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Juan Miguel Gómez

Juan Miguel Gómez Berbís es colaborador de ImpasseMag, profesor en la Universidad Carlos III de Madrid y socio fundador de Nimbeo y Universo iDEA. Apasionado del Kaizen y del Macallan con hielo. También es el autor de "Las Mentiras del Kaiser" y "La Quinta y el Espejo".

El uso de datos a medida, Fukuyama y The Great Hack

En el verano del 98, mi amigo Javier Panizo y yo estábamos en segundo de carrera y decidimos saltar a Londres, para, con la ayuda e inconmensurable generosidad de nuestros padres, estudiar English in Business (whatever this means) en la London Language School de Tottenham Court Road.

datos a medida

Aparte de una excusa para perfecta para perdernos por las noches londinenses empapuzadas de pintas de cerveza y de las copas de la discoteca Limelight en Shaftesbury Avenue, aquella aventura nos deparó el conocimiento de la obra de un tipo hasta entonces desconocido para nosotros: Francis Fukuyama.

Nuestro profesor de English in Business (whatever this means), un rubio de lentes locas con un aire a Elton John, no cesaba de repetir que su novela, ‘El fin de la Historia’, estaba totalmente equivocada. La tesis central de la novela estribaba en que la caída del Muro de Berlín y el consecuente desmoronamiento de la Unión Soviética y de todo el tejido de países comunistas forjado a su alrededor era el último gran cambio histórico y significaba el fin de la Historia (es decir, que no habría cambios históricos o sucesos a ese nivel). Nuestro profe discutía prácticamente todos los días esta tesis, exhibiendo la guerra de los Balcanes o la firma del Tratado de Maastricht que nos llevaría al inminente euro. Pobre.

Después de eso tuvimos el 11-S, la guerra de Irak, una Gran Recesión que cambió el mundo tal y como lo conocíamos, otras guerras y conflictos armados (como la de Siria), Trump, el Brexit y…estos últimos motivados por ‘The Great Hack’, según explica el documental de Netflix del mismo nombre.

Aquello sí que no podía haberlo pensarlo jamás nuestro profe. Millones de datos. Redes sociales (mejor dicho, Facebook). Y una empresa cuya sede estaba muy cerca de donde estudiábamos English in Business (whatever this means). En 2015, Cambridge Analytica, firma de consultoría política afincada en el Reino Unido, empezó a utilizar Facebook como medio de vigilancia del votante a través de la recolección de datos. Y a través de técnicas de minería de datos, lanzó a esos mismos votantes potenciales mensajes y datos a medida para influenciar, manipular y dirigir esos votos en una determinada dirección.

¿El fin de la Historia? Probablemente, el inicio de una Historia alterada y diferente donde la tecnología y su uso (ético o no ético) tiene mucho que decir. ¿Votamos lo que queremos o lo que un algoritmo nos está haciendo votar? ¿Hacia dónde van nuestras sociedades si el voto es alterado a través de la tecnología y el uso ilegítimo de toda la información y datos a medida que se tiene sobre nosotros?

Francis, espera y verás.

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