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100 años de César Manrique: 10 obras imprescindibles

23 abril, 2019

César Manrique fue pintor, escultor, ceramista, pero, sobre todo, un artista social que realizó obras que intentaban exaltar el valor estético de la naturaleza, recuperando espacios degradados por el hombre, a través de su mayor aportación al arte contemporáneo: el binomio Arte-Naturaleza.

Este miércoles, 24 de abril, es el centenario de este visionario que convirtió Lanzarote en su mayor obra de arte.

César Manrique

Estas son 10 de sus obras imprescindibles en campo como la arquitectura, la escultura, la pintura y la botánica, ocho de ellas repartidas en su pequeña isla.

1.- Jameos del agua (1968)

Es la primera gran actuación de César en el paisaje de Lanzarote, creada en medio de un espectacular espacio geológico, en Haría, después de que el artista recuperara un tubo volcánico, por el que corrió la lava del volcán de la Corona, para crear un lugar de simbiosis entre el hombre y la naturaleza.

Sorprenden las formas con las que trazó un espacio de armonía entre arte y naturaleza y de contrastes a través de vegetación, paredes volcánicas y el azul de una piscina junto a un lago donde habita una especie endémica de cangrejo ciego y un auditorio, inserto en el jameo (oquedad en la lava), con magníficas cualidades acústicas.

2.- Taro de Tahíche (1968)

Durante uno de sus paseos por la isla, César descubrió unas burbujas volcánicas sobre la lava de las erupciones ocurridas entre 1730 y 1736 en Lanzarote. Dentro de una de ellas encontró un taro, una construcción que servía de refugio a los pastores.

Manrique usó aquel capricho de la naturaleza para construir una vivienda sobre la colada con estancias repartidas por cinco burbujas naturales y adecuó un jameo como zona de esparcimiento y piscina.

El Taro de Tahíche combina el lenguaje moderno en su interior con elementos de la arquitectura tradicional en el exterior. La casa fue un lugar cosmopolita, refugio de personalidades de la cultura y la política que llegaban atraídos por la personalidad de Manrique. Hoy alberga la sede de su Fundación.

3.- Casa Museo del Campesino (1968)

Ubicada en el centro geográfico de Lanzarote, entre San Bartolomé y Mozaga, se halla la Casa Museo del Campesino, un conjunto arquitectónico que rinde homenaje a la figura del agricultor local.

El complejo se comenzó en 1968 con la creación de una gran escultura abstracta en piedra ‘Fecundidad’, a la que siguieron un conjunto de edificaciones arquitectónicas, con fines museísticos, inspiradas en el modelo de la vivienda popular isleña con el característico blanco en sus muros y el verde en las maderas de puertas y ventanas.

4.- Lago Martiánez (1971-77)

El regreso de Manrique a Canarias, tras años residiendo en Madrid y Nueva York, coincidió con el despegue turístico del archipiélago. César lideró algunos proyectos cuyo objetivo se centraba en regenerar núcleos costeros como el de Puerto de la Cruz, en Tenerife, sumido en plena vorágine turística.

Allí ideó una auténtica obra de ingeniería con un lago artificial con cinco islas dentro. La central, la más grande, con una parte bajo el nivel del mar con un restaurante, salas de fiesta y jardines. Manrique incorporó al proyecto una serie de grandes esculturas entre las que destacan Monumento al Mar y Homenaje a Wilhelm Reich, inventor del orgón.

5.- Mirador del Río (1973)

El Mirador del Río es otra de las obras donde Manrique plasma, a través de una sucesión de detalles artísticos y arquitectónicos, el respeto e integración de la naturaleza y el empleo de soluciones constructivas y técnicas novedosas que hacen del edificio una muestra de arquitectura moderna.

Situado cerca de una antigua batería militar del siglo XIX, a 400 metros de altitud en el Risco de Famara, César contó con el arquitecto Eduardo Cáceres y el asesor técnico y artístico Jesús Soto para crear un mirador, sobre la atalaya, desde donde contemplar La Graciosa y el resto del Archipiélago Chinijo.

