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“Cuando tomas una foto, adoptas una posición en el mundo”

9 Abril, 2015

Bernard Plossu (Vietnam, 1945) no se separa de su cámara, una Nikkormat AS de 50 milímetros. Nos recibe en La Fábrica de Madrid, donde esa misma tarde se va a inaugurar una exposición suya de 40 fotografías que durará hasta el 31 de mayo. Aunque domina el inglés y el francés, se atreve a hacer la entrevista en español, intentando salvar los malos entendidos que puedan surgir por una lengua no nativa. Llama la atención no sólo que le intimide ser fotografiado, sino incluso que nunca vea sus propias instantáneas

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Impasse Magazine: ¿Por qué eligió la fotografía?

Bernard Plossu: ¿Por qué no? A los 20 años yo estaba muy influenciado por el cine. Tenía una cámara y quería dedicarme a ello. Pero me di cuenta que no podía ser cineasta porque es un trabajo de equipo en el que se necesita mucha gente. Así que cambié el chip, con lo que sustituí la cámara de 8 milímetros por una de fotografía porque era lo mejor para plasmar lo que veía. La fotografía era mi manera de hacer cine, mi cine.

IM: No es lo mismo ser un fotógrafo de viajes que ser un fotógrafo de paisajes. ¿En qué lugar se encuentra usted?

BP: Me interesa todo. Viajes, paisajes, retratos, ciudad, campo, piedras, árboles, perros… No quiero ser un fotógrafo especializado exclusivamente en algo, todo me llama la atención. En mis fotos hay paisajes, retratos… todo captado con el mismo objetivo, el de 50 mm, el que me acompaña desde los años 60, que es el que más cerca está de la realidad, del mundo real.

IM: ¿Qué es lo que le inspira?

BP: Hay dos cosas: lo que se ve y lo que se imagina. Una buena foto es aquella que enseña la realidad, pero también provoca que el receptor pueda imaginar asuntos personales sobre ella. Una foto habla no sólo de ti, habla de todo. De lo que hay y de lo que puede crear cada uno sobre esa imagen. (Medita) Es una pregunta complicada. ¿No hay otra?

IM: Claro: ¿Cómo se ve el mundo a través de una cámara de fotos?

BP: La cámara es una forma de ver el mundo de verdad. Es una parte del mismo, con una forma rectangular o en un cuadro. Tiene que hablar de todo lo que pasa, no solamente enfrente, también detrás o a los lados. Tomar una foto es la manera de ver en detalle todo lo que pasa fuera de ti.

IM: ¿Un fotógrafo está a salvo de lo que retrata?

BP: Una fotografía es otro retrato de su vida, de lo que se encuentra cada día. El fotógrafo no es solamente testigo, es parte de lo que pasa. Cuando tomas una foto, adoptas una posición en el mundo. No es abstracto.

“La mejor fotografía no es sólo de un país, en cada lugar hay algo bonito y algo feo que retratar. El fotógrafo es un hombre de mundo, no de un país”

Plossu en La Fábrica

IM: ¿Qué ha sido lo más grotesco que ha fotografiado y lo más maravilloso?

BP: (Se queda pensando durante varios segundos) No es tan simple esta pregunta. Grotesco no es la palabra, pero ves cosas que son malas y que hay que denunciar. Pero no es grotesco, es denuncia. La fotografía puede ser un arma para eso. Maravilloso puede ser tu niño corriendo en el jardín, una luz de naturaleza muerta, etc. Hay fotógrafos que buscan belleza y hay otros que buscan más dureza. Son dos elecciones respetables que el fotógrafo quiera enseñar. Yo a veces quiero plasmar algo bonito y otras algo duro.

IM: En su caso, ¿qué es lo más duro que ha tenido que fotografiar?

BP: Lo más duro que he visto era tan impactante que no quise fotografiarlo. Ocurrió en una calle de la India, con la gente tirada en un suelo lleno de basura. Me daba la sensación que era demasiado duro, que molestaba. En la India he fotografiado momentos que impresionan, pero hubo dos o tres situaciones en las que preferí no sacar mi cámara porque era demasiado duras.

IM: ¿Y de las que sí llegó a hacer, cuál es la que recuerda?

BP: Un borracho, en San Francisco, tirado en el suelo junto a una máquina para pagar un parking, con gente alrededor. Llamaba mucho la atención, porque además era en una zona rica de la ciudad.

IM: ¿Y lo más maravilloso?

