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“No me gusta diferenciar entre olímpicos o paralímpicos, somos deportistas”

27 Octubre, 2016

Para José Manuel Ruiz Reyes (Guadix, 1978), encontrar la banda sonora de esta entrevista resulta sencillo. Cualquier canción de Coldplay sería adecuada, pero para la lista de Spotify Impasse Mag, la señalada es ‘Every Teardrop Is a Waterfall’. Repasamos la trayectoria deportiva de este palista granadino que se emociona al recordar el día en el que su pueblo natal decidió poner su nombre al pabellón municipal. El mismo pabellón donde se inició en el tenis de mesa cuando sólo tenía 13 años. Ahora, con un palmarés envidiable, comienza el camino para cumplir el último reto deportivo. Mientras, nos confiesa cuál es la clave del éxito, en la vida y en el deporte. Todo un ejemplo

Jose Manuel Ruiz Reyes

Impasse Mag: Para quien no lo sepa hay que recordar que antes del tenis de mesa usted había jugado a nivel federado al fútbol y practicado otros como el baloncesto. El deporte era protagonista en su vida, ¿pero pensaba que sería una dedicación vital? ¿De niño con qué soñaba ser de mayor?

José Manuel Ruiz Reyes: Algo que tenía claro desde niño es que quería dedicarme al deporte. No tenía claro qué deporte iba a ser. Fútbol, baloncesto, tenis, tenis de mesa. Pero sí tenía clara esa idea. Por fortuna pude practicar muchos deportes. En mi familia el deporte formaba parte de la vida. Mi padre era maestro de educación física y entrenador de varios equipos de fútbol sala y baloncesto en Guadix. Desde pequeño veía y sentía el deporte y eso me atraía.

IM: La ausencia congénita de parte del brazo derecho no ha sido un obstáculo en su vida. Me gusta una frase que le he leído en la que explica que “los límites son mentales, y no físicos”. ¿Contra qué barreras ha tenido que luchar?

JMRR: He tenido suerte y desde pequeño mi familia y mi círculo cercano me han tratado como uno más a pesar de la discapacidad. No me sobreprotegían y si me caía practicando deporte le daban la importancia que merecía, o si me tenían que dar un tirón de orejas, lo hacían. Esto me ha ayudado a crecer como uno más y me ha ayudado en todos los ámbitos de la vida. En el deporte, a superar obstáculos y dificultades. Pero también en la vida cotidiana a ser capaz de sobreponerte y levantarte por muy difíciles que esas dificultades sean.

IM: ¿Cómo llega a su vida el tenis de mesa y cuándo siente la posibilidad de competir y dedicarse a esta disciplina deportiva?

JMRR: Empecé a los 13 años. La pandilla de amigos nos movíamos por el Pabellón Municipal de Deportes de Guadix. Estábamos siempre apuntados a las diferentes escuelas deportivas o en torneos que se organizaban. Entonces aparece una persona muy importante en mi vida, tanto a nivel deportivo como personal. Es Juan Requena, que sería mi primer entrenador. En esa época quiso recuperar el tenis de mesa para Guadix después de que se hubiera perdido por un tiempo. Nos propuso que nos apuntáramos a tenis de mesa y probáramos. Nos apuntamos al torneo de feria y me gustó la sensación. Me apunté a las escuelas municipales y poco a poco me fue gustando. Cada vez que me proponía un nuevo golpe o un nuevo gesto tenía la habilidad de realizarlo, me salía bien. Me decanté por el tenis de mesa porque era el único deporte que despertaba en mí las ganas de practicarlo. Cada vez que terminaba estaba deseando que llegara el día siguiente para volver a entrenar y jugar al tenis de mesa. Ese gusanillo no me lo daba otro deporte y los fui dejando poco a poco para centrarme en este.

IM: Es muy llamativo el poder que tiene una sola persona en instaurar un deporte en un lugar determinado si tiene pasión por él. Conozco varios ejemplos.

