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“Es un momento aburrido para la radio, si arriesgas te llevas más sorpresas”

1 octubre, 2015

El periodista Ángel Carmona (Jerez de la Frontera, 1979) dirige y conduce el programa `Hoy empieza todo´, aunque él matiza que forma parte de un equipo. Gus, Pablo y Ángel despiertan cada mañana en Radio 3 con sentido común, humor y música, mucha música. En Headbangers Rare Guitars, en pleno centro de Madrid, una afinación en sol acompaña melódicamente la conversación que trata de radio y otras cosas importantes de la vida. Sólo nos queda decir: «Todo va a salir bien»

Ángel Carmona

Impasse Magazine: Empezaré diciéndole, por si no lo sabía, que hay un grupo de Facebook con el nombre ‘Dios existe, se llama Ángel Carmona y está en Radio 3’. Dígame cómo se asume esto.

Ángel Carmona: Con tranquilidad. Es un grupo que se creó hace siete años y no ha crecido en este tiempo (Risas). Supongo que fue algo anecdótico. Me hizo mucha gracia. Si hace falta les paso una foto y lo actualizamos (Risas).

IM: ¿Qué canción ponemos para acompañar esta charla?

AC: (Toca una melodía). Ahora me paso el día con esta afinación en sol abierto. Veía a Keith Richards tocando la guitarra en un vídeo y tocaba una afinación que no sabía que existía. Podemos tocar ‘Wild horses’ en la versión de ‘Stripped’, aquel disco acústico de Rolling Stones. Estoy muy loco con esa afinación.

IM: Imagine que toda nuestra vida está unida a una banda sonora que, como en las películas, cambiara el tono según las situaciones que viviésemos. En ese caso, la música del mundo actual, ¿cómo cree que sería?

AC: (Toca una melodía). Cada uno debe crear su banda sonora. El mundo es diferente para cada uno. Si abrimos el periódico la banda sonora sería ‘La cabalgata de las valquirias’ de Wagner rollo ‘Apocalypse Now’. Pero a lo mejor abres la puerta de tu casa y la banda sonora sería un Nocturno de Chopin. En este caso, si sirve de algo, me hago listas para escuchar música en casa. La banda sonora de mi casa sería Mac DeMarco o Father John Misty. Esa es la música que yo escucho ahora. Pero luego si vas a echar una carrera pues te pones a Iron Maiden. Conforme vas caminando, vas eligiendo. No hay nada fijo, hay muchos puntos de vista.

IM: Gaditano, de Jeréh (con acento)

AC: (Risas) Sí.

IM: ¿Qué quiso ser usted cuando era niño?

AC: Dibujante de tebeos. Me ha gustado siempre dibujar aunque no tenga muy buena mano. Hago garabatos y pensando figuras. De pequeño mi idea era ser dibujante. Durante un tiempo, en la universidad y poco después tuve junto a un amigo un grupo creativo que se llamaba Bola 8 y hacíamos tiras cómicas.

IM: Seguro que también soñaría con ser músico.

AC: La música viene un poco más tarde, a los 13 o 14 años. Mi madre siempre insistía que tenía cualidades para tocar un instrumento. Mi padre tocaba el saxofón, la guitarra, el piano, el clarinete. Un amigo suyo me daba clases pero a mí no me gustaba nada. No sé exactamente dónde estuvo el momento de inflexión y pasé de un punto a otro. De repente era una obsesión con la música. Curiosamente tiene que ver con un disco de Vinicius de Moraes que me venía muy grande. Bossanova que me venía muy grande pero que me dejó trastocado e inició un fervor por coleccionar, por escuchar, por conocer, tener… A partir de ahí, fue irresistible.

IM: Siguiendo el ejemplo de su padre, aparte de la guitarra, ¿toca más instrumentos?

AC: No, no. No soy muy listo, ni siquiera tengo capacidad rítmica para tocar el bajo, por ejemplo. Yo toco la guitarra y lo que hago de un tiempo a esta parte es cambiar las afinaciones. Ante la imposibilidad de ser técnico, por lo menos crear.

IM: ¿Y a la hora de grabar?

AC: He tenido grupos durante mucho tiempo y sigo con ello. Siempre he tenido bandas. Proyecto en solitario, otro grupo que se llamó La señora Wilson, otra banda que se Aeroestato, que tenía más intenciones e intensidad. Ahora casi todas están basadas en un intento de disfrute total. Una tiene que ver con el proyecto Leãozinho y en otra hacemos versiones de Neil Young. Desde que rompí con eso, con el hecho de pretender que tus canciones fueran escuchadas y gustar y todo eso, soy más tranquilo. Tocas con más calma y valoras más el trabajo de los músicos. Yo no soy músico, no cobro por eso.

