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«La idea es hacer UPyD más abierto, flexible y transigente, y no un partido bronco y arrogante»

30 junio, 2015

Quedan pocos días para un congreso extraordinario en el que Irene Lozano (Madrid, 1971) pretende tomar las riendas de UPyD. Entre la barahúnda de viajes, reuniones y conformación de la candidatura Renovadores, hay un momento de pausa para charlar con Impasse Mag sobre todo lo que rodea la «reconstrucción» del partido. Su coqueto despacho en una céntrica zona de Madrid acoge una conversación sobre política, periodismo y libros

Irene Lozano

Impasse Magazine: Como sabemos que es usted periodista, nos gustaría empezar con unos titulares. ¿Cómo está actualmente UPyD?, porque desde fuera da la sensación que se está desmantelando.

Irene Lozano: Más bien se está reconstruyendo. Es verdad que hemos pasado unos momentos muy complicados, los resultados de las elecciones andaluzas, autonómicas y municipales han sido malos. El 24 de mayo tocamos fondo. Ahora estamos para reconstruir el partido, para elegir una nueva dirección el 11 de julio y a partir de ahí, salir lanzados en las generales.

IM: UPyD fue la primera formación que puso en jaque el bipartidismo en España, pero ahora ha sido claramente rebasada por otras formaciones, como Ciudadanos o Podemos. De hecho el batacazo en las últimas elecciones, como usted acaba de comentar, ha sido notorio. ¿Hay celos o cierta envidia?

IL: No, nosotros tenemos claro que sin todo el trabajo de deslegitimar el bipartidismo que UPyD ha estado haciendo desde 2007 no habría sido tan fácil que actualmente se abran estas perspectivas de cambio y unas buenas proyecciones para esas formaciones. Luego, también han influido otros factores, como la propia crisis económica, la política y la institucional. No existe envidia. Hemos cometido errores, los votantes nos han pasado factura por ello y de lo que se trata es de hacer las cosas bien.

IM: Usted se presenta al congreso de su partido en una candidatura que podríamos llamar alternativa a la oficial (apoyada por Rosa Díez). Explíquenos brevemente qué tiene Renovadores diferente a la otra opción. ¿Cuáles son sus objetivos?

IL: El proyecto es el mismo, es decir, seguimos pensando que el proyecto de UPyD es el que necesita la sociedad española. Pero creemos que hay que cambiar totalmente el partido para relacionarnos de una forma diferente entre nosotros y gestionar mejor a los afiliados, que participen más en las decisiones del partido. Por otro lado, tenemos que cambiar la forma de relacionarnos con la sociedad. La deriva que ha tomado el partido ha sido la de ir aislándose de la sociedad, de su propia base de afiliados. Cuando nosotros hablábamos de la transversalidad, lo que defendíamos es que las políticas tengan una base sobre la realidad, que se aplique el mejor método de reflexión y de análisis político para ver cuáles son las mejores soluciones y dejar un poco de lado todo lo que es el discurso excesivamente ideologizado, ese que tiene siempre las respuestas prefabricadas para cada problema. Creo que esto ha sido un lastre de la política española en los últimos 30 años.

“No tenemos envidia de nuevas formaciones. Hemos cometido errores, los votantes nos han pasado factura por ello y de lo que se trata es de hacer las cosas bien”

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IM: ¿Ha sido ese el principal fallo de UPyD?

IL: El fallo es no haber dialogado suficiente con la sociedad, el haber pensado que nosotros teníamos las soluciones para todo, que desde luego las tenemos, pero la política consiste en que logres los apoyos de la gente y obtengas esa fuerza para poder llevar tus propuestas a la práctica. Eso es lo que ha fallado. La idea es hacer un partido que sea mucho más abierto, más flexible, más transigente y no un partido bronco e incluso arrogante, como hemos podido transmitir en ciertas ocasiones.

IM:¿Me está definiendo a Rosa Díez?

