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“El deporte es el ámbito donde hay menos discriminación”

5 Julio, 2015

Conversar con la atleta gallega Susana Rodríguez (Vigo, 1989) es un privilegio. Desde los grandes ventanales de la sala se contemplan cercanas las cumbres de Sierra Nevada, majestuosa, reinando en un día en el que los rayos de sol enhebran las nubes que nos sorprenden paseando casi a nuestra altura. Albinismo y ceguera, dos condiciones que no restan ni una pizca de felicidad a Susana, un ejemplo de superación en la vida y en el deporte. Al Centro de Alto Rendimiento llegó una ilusionada estudiante de Medicina a preparar su prueba de triatlón. Tras unos días de preparación, Susana regresa a Galicia con un aliento reforzado para cumplir el objetivo de alcanzar los Juegos Paralímpicos de Rio del próximo año, siendo ya médica y con nuevos admiradores: nosotros

Susana Rodríguez

Impasse Mag: Antes de nada, ¿cómo lleva la preparación del MIR?

Susana Rodríguez: Después del último examen de junio de la carrera de Medicina llegué al CAR. Aquí me enteré de las buenas noticias sobre la definitiva nota, así que solamente por eso ya podría tener un buen recuerdo de Granada. Vine siendo estudiante y me voy siendo médica. Al MIR tengo pensado ir en enero de 2016. Sé que el año que viene son los Juegos Olímpicos y esa es la prioridad, así que estoy empezando poco a poco con los cuadernos de la academia. Cada especialidad tiene un cuadernillo y yo me he traído tres, uno por semana. La academia recomienda dedicarle unas ocho horas diarias y ahora mismo no me puedo dedicar por completo a ello por los entrenos.

IM: Además de Medicina, primero estudió Fisioterapia. Tiene talento para estudiar.

SR: Siempre había querido estudiar la carrera de Medicina pero mi entorno intentó convencerme de que la mejor opción, debido a mi ceguera, era estudiar una disciplina como fisioterapia. Que sería más apropiada. Poco a poco me fui convenciendo de ello pero cuando concluí pensé que las asignaturas médicas, quirúrgicas, radiología, farmacología, etc., eran mis favoritas. Así que al siguiente septiembre me fui a Santiago. Cuando algo te gusta y te interesa pones todo de tu parte. Cuando era pequeña fui al conservatorio y no me gustaba nada, era la cafre de clase.

IM: Siempre materias relacionadas con la salud y el deporte.

SR: Yo lo relaciono más con la salud porque no me gusta la medicina deportiva. Me gustaría trabajar en medicina general y no para deportistas exclusivamente. Siempre me gustaron las materias relacionadas con la salud.

“La ceguera a veces “puede pasar desapercibida”, lo más llamativo es el albinismo, la apariencia física”

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IM: Susana Rodríguez no usa eufemismos ni paños calientes. Le he leído que “no es escrupulosa con los términos” y que “legalmente es ciega”.

SR: Hay poca gente que no vea absolutamente nada. Hay una escala para medir la capacidad. Cuando tú tienes menos del 10 % de agudeza visual, respecto a alguien que ve perfectamente, se denomina `ceguera legal´. La gente que está afiliada a la ONCE está por debajo de ese límite y yo lo estoy. Es lo que me toca y así soy feliz.

IM: ¿Qué nivel de dificultad ha encontrado en su vida? ¿Contra qué barreras ha tenido que luchar?

SR: Lo que llama la atención de primeras no es el problema visual, que a veces, “puede pasar desapercibido”, es el albinismo. Lo más llamativo es la apariencia física. Desde pequeña no lo percibes pero cuando vas creciendo te das cuenta de que eres diferente, y los niños a tu alrededor también. A nivel social es un poco difícil al principio conocer gente. Y a nivel visual, es evidente, el mundo está hecho para ver las cosas, es visual. Las dificultades son diarias, reconocer caras de personas, buscar un número, coger un autobús. A nivel educativo, necesitas material específico y por supuesto presentar de ante mano el problema que tienes.

IM: ¿Cómo es un día a día en la vida de Susana Rodríguez?

SR: Yo vivo en Santiago con un grupo de amigas. Vivimos en un piso en una zona de estudiantes. Estábamos en un piso seis chicas. Una amiga de medicina y luego otras chicas de Derecho, Filología Inglesa, Trabajo Social, Farmacia. A mí no me gusta estar siempre con la misma gente. Si íbamos a cenar no me gustaba estar conversando de medicina, al final la gente de medicina es bastante friki, y las charlas acaban derivando (risas). Me gusta más la variedad. Nuestros caseros Carmen y Pepe nos limpiaban todos los días y para mí, que no tenía tiempo, era genial. Con mi compañera de carrera íbamos todas las mañanas a clase. Antes de almorzar hacía una parte de entrenamiento. Luego ayudaba a hacer la comida y después dormía un poco la siesta. Después entrenaba por la tarde y tras la cena me ponía a estudiar. Así todos los días.

