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Un alto en el camino - Impasse Mag blogs -

Víctor Goded

El dónde y cuándo nací no importa. Lo fundamental es que el periodismo es mi meta. El camino se hace al andar, con curvas, ascensos y descensos con un perfil de 360 grados. Abro los ojos para ver qué! nos ofrece el mundo y con las palabras busco comunicarme con los otros, porque la boca se queda pequeña. Esta será mi ciénaga, abierto a todos los públicos. Te invito a que entres...

De qué planeta viniste

javierfernandez

Mientras el deporte español masculino eterniza el debate de la selección española de fútbol, se lamenta por el estado de Rafa Nadal (e incluso hay quien vaticina el principio del fin de su exitosa trayectoria), lamenta la baja indefinida de Pedrosa y mira incrédulo los paralelismos en las carreras de Fernando Alonso y Carlos Sainz, un joven del barrio madrileño de Aluche se sube al primer cajón de un terreno que hasta ahora era desconocido para nosotros: el patinaje sobre hielo.

Javier Fernández, que en 15 días cumple 24 años, ha ganado este fin de semana el campeonato del mundo en Shanghái, un salto aún más grande si cabe a la medalla de oro obtenida en el campeonato de Europa obtenida el pasado mes de enero en Estocolmo. Desde luego este año, 2015, está siendo la de su consagración, si bien ya se había coronado en el Viejo Continente en 2013 y 2014 y es habitual que se lleve a casa el campeonato de España.

Con estos logros, se puede decir sin miedo a equivocarse que es el mejor patinador español de la historia. Lo fácil es pensar que no tiene mucho mérito, ya que apenas hay tradición en nuestro país. Lo que más se valora es precisamente eso, en un país en el que el patinaje artístico siempre ha pasado por alto (sobre todo en la categoría masculina), Javier Fernández es capaz de codearse con los mejores. Es más, es capaz de batirles. Se trata de un caso parejo al de Carolina Marín, de quien hablábamos en la anterior entrada a este blog.

El lado más amargo de esta historia es su realidad, la de un talento que se ha tenido que fugar en busca de más oportunidades. Tras curtirse en SAD Majadahonda, el Club Igloo y Club Circus Villalba, tuvo que emigrar a Toronto a los 17 años, la ciudad donde vive y estudia en la actualidad, porque en la tierra que le vio nacer no había medios para su desarrollo.

Supongo que será consciente que está llamando a esa puerta que en su día abrieron Severiano Ballesteros con el golf o Ángel Nieto con el motociclismo, en el que las nuevas generaciones rompen lo establecido y deciden probar otras disciplinas que no sean el balompié, el tenis o el baloncesto. Ahora los niños que le ven por televisión (probablemente menos de lo que se merece) han perdido el miedo al hielo. ¿Habrá llegado el patinaje a España para quedarse?

Foto: Twitter de Javier Fernández

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