malo. Es lo que tenemos. Es peor lo pasado y quiero creer que las cosas no serán tan malas. La crisis no se ha terminado por muy optimista que sea el dato del 22,3 % de paro. Es una tasa de desempleo obscena, así que la crisis no ha acabado todavía.

5 comentarios

colega julio 28th, 2015

Este tío es un verdadero crack!! No hay más que ver cómo posa en las fotos!! Peazo profesional, COLEGA!

SeRiAl julio 28th, 2015

Javier, sé fuerte. Un abrazo. MR