IM: ¿Cómo y cuándo surge la posibilidad de acercarse a una disciplina como el triatlón?

SR: Lo primero que supe de triatlón fue por el atleta Iván Raña. Es un triatleta gallego que estuvo en los JJOO de Sydney 2000, el primero en los que el triatlón fue olímpico. Ahí se quedó. Entre los años 2006 y 2008 estuve en el Centro Galego De Tecnificación Deportiva de Pontevedra con una beca de atletismo, que era la disciplina que practicaba antes. Vivía allí con unas compañeras de habitación que eran triatletas y empecé a saber de qué iba y cómo se entrenaba. Me pareció interesante saber acerca de los entrenamientos y lo particular de las transiciones. Pero yo seguí entrenando sin más. En 2008 dejé de entrenar y estuve dos años sin hacer nada aprovechando para acabar la carrera y volver a Santiago para comenzar Medicina. Allí coincidí con Iris, una de mis compañeras de habitación en Pontevedra, triatleta y que ahora convive también conmigo en Santiago. Había dejado de hacer deporte pero un día buscando los resultados de unas amigas en internet en 2010, entré en la web de la Fetri, la Federación Española de Triatlón, y vi que existía una pestaña dedicada al paratriatlón. No tenía ni idea de que existía modalidad para deportistas con discapacidad. Observé que había un duatlón dos meses después en Gijón. Se me encendió la bombilla y lo vi como un reto. Necesitaba un tándem y una guía. Cuando hablé con Iris no se lo pensó y me dijo que sí. Llamé a la ONCE para saber si podían dejarme una bici. Fui sola hasta A Coruña a por una bicicleta antigua de más de veinte kilos. La llevé a un mecánico para que la pusieron a punto y pudimos probarla. Llegamos a Gijón para disputar la carrera y cuando cruzamos la línea de meta me di cuenta lo que echaba de menos competir. A partir de ahí continué con este deporte y a los dos meses hice mi primer triatlón me gustó y hasta aquí.

IM: Hasta aquí han sido éxitos.

SR: Ganamos el Mundial de Duatlón en 2011, 2012 y 2014. El Mundial de Triatlón en 2012, plata en 2013, y bronce en 2014. Ganamos el Campeonato Europeo ese mismo año, que nunca habíamos ganado. Empecé con Iris, luego estuve con otra guía, Alba Cuba, conocida también de Pontevedra. Después empecé a competir con Mayalen Noriega.

“El ambiente de las competiciones es una de las cosas que más me enganchó del triatlón”

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IM: Hablando de ese tema, ¿cómo se elige a alguien para que sea parte de ti y puedan entrenar y competir juntas? ¿Entrena también todas las horas con ella o puede tener momentos en los que puede hacerlo usted por su cuenta?

SR: En paratriatlón es crucial que el guía sea bueno en ciclismo porque es la prueba en la que te puede ayudar. En las otras, nadando y corriendo, te sirve de guía e indica por dónde hay que ir. Preparando los JJOO de Londres 2012 me di cuenta que tenía que subir ese nivel. Todas las chicas son grandes y fuertes en bici. Ese es el prototipo.

IM: ¿Cuál es la dinámica de entrenamiento en la élite de un deporte que suma tres disciplinas diferentes? ¿Cuánto tiempo practica cada uno?

SR: Yo realizo cinco sesiones de natación a la semana, cuatro o cinco de ciclismo y otras tantas de carrera, más unas tres sesiones de gimnasio. Nadar es la disciplina a la que más horas dedico. Para la bicicleta siempre dependo de la compañera, porque sola no puedo practicar, y el resto del tiempo de bicicleta lo hago en el rodillo. Para correr hago series en pista o corro por el monte, es difícil pero es más entretenido que la pista.

IM: Será complicado entonces ajustar las agendas con su compañera, con su guía Mayalen Noriega

SR: Las parejas “normales” (risas) viven en la misma ciudad. Mayalen vive en Barcelona y yo en Galicia. No podemos entrenar cada día y hay gente a la que no le parece bien este sistema pero lo prioritario para mí es estar a gusto y llegar bien al momento clave. Nosotras nos ajustamos a la situación. Ella hace una base muy buena de ciclismo y luego realizamos unas tres concentraciones al año para entrenar juntas, sobre todo las transiciones y los detalles técnicos. Por ejemplo, en el CAR de Granada hemos entrenado con las gomas atadas al muslo, como en competición. Aquí hay una piscina y un servicio muy bueno de biomecánica y hemos aprovechado para trabajar en natación en paralelo, los giros, etc. Intentamos competir en muchas carreras para ver las cosas a mejorar.

