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“Viendo cómo funciona el mundo fuera del agua, compruebo que hay mucha gente acomodada”

19 mayo, 2015

Cuando los deportistas de alto nivel se retiran es para disfrutar de la vida. Andrea Fuentes (Valls, 1983) está aprovechando cada momento fuera del agua como si fuera único. Tras abandonar la natación sincronizada en enero de 2013, se lanzó a la aventura de ser madre, montar un biocentro, entrenar a jóvenes e incluso a escribir. Con estas actividades es normal que cueste tanto sacar un rato para charlar con ella. Gracias a su voluntad ha sido posible esta entrevista

Andrea Fuentes

Impasse Magazine: ¿Prefiere la vida dentro o fuera del agua?

Andrea Fuentes: Hay algunas cosas que echo de menos de dentro, pero la vida actualmente, como es en lo que me toca, en el sentido en que mi cuerpo y mis intereses tiran más para fuera del agua, estoy mejor ahora. Cuando me dedicaba a la sincronizada también era feliz. Por eso es complicado responder a esta pregunta. Al preguntarme a día de hoy, reconozco que estoy mejor fuera.

IM: ¿Sigue practicando deporte por su cuenta?

AF: Hasta hace poco no hacía. Cuando me retiré no tenía ganas de ver una piscina ni en fotos. Cuando me quedé embarazada lo que hacía fue caminar mucho y un par de días natación… durante esos nueve meses. Actualmente hago sobre todo yoga, monto en bici y poco a poco estoy volviendo a ir al agua.

IM: De su vida como nadadora sincronizada y cómo empezó a dedicarse a ello ya se ha hablado  mucho. Quisiera saber, si volviera a nacer, ¿repetiría la experiencia?

AF: No lo sé, siempre me lo pregunto yo también. Creo que haría un deporte más sano en el sentido de que no sean tantas horas en cloro. Me decantaría por uno en el que estuviera más involucrada la naturaleza. Tengo que reconocer que me ha gustado la vida del deportista. Mi duda es sobre si me metería tan de lleno en la piscina, ahora que he comprobado que hay tantos deportes diferentes. Si no eligiera la rama deportiva me inclinaría por el ballet,  concretamente por la danza contemporánea.

IM: ¿Hace ahora algo relacionado con la danza contemporánea?

AF: No, la verdad es que no, porque no tengo tiempo (Risas). Pero me encantaría. Creo que habría elegido una disciplina en la que me pudiese meter a fondo, no sólo como afición.

“Ona Carbonell era un diamante en bruto y yo intenté ayudar a pulirlo” 

AF Ona

IM: Ha hecho dúos con Gemma Mengual y Ona Carbonell. ¿Qué le aportó la primera?

AF: Con Gemma yo era muy jovencita. Fue subir el nivel en mi trayectoria dentro de la natación sincronizada. Tenía la carrera, así que fue como hacer el máster.

IM: ¿Qué le  aportó la segunda?

AF: Fue la compenetración máxima con alguien que tenía las mismas ganas de trabajar que yo. Era el trabajo en equipo en su máximo estado, en el sentido que nos retroalimentamos tanto que así explosionó mucho más.

IM: ¿Qué cree que les aportó usted a ellas?

AF: A Gemma le aporté frescura, porque ella era siete años mayor que yo. Venía de una pareja que era más de su edad (Paola Tirados), estaban más cansadas. Le contagié motivación viva que yo tenía dentro, al menos eso es lo que me dijo (Risas). Veía en mí alguien con muchas ganas, por lo que le transmití ese esfuerzo que yo tenía. Según me dijo, le ayudó a que los últimos de su carrera fueran espléndidos en el sentido de que no eran aburridos. En cuanto a Ona, como era más pequeña que yo (siete años), creo que es un poco lo que hizo Gemma conmigo. Ella era un diamante en bruto y yo intenté ayudar a pulirlo.

IM: La natación sincronizada ha ocupado portadas cuando ha habido polémicas, como la de Tarrés. ¿Hay alguna forma de revertir eso?

AF: Creo que no tiene arreglo mientras ‘Sálvame’ tenga tantos espectadores (Risas). Por lo que veo, no es sólo así en España, ocurre en todo el mundo. Esto lleva sucediendo de toda la vida, antes de la aparición de la televisión. En la época medieval se juntaba la gente para ver morir al acusado en la plaza. A la gente le gusta el morbo, y cuanto más sufren los demás, más miro para ver lo bien que estoy yo. No espero que eso cambie nunca porque sólo me decepcionaría. Me quedo con los que saben percibir más allá, con la reacción de cada uno de ellos, que para mí son más ricos sociológicamente. Son gente interesante.