«Tenemos total libertad. Afortunadamente no hay una mano que mece la cuna. Hay un sentido lógico de poner la música que le gusta a la gente que nos escucha»

ACPincha

IM: Es difícil indagar en su perfil profesional ¿Cuál ha sido su formación?

AC: (Pausa para un ritmo de guitarra) Lo que hice fue llegar a COU sin saber lo que iba a hacer. No tenía vocación. Tengo un amigo con el que compartía sesiones para escuchar los programas de Gomaespuma, incluso íbamos a verlo. Ese es sin duda uno de los momentos de apertura y clarividencia a la hora de dedicarme a esto. Él también me introdujo en el conocimiento de algo como Radio3. A los 17 años, no sabía qué hacer y opté por hacer Periodismo, pero no quería irme a la guerra, ni escribir. Mi mundo ha estado siempre asociado a Radio Nacional de España. Pedí unas prácticas en tercero de carrera. Me dieron un mes, luego hice tres, y acabé quedándome nueve. Todo se hizo más grande en Radio3, en ‘La ciudad invisible’ con Javier Díez. Seguí en la universidad y luego me llamaron para estar un mes en un programa que se llamaba ‘Cinco minutitos más’. Después hice el Máster de Radio Nacional de España, salí fuera, me contrataron por un año, volví a salir, me contrataron para otro año. Todo eso en Radio Exterior. Siempre ha estado ese deseo. En 2007 entré de manera definitiva en RNE. De manera paralela a ese camino de entradas y salidas de la radio, estuve en una productora, escribí bastante tiempo para ‘Rolling Stones’, para ‘FM’, ‘Zona de obra’, ‘Rockdelux’ y otras. Iba haciendo contactos y adquiriendo conocimientos. (Toca una melodía) Me dieron infinitas oportunidades para conocer, practicar, equivocarse. Ese es el mejor de los deportes. Los errores son importantísimos. A base de hacer las cosas mal, alguna cosas salen mejor.

IM: Escuché en cierta ocasión a Pedro Almodóvar hablar sobre los críticos artísticos, sobre los que no tiene una buena opinión, que ningún niño sueña de pequeño con ser crítico de cine, musical o de arte. Usted es crítico musical.

AC: (Risas) Tiene toda la razón, aunque yo sí soñé con seguir los pasos de la gente que escuchaba o leía. Nunca olvidaré que cuando estaba en aquellas primeras prácticas, y estaba con una chica que se llama Mariela Rubio, que ahora está en la Cadena Ser, veíamos la mesa de Jesús Ordovás siempre llena de discos. En vez de cantar ‘I wanna be your man’ de The Beatles (Canta), cantamos «I wanna be Ordovás» (Risas). Era como ¡joder!, ¡lo que tiene este tío! Así que con respecto a lo que dice Almodóvar, sí y no. Si se refiere a que todo crítico, por ejemplo de música, tiene un músico frustrado, en mi caso sí. (Risas) Lo digo con toda la salud mental e higiénica del mundo. Yo defiendo algo que me enseñó Toni Garrido: tengo el mejor trabajo del mundo. No me cambio por ser director de cine con Premios Óscar.

IM: En Radio Nacional entra como becario y ha acabado al frente de uno de los programas más simbólicos de Radio 3 (quizá junto a Siglo 21, Disco grande o 180 grados) ¿Se lo esperaba?

AC: Siempre había querido estar en Radio 3. Un amigo me dio un consejo: «Ve con tu entraña». Hasta que te das cuenta de eso, hay un proceso. No consideramos que estamos en el programa más o menos importante de la radio, estamos en nuestro programa. Pablo (González Batista), Gustavo (Iglesias) y yo estamos metido en un proceso desde hace siete años que se realimenta y queremos vivir el presente.

IM: Esta temporada se inicia con un lema muy integrador #soyradio3.

AC: Sí, es una idea del año pasado y Tomás Fernando Flores (director de Radio 3) quería mantenerlo. Para mí es muy acertado. Da una sensación común de compartir todo lo que es Radio 3. Eso es también lo que queremos nosotros: Todos somos Radio 3. Es una idea muy participativa.

IM: Me gusta mucha un pequeño texto en su perfil de ‘Hoy empieza todo’ en la web de Radio 3: [Tenía que pasar. No lo decidimos nosotros: de repente, amanece. Y a esa hora, ni los pájaros cantan, ni las nubes se levantan, pero la radio suena. Tenemos el tiempo justo para afeitar al gato, sacar la barba a paseo, llegar pronto al atasco y tropezarnos con un trabajo. Enciende la radio, que no es para tanto] Es todo una declaración de intenciones, ¿es suyo?

