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El parque de los monstruos - Impasse Mag blogs -

Juanjo Ibáñez

Periodista metido en política. No te preocupes, no suelo citar a Churchill. Me gusta ver el lado izquierdo de las cosas. Soy zurdo de pensamiento, palabra, obra y omisión

España y su cuota de fracaso en la UE

Retomamos la idea que no llegó a convertirse en costumbre de aparecer por esta bitácora que desde Impasse me abrieron con tanta generosidad como ingratitud por mi parte. Y lo hacemos en un mes que va a ser clave para nuestro país, tanto con las elecciones catalanas como por la convocatoria de unas generales que pondrán fin, espero, a un ciclo electoral absolutamente estresante.

Pero mientras todo eso pasa, nuestro país, en el marco de la Unión Europea, forma parte del desconcierto protagonizado por una Europa que constata su enésimo fracaso para abordar desde una perspectiva común un problema que afecta a sus fronteras internas y externas. Porque lo que está sucediendo con los refugiados que llegan al corazón del continente desde conflictos latentes en Oriente Medio, es algo que afecta tanto a España como cuando la presión migratoria llega desde el norte de África en forma de saltos de vallas y desgarros en las concertinas españolas.

El fracaso de Europa es también el fracaso de España. De manera subsidiaria sostenemos el andamio de una Unión Europea incapaz de dotarse de cualquier instrumento que lleve pareja la palabra ‘común’, mientras sea la Alemania de Merkel quien nos conduzca.

Resulta que la mayor crisis humanitaria en Europa desde la II Guerra Mundial dicen los analistas, pone en evidencia la incapacidad de la Unión Europea para ejercer la solidaridad con los que huyen de conflictos en los que la geopolítica occidental (también la europea) tiene tanto que ver. Personalmente no creo que ponga en evidencia nada. Sólo hay que recordar lo que aquella Comunidad Económica Europea hizo cuando en sus entrañas, serbios, bosnios y croatas se mataban delante de nuestras propias narices sin que hiciésemos lo más mínimo. Europa fracasa una vez más en esta escalada por acabar con el europeísmo social que impulsó su nacimiento y consolidación cuando la socialdemocracia europea regía los destinos del continente y Europa sí era un proyecto colectivo y solidario.

En las últimas horas sabemos que, según Merkel a España “le tocan” 6.000 refugiados para poder aliviar la presión en las fronteras húngara, griega, macedonia, alemana y austriaca. Hablamos de personas como de animales, como de bultos, como de mercancías a las que hay que deshumanizar para limpiar una conciencia demasiado negra. Entonces, la vicepresidenta del Gobierno que ha acatado sin rechistar todas las barbaridades económicas con las que los españoles hemos comulgado, ordenadas desde Berlín, Soraya nos dice que no, que nosotros, como la muy católica Polonia, con 2.000 ya somos píos, buenos y caritativos. Cumplimos. Y volvemos a numerar las tragedias para despojarlas del rostro humano y poder seguir con la cabeza alta y digna asumiendo que con esa cifra ya hemos cumplido nuestro deber con Dios y con la sociedad europea a la que tanto debemos.

Ya sabíamos que Rajoy era un excelente mayoral para ejecutar las órdenes de la dueña del cortijo europeo. Ahora constatamos que carece de ética para hacer frente a un problema humanitario ante el cuál escatima y regatea. Qué gran vasallo para esa clase señor(a).

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