JMRR: En Guadix salió una buena hornada de jugadores. Han salido jugadores que han sido campeones en categorías como las de benjamín, infantil y alevín. Después de mi generación salieron buenos jugadores como mi hermano o el propio hijo de Juan Requena. Yo tuve oportunidad de jugar allí hasta que fiché por La General Caja Granada. Después de varios equipos pude volver al equipo de Guadix y lo ascendimos de categoría. Luego el equipo desapareció por motivos económicos.

“La clave del éxito en el deporte y en la vida es la suma del talento y el trabajo”

Jose Manuel Ruiz Reyes

IM: Es maestro de Educación Física en un colegio de Granada. Supongo que la situación se ha normalizado, pero cómo fue la primera vez que le vieron llegar a clase para impartir esta asignatura, teniendo en cuenta lo sinceros que son los niños.

JMRR: Los niños son sinceros y espontáneos. Lo que más les impacta es que a su profe de educación física le falta una parte del cuerpo. Por mucho que yo les cuente la programación o en lo qué consiste la asignatura, ellos están más pendientes de eso. Cuando me presento nuevo en un colegio lo primero que hago es explicarles por qué tengo esta discapacidad aunque les aviso que no me impide realizar ninguna actividad. A esas edades tempranas, con seis, siete y ocho años; y en esos cursos, desde primero, segundo, tercero o cuarto, todavía no saben atarse los cordones de las zapatillas, un acto tan cotidiano. Les pregunto cuántos tienen las dos manos. Responden todos. Entonces les pregunto si saben atarse los cordones de las zapatillas. Muchos levantan la mano porque todavía no saben atárselos. Después les pregunto quién cree que yo puedo hacerlo. Algunos dicen que sí, otros dudan, muchos dicen que no. Cuando les demuestro que puedo hacerlo les digo que si yo soy capaz, faltándome una parte del cuerpo, podemos realizar cualquier cosa. Botar la pelota, lanzar a canasta, jugar al fútbol. Ciertas habilidades que piensan que no puedo hacer, y a partir de ahí les tengo ganados (Risas).

IM: Durante su dilatada trayectoria deportiva suma casi treinta medallas en campeonatos europeos y mundiales, contando seis oros. Confiésenos la clave de su éxito.

JMRR: No solamente en deporte, sino en la vida en general. A veces cuento mi experiencia en alguna charla porque a mí me ha funcionado y la comparto así. La clave del éxito es la suma del talento y el trabajo. Todos podemos tener un talento en esta vida. A veces cuesta descubrirlo. Yo descubrí que era el tenis de mesa y me puse a trabajar. Cuando fiché por el Club Tenis de Mesa La General tenía una desventaja con respecto a muchos compañeros. Empecé con 13 años en la escuela municipal muy humilde de Guadix. Cuando llegué a Granada me encontré con compañeros que habían empezado mucho antes que yo, entrenaban dos horas diarias y competían cada semana. Además, contaban con los mejores entrenadores. Yo empecé a aprovechar el tiempo cada minuto. Para mí era el paraíso y lo aproveché. Deportivamente he superado a muchos de ellos, incluso compañeros sin discapacidad. Luego está el trabajo diario que no se ve.

IM: Merece una especial atención su trayectoria olímpica. Con 17 años participó en los JJOO de Atlanta. A esta participación siguieron Sidney 2000, donde llega a la final y consigue la medalla de plata individual y el bronce por equipos; Atenas 2004; Pekín 2008, en los que consigue la plata por equipos; Londres 2012, bronce en equipos; y la última edición de Río de Janeiro, donde obtuvo la plata olímpica también equipos. El palmarés es absolutamente increíble, pero le he leído que le queda una espinita…

JMRR: Me falta el oro olímpico. Tengo oro individual y por equipos en europeos y mundiales, y plata y bronce en juegos paralímpicos. Me falta el oro para completar el palmarés. A veces parece que si no logras el oro, no has hecho nada. En Río lo tuvimos tan cerca y tuvimos tantas opciones… En ese sentido terminas tocado porque ahora empiezas un largo camino de cuatro años. Por eso esta competición es tan complicada. Ahora empieza un nuevo ciclo en el que tienes que hacer una serie de circuitos. Buscar recursos para acudir a esos torneos. Clasificarte para los juegos olímpicos y que se den las circunstancias de que puedas llegar a la final. Y que en esa final tengas opciones de ganar. Conforme pasan los días sabemos que la plata en los juegos es muy difícil. Miras atrás y te das cuenta que hay muchos jugadores y países que se han quedado sin medalla. Entonces lo valoras, pero el oro sigue siendo la asignatura pendiente. Por ejemplo, no va a contar como una medalla en el currículo, pero ser el abanderado de España sólo sucede una vez. Para mí puede ser más importante.