BP: (Se queda varios segundos reflexionando) Estoy pensando. Me salen dos o tres de paisajes en el desierto, que me encantan, porque se ve la inmensidad a lo lejos. ¡Ah! Hay una que dice mucho para mí, en la que plasmé el cariño en la mirada de mi mujer, que sale mirándome con mucho cariño. Era más que una foto, simbolizaba la complicidad entre los dos en ese momento. Era sencilla, pero profunda.

IM: ¿Ha tenido alguna vez la sensación de haber hecho la fotografía perfecta?

BP: No existe la fotografía perfecta. Hay artistas que han hecho fotografías que pudieran considerarse como perfectas. ¿Por qué? Porque sin apenas tiempo la tomas, y cuando la ves, te da la sensación que tiene una dimensión mayor de lo que habías previsto. Es decir, haces una fotografía rápidamente y cuando la ves piensas: “Es mejor de lo que esperaba”.

IM: ¿Y usted tiene la sensación de haber hecho fotos perfectas?

BP: Tengo fotos ‘perfectas’ técnicamente, pero no son buenas. La perfección no habla de poesía. A veces una fotografía sin ‘perfección’ dice más que una con ‘perfección’. La perfección no existe, no sé si es mentira. No hay que buscarla, hay que trabajar bien. La perfección es para Superman.

IM: Usted tiene una relación especial y cercana con España. Ya otros fotógrafos reconocidos e históricos han vivido muchas experiencias en nuestro país, ¿a qué se debe esta relación tan próxima?

BP: Con ‘Nueva Lente’ (revista española de fotografía que existió de 1971 a 1983), España vivió con mucha intensidad un gran cambio generacional. En el 73 y 74, empecé a tener amistades con los de mi generación que habían hecho esta ‘rebelión’, con lo que este país se abrió mucho para mí. Después me casé con una mujer cuyos padres eran de Almería, con lo que pasaba mucho tiempo en España. Poco a poco me fueron dando encargos en sitios como Huesca o Granada. Fue importante para mi vida, y todavía lo es. Hoy en día no vivo en España porque quiero estar cerca de mi madre en Francia, pero puede ser que en un futuro nos quedemos a vivir aquí. Aquí hay como una energía creativa, quizá incluso más que en Francia. Tal vez sea por el impacto de ‘Nueva Lente’, fue un auge de locura creativa en España.

IM: ¿Cree que España tiene algo que pueda ser diferente al resto?
BP: España no es mejor que otros países. Hay fotos en cada país del mundo, en cada sitio. La mejor fotografía no es sólo de un país, en cada lugar hay algo bonito y algo feo que retratar. El fotógrafo es un hombre de mundo, no de un país.

“La fotografía y la literatura son hermanas en general”

Plossu ojeando libros de La Fábrica

IM: En España es difícil vivir de la fotografía. Desde su perspectiva, ¿cómo se podría promover este arte?

BP: He dado muchos talleres y en este momento la fotografía tiene tanto éxito que muchos chavales quieren ser fotógrafos, pero no sólo hay que tener voluntad, también hay que hacerlo bien y tener encargos. Esta situación también pasa en Francia o en Italia.

IM: ¿Por qué puede ser?

BP: Yo no soy agente de fotografía. Yo puedo dar consejos, intentar enseñar lo que yo sé. Pero el fotógrafo está solo a la hora de la verdad.

IM: Para la exposición en La Fábrica, ¿en qué se ha basado para la selección de tantas fotografías que ha hecho a lo largo de su carrera?

BP: Tengo tantas… He aprovechado para enseñar muchas fotos que tomé en los 70, algo que no había hecho antes. Tengo una caja llena de imágenes y he escogido algunas que me parecían muy simbólicas sobre lo que ocurría en América en aquellos años. Hay muchas más en esa caja, pero la idea era ‘hablar’ a través de esas fotos.

IM: Siempre ha defendido que la fotografía está más cerca de la literatura que de la pintura, ¿a qué cree que se puede deber?

BP: Yo me veo como un hijo del cine de la Nouvelle Vague (un movimiento surgido en Francia a finales de los 50 entre los que estaban François Truffaut, Jean-Luc Godard, Jean Pierre Melville o Éric Rohmer). Era muy literario. Hay casos en los que escritores franceses han hecho películas. Era el mismo ambiente de creación. La Nouvelle Vague era un cine literario. No era de composición de luces, era muy natural, como escribir. Muchas veces, en un buen libro se pueden ‘leer’ fotografías. Un gran escritor está lleno de imágenes. La fotografía y la literatura son hermanas en general. Por supuesto, hay fotógrafos que no se les puede relacionar con el arte literario.