La fachada es una pantalla escalonada, que recuerda los antiguos bancales de la agricultura local, realizada en lava. En su interior, situado en la hondonada que resulta de perforar el monte, sobresalen los grandes ventanales y dos esculturas con chapas y alambres, realizadas por Manrique.

6.- Coxis enterrado (1975)

El lienzo ‘Coxis enterrado’ es una muestra del camino que toma el arte de César Manrique a partir de los setenta, con alusiones primigenias introduciendo en su pintura formas de animales fósiles enterrados o incrustados en coladas volcánicas.

Los restos mortales de animales y de partes anatómicas deformadas por los pigmentos y el polvo se congelan geológicamente bajo las capas de materia pictórica. Según la doctora en Historia del Arte, Violeta Izquierdo, «son expresiones primitivas y testimonio de la dualidad entre el hombre actual y los tiempos remotos».

7.- Murales de lava del Hotel Las Salinas (1977)

La prolífica creación de César, interrumpida en 1992 con su muerte en un accidente de tráfico, incluye una interesante labor como muralista con ejemplos repartidos por San Sebastián, Tenerife, Gran Canaria o Lanzarote.

Sobresalen los dos murales del Hotel las Salinas de Costa Teguise, fechados en 1977 y realizados con lava basáltica negra y con tratamiento basáltico de escayola que acentúan la expresión hacia la abstracción y la geometrización.

8.- Centro Comercial La Vaguada (1983)

Ubicado en el madrileño barrio del Pilar, la presión vecinal y la de los pequeños comerciantes, que querían el solar para parque y zona de recreo, no pudo frenar la apertura del primer gran centro comercial de España en 1983.

César ideó, junto al arquitecto José Ángel Rodrigo, un diseño creativo vinculado a la naturaleza donde entremezcla elementos comunes en su obra como el agua, la luz y la vegetación a través de cascadas, zonas de descanso, que imitan rocas volcánicas, grandes jardineras y una terraza con lucernario y pirámides de cristal por donde entra la luz natural protegida por unas velas que impiden el calor y reflejan la luz lunar por las noches.

9.- Jardín de Cactus (1990)

Construido sobre una antigua zona de extracción de áridos en Guatiza, convertida en basurero, el Jardín de Cactus fue la última gran intervención de Manrique en Lanzarote.

La rehabilitación de este paisaje degradado dio lugar a un conjunto estético donde el artista plasma la idea de jardín como espacio simbólico y real en el que se entremezcla el cromatismo de las piedras de lava que rodean el conjunto con el exotismo de centenares de cactus procedentes de Canarias y otras partes del mundo.

10.- Juguetes del viento (A partir de 1990)

Una parte importante de la escultura de César Manrique la conforman los móviles, bautizados por el artista como juguetes del viento, unas estructuras pesadas de hierro compuestas de esferas, círculos, pirámides… que con el alisio cobran vida y se vuelven etéreas y sin peso.

César asoció su imagen a los molinos de viento, comunes en el pasado en Lanzarote, y planeó poblar su geografía con estos artilugios sustitutorios ante la desaparición paulatina de los molinos.

La muerte de Manrique ralentizó un proyecto que más tarde se fue ejecutando a partir de los bocetos del artista y ocupando lugares estratégicos de Lanzarote.

Lanzarote, el arte y la naturaleza 

Para muchos, la mayor contribución de Manrique al mundo del arte está relacionado con el cuidado a la naturaleza y el compromiso ecologista que abanderó en defensa del territorio insular. El binomio arte y naturaleza marcó su propuesta estética y su vida.

Fotografías: Destacada y cabecera: César Manrique, EFE; Jameos del agua; Casa Museo del Campesino; Mirador del Río; Gran Meliá; CACT Lanzarote/Fundación César Manrique.

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