AC: (Piensa) Eso es mío, sí. Es algo que compartimos desde el primer día. Si vamos a amanecer no podemos ser el tipo que parece que está farlopado, eufórico. Yo tengo el mismo sueño que tiene todo el mundo. Yo lo digo en antena: «Tengo sueño». Es un día que arranca, con un pequeño empujón es un día mejor, pero no artificial. No es alegría de gimnasio, es natural. Tengo sueño así que vamos a poner canciones, que venga Pablo y nos cuente lo que pasa, que venga Gus y echemos un buen rato. De manera natural.

IM: Su espacio mezcla música y humor. ¿Cómo se plantea esa combinación?

AC: Depende un poco del sentido común. Hay guiones y estructuras que están preparadas pero a veces te lo saltas y la gracia está en combinar cuando te sueltas y lo haces de manera natural. Intentamos evitar la erudición y a veces te salen definiciones más toscas a la hora de etiquetar una banda. A veces incluso creamos personajes. Por ejemplo, Neil Hannon de The Divine Comedy es «el pequeño Neily» porque vimos una vez que era bajito y se ha quedado con ese nombre.

IM: ¿Qué es lo mejor y lo peor de trabajar cada día en la radio?

AC: Lo mejor se lo leí a un compañero mío que está ahora en Radio Marca, Carlos Sánchez Blas, y decía: «1.- Tener el mejor trabajo del mundo y 2.- Si hoy no ha salido bien, al día siguiente va a salir mejor». Es una satisfacción total. Lo peor. Me cuesta encontrarlo. Lo que te dejas en el proceso de búsqueda. Levantarse tan temprano hace que tu condicionante físico sea como el de un bebé…

IM: Lo vuelve a repetir, ¿a qué hora se levanta?

AC: A las 4:27 de la madrugada. El año pasado a las 4:29 pero me he quitado dos minutos

«La radio en general está estancada. En la expresión radio fórmula, un concepto elimina al otro. Lo bonito es que no haya una fórmula para hacer la radio y que cada día intentes hacer algo nuevo»

ACParedGuitar

IM: ¿Cuáles son sus referentes en esto del periodismo musical?

AC: Hay bastantes. Recuerdo a Chema Rey hacer una radio que me gustaba. Una radio de pie y vibrante, al igual que también hacía El Mariskal Romero, un locutor que escuché durante un tiempo. Me parecía que tenía una pegada enorme. Recuerdo a Diego Manrique, sobre todo leerlo. Era un referente más. Luego me fijé mucho en Carlos Galilea, que me abrió muchas puertas a otras músicas. Juan Claudio Cifuentes era un locutor de saber universal y estructurar canciones. Me gustaba mucho también la televisión americana. Sus presentadores no hacen música pero que trabajan con contenidos musicales. Seguro que me dejo a mucha gente pero bueno…

IM: ¿Quién o cómo se decide en Radio 3 la música que se pincha en cada programa? Por ejemplo en ‘Hoy empieza todo’.

AC: Lo decidimos nosotros. Hasta donde llegan mis dominios, Gustavo Iglesias y yo somos los responsables de la música. Por lo general, yo preparo la música de la primera hora y él de la segunda. De manera conjunta decidimos los melocotonazos, apadrinados y todo eso. Por cierto, suma a la lista anterior a Gustavo Iglesias. Cuando yo llegué a hacer prácticas, él estaba en el máster. Me enseñó quién era Elvis Costello, por poner un ejemplo. Costello es el autor de la primera canción que ponemos cada vez que empieza la temporada: `Radio, radio´. Somos nosotros, nuestro olfato y la opinión de la gente que nos escucha. Sabemos que también por ahí tienen que tirar las cosas.

IM: ¿Existe total libertad?

AC: Sí, total. Afortunadamente no hay una mano que mece la cuna. Hay un sentido lógico de poner la música que le gusta a la gente que nos escucha. Si quiero llamar tu atención tendré que decir algo que te agrade y luego intentaré decir mi mensaje. Muchas veces hemos propuesto bandas que a la gente no le han interesado. Otras son ya cultura popular.

IM: En una entrevista con Judith Mateo en nuestro magazine, declaraba que “Fuera del circuito comercial, la música en España está maltratada” y era bastante dura con los espacios de radio fórmula. ¿Usted qué opina?