“No me interesa la fotografía digital. Puedo decir que no quiero hacer fotos de este tipo”

Bernard Plossu

IM: En los últimos años ha surgido el mundo digital dentro de la fotografía…

BP: (Interrumpe) Eso no me interesa.

IM: ¿Considera que es bueno o malo para la fotografía?

BP: Yo no hago fotos digitales, pero para los jóvenes es caso obligatorio, es lo que hay ahora. En mi caso estoy acostumbrado a mi cámara de siempre.

IM: ¿Y no está interesado en aprender?

BP: No, para nada. No sé por qué pero no.

IM: ¿Y no cree que lo digital estimula a los ciudadanos a hacer más fotos, con lo que ayuda al mundillo?

BP: Lo importante no es si es digital o no, lo que cuenta es si es interesante e inteligente. A mí no me apetece pero entiendo totalmente que los jóvenes quieran hacer fotos digitales. ¿Por qué no? Para mí no es la prolongación de mi ojo, necesito mi vieja cámara para ver. Tiene la mitad de mi edad: yo tengo 70 y ella 35.

IM: Supongo que conoce las redes sociales. ¿Le ha gustado alguna foto que haya visto allí?

BP: Hay buenas fotos digitales. Es parte de la vida de hoy, no se puede negar. Yo puedo decir que no quiero hacer fotos de este tipo, pero para mí, no para ti.

IM: Desde un punto de vista profesional, ¿qué diferencias hay en el Bernard Plossu desde el inicio de su carrera hasta ahora?

BP: No hay. Ayer estuve un par de horas tomando fotos por Madrid y me siento igual que cuando tenía 20 años. Puedes cumplir años, pero no cambias la manera de pensar y ver con la cámara.

“Es imposible poner una foto de una guerra sin mostrar lo horrible que es”

Plossu a través del cristal

IM: La fotografía que toma es en gran parte en blanco y negro. ¿Por qué le gusta trabajar más que con el color?

BP: Me gustan las dos. No puedo decir que el color sea más importante que el blanco y negro o lo contrario. Normalmente utilizo más el blanco y negro, pero también utilizo carretes a color.

IM: ¿Por qué escoge en esos momentos el color?

BP: Una mañana me levanto y decido hacer color. No hay ninguna razón filosófica. Hay alguna ocasión que la imagen está pidiendo que se utilice el color, pero normalmente es cuestión de suerte.

IM: En ocasiones nos encontramos debates sobre las imágenes que se publican en los medios de comunicación. ¿Existe un límite en lo que se debe mostrar?

BP: Hay que enseñar lo que pasa, es la realidad. No sé cuál es el límite, nunca me lo he planteado. Lo que se ve puede ser muy duro y sensible, pero es parte de la vida también. Es imposible poner una foto de una guerra sin mostrar lo horrible que es.

2 comentarios

Impasse Mag Mayo 17th, 2016

[…] los participantes en muestras individuales surgen nombres como Bernard Plossu, Lucia Moholy, Shirley Baker, Carlos Saura, Juana Biarnés, Miroslav Tich*, Cristina de Middel, […]

Impasse Mag Junio 2nd, 2016

[…] Bernard Plossu, Cristina de Middel, Bruno Ceschel, Carlos Alba, Laia Abril, Jeosm, Gabriela Cendoya, Yumi Goto, el colectivo Blank Paper, Federico Clavarino y Jesús Labandeira son los autores que presentarán en estos días sus últimas publicaciones y proyectos. Entre ellos se encuentran las últimas publicaciones de La Fábrica, como son ‘La hora inmóvil’ de Bernard Plossu, ‘Muchismo’ de Cristina de Middel, ‘The Observation of Trifles’ de Carlos Alba, los PHotoBolsillos de Laia Abril y Blank Paper, ‘Cuando aún nevaba’ de Jesús Labandeira o ‘Guerreros urbanos’ de Jeosm con textos de Arturo Pérez-Reverte. Además de ello se podrá disfrutar de una charla centrada en el análisis y desarrollo de propuestas fotográficas en formato prensa, bajo el nombre ‘El nuevo periodiquismo’, impartida por Juan Valbuena, fotógrafo, perteneciente al colectivo NOPHOTO, y director de la editorial PHREE. […]

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