IM: ¿Qué opinión le merece que se quiera implantar la natación sincronizada masculina?

AF: Muy bien, ya era hora, llevan años. Hay un estadounidense que es buenísimo, tienen unos 40 años, y va a participar porque al fin le dejan (se refiere a Bill May). Ese hombre a los 20 años estaba pletórico, ganaba incluso a la campeona del mundo. También se entiende que no se haya tomado antes esta medida porque no había suficientes hombres. Pero bueno, es cierto que ahora hay los mismos que había antes, lo han hecho mixtos para empezar. A ver si se abre la veda y se instaura también sólo para hombres. Ahora de momento únicamente pueden competir si van con una chica. Es algo muy bueno. Nos quejamos de la discriminación y lo hacemos al revés.

IM: ¿Le ha dejado secuelas físicas la práctica durante tantos años de este deporte?

AF: Sí. Tengo los dos hombros que no puedo moverlos hacia atrás. Es decir, puedo pero tengo un tope (hace el gesto). Ya sé que me voy a morir con eso, que no voy a recuperar movilidad. Tengo que ir con cuidado con la espalda. En el embarazo lo notaba si tenía mucho peso. Son gajes del oficio. Seguro que un obrero está peor que yo, porque al menos en mi caso tenía fisioterapeutas que me cuidaban. Pero los paletas cargan sacos de 50 kilos sin calentar ni masajes durante ochos horas al día. Tengo lesiones irreversibles, pero es normal, cuando le has metido tanta caña a tu cuerpo… Eso sin hablar de las posibles lesiones de órganos, porque con tanto cloro inhalado durante tantas horas, a saber. Peor lo tiene un fumador de dos paquetes al día.

“Estaba tan nerviosa antes de nuestra actuación en Pekín que estuve a punto de desmayarme”

AF Medallas

IM: Usted ha participado en tres Juegos Olímpicos. ¿Podría describir brevemente qué supuso cada uno (Atenas 2004, Pekín 2008 y Londres 2012)?

AF: Atenas 2004 fue increíble porque nos habíamos quedado a las puertas de clasificarnos para  Sidney 2000, algo que fue un varapalo para nosotras porque nos habíamos esforzado muchísimo. Así que 2004 fue un premio a nuestras vidas, son los que más he disfrutado. Por supuesto que fuimos a competir, pero ya teníamos al menos el reconocimiento de estar allí. Eran nuestros primeros Juegos y no te esperas ir a por medallas, que eso no quita que quisiéramos ganar. Fue una experiencia única, por primera vez vimos a todos los deportistas cara a cara, a aquellos que veíamos por la televisión desde pequeña. En 2008 fue diferente,  íbamos decididamente a por medallas. Era una presión muy grande. Es verdad que había algo de seguridad en quedar arriba, porque confiábamos tanto que sabíamos que íbamos a ganar un metal. No había lugar para dudas. No obstante, no eran unos Juegos para participar, ibas a pulir al contrincante. Te pones en modo trabajo. En 2012 fueron más luchados, porque no estaba tan clara la medalla. En mi caso, estaba más nerviosa en Pekín que en Londres, porque era la primera vez que hacía dúos. Me acuerdo en el momento justo antes de empezar que casi me desmayo de los nervios. En 2012 ya me pilló más experimentada, con lo que psicológicamente no fue tan duro. Aunque no fui a disfrutar los Juegos, tanto en 2008 como en 2012 fueron las victorias más vividas de mi carrera. En 2008 trabajé muchísimo para ganar ese puesto en el dúo. Y en el 2012 Ona y yo nos lo curramos para ganar a las chinas. Supuso una recompensa a tantísimo esfuerzo. Nos supo a gloria, más que por la medalla por el hecho de saber que lo hicimos como queríamos, que lo luchamos hasta el final.

IM: ¿Algún deportista que conoció que le hiciera ilusión?

AF: Tenia curiosidad por coincidir con Rafa Nadal en 2008. Él siempre estaba con los de baloncesto. Les conocimos a todos, incluido a Nadal, en Pekín y fue muy divertido. Estuvimos bastante tiempo en la Villa Olímpica. Es gracioso ver en vivo a estos profesionales tan tan conocidos, como Rafa o Pau Gasol. Lo que más me sorprendió fue su humildad. Internacionalmente también te llama la atención Michael Phelps o Usain Bolt. Aunque la verdad que no soy forofa del fenómeno fan, entiendo que están concentrados y no quiero molestarles.