“Cuando escuchas el nombre de tu país y sales a desfilar, recuerdas a las personas que han sido importantes en los momentos más complicados de tu vida”

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IM: Precisamente esa es la siguiente cuestión en la que quiero detenerme. El día de la ceremonia de apertura de los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro estará grabado en su memoria. Es el abanderado de España y los ojos de todo el mundo del deporte, especialmente el adaptado, se fijan en usted. Cuéntenos cómo vivió esa experiencia desde que le llaman para comunicárselo hasta que está a punto de salir a Maracaná.

JMRR: Fue un sueño. Cada federación podía proponer un candidato para ser abanderado. Tenis de mesa me había propuesto a mí, pero había otros con buenas trayectorias también. En mi caso, contaba con la ventaja de mi trayectoria olímpica. También con el hecho de que hubiera podido compatibilizar mi carrera deportiva con la académica, teniendo dos carreras universitarias y habiendo aprobado unas oposiciones; y la personal, habiendo formado una familia con mis dos hijas. Formo parte de la Federación Internacional de Tenis de Mesa, y de la europea. Todas estas cosas sumaron. Al final todo se resolvió por un voto a mi favor. Cuando me llamaron para comunicármelo les dije que nadie me hubiera ganado en ilusión. Era la primera vez que un jugador de tenis de mesa era abanderado. El primer andaluz en serlo en unos juegos olímpicos y paralímpicos. Entrar de esa forma en la historia del olimpismo nacional es una responsabilidad muy grande. También me lo tomé como una motivación extra. Tenía un plus de responsabilidad, pero no era una losa de presión. Lo llevé bien y en momentos importantes me hizo rendir a mi más alto nivel. En los momentos previos, justo en el túnel, lo más emocionante no fue el desfile en la pista de atletismo dentro del estadio de Maracaná. En esta ocasión dimos la vuelta entera, pero se me hizo muy corto. Pasó muy deprisa. Lo disfruté pero lo más emocionante fue lo anterior. En el túnel con mis compañeros del equipo, la delegación cantando, gritando. Fue muy emocionante. Cuando escuchas el nombre de tu país y sales a desfilar, recuerdas el nombre de personas que han sido importantes en los momentos más complicados de tu vida. Mi primer entrenador, situaciones difíciles, no sólo en el ámbito deportivo, sino en lo personal. Yo recojo la medalla, pero sin toda la gente que hay detrás de José Manuel Ruiz, nada sería posible. Desde mi mujer, que me da tranquilidad y estabilidad para entrenar y competir, con su paciencia por el tiempo que paso lejos de casa. Pasando por mis padres, mis entrenadores, compañeros de la selección, de entrenamiento. Fisios, médicos. Sin toda esa estructura yo no podría rendir como lo hago.

IM: Si ese es el mejor momento de su carrera, dígame cuál es el más duro.

JMRR: A nivel deportivo mi peor momento lo viví en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Iba como número uno del ránking mundial. Tenía 29 años. Llegaba con una edad muy buena y con unas condiciones inmejorables. Incluso de sensaciones. Había hecho muy buena liga nacional y en los torneos internacionales había alcanzado buenos resultados. La sensación era óptima. Quizá no supe superar la presión. Perdí en el cruce de cuartos de final para luchar por las medallas. Fue un palo muy importante porque no lo teníamos previsto. Pero algo que sí valoro es que apenas dos días después pude recuperarme y fui capaz de dar lo mejor en la competición por equipos. Nos plantamos en la final contra China. Pude desconectar de esa decepción tan importante y retomar en otra competición no fue sencillo. Es una lucha interna que tiene el deportista. A veces, el deportista tira la toalla a la más mínima dificultad. A mí me caracteriza la lucha en cada partido hasta el final.