IL: No, no, para nada. Creo que ella se ha equivocado, políticamente hablando, pero considero que esto no es una cuestión de las personas, sino del proyecto. Ella se ha equivocado en decisiones políticas que ha tomado, si bien hay que recordar que ha tomado otras acertadas y hay que tener en cuenta que ha realizado grandes aportaciones a la política española.

IM: Hablemos de su candidatura. Lleva de la mano a Toni Cantó y luego pretende tres vicesecretarias con tres mujeres al frente: Luciana Miguel, Almudena Fernández Soto y Alicia Gil. Empezando por Toni Cantó, que siempre ha estado asociado a Rosa Díez. ¿Cómo le ha cautivado?

IL: Él, muchos de los que van en nuestra candidatura y yo hemos estado asociados a Rosa Díez porque ninguno hemos dudado que había que estar ahí cuando ha demostrado un liderazgo positivo y que era capaz de sumar fuerza para el partido. Pero cuando se ha empezado a equivocar… Decía Platón: «Yo soy amigo de Sócrates pero soy más amigo de la verdad». Yo soy amiga de Rosa Díez, pero soy más amiga de UPyD. Creo que lo importante es el proyecto, no las personas. Toni ha decidido sumarse a Renovadores porque hace un diagnóstico parecido al que hemos de la situación del partido, de las cosas que hay que cambiar, cómo salir adelante, las políticas que hay que adoptar. Él comparte ese proyecto, de hecho sus críticas a las decisiones que se estaban tomando iban en el mismo sentido que las mías. No ha sido una seducción, sólo una certeza de que el proyecto necesita una renovación profunda.

IM: Brevemente, hablando de esas tres vicesecretarías, ¿la estructura está pensada para hacer el partido más abierto y transparente?

IL: La idea es un liderazgo de equipo. Soy muy partidaria de trabajar en equipo, creo en su fuerza. En el mundo de hoy, en el que hay tanta información que manejar y tanto ruido, el pensar en un liderazgo unipersonal como eran los del siglo XX es un error. Ninguna organización mundial funciona bien porque todas las decisiones las tome exclusivamente una persona, sino que hace falta compartir el proceso de toma de decisiones y aprovechar el talento de mucha gente. Alicia Gil es consultora de comunicación política y ha participado en campañas en Estados Unidos, Almudena Fernández tiene una pequeña empresa y posee experiencia en cargos orgánicos del partido y Luciana Miguel, en unas condiciones muy difíciles, es la concejal mejor resultados ha obtenido en toda España, o sea que su experiencia institucional también es muy importante.

“Rosa Díez se ha equivocado. Le ha faltado escuchar. Después de las Europeas debió dar paso a otra generación”

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IM: Retomemos el tema de Rosa Díez. ¿Podría decirme una cosa buena y otra mala que haya hecho?

IL: Ella tiene sus convicciones sobre lo que había que hacer para el partido y creo que le han pesado más esas ideas suyas que el escuchar. Considero que le ha faltado escuchar. En eso se resume, porque muchas veces ha tomado las decisiones sin escuchar a gente que estábamos cerca y que suponíamos que nos habíamos ganado su confianza. En mi opinión le ha faltado escuchar. En cuanto a algo bueno, personalmente tengo mucho que agradecerle. El método con el que hemos trabajado en UPyD, analizar de forma rigurosa los problemas y buscar la mejor solución en muchos casos contrastada en otros países, es una forma de trabajo que ella ha conseguido implantar en la formación. UPyD es un partido de distinta trayectoria ideológica y todos nos hemos encontrado no sólo en el proyecto, también en la manera de trabajar, esa que busca realmente encontrar soluciones a los problemas y no hacer un discurso que sea el más encendido ideológicamente.

IM: ¿En qué momento cree que debió dar un paso atrás?