AC: Yo creo que podría hacer una reflexión sobre la radio en general. Está siendo un momento bastante aburrido para la radio y es una pena. De todas las radios se aprende, es mi conclusión. Escucho otros programas, no solo de Radio 3. Intento cazar trucos, y ver qué hay por aquí y por allá, como oyente también. Me fastidia estar escuchando, buscar en las webs de las radios, y no encontrar nada que esté bien. En la radio fórmula también hay programas que pueden ser muy interesantes porque tienen un tratamiento muy atrevido. Me da pena, compartiendo lo que dice Judith, que hay una visión bastante plana de lo que pasa, de poco riesgo. Si arriesgáramos más todos, seguramente nos llevaríamos más sorpresas. La radio en general está estancada. Es bueno escuchar muchas emisoras para saber qué te gusta y qué no, cuáles son más atrevidas y cuáles menos. En la expresión radio fórmula, un concepto elimina al otro. Lo bonito es que no haya una fórmula para hacer la radio y que cada día intentes hacer algo nuevo.

«La cultura española tiene una realidad bastante pobre. Es una lástima que los artistas tengan sus posibilidades cercenadas en comparación con otros países europeos. No se fomenta la creatividad»

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IM: Y sobre el IVA cultural ¿cómo afecta realmente a la industria?

AC: Hay que pensar que la industria cultural española ya tiene una realidad bastante pobre en cuanto a las posibilidades de su consumo. No a su creatividad, que la hay, y mucha, aunque podría haber más. Todavía existe el estigma de «ese artista que no parece español», o «esa película que no parece española». Aparte de querernos un poco más hay que pedir más a los artistas, a mí como locutor, a ti como periodista. Si pedimos, supongo que también deberíamos ayudarles. Es una lástima que los artistas tengan sus posibilidades cercenadas en comparación con otros países europeos. No se fomenta la creatividad. Es difícil. Y además, no escucho a los gobernantes que lo justifiquen.

IM: Hablemos de Leãozinho. Un proyecto musical solidario que aplaudimos desde Impasse Mag. Cuéntenos cómo se enfrasca en este proyecto, cómo le va y cuáles son los próximos retos.

AC: El proyecto nace por un error. Como dije, vivir acompañado del error, a veces genera algún acierto. En 2011 me acerqué a la favela ‘Parada de Lucas’, de la zona norte de Río de Janeiro, con un proyecto que llevaba unos ordenadores para montar un aula de informática. Para mí resetear es el deporte habitual. Así que como no sabía de informática, y la ONG ya llevaba ese tema, propuse en un centro cultural la posibilidad de llevar un par de guitarras y dar clase. Hablé con la marca Gibson que tenía un par de guitarras, una me la regalaron y otra me la dejaron por nada. La música es una herramienta para amar, para conocer. Empecé a conocer a niños a través de la música. Cuando nos íbamos encontramos a adolescentes que pudieran continuar dando clases. Con Nuria Dillán me hermané y empezamos este proyecto. Nos preguntamos si podíamos organizar conciertos en España para pagar a esos chicos adolescentes y que pudieran seguir dando clases a los más pequeños gratis. Así nace el proyecto, como la canción de Caetano Veloso. Le pusimos ese nombre porque la conocían los más viejos y los más pequeños. Desde entonces estamos trabajando. Es un proyecto muy pequeño, muy modesto pero ha contado con la ayuda de la comunidad musical española. Vetusta Morla ha recaudado guitarras de fans a cambio de material de la banda. Han tocado han ayudado a conseguir dinero bandas como Muchachito Bombo Infierno, Fuel Fandango, Supersubmarina, entre otros. A Jairo Zavala Depedro nos lo llevamos a la propia favela e hicimos un concierto allí. Hace un mes estuvimos en el Sonorama y gracias a la generosidad de la gente hemos mantenido un presupuesto para continuar este sueño. Estamos preparando el proyecto en otra favela que se llama `Morro de caracol´ que también está por la zona norte de Río. La idea es aprovechar todos los contactos para un bien común. Si todo saliera bien, la historia sería hacerlo aquí, que también hay lugares que lo necesitan. Es hacer lo que hizo Jesús (el amigo de su padre que le daba clases de guitarras) conmigo. En las favelas, territorio de narcotraficantes, si pones una guitarra, igual consigues que la vida de los niños sea un poco distinta. Ni más ni menos. Utilizamos la música como una herramienta.

IM: Otro lema, esta vez de Leãozinho “la música genera música”.

AC: Sí, eso es lo que queremos hacer. Componer una canción con ellos. Les damos un acorde (Toca la guitarra), ellos lo reciben (Vuelve a tocar) y nos lo devuelven. Entonces nosotros les damos otro. Ese es la idea emocional, hacer una canción juntos.