IM: ¿Hay alguna anécdota divertida?

AF: La última noche en 2012, que nos mezclamos en la zona de basket de la Villa Olímpica varios deportistas de distintas disciplinas para celebrar nuestra participación. Acabamos pintando las paredes, hicimos street art. En plan bonito y divertido, cada uno haciendo sus pequeños cómics sobre lo que le hace gracia de su deporte. Se ve que a la organización no le gustó para nada y nos hicieron pagar las pintadas. Se mosquearon mucho. Pero era un buen cuadro, historia del deporte.

IM: ¿Qué le parece ser la medallista olímpica más laureada de nuestro país?

AF: Ya, eso me dijeron justo antes de poner rumbo a Londres. Yo no lo sabía. Me motivó muchísimo. La verdad es que nunca lo hubiese pensado desde pequeña, mi objetivo era conseguir ir a unos Juegos. A ver qué pasa en Río, pero mira, cuatro años que tengo con este reconocimiento (Risas).

“Al posicionarte tienes más problemas, ya sea por contratos o porque algunas marcas no te quieren fichar si hablas más de la cuenta”

AF Piscina

IM: ¿Es la maternidad la mejor medalla que haya ganado nunca?

AF: Es diferente. No es la mejor medalla porque es un instinto de la naturaleza. He aprendido que por mucho que planees o que lo organices para que salga bien, la naturaleza está tan por encima de ti que siempre te sorprende. En el mismo parto, había entrenado todo, leyendo cantidad de libros y ensayando, ¡y salió al contrario de lo que me había imaginado nunca! Yo estaba tan acostumbrada a la ecuación tanto esfuerzo supone tanto mérito. La maternidad me está gustando mucho. Mira, como para mi hijo todo es la primera vez y aprecia todo como si fuera único, me ayuda a descubrir las maravillas de algunos aspectos cotidianos que los tenía asimilados. No sé, por ejemplo pulsar un interruptor y que salga luz. Eso supone que mucha gente haya estudiado durante años para que podamos disfrutarlo. O que soples y vuele una hoja, eso tiene una explicación física que ahora aceptamos como normal pero esconde un mundo apasionante detrás. Valoras los detalles de la vida, como por ejemplo los pájaros, que a mi hijo le encantan. Yo me quedo mirando y pienso: ‘La verdad es que es bonito’.

IM: En Twitter se le ve muy activa, posicionándose ideológicamente en algunos temas.

AF: No mucho porque ya me han dado unos cuantos toques.

IM: ¿Cree que los deportistas se tendrían que mojar más?

AF: No lo sé. Los deportistas tienen poder mediático y de influencia, por lo que se agradece cuando se mojan y ayudan en distintos temas. Pero luego dices, para qué pedir si luego hay gente de la calle que pasa de todo, que le da igual muchas cosas. Los que no se meten es porque les importa un pepino lo que ocurre en el mundo. No es criticable, cada uno tiene sus preocupaciones. Yo valoro que los deportistas tomen partido. Por ejemplo, Kelly Slater, el mejor surfista de todos los tiempos, es alguien con su personalidad y da su opinión. Luego hay muchos que se centran en lo típico de ‘me he esforzado mucho’, ‘respeto al rival’, etc. Me parece más interesante el que es más valiente. Lo malo es que a cambio tienes más problemas, ya sea por contratos o porque algunas marcas no te quieren fichar si hablas más de la cuenta, al posicionarte puedes perder público. A mí nunca se me ha dado bien lo de callarme.

IM: ¿Qué le indigna en el mundo?

AF: Lo que más me indigna es el tema de los animales. Tanto que si veo a alguien maltratar a un animal, le pondría en la cárcel. Es algo que me puede. También me enciende que no se respete la naturaleza. En relación a los humanos, estoy muy dividida. Antes era más pro colectivos y ayudar al más pobre. Pero viendo cómo funciona el mundo fuera del agua, estoy comprobando que hay mucha gente acomodada. Estoy empezando a cambiar mi perspectiva. Es verdad que unos tienen más posibilidades y más facilidad que otros según donde hayan nacido, pero también veo que hay muchos que no se esfuerzan, tanto ricos como pobres. Y tampoco soporto la corrupción, que se robe en unas esferas tan altas. Supongo que me indigna como a todo el mundo. No hay palabras, no lo llego a entenderlo. Dicen que el poder corrompe, que cuanto más tienes más quieres. Nunca he estado en esa posición como para entenderlo.

