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Cabo de Gata: cuando conservación y desarrollo se dan la mano

9 abril, 2015

Compatibilizar los valores ambientales con un desarrollo económico sostenible es una de las claves para la conservación de la «joya de la corona de Almería», el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, donde los empresarios se han adaptado al entorno, pero aún existen retos para evitar «morir de éxito»

EFE

Cabo de Gata Níjar

Los fenómenos volcánicos submarinos son el origen de un paisaje único en la península que hoy nos devuelve una sierra volcánica de acantilados, playas fósiles y pequeñas calas que convierten a este espacio natural en un lugar diferente y perseguido.

El concepto de Parque Natural ha cambiado a lo largo del tiempo, tanto para la población local como para los gestores. Según explica el director de Conservación del Parque, Emilio Roldán, «veíamos estos espacios como una especie de joya que no había que tocar, pero no podemos olvidarnos de que son un recurso del que se puede vivir«.

Así, en apenas diez años se ha pasado de cinco empresas de turismo activo a las 37 que hoy se dedican a explotar una actividad comercial basada en los recursos naturales y que «son los primeros que se encargan de cuidar el entorno».

10688943w Cabo de Gata-Níjar fue declarado Parque Natural en 1987 y es de los pocos espacios protegidos que ya es Zona de Especial Conservación (ZEC) de la Red Natura 2000. Su origen es único dentro de la Red Europea y Mundial de Geoparques y fue declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco. Sus fondos marinos son Zona de Especial Interés del Mediterráneo y sus salinas forman parte de la lista de humedales del convenio Ramsar. Cuenta con más de un millar de especies vegetales, algunas endémicas de la zona, y más de 80 animales, entre las que destacan las aves, que encuentran en este entorno «un punto estratégico» para sus migraciones hacia África y convierten al espacio en Zona de Especial Conservación para las Aves (ZEPA).

Roldán ha explicado que la gestión del Parque «es muy complicada», ya que el 87 % de la superficie es de naturaleza privada y hay que establecer mecanismos de colaboración con los particulares. Además, «la capacidad de carga de nuestras playas y espacios más emblemáticos se ve desbordada en verano y, si no ponemos remedio, podemos morir de éxito«.

Por su parte, el presidente de la Federación de Asociaciones de Empresas de la Marca Parque Natural de Andalucía (Fasepan), Fernando Alonso, ha explicado que «ninguna de nuestras empresas pone en peligro la conservación de este territorio, sino que es nuestro ‘leitmotiv'». Por eso, a la Marca Parque Natural, distintivo de calidad de la Consejería de Medio Ambiente, se pueden adherir empresas agroalimentarias, de turismo de naturaleza y de artesanía comprometidas con la sostenibilidad.

Alonso, que también es propietario de la empresa turística Grupo J126, ha afirmado que «somos conscientes de que la protección de este espacio es lo que hace que la gente venga a verlo y lo valore».

10688936wEn el mismo sentido se ha expresado el director de Subparke Turismo Activo, Karlos Mina, un navarro asentado en la zona que encontró en Cabo de Gata un «territorio fronterizo con unos valores naturales e históricos espectaculares y gran calidad de vida». Ha reconocido, sin embargo, que hay «pequeños conflictos» para compatibilizar negocio y entorno en un territorio protegido que restringe ciertos usos, y ha reclamado mayor coordinación entre administraciones; «la población local está condenada irremisiblemente a vivir del turismo y hay que articular los mecanismos para que puedan realizar su labor con garantías».

«Al vender el territorio como un espacio espectacular donde se pueden hacer actividades en la naturaleza -ha insistido- la administración ha creado una demanda sin tener los mecanismos para satisfacerla con calidad«, aunque «muchas veces es la sociedad la que va de sostenible y luego mete el coche a diez metros del agua».

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