IL: Posiblemente el momento propicio era después de las elecciones europeas. Sin prisa, no tenía que ser al día siguiente. Si uno leía los resultados en general de esas elecciones, aparentemente buenos para UPyD porque habíamos pasado de uno a cuatro eurodiputados, se veían muchas demandas de los ciudadanos que nosotros no estábamos en condiciones de atender. Esa idea de dar paso a una generación nueva que no haya estado implicada en política, que a lo mejor es injusto, porque hay gente que lleva toda la vida en política y lo ha hecho bien, que en 30 años –como es el caso de Rosa– no se le puede poner una pega ni decirle que se haya llevado dinero a su casa. En tiempos de cambio y hartazgo y con una clase política anquilosada, la sociedad demanda esa transformación. Eso estaba ahí, en los resultados, había que querer verlo y entenderlo. Pero creo que no se hizo.

IM: ¿Cómo es su relación actualmente con ella?

IL: Hablamos cuando estamos en el escaño del grupo parlamentario, pero indudablemente la relación ha sido mejor en otras épocas.

IM: A usted la quisieron fulminar de UPYD por el asunto de los correos electrónicos ¿En qué quedó aquello?

IL: A mí me parece que es muy grave, no sólo para los que estábamos afectados por la vulneración de esas cuentas de correo, sino que realmente es algo que tiene consecuencias políticas. Esa idea de que la dirección de un partido pueda espiar los correos de sus afiliados. Lo que se está jugando ahí es mucho más de si a mí me echan de UPyD, es hasta donde tiene derecho un partido a controlar el debate político que tienen sus afiliados, en este caso por correo electrónico pero que también tuvo sus derivadas en conversaciones particulares en un ámbito normal. Para resolverlo primero y en la medida de lo posible internamente le hemos pedido a la comisión de garantías del partido que intervenga y que tome posición respecto a un asunto que tiene mucha trascendía, porque hablamos de vulnerar derechos fundamentales. Ahora está en manos de la comisión de garantía y según cuál sea el resultado ya se verá las decisiones que tomamos.

“UPyD tiene en su programa un contenido social que no tiene Ciudadanos; con Podemos nos diferencian las propuestas económicas. Nosotros creemos en el sistema actual”

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IM: ¿UPyD tiene más cosas en común con Ciudadanos o con Podemos?

IL: Tenemos muchas cosas en común con los dos. De hecho, cuando hemos hecho estudios internos nos hemos dado cuenta que nuestros votantes se parecen mucho. Es decir, los votantes de las nuevas formaciones tienen en común la demanda de un cambio político profundo, revitalizar aquellas instituciones que en su momento se constituyen y que después van dejando de funcionar porque dejan de servir al interés general y se ponen al servicio de intereses particulares de las cúpulas de los partidos, que la justicia sea verdaderamente independiente, que existan controles a la actividad del Gobierno o a la de los partidos, que sea más transparente su financiación… Todo eso son cosas que hace cuatro años sólo las defendía UPyD y que ahora las defienden los partidos nuevos e incluso los viejos, aunque con más incoherencia entre lo que dicen y lo que hacen pero que también se han visto obligados a sumarse. Lo que pasa es que también hay cosas que nos distancian mucho de ambos. UPyD tiene en su programa un contenido social que Ciudadanos no tiene, por ejemplo. Y Podemos tiene unas propuestas económicas que significan un cambios de modelo que nosotros tampoco tenemos. Creemos en el sistema económico tal y como es, con los cambios que hay que hacer para que funcione bien, para erradicar la corrupción que tiene su lado político pero también su terminal empresarial, para eliminar esas malas costumbres del Estado que perjudican la actividad económica, las distintas legislaciones en comunidades autónomas en cosas tan sencillas como el etiquetado de los productos, etc. Tenemos una serie de propuestas muy claras, como por ejemplo en el caso de los desahucios, un tema muy candente. Hemos defendido como principio general que las deudas tienen que pagarse, es decir, que lo que ellos llaman la auditoría ciudadana de la deuda, eso de que no se pague lo que no sea legítimo nos parece que es un principio que quiebra todas las relaciones económicas. Sin embargo, hemos defendido la dación en pago, hemos presentado en el Congreso un proyecto de ley de segunda oportunidad, hemos pedido una moratoria de los desahucios… Creo que tenemos un programa adaptado sobre todo a encontrar soluciones para los problemas.