“En España, si el deporte no es olímpico, las becas y las ayudas están muy restringidas”

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IM: Cuando hablamos con deportistas nos cuentan lo bonito que es ver el ambiente en las competiciones. En su caso, que tiene un 95 % de ceguera, ¿cómo palpa ese ambiente, cómo se lo transmiten? ¿Es diferente? ¿Son otras las sensaciones?

SR: Una de las cosas que me engancharon al triatlón fue el ambiente que hay. Muchos te dirán lo mismo. La International Triathlon Union ha fomentado desde siempre que las competiciones de triatlón y paratriatlón se lleven a cabo juntas, no en fechas diferentes. En el mismo fin de semana, en un horario más. Hay más gente, se conoce el paratriatlón. Está muy bien porque cuando no compites ves las demás carreras. Pasa lo mismo en el Mundial, puedes juntarte hasta con 3.000 atletas. Siempre hay gente y le gusta.

IM: Desde que empezó a competir, ¿ha notado que las instituciones están más implicadas con los deportes paralímpicos o por el contrario pasan más?

SR: En los últimos años ha habido un cambio para bien, en general. Para mí, los primeros años fueron muy difíciles. Si la modalidad no es olímpica, las ayudas y las becas están muy restringidas. En España está el plan ADO y estas becas permiten dedicarte a tu deporte. Pero en el caso del triatlón tenemos un hándicap. Tenemos cada año campeonato del mundo y la beca depende de esa marca. En otras disciplinas tienes más opciones, por ejemplo en natación, puedes nadar en varias disciplinas para obtener una marca y garantizarte la beca. Nosotras tenemos una fecha y una carrera, y si nos falla ese día la cadena, imagina el siguiente año. De esa beca yo saco para mis viajes y los de mi guía. La Federación solamente nos paga el Mundial y el Europeo pero nosotras tenemos que competir en otras pruebas para hacer marcas. Eso ya depende de ti y de tus patrocinadores privados. No es fácil competir. El triatlón es un deporte caro y necesitas competir, competir, competir. Imagina que yo puedo nadar en cualquier piscina homologada y ahí hago mis pruebas pero en triatlón tienes la Copa del Mundo en Yokohama, por ejemplo, y tienes que ir.

“El deporte paralímpico ha llegado a un nivel de profesionalización que no te distingue del resto”

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IM: ¿Hay discriminación en el deporte?

SR: Me gustaría que llegase el día en el que no se hablase de triatleta y triatleta paralímpico, o de atleta y de atleta paralímpico porque al final el esfuerzo es muy similar. Es algo que no hace falta distinguir. Hace años se podía pensar que el deporte paralímpico era “más fácil” pero ahora hemos llegado a un nivel de profesionalización que no te distingue del resto. El deporte es el ámbito donde hay menos discriminación. El deportista es muy receptivo, está muy acostumbrado a afrontar situaciones diferentes y por ese motivo pienso que el deporte es de las cosas donde menos discriminación hay.

IM: Susana Rodríguez será una referencia para aquellas personas a las que se les ha diagnosticado ceguera. ¿Le han pedido consejo otras personas? ¿Qué tipo de consejos les das para que sigan adelante?

SR: Hay gente que me ve como un referente pero yo, quizá porque lo veo desde un día a día más cotidiano no me doy cuenta. Si me paro a pensarlo y analizo lo que me ha costado llegar hasta aquí, sí que me doy cuenta de que es mucho. Hay veces que padres de niños afiliados a la ONCE en Galicia me piden consejo sobre cómo empezar, qué deportes pueden ser más adecuados. En Galicia tienes la circunstancia de que la población está muy dispersa y no hay tanta concentración y posibilidad de encontrar clubes de deporte adaptado. Los padres me preguntan cómo empezar, qué tratar con los entrenadores, cómo adaptar el deporte que les gusta a los chicos. También me han preguntado sobre cómo afrontar este deporte.

IM: Deporte y estudios. No tendrá tiempo para más…

SR: No mucho. Me gusta escuchar música, pasar tiempo con los amigos, sobre todo con mi grupo de Santiago. Me gusta viajar, pero a conocer los sitios, no a competir.

IM: Retos de futuro. Río 2016 es el más importante.

SR: No me gusta pensar a largo plazo pero es que ya no queda más remedio porque desde este verano empezamos con el ciclo olímpico. Ya sí que sí, ahora toca Río 2016. Empieza la clasificación y es el objetivo. Me gustaría estar en los Juegos Olímpicos por lo que significa y porque va a ser la primera edición que cuente con este deporte adaptado. Me gustaría ser una de los 60 participantes de esa carrera. Me gustó siempre el deporte y recuerdo la época de Sídney de jugar a los Juegos Olímpicos, luego en Atenas les decía a mis padres que quería ir a unos Juegos. Lo decía por decir porque no tenía ni idea de lo difícil que es. Pensar que eso puede ser real es muy motivador.

Fotografías de competición: World Paratriathlon Event Yokohama 2014 por Delly Carr.

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