“El deporte discapacitado no es una mera rehabilitación, es una actividad de alto nivel que necesita inversión”

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IM: Aparte de su actuación, ¿qué balance hace de la participación española?. Aunque conseguimos un oro más, en general se obtuvieron trece medallas menos que en Londres 2012. Y lo que a mí me parece más llamativo, solamente en seis disciplinas. ¿Cómo podríamos mejorar el deporte adaptado en nuestro país?

JMRR: Si miramos los primeros puestos del medallero, seguro que hay una relación entre el número de medallas y la inversión que han tenido en ese deporte. A China como potencia mundial de muchas disciplinas deportivas, aparte de su nivel, todavía se percibe la inversión en la preparación de cara a sus juegos en 2008. Gran Bretaña, que no estaba antes en los primeros puestos del medallero, continúa teniendo el legado de sus juegos Londres 2012. Brasil ha subido en el medallero gracias a la inversión que ha tenido. Ucrania, Estados Unidos. Todos los países que están por delante tienen una inversión proporcional a las medallas obtenidas. Aquí no hay secretos, si no inviertes no puedes conseguir los resultados que esperas. En España se están haciendo cosas bien, a pesar de la crisis económica. El Comité Paralímpico ha hecho un papel importante a la hora de captar patrocinadores. Se han podido sacar presupuestos para asignar becas a los deportistas para su dedicación a los entrenamiento y la participación en competiciones. No es suficiente si quieres competir por los primeros puestos. Hay que contar también con un programa de captación de jóvenes talentos que se dediquen en exclusiva a sus disciplinas en centros de alto rendimiento específicos. En España se está haciendo algo así pero sólo en disciplinas como la natación y atletismo. El resto no tiene ese sistema. No hay secretos. El deporte discapacitado ya no es una mera rehabilitación o una alternativa de ocio. Es una actividad de alto nivel que necesita inversión.

IM: ¿Hay discriminación en el deporte?

JMRR: Si lo analizamos a nivel de premios o de becas, podríamos decir que sí hay discriminación en el deporte. Se está intentando equiparar y reducir las diferencias. Pero si somos objetivos podemos detallar las diferencias en los premios. Por ejemplo, la medalla de oro de unos juegos olímpicos se premia con 90.000 euros. En los paralímpicos, el premio por la medalla es de 30.000 euros. La proporción es de un tercio en cada medalla. La diferencia es importante. Si retrocedemos la diferencia es mayor. La proporción era una novena parte. 90.000 euros por 10.000 paralímpicos en Londres. En Pekín no había remuneración. En fin, de lo que debemos hablar, como dice Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español, es de deportistas olímpicos que compiten en diferentes fechas. Pero todos son juegos olímpicos. Somos deportistas de alto nivel, con determinadas circunstancias, pero que a través de trabajo y dedicación, intentamos conseguir los mayores logros para el deporte español. Diferenciar entre olímpicos o paralímpicos no me gusta. Hoy en día trabajamos por la inclusión y queremos que se respete esa línea. En alguna gala deportiva lo he defendido. Dejémonos de adjetivos. Somos deportistas.

IM: Medalla de Bronce de la Real Orden al Mérito Deportivo (2013) y del Premio Andalucía de los Deportes al Mejor Deportista con Discapacidad en 2001, 2008 y 2010. De todos los reconocimientos recibidos a lo largo de su carrera, ¿cuál es el más emotivo para usted?

JMRR: Después de la medalla de plata conseguida en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Ayuntamiento de Guadix tomó la decisión de poner mi nombre al pabellón municipal. Desde pequeño empecé a vivir el deporte en ese pabellón, en el pueblo donde nací. Además, mi padre entrenaba allí a equipos infantiles de fútbol sala. Allí me encontré con el tenis de mesa y ese reconocimiento es muy emocionante.

IM: Haciendo memoria y recordando aquel mítico equipo granadino que dominaba el tenis de mesa, el Club Tenis de Mesa Caja Granada, ya desaparecido. ¿Es posible recuperar el espíritu del tenis de mesa de élite en la ciudad?