IM: En una época en la que los pactos están a la orden del día, ¿con quién cree que pactaría usted si tuviera oportunidad?

IL: Nosotros creemos que este momento político exige que los partidos tengan una política de pactos muy clara y muy definida. Esta fragmentación ha empezado ahora, pero va a durar muchos años. Entonces lo que los ciudadanos están demandando es que haya ese acuerdo y esa capacidad de diálogo. En ese contexto, nuestro partido tiene que manifestar esa disposición a llegar a acuerdos. Me parece ridículo lo contrario, sería un error salir del Congreso diciendo «no queremos pactar con nadie y lo más importante es que UPyD sea independiente», porque eso es el aislamiento, no la independencia. En el congreso nuestra candidatura definirá también la política de pactos, lo que creemos que es más conveniente para hacer pactos preelectorales y postelectorales. Y en esos pactos preelectorales, manteniendo las siglas de UPyD, sin diluirlas y sin llevar a cabo ninguna fusión, apostaremos por tratar de aunar esfuerzos con otras fuerzas políticas con las que podamos pactar un programa, aunque sea de mínimos, para vencer los obstáculos que plantea la Ley electoral a las formaciones que son más pequeñas. Ese es un tipo de pacto. El pacto postelectoral es de otra naturaleza. Para una investidura concreta, puedes pactar unos compromisos que tal vez te obligan menos a compartir un ideario, una visión conjunta del país. Esa es la gran diferencia con los pactos preelectorales.

IM: ¿Cree que es justo el sistema electoral?

IL: No, está clarísimamente pensado para fortalecer a los grandes partidos o a los que tienen un componente regional o autonómico y debilitar a los pequeños. No solamente por la Ley d’Hont, también por la circunscripción provincial, las formaciones que se ven beneficiadas en el poder real que obtienen son los que concentran todos los votos en un territorio o los que son grandes, aunque estén implantados en todo el territorio nacional.

IM: ¿Ustedes la cambiarían inmediatamente si tuvieran oportunidad?

IL: Sí, es una de las cosas elementales de nuestro programa. Ahora mismo no vale igual el voto de todos los ciudadanos, no es un problema de los partidos. Un ciudadano, según el territorio en el que viva, puede hacer que su voto se traduzca en un escaño mientras que otro con el mismo número de votos no lo consiga. Por lo tanto, eso lo que hace es devaluar el voto del ciudadano.

IM: Congreso en unos días y en pocos meses las Generales. Va a ser un trabajo contrarreloj, ¿no cree?

IL: Sí, lo que sucede es que en este tiempo político que vivimos los tiempos se estiran más de lo que parece. De repente ahora suceden cosas en dos meses que antes sólo pasaban en dos años. Todo es muy cambiante pero la gente tiene en su cabeza a UPyD, saben que ha hecho un buen trabajo y se trata de que nos vuelvan a ver como un partido útil, que puede solucionar problemas. No tenemos que montar un partido de la nada. Tenemos un trabajo sólido que ha sido reconocido como un trabajo muy honesto y riguroso. Tenemos un corpus político y doctrinal que no tienen ninguno de los partidos nuevos. En cuanto volvamos a estar en el tablero va a ser reconocido.

IM: Haciendo un paralelismo rocambolesco con Izquierda Unida y Alberto Garzón, UPyD es una formación con problemas y ahora usted surge como una figura visible para intentar reflotar el barco. O quizá sea una película extraña que nosotros los periodistas nos hacemos.

