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Formar emocionalmente a los niños para superar tragedias

1 noviembre, 2017

La sociedad estará más preparada para superar catástrofes, como incendios forestales o terremotos, si sus niños y jóvenes están formados emocionalmente para las tragedias y sus opiniones se tienen en cuenta a la hora de diseñar los protocolos de protección civil

tragedias

Esta es la principal conclusión de una investigación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) que ha contado con la participación de un centenar de menores de municipios como Lorca (Murcia), que sufrió un terremoto, o Sant Celoni (Barcelona), que ha padecido accidentes de industrias químicas.

El estudio lo ha liderado el investigador Israel Rodríguez Giralt, del Internet Interdisciplinary Institute (IN3), el centro de investigación de la UOC.

“Las conclusiones de la investigación evidencian que la participación, además de ser un derecho de los niños, es un medio muy útil para que se vinculen con la gestión de los desastres y para aportar ideas de calidad a los actores que trabajan en este ámbito. Esto es lo que ayuda más a la población a ser resiliente”, ha explicado Rodríguez Giralt.

El estudio ha contado con la colaboración de niños y jóvenes, de entre 9 y 18 años, de diferentes poblaciones españolas con experiencias relevantes para ellos respecto a alguna catástrofe o tragedias.

Los grupos de trabajo eran de Gandesa (Tarragona) -donde han vivido incendios forestales-, Sant Celoni (Barcelona)- por el riesgo químico al que está sometido el municipio con la presencia de industrias químicas-, Lorca (Murcia) -por el terremoto– y el barrio barcelonés de Ciutat Meridiana -por incendios y desahucios-.

El investigador apunta que el estudio ha revelado como posibles puntos de trabajo tanto para la administración como para los agentes implicados en planes de emergencia y protección civil la necesidad de tener mejores herramientas de gestión emocional.

Los menores han señalado que existe un vacío en la formación sobre el autocontrol y la gestión emocional ante las catástrofes.

“Nos dicen -afirma Rodríguez Giralt- que no sólo tenemos que explicar qué es un desastre o cuál es el plan de emergencia, sino también formar a las personas sobre cómo deben reconocer y controlar el miedo”.

El trabajo también ha revelado la necesidad de reforzar los programas de autoprotección porque evidencian que no están pensados para niños y presuponen que, en una situación de emergencia, siempre habrá un adulto cerca.

“Los menores nos piden planes que fomenten su autonomía en la toma de decisiones”, ha dicho Rodríguez Giralt, quien subraya que en general “los chicos creen que tienen buenas habilidades en comunicación y que pueden ayudar en este tipo de situaciones, especialmente con su conocimiento de las redes sociales”.

Según el experto, tradicionalmente la cultura de la protección civil ha tendido a tratar niñas, niños y jóvenes “como un grupo pasivo y vulnerable, más un objeto de cuidado y educación que un sujeto que debe ser escuchado y involucrado en la gestión de tragedias y desastres”.

Este proyecto quiere revertir esta situación fortaleciendo la resiliencia de este colectivo en situaciones de desastre y aumentando su protagonismo en la gestión de este tipo de eventos.

“Hemos buscado que el tema de los desastres resonara de alguna manera en la cotidianeidad de estos niños. Queríamos que ellos identificaran ideas y soluciones sobre temas que les preocupan”, por lo que la primera fase de la investigación consistió en hacer talleres participativos entre octubre de 2016 y febrero de 2017.

En una segunda fase, entre abril y mayo, los menores pusieron en común las experiencias con expertos.

La investigación forma parte de un proyecto europeo coordinado por la Universidad de Lancaster (Reino Unido).

Fotografía: Universitat Oberta de Catalunya.

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