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La exposición al diésel aumenta el riesgo de padecer ELA

28 febrero, 2018

Las personas que están frecuentemente expuestas a las emisiones de diésel en el trabajo pueden tener mayor riesgo de esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y el riesgo puede aumentar con una mayor exposición.

ELAAsí concluye un estudio preliminar hecho público este martes y que se presentará en la 70ª Reunión Anual de la Academia Americana de Neurología, que se celebra en Los Ángeles (Estados Unidos) del 21 al 27 de abril.

Según apunta la autora del estudio, Aisha Dickerson, de la Escuela de Salud Pública TH Chan de la Universidad de Harvard, en Boston, Massachusetts (Estados Unidos), si bien hay sugerencias de estudios previos de ocupación que indican que trabajadores en empleos con mayor exposición al escape de diésel pueden tener mayor riesgo de ELA, “ninguna investigación ha analizado directamente la relación entre la exposición al escape de diésel durante diferentes momentos de la vida y la ELA”.

“El riesgo general de desarrollar ELA es bajo, pero nuestros hallazgos sugieren que cuanto mayor sea la exposición al escape de diésel, mayor será el riesgo de desarrollar ELA”, afirma.

La ELA es una rara enfermedad neurológica que afecta principalmente a las células nerviosas responsables de controlar el movimiento muscular voluntario, como caminar o hablar; empeora con el tiempo y finalmente conduce a la muerte, la mayoría de las veces por insuficiencia respiratoria. Actualmente no hay cura.

Para este estudio, los científicos identificaron a 1.639 personas con una edad promedio de 56 años en el Registro Nacional de Pacientes de Dinamarca que fueron diagnosticadas con ELA entre 1982 y 2013. Cada persona con ELA fue emparejada con 100 personas de la misma edad y sexo que no tenían ELA. Después, los investigadores reunieron el historial de empleo de cada persona y calcularon su exposición estimada al escape de diésel antes de que a cada persona se le diagnosticara ELA o el mismo periodo de tiempo en los participantes sanos.

La exposición estimada se basó en riesgos potenciales de trabajos específicos, incluidos asistentes de estaciones de servicio, conductores de autobuses y trabajadores de la construcción.

Los autores del estudio determinaron la cantidad acumulada de exposición a los gases de escape que tenían los participantes y calcularon la exposición de cinco y diez años antes del periodo de tiempo de diagnóstico, permitiendo determinar el tiempo que se necesita para que el escape del diésel tenga un efecto en el cuerpo.

Los participantes se dividieron en cuatro grupos según la cantidad de exposición al escape de diésel. Los hombres con cualquier exposición a gases de escape en trabajos realizados al menos diez años antes de su fecha de inclusión en el estudio tenían un 20 por ciento más de probabilidades de padecer ELA que los hombres sin exposición al escape durante el mismo lapso de tiempo.

Para los hombres que tenían una probabilidad mayor del 50 por ciento de estar expuestos al escape en función de su ocupación, el vínculo era más fuerte. Ese grupo registraba un 45 por ciento más de probabilidades de desarrollar ELA que aquellos sin exposición al escape tanto en cinco como en diez años antes de la inclusión en el estudio. No se observaron asociaciones entre las mujeres, aunque los tipos de trabajos e, incluso, las tareas realizadas en el mismo trabajo pueden diferir sustancialmente para hombres y mujeres.

Los resultados se ajustaron teniendo en cuenta otros factores que podrían afectar al riesgo de ELA, incluido el nivel socioeconómico y la región de Dinamarca donde vivía un participante. “Este tipo de exposición merece más atención y un estudio a medida que trabajamos para entender mejor de las causas de la ELA. Es importante destacar que la población general puede estar expuesta al humo del diésel de la contaminación del tráfico. La comprensión de si la exposición aumenta el riesgo de ELA es también una pregunta importante a seguir”, afirma Dickerson.

Los investigadores recalcan que su análisis, que cuenta con el apoyo del Instituto Nacional de Ciencias de Salud Ambiental y los Institutos Nacionales de Salud estadounidenses, no muestra que el escape de diésel causa ELA, sino que muestra solamente una asociación.

Una limitación de este estudio fue que utilizó una matriz de exposición laboral para estimar los niveles de gases de escape en el trabajo y no pudo medir directamente las exposiciones personales. Sin embargo, los autores señalan que cualquier potencial clasificación errónea causada por esto probablemente habría disminuido las asociaciones observadas.

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