IL: En cuanto a los problemas no. Los que pueda tener IU son muy diferentes a los que podemos tener nosotros. Ellos siempre han sido una coalición de partidos y han tenido desacuerdos internos. En la medida en la que gente más joven puede significar el ansia de cambio, quizá sí vale ese paralelismo. Alberto Garzón es más joven que yo y su partido es un partido viejo. Lo suyo es más complicado. Nosotros tenemos que transmitir coherencia entre el discurso nuevo y el rostro que cuenta ese discurso. Lo que nos ha penalizado es la incoherencia entre el discurso de renovación con una cara que llevamos viendo mucho tiempo en política.

“La relación física que tienes con un libro de papel no la tienes con un libro digital”

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IM: Hablemos de redes sociales en política. Después de todas las polémicas recientes quería preguntarle si usted lleva sus perfiles en redes sociales. ¿Cuenta hasta diez antes de publicar algo?

IL: Hasta hace un mes mi cuenta de Twitter la llevaba yo pero ahora tengo un pequeño equipo que me ayuda porque tengo menos tiempo. Yo tengo mucha experiencia en contar hasta diez en la vida (risas). No, a ver. No he tenido problemas, poniendo lo que pensaba sin ofender a nadie y sobre todo si caer en la trampa de que cualquier cosa que se ponga en redes sociales, en este caso Twitter, es susceptible de convertirse en un titular.

IM: ¿Cuál es el nivel del periodismo actual en nuestro país?

IL: Creo que la regeneración también tiene que llegar al periodismo y es algo que está empezando. Política y periodismo están muy unidos. Sin el periodismo no se entiende la sociedad democrática a modo de servicio al ciudadano. Y en los últimos años, el periodismo ha caído en los vicios de la política: demasiado viciado por el bipartidismo, obedecer a intereses que no eran los de los lectores, que es a quien se debe… Todo eso está cambiando y surgen medios nuevos que hacen un periodismo libre e independiente, que han sabido zafarse de esos intereses. Los que tienen más dificultades son los que están vinculados a esos intereses y en un momento de cambio no saben desprenderse de ellos. Necesitamos un periodismo mucho más riguroso y al servicio a los ciudadanos. Es un servicio social. No podemos olvidar que las decisiones del periodismo influyen en la sociedad.

IM: Y ahora hablemos de su faceta de escritora, que en mitad de esta vorágine no sé si tendrá tiempo de continuar después de `No, mi general´ publicado recientemente.

IL: El libro de Zaida Cantera se publicó en marzo. El año pasado me costó un esfuerzo sobrehumano. Ahora no tengo tiempo y es imposible pero siempre tengo la esperanza de no soltarlo del todo.

IM: Y en su faceta lectora, no sé si prefiere los libros electrónicos o el libro en papel.

IL: He leído mucho libro electrónico, sobre todo cuando lo puedes conseguir de forma inmediata en plataformas online, antes que tenerlo físicamente. A pesar de ser práctico y ser un medio más, a mí me sigue gustando más el libro en papel. Como experiencia lectora prefiero el papel porque lo que me gusta es subrayar, anotar ideas, etc. Me gusta trabajar los libros y la relación física que tienes con un libro de papel no la tienes con un libro digital. Y también me pasa una cosa. Seguro que esto lo están estudiando en alguna universidad norteamericana: Memorizo mejor cuando leo algo en papel que cuando lo hago en formato electrónico. Quizá sea una cuestión de costumbre pero me resulta más fructífera la lectura en papel.

IM: Como está de moda que ahora los políticos vayan en transporte público, quizá usted aproveche para leer en esos trayectos.

IL: En la ciudad uso mucho las bicicletas públicas. No utilizo los trayectos para leer y sobre ese tema, desconfío de los políticos que se hacen la foto entrando en el metro. Los políticos que entran en el metro de verdad no se hacen fotos.

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