“Intento enseñar la sincronizada desde el lado positivo, para que las pequeñas no se vayan quemando y lo dejen a medio camino”

AF Olimpiadas

IM: Ahora por lo que veo es multidisciplinar. Vayamos por partes. Se está dedicando de lleno a la comida ecológica al crear un biocentro de depuración mediante la alimentación.

AF: Sí. Nos estamos cargando la naturaleza con tanto pesticida. Por ejemplo, intentando comer fresas en invierno. Por este capricho, estamos dañando el planeta con plaguicida e invernaderos. La comida orgánica no es sólo por salud, sino por temas morales. Sé que cuesta más, pero más caro será a largo plazo. Aquí en España porque tenemos la Seguridad Social, pero al cabo de los años en otros países acaban pagando muchos médicos. Están descubriendo muchos efectos de los pesticidas en el cuerpo. De los transgénicos ya ni te cuento. Muchos cánceres que tanto dinero cuesta a la Seguridad Social, que la pagamos todos los españoles, es por la comida transgénica y las contaminaciones que hay. Cuando hablo de comida orgánica no me refiero sólo a la tienda donde lo adquirimos, sino también al proceso hasta que llega allí.

IM: ¿Comía ya así en su época de deportista de élite?

AF: Sí, desde pequeña. Menos cuando estaba en competición, que comes lo que hay.

IM: ¿Es compatible con la vida de un deportista profesional?

AF: Sí, claro. La comida orgánica es igual que la convencional pero sin pesticidas o que no sea refinado. Yo comía como todo el mundo, la diferencia es que los productos que yo cocinaba no provenían de los supermercados, sino de tiendas orgánicas. Otra cosa es ser vegetariano o vegano (Andrea Fuentes es vegetariana). Conozco a triatletas de todo el mundo, que son los deportistas que más entrenan, y muchos de ellos son vegetarianos porque mucha ingesta de carne les supone mala digestión y pérdida de energía. Además, hoy en día que hay varias alternativas conocidas, los llamados superalimentos, como las algas por ejemplo, te demuestra que no necesitas la carne. Yo gané las dos medallas de Londres 2012 siendo vegetariana. Fuerza no me faltó.

IM: Además, se ha vuelto emprendedora organizando cursos de natación sincronizada.

AF: Estoy empezando. Acaba de estar una suiza unos días aquí en Mallorca y en breve llega la selección inglesa de natación sincronizada de cara al Mundial. Lo que hago es preparar concentraciones o incluso me desplazo para asesorar a clubs o selecciones. Ahora estoy de entrenadora para enseñar eso. Hay de todas las edades.

IM: ¿Qué consejo les da a las más pequeñas?

AF: En la natación sincronizada, como en los deportes femeninos en general, las entrenadoras sueles ser muy duras, más en el aspecto psicológico que en el de los entrenamientos. Lo que intento es que disfruten y crean en ellas. Algunas entrenadoras con las que he trabajado me han enseñado eso. Hay que entrenar con amor y no con miedo. Es lo que busco promover, enseñar la sincronizada desde el lado positivo, para que las pequeñas no se vayan quemando y lo dejen a medio camino. Quiero que sepan que hay un modo de entrenar en el que pueden estar contentas y con fe en sí mismas. Es más costoso porque el esfuerzo es mayor para motivarlas, pero se puede.

IM: Hace también sus pinitos en el periodismo, escribiendo artículos para un periódico. ¿Cómo es la experiencia?

AF: Desde pequeña me ha gustado escribir. Conocí al director de ‘El Mundo’ en un Conde de Godó (torneo de tenis que se celebra en Barcelona), y le hice muchas preguntas porque soy muy curiosa. Él me dijo ‘Tienes alma de periodista. ¿Por qué no escribes de vez en cuando en el periódico?’. Y aquí estamos. Sólo hago un artículo al mes, por lo que tengo tiempo para prepararlo, aunque al final siempre lo escribo a última hora. Es interesante. A veces me pregunto de qué puedo escribir, pero siempre hay temas.

Fotografías: Círculo: Cora Estival; Cabecera: Albert Bravo; Imagen medallas: Manolo García.

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