JMRR: Para retomar una estructura similar a la que había necesitarían muchos años. Es muy complicado. Todavía hay jugadores de las últimas camadas activos en competición, incluso accediendo a rondas finales en los torneos. Es una pena que después de la apuesta que llevó a cabo la entidad Caja Granada por un deporte tan arriesgado, todo se perdiera. A veces la gente te veía con la camiseta amarilla de La General y sabía quién eras. Incluso, tengo que confesarlo, se ganaba con la camiseta (Risas). Había niños que te veían con la equipación del equipo y era como si jugaran con un deportista chino. Con inferioridad y respecto. Había una estructura muy importante y la inversión fue muy alta. Había buenos entrenadores rusos y chinos. Es difícil retomar aquello.

“Por muy altos que sean los obstáculos, todo se puede superar con trabajo, sacrificio, constancia y humildad”

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IM: Cuéntenos esa bonita labor de llevar su experiencia de vida a los colegios de Andalucía. En las dos últimas semanas se ha encontrado con 1.600 alumnos, ¿no es así?

JMRR: Sí. Cuando doy charlas trato de transmitir que a pesar de los inconvenientes, en este caso una circunstancia física como la mía, todo se puede conseguir. Por muy altos que sean los obstáculos en la vida o en el deporte, todo se puede superar con trabajo, sacrificio, constancia y humildad. También me gusta la idea de que podamos ser accesibles para ellos. Nos pueden ver por la tele pero somos de carne y hueso. Es bonito que nos vean, que nos toquen, que toquen la medalla, que nos pregunten. Además, hablo de mi experiencia personal. Mi trayectoria deportiva y personal. Mi familia me apoyaba con el deporte siempre que fuese capaz de llevar bien el colegio. Tenía claro que para dedicarme al deporte debía compatibilizar mis estudios. Más allá del deporte, tengo una profesión. No todos mis compañeros, ni siquiera en otros deportes, pueden decir eso.

IM: ¿Cuáles son los valores de un deporte como el tenis de mesa?

JMRR: Hay padres que me preguntan por qué tienen que apuntar a sus hijos al tenis de mesa. Yo les explico lo siguiente. Según un estudio de la NASA, el tenis de mesa es uno de los deportes más completos que existen. A nivel físico, es un deporte muy exigente. Movimientos muy rápidos, muy explosivos. La velocidad de reacción es determinante, los reflejos. A nivel mental, exige muchísima concentración. También les explico a los padres que los niños maduran mucho con la práctica de este deporte. En deportes de equipo, por ejemplo, puedes “esconderte” o puedes esperar la ayuda de otros. En el tenis de mesa estás tú frente a tu oponente en una mesa. Identificando multitud de parámetros para resolver situaciones, tomando decisiones. En la vida cotidiana también hay que tomar decisiones, y saber gestionar la presión te puede ayudar. Por ejemplo, en un examen, a una oposición, una prueba de selectividad, una entrevista de trabajo. Sensaciones y vivencias que te sirven para su vida

IM: ¿Qué retos le quedan por cumplir en el futuro?

JMRR: Tenemos en mayo una competición por equipos con el Mundial de Bratislava. El último campeonato en Pekín fuimos bronce. Ahora el reto es prepararnos bien. También en 2017 se celebra el Europeo en Eslovenia. Cuando uno está en la pomada luchando por las medallas y los títulos, ese siempre es el objetivo. Por otro lado, Río de Janeiro terminó. Ahora empieza el camino a Tokyo. Ha habido muchos años complicados. Necesitamos ayuda y hacemos ese llamamiento. Cuando hay premios la gente te felicita y hay agradecimientos. Pero el trabajo y el sacrificio existe aunque no haya medalla. El esfuerzo y la dedicación siempre están ahí. El gasto económico también se hace. Todo eso no garantiza la medalla. Para llegar con opciones reales de éxito hace falta inversión. Esperamos que a nivel público y privado y en ámbitos locales y nacionales se apueste por el deporte.

Fotografías: Comité Paralímpico Español y José Manuel Ruiz Reyes.

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