IM: Le vi presentando el concierto del día 31 de enero en Madrid ‘Por un mundo sin ELA’. ¿Cómo surge colaborar con esta iniciativa? ¿Fue a través de Carlos Matallanas?

AC: Da la casualidad que Carlos (Matallanas era coordinador de deportes del digital ‘El Confidencial’, al que le fue diagnosticado de ELA el verano de 2014) y yo nos habíamos visto una vez. Un amigo común (Juanfran) me hablaba de Carlos y cuando me llamaron por vía de Manuel Notario, pedí que me lo contaran bien. No sabía nada de ELA y un médico me explicó todo al respecto. Hablé con toda la familia Matallanas, que es adorable. Luego me di cuenta que era el amigo de mi amigo, es decir, que te puede pasar. Me arrolló para bien. Que una persona sepa que no se va a poder curar, o que sea difícil encontrar una solución, pero pueda llegar para el siguiente, es lo mejor que se puede hacer en la vida. Yo no sé si haría lo que hace Carlos. Es un valiente. Él tiene una frase que yo digo todo el rato. A mí me la enseñó Depedro: «Todo va a salir bien».

“Con los festivales se fomenta la música en directo pero hay que tener en cuenta que hay discos y hay canciones que igual no nacen para estar en un escenario”

Ángel Carmona

IM: Un asunto del que nos gustaría hablar con usted es el auge de los festivales. Entendiendo que todo es cíclico, ahora parece que la localidad que no tenga un festival de música en verano no es nada. Hace en torno a ocho o nueve años no era así ¿Cómo analiza este fenómeno?

AC: Cuando pasen unos pocos años se verá la realidad de estos años. Esto es un fenómeno más grande de lo que nosotros estamos viendo todo el rato. Estamos hablando de un nivel cuantitativo enorme. Se ha producido un auge que tiene una mezcla. Una estabilización del fenómeno festivales a lo que se suma la escena musical actual, que es boyante. Esas bandas ya no suenan solo en Radio 3, suenan en otras emisoras. ¿Es probable que estalle esa burbuja? Es muy probable, no todos podrán sobrevivir. También te das cuenta que muchos festivales tienen una situación bastante desastrosa. Otros no, como por ejemplo Sonorama. Ahí tienes la mezcla de la fiesta del pueblo, con un contenido grande, en un lugar no demasiado extenso para que la gente esté a gusto. En fin. Es como cuando se habla del auge del hip hop o los videojuegos. Será que los festivales ya están asentados.

IM: Nosotros tenemos otra teoría. Ahora las discográficas entienden que el negocio está en el directo y no tanto en los discos de estudio, por aquello de la piratería, e incitan en sus contratos a un mayor número de conciertos. Pasa con todos. Ahora los grandes dan más conciertos que nunca, por ejemplo.

AC: Sí, seguro. Muchas discográficas sacan porcentaje de los conciertos. Ahora ya hay otros artistas que ni siquiera tienen discográfica. Editan sus discos y los venden ellos mismos en los conciertos, hay decenas de ejemplos. Se fomenta la música en directo pero hay que tener en cuenta que hay un disco y hay canciones que igual no nacen para estar en un escenario. Quiero pensar en un disco muy bonito que es el de Napoleón Solo. Un disco que igual no le lleva a muchos festivales, pero ese es su camino. Lo que quiero decir es que también pienso en el concepto de las canciones.

IM: Ángel Carmona es futbolero y del Real Madrid…

AC: Soy del Real Madrid. Es una manera de estar cerca de mi padre porque él lo sigue mucho. Me gusta mucho pero no voy al campo más que una vez al año. También me parece una herramienta para tratar con mi padre, o con mi mejor amigo que vive en México y que es muy futbolero. Es algo que no se puede cambiar.

IM: Hablemos de redes sociales, ¿cómo se lleva con ellas?

AC: (Piensa) Tengo que hacer una pausa porque es una relación amor-odio. Estoy todo el rato mirando redes sociales y es una pérdida de tiempo y energía muy potente. También creo que te da un rédito porque te enteras de muchas cosas. Soy uno de esos vilipendiado por los 140 caracteres de Twitter porque a veces piensas que te has enterado de algo y luego no sabes qué está pasando. Hay que leer bien. Tengo que pelearme con ello. Por otro lado, toda la información que te da, el olfato, es positivo. Estoy en un proceso de autocontrol. Me pregunto cuánto cotizarán los seguidores el día que desaparezca una red actual como Twitter.

IM: Recomiéndenos algo de lo último y lo mejor que haya escuchado recientemente.

AC: Te voy a decir el último disco